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13 ene 2022

«Arena Negra» de Cristina Cassar Scalia

 

 

La ceniza volcánica del Etna cubre la ciudad de Catania y la subcomisaria de la Policía Judicial, Giovanna Garrasi, conocida como Vanina, se enfrenta a un nuevo caso: descubrir qué esconde el cadáver de una mujer aparecido en una villa de Sciara. Las circunstancias no pueden ser más extraordinarias: la casa, de aire señorial y prácticamente abandonada desde 1959, se encuentra en ruinas y el cuerpo está momificado cado. Identificar car el cadáver y determinar la causa de la muerte será como atravesar el túnel del tiempo. Décadas atrás, la villa ya fue el escenario de un famoso crimen. ¿Estarán relacionadas ambas muertes?

11 ene 2022

Cambio de libros, y la vida sigue…

 Reflexiones de un lector


Resulta, cuanto menos triste, tomar consciencia de que no somos ajenos al paso del tiempo. Podemos disimular no mencionando el tema, distraernos con otros menesteres o, simplemente, tomar el camino de la negación. Pero el engaño, el inteligente trampantojo, sigue siendo igual de efectivo. Los libros mitigan tal efecto, pero no consiguen desterrarlo, pues un destierro es un desplazamiento, un alejamiento de la cuestión, que vive y perdura, precisamente, en el tiempo.

Hoy he acudido, raudo, a la llamada de mi hija. Ha recibido divertidos títulos que quiere mostrar orgullosa en su librería. La falta de espacio, ese enemigo fatal de la literatura, disfrutaba asistiendo a mis sudores; mientras él reía, a mí me entraban ganas de llorar. Se imponía el cambio, un cambio de ciclo, y los ejemplares desplazados, muchos de ellos títulos a los que profeso enorme cariño por haber formado parte de mi infancia, debían abandonar su postrero acomodo para ser embalados en cajas a la espera de un destino, a ser posible digno.

Ella me preguntaba acerca del porqué de mi actitud. Pasaba, cargado de nostalgia, las páginas patinadas por el tiempo y atendía a su lastimero crujido como si de articulaciones se tratase. Ellos también sufren. Envejece el continente, que no el contenido. Estoy seguro de que los libros tienen alma y esa está escrita en negro. Mi postración la sorprendía y me consolaba con palabras que en sí formaban un cuento. Ese cuento que nunca se escribió y que merece todos los honores. En la mente, las ilustraciones, marca de la casa.

La caja en la que embarcaron los arcanos no ha partido. Permanece en el puerto de mi despacho en espera de destino. Quizás una biblioteca, quizás un hospital. Hasta puede que terminen en los anaqueles de una cafetería expuestos al intercambio. Pero son libros infantiles… No. Mi niña se hace mujer y yo me hago viejo. Deseo que mis libros me acompañen en la travesía que aun debo afrontar.

Ya no valen los regalos invisibles que se materializaban en páginas llenas de imaginación, ni el préstamo supino e infinito de aquellos ejemplares que sobrevivieron a los anaqueles de la clase en la que cada compañero aportaba un libro para terminar leyendo los de los demás. Títulos de antaño, aún vigentes en la memoria, olvidados por todos, menos por su dueño… Creo que merecen un destino diferente. Obligado a desembarazarme de ellos, quiero abrazarlos por última vez y aquí, en silencio, leo de nuevo, con nuevos ojos, los textos archiconocidos que se convirtieron en narraciones a los pies de la cama de un niño.

La vida sigue y la literatura se hace fuerte. Vivimos el momento, y ese momento tiene sus títulos propios. Solo algunos libros elegidos superan la zancadilla del tiempo y regresan con lozanía mientras que los barcos más pequeños se hunden en la mar del olvido. Expulsados de catálogos ya inexistentes y de compilaciones solo vivas en sueños, los libros de la niñez deben vivir en el imaginario colectivo y, sin embargo, mueren de éxito pasado, sumidos en el fracaso de las nuevas tendencias, contra las que no pueden luchar. Pero mientras existan paladines que se batan en liza por conservar su memoria, esos libros estarán vivos, y aunque el tiempo no perdone, siempre quedará el poso de lo efímero proyectado en la pantalla del recuerdo.

Vuelvo a leer los libros que ya han abandonado las bibliotecas de mis tres hijos y, aunque ellos no lo sospechen, ahora soy yo el niño más pequeño de la casa…


Francisco Javier Torres Gómez

5 dic 2021

«La casa de las Magnolias» de Nuria Quintana

Una casa de estilo indiano llena de magnolias.

El hallazgo de una antigua carta.

Y el viaje a un pasado familiar marcado por la traición.

1924

Aurora y Cristina ríen con complicidad y sueñan en el jardín de una majestuosa casa de estilo indiano. Ambas pertenecen a mundos diferentes, pero todavía no son conscientes de ello. En el universo de juegos y secretos que comparten, no imaginan que su amistad terminará de forma abrupta por una traición que marcará su futuro.

1992

La vida de Isabel comienza a resquebrajarse tras la pérdida de Aurora, su madre, con quien tenía un vínculo especial. Mientras recoge sus pertenencias encuentra una vieja carta olvidada en el desván en la que descubre la verdadera identidad de su padre. Isabel deberá emprender un viaje al pasado de su familia en busca de respuestas para poder reencontrarse con sus raíces y reconciliarse con su madre. En ese viaje descubrirá un secreto que jamás imaginó: una gran pérdida y un gran amor.