«Las madres» de Carmen Mola


La inspectora Elena Blanco atraviesa el depósito de la Grúa Municipal Mediodía II de Madrid hasta llegar a una vieja furgoneta que expele un olor putrefacto. Dentro está el cadáver de un hombre con un burdo costurón que asciende del pubis al abdomen. Los primeros resultados de la autopsia aclaran que a este toxicómano le arrancaron algunos órganos y en su lugar colocaron un feto. Los análisis de ADN revelan que se trata de su hijo biológico. A los pocos días, aparece en la zona portuaria de A Coruña el cuerpo de un asesor fiscal que ha sido asesinado con el mismo modus operandi. ¿Qué relación existe entre ambas víctimas? ¿Y dónde están las madres de los bebés? Se abre así la investigación del nuevo y perturbador caso de la Brigada de Análisis de Casos. Mientras la relación entre Elena y Zárate se hace cada vez más complicada, todos los indicios los acercarán a una misteriosa organización a la que nadie parece poder acercarse sin morir.

Datos técnicos

Editorial: Alfaguara (2022)

Nº de páginas: 464

Formato: Tapa blanda / Versión Kindle

ISBN: 978-8420456027

Precio: 19,85 € / 9,49 €

 

Impresiones

Me declaro adicta a Carmen Mola. Me ha vuelto a pasar. Me he leído su última novela, ‘Las madres’ en 48 horas. Pero os advierto, me he mosqueado con su final o, mejor dicho, con su no final, porque continuará.

Ya sabemos que bajo este pseudónimo encontramos a tres guionistas de series televisivas de gran éxito, Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, que desvelaron su identidad tras ganar el Premio Planeta 2021.

De nuevo nos encontramos con Zárate, Buendía, Mariajo, Orduño y Reyes Rentero, los miembros de la Brigada de Análisis de Casos, dirigida por la inspectora Elena Blanco, que protagonizaban la trilogía ‘La novia gitana’, ‘La red púrpura’ y ‘La Nena’, porque ‘Las Madres’ es su cuarta entrega, en la que falta, evidentemente, Chesca, y a la que se incorpora una nueva forense, Manuela Conte.

Y también nos reencontraremos de pasada con la Nena, cuyo nombre en realidad es Mihaela, de nueve años, internada en un centro de acogida después de haber salido de la casa de los horrores en la tercera entrega de esta serie y a la que Elena Blanco desea adoptar para dar sentido a su maternidad perdida….. (es imprescindible haber leído todos los libros en su orden para entender cada detalle de esta última entrega).

Y evidentemente estamos otra vez ante una novela negra, o más bien muy negra, y como las anteriores, dura, cruda y descarnada, que gira en este caso sobre un negocio internacional de vientres de alquiler. Porque la maternidad subrogada no es un tema pacífico ni con igual regulación en todos los países, pero que tras la lectura del libro da mucho que pensar.

‘Las madres’ está dividida en cuatro partes, precedidas, como en la anterior, de un relato en cursiva que comienza con una matanza en el Cerro del Cristo Negro de Ciudad Juárez y que irá dando pistas al lector para encajar el relato de los hechos. Asimismo volvemos a encontrarnos con capítulos muy cortos que invitan a una lectura rápida y adictiva.

A lo largo de sus páginas encontraremos varios cadáveres de hombres eviscerados con fetos, frutos de abortos salvajes, introducidos en su interior y, que tras el análisis de sus ADN, son sus hijos biológicos.

¿Pero quiénes son las víctimas de estos crímenes atroces? ¿Y quién se esconde detrás de estos asesinatos en serie? ¿Y quién es Gerardo Valero, o debería decir Guillermo Escartín?

Esto es lo que tendrá que descubrir la Brigada de Análisis de Casos, en una investigación contrarreloj y con muy pocas pistas, en la que se mezclan historias personales como la de Zárate, asuntos de corrupción en la policía y en la judicatura, prostitución y droga, personajes infiltrados en los bajos fondos….. ¿Necesitáis más para animaros a su lectura?

Espero vuestros comentarios después de que paséis por la finca ‘Las Suertes Viejas’, en Cubillos (Soria). Simplemente demasiado horror junto y, sin embargo, nuestro mundo desgraciadamente a veces se parece demasiado a lo que solo debería ser ficción.

Como último apunte deciros que encontraréis numerosas referencias a la religión de los Orishas, y a su deidad,  Iyami Oshoronga, la madre ancestral. Se refiere a espíritus que desempeñan un papel fundamental en la religión yoruba de África occidental y en varias religiones de la diáspora africana que derivan de ella, como la santería cubana, dominicana y puertorriqueña y el candomblé brasileño. Según las enseñanzas de estas religiones, los orishas son espíritus enviados por el creador supremo para asistir a la humanidad y enseñarle a tener éxito en la Tierra.

 



Reseñado por Ana de la Hera

 

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