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6 jun 2022

Entrevista a José Luis Pastrana, el ingeniero convertido en novelista… o viceversa.

 

Mi relación con Pepe Pastrana es un tanto curiosa. Persona afable y educada, pulcro y refinado como el acero, y esforzado caballero, contactó conmigo a raíz de la publicación de su primera novela, Cuarenta estaciones, la vida de un ingeniero, en la que depositaba en el protagonista su propia alma. Me resultó un libro interesante aunque técnico (porque lo era), descubriendo a un autor desconocido al que se le daba francamente bien eso de escribir. Correcto, conciso y sumamente detallista, la lectura de las pistas de su pluma dejó una huella en mí difícil de explicar, y eso que el tema tratado no era santo de mi devoción. 

Cuando contactamos al publicarse la reseña de su ópera prima, se estableció el vínculo que me llevaría a la lectura de la segunda de sus novelas. Como en "El día de la marmota", se repetiría el mismo ritual hasta convertirme en testigo de su quinto alumbramiento, asistiendo como testigo de excepción a la metamorfosis de su eterno  personaje, ávido de nuevas entregas, seguidor incondicional de su obra.

Y eso que sus libros han sido auto publicados bajo el sello Círculo Rojo sin el bombo y el platillo de otros grandes escritores que, como él, pueblan las tierras del norte. 

Es de justicia invitar a Pepe a nuestro blog y darle la bienvenida como se merece.  Prepararemos un buen café de barista, que sospecho que le apetece, y le sentaremos en el sillón invisible de nuestro salón, el colectivo, aquel en el que nuestra etérea presencia se hace tangible con la sencilla excusa de hablar de literatura. 


Pepe, cuenta conmigo: tres, dos, uno… Pues comenzamos con la primera pregunta.

¿De verdad crees que tus lectores, amigos, conocidos o anónimos no te identificaremos con ese ingeniero que pones al frente de tus historias?

Un ingeniero que hace honor a su arquetipo y despliega esas descripciones técnicas eternas que… ¡Pero defiéndete!

Hola, Javier. Muchas gracias por una presentación tan elogiosa.

Con respecto a esta primera pregunta, comprendo que tal identificación entre autor, narradores y personajes se produzca. Tampoco he huido de ello. Analicemos los hechos:

El autor de las cinco novelas es J. Luis Pastrana, ingeniero de profesión.

El narrador y protagonista de las dos primeras (Bilogía de intriga industrial), que están basadas en hechos reales, es un ingeniero sin nombre.

El narrador y coprotagonista de las tres siguientes (Colección detective Calleja), que son ficción al 100%, es un ingeniero de nombre Pepe Pastrana.

Aunque ambas colecciones, la Bilogía de intriga industrial y la Colección detective Calleja, son independientes, tienen un nexo de unión temporal, que se materializa entre el epílogo de Fin de trayecto, segunda novela sobre el ingeniero sin nombre, y el preludio de Nuevos horizontes, primer caso de la Agencia de Investigación Marbella.

O sea que, efectivamente, en las cinco novelas, el autor, los narradores y determinados personajes parecen confluir y confundirse en una misma persona… pero no es menos cierto que cada uno de ellos cumple una función literaria diferente.


Un ingeniero que termina haciéndose entrañable, al que le coges cariño. Cuéntanos algo más de él y cómo surgió la idea de convertirlo en protagonista de dos novelas y coprotagonista de otras tres.

El proyecto original, rumiado durante algunos años, solo contemplaba escribir Cuarenta estaciones.

En 2020 llegaron el confinamiento y los ERTES COVID19, dispuse de tiempo, y me lancé a la aventura. Cuando empiezas a escribir tu primer libro ni siquiera sabes si lo vas a poder terminar; el caso es que yo me llevé una sorpresa mayúscula y muy positiva: escribí las 79.000 palabras de Cuarenta estaciones en el mes de junio.

A partir de este descubrimiento, el resto de los libros fueron llegando con mucha naturalidad, como una bola que rueda pendiente abajo: 

El mundo del ingeniero sin nombre quedaba un poco cojo habiendo tratado solo temas de producción industrial, y decidí completar la historia con un segundo volumen, en el que se hablase también sobre el diseño y la construcción de plantas industriales.

Mi afición a la novela negra, y una serie de bromas cruzadas con mi peluquero, fueron el cuerpo extraño sobre el que más tarde empezaría a formarse la perla de la Agencia de Investigación Marbella. Aquí, el ingeniero abandona el protagonismo absoluto, pero continúa dentro de la acción, esta vez como detective auxiliar, lo cual le permite narrar los acontecimientos desde un puesto de observación privilegiado.

Y, cuando te gusta escribir, y además entras en la dinámica adictiva de la edición, la corrección de galeradas, el diseño de portadas… y cuando recibes un elogio sincero de alguien que ha disfrutado con uno de tus libros, sientes que hay pocas satisfacciones tan grandes como esa.




Luego llegó Odón Calleja y la bomba explotó…

La Agencia de Detectives Marbella me recuerda a cualquiera de las que pudieran haber puesto en marcha Mortadela y Filemón (opinión personal). ¿Te han hecho comparaciones semejantes?

Es cierto que se trata de una agencia de investigación extremadamente pintoresca. Eso sí: casi todas sus peculiaridades tienen una explicación lógica, y el equipo humano y material funcionan de miedo. 

Dicho esto, cada lector vive la dosis de surrealismo vertida en las novelas con una intensidad diferente; este es uno de los milagros de la literatura. Y en este contexto, sí que he recibido algún comentario jocoso de otros lectores, comparando la agencia con algunas de las irrepetibles series del gran Ibáñez.


¿Qué le ocurre a Pepe Pastrana para pasarse al lado oscuro?

El Pepe Pastrana personaje abandona el ejercicio de la Ingeniería por cuenta ajena cuando comprende que su bienestar le importa un carajo a todos los que le rodean.

Después, un artículo en una revista dominical sobre la escasez de investigadores periciales, y un encuentro casual en la barbería del pueblo fueron el origen de la Agencia de Investigación Marbella.


Nada mejor que contar con un eficaz colaborador como Basilio para dar soporte logístico al duro trabajo de detectives. Un personaje peculiar. Queremos que nos cuentes más cosas de él.

Basilio es un hombre curtido en mil batallas. 

Nacido en el 39, fue durante varios lustros el más honrado y brillante carterista de la ciudad de Madrid. La presión policial y las oportunidades le empujaron a probar y conseguir fortuna en los eventos del quinto centenario: la Expo de Sevilla y los Juegos Olímpicos de Barcelona. Pero la muerte prematura y repentina de su compañera, Yolanda, amargó las mieles de aquel éxito y, con las entrañas rotas por el dolor, Basilio buscó refugio en una apartada aldea ubicada sobre una de las colinas del concejo de Langreo, en Asturias: El Campurru.

La maldita inflación fue comiéndose poco a poco los ahorros de Basilio. Gracias a su amistad con Odón Calleja, en septiembre de 2006, ya muy cerca de los 70, inició su periplo como auxiliar todoterreno y multitarea de la Agencia de Investigación Marbella.

Pero, sobre todo, Basilio es una persona buena. De esas que se convierten en el pegamento de cualquier grupo. Él ya estaba en algún lugar cuando empecé a escribir, y ha venido haciéndome compañía todo este tiempo, mientras se iba mostrando cada día un poco más. Basilio es un fenómeno.


Basilio prepara unos macarrones que, sin tener nada de especial, constituyen el sueño de Lalo, el can de las novelas. Recuerdos de las novelas de Los Cinco ¿no?

Es posible… o casi seguro, pero no intencionado. De cualquier manera, Lalo dista mucho de la entrega y la eficacia de Tim. Lalo es cariñoso y leal, pero muy poco amigo del trabajo: no hace nada o casi nada, sin embargo, cuando no está… se le echa de menos.


Utilizas un lenguaje muy peculiar para contar historias. Es inteligente, no exento de sátira. El objetivo de esa sátira es…

Se trata de mi estilo natural. Algunas personas que me conocen me han dicho que escribo igual que hablo. El humor es un arma potentísima contra la angustia y la infelicidad. Casi seguro que es esa la razón por la que escribo así.


Y todo ocurre en Asturias y alrededores. La tierra tira ¿no?

Desde luego que tira, pero hay algo más.

De niño mis padres me llevaban a veranear a Llanes. Allí pude conocer a un excelente pintor realista japonés que se llamaba Tetsuo Hirata. Con su permiso, pasé horas a su lado mientras él pintaba en el puerto de Llanes.

En una exposición, en la Casa de la Cultura local, me acerqué a él y le pregunté:

―Maestro, ¿Por qué pinta siempre el puerto con la marea baja y las barcas acostadas sobre la arena? ¿Responde esto a alguna idea suya sobre el sentido de la vida?

Tetsuo me miró, sonrió y dijo:

―Es más fácil así: con la marea alta las barcas se mueven demasiado.

Y lo mismo me pasa a mí: la tierra tira y mucho, y también la conozco mejor que el Bronx. 



¿Cuáles son los Nuevos Horizontes de Pepe Pastrana autor?

Voy a descansar un tiempo. He publicado cinco libros en un año y eso no hay mercado que lo absorba, y mucho menos sin el respaldo y la promoción de una editorial de primer nivel. Después ya veremos qué sucede.


Si vamos a Asturias, quisiéramos encontrar Los miradores verdes con los que titulas la segunda entrega del detective Calleja. Danos una pista acerca de dónde se encuentran los mejores. 

Como sabes, Asturias es verde y montañosa, de manera que hay miles de lugares desde los que otear hermosos paisajes. 

Cito a continuación algunos de los más destacados: el mirador de San Roque (Lastres), el del Fitu (Parres), el de La Reina (Covadonga), Cabo Peñas (Gozón), el mirador Pedro Udaondo (Cabrales), el de La Regalina (Cadavedo), el de Muniellos (Ruta de los Puertos)…


En cuanto a los Fuegos fatuos, los que suelen aparecer en cementerios, ¿es posible observarlos tras los efluvios que suceden a una buena comilona a base de fabada?

Desde luego, pero en este caso que citas el responsable de las llamas sería el metano, y no el fosfuro de hidrógeno.


Todos conocen al Guaje Villa, pero queremos saber algo más del guaje del que te vales para bichear en los ordenadores.

El Guaje y su hermana Marta nacieron de padres toxicómanos. A principios de los 90, el caballo ya estaba en pleno declive en Langreo, pero a los chicos les tocó esta papeleta. La madre falleció poco después de dar a luz a Marta, y el padre, tal vez por fortuna, nunca estuvo presente en la vida de los niños.

La abuela los crio en una casita de plata baja y piso con corredor, al borde de la carretera antigua que recorre el valle del Nalón.

El Guaje no tardó en mostrar unas habilidades fuera de lo común con los ordenadores y con cualquier artefacto que llevara bits en sus tripas. Y así, a los 16 años, ya se había convertido en un hacker ético de reconocido prestigio internacional.

Además de esto, es un chico serio, responsable, valiente y colaborador.

Se desplaza en bicicleta llevando sobre su espalda, como si fuera una mochila, a su perro Pelos, amigo y pesadilla al mismo tiempo del tranquilo Lalo.


¿Eres una persona satírica o simplemente gustas de gastar humor… inglés?

Me gusta el humor. No soy capaz de autoevaluar qué cantidad de sátira contienen mis obras. 


¿Cómo crees que aterrizarían tus libros, por ejemplo, en la Semana Negra de Gijón?

Seguro que bien, pero todo requiere su tiempo. El boca-oreja, mecanismo imprescindible en la promoción de obras autoeditadas, tarda muchísimo en activarse, y sin referencias es difícil que personas digamos relevantes en el ámbito literario se interesen por la obra de un autor novel.


Recurres muchas veces a grandes temas musicales y clásicos de la literatura negra como detalle argumental. Me encanta que en la agencia se cumpla con la máxima de celebrar la incorporación de una nueva novela negra a la biblioteca, títulos interesantes, sin duda. Déjame jugar. Yo propongo que el próximo título sea La Quinta Mujer, de Menkell. La idea surgió…

Propuesta aceptada.

No recuerdo exactamente en qué momento ni cómo surgió la idea de dotar a la Agencia de Investigación Marbella de su propia biblioteca negra.

La intención es rendir homenaje a los más grandes autores de novela enigma, policial y negra, a la vez que recomiendo a mis lectores obras literarias de muchos kilates.


José Luis Pastrana ha compartido escenario con…

Hace unos días, con la reina y las damas de honor de las fiestas de mi pueblo. Era la segunda vez que las pregonaba: 2003 (como ingeniero) y 2022 (como escritor).



Y bebe de las fuentes de…

De entre las lecturas limitadas que uno puede acometer, mis autores preferidos son el mago Eduardo Mendoza y la enorme Fred Vargas.

Después de estos, la lista sería interminable, pero puedo citar diez más: Jim Thompson, Patricia Highsmih, Arnaldur Indridason, Johan Theorin, Petros Markaris, Alicia Giménez Bartlett, Domingo Villar, David Torres, Francisco González Ledesma y Víctor del Árbol.


Sin pretender cansarte en exceso, te cedemos espacio para que convenzas a los lectores de nuestro  blog de que hay que leer tus novelas. Tuya es la palabra:

Es opinión general de los lectores que las han catado hasta el momento que mis novelas son muy sencillas de leer, originales, amenas y divertidas.


José Luis, te dejamos en paz por ahora y te invitamos a seguir formando parte de nuestra familia porque la lo eres. Un abrazo grande y mucha suerte y éxitos.

Muchas gracias.



Entrevista realizada por Francisco Javier Torres Gómez


5 jun 2022

«Fuegos fatuos» de José Luis Pastrana


Odón Calleja es un inspector de policía asturiano, con los cuarenta bien superados y harto de un comisario jefe inepto, dependiente de los laboratorios y déspota. Pepe es un ingeniero, más o menos de la misma edad que Odón, que busca reorientar su vida profesional hacia la consultoría pericial por cuenta propia. Ambos se conocen casualmente y fundan la Agencia de Investigación Marbella, con oficinas centrales en La Felguera.

Después de dos años de funcionamiento y tras resolver con brillantez otros tantos casos muy relevantes, se les presenta ahora un nuevo enigma cimentado en los más bajos instintos humanos. Julio Cifuentes, prometedor sindicalista asturiano, aparece fallecido en la calle Oscura de Oviedo, en plenas fiestas de san Mateo, la madrugada siguiente al desfile del Día de América en Asturias. 

El juez a cargo, conduciendo el caso con una celeridad insólita, concluye a las pocas semanas que se ha tratado de un desgraciado accidente. La viuda de Julio, disconforme con el veredicto del juez, y contando con el apoyo del comisario más veterano de la Policía Local de Oviedo, pone el caso en manos del equipo de sabuesos de la agencia felguerina. 

En cuanto comienzan las investigaciones, un nauseabundo olor a descomposición y podredumbre se expande por el ambiente con la velocidad de la más dañina de las pestes. Fuegos fatuos es la tercera entrega de la serie dedicada al detective Calleja. La dureza de este caso conseguirá amenazar la integridad de la propia Agencia de Investigación Marbella.