19 ago 2022

«Al final, un cuento chino» de Carlos Naza

 

    

José anhela tranquilidad, una existencia mística dedicada a contemplar a su vecindario por la ventana y a plasmar sus vidas en una liberta “imperator”.

Susana desea más que nada en el mundo triunfar en redes sociales y llegar a ser una famosísima youtuber, a pesar de contar con solo sesenta seguidores.

Multitud de personajes conforman esta historia repleta de momentos hilarantes y situaciones nada peculiares. Una fotografía original de nuestra sociedad, que no podrás dejar de leer y que te sacará más de una sonrisa.

Déjate sorprender por esta historia totalmente diferente a lo que has leído hasta ahora. ¿Estás preparado?


Datos técnicos

Editorial: autopublicado (2022)

Nº de páginas: 460

Formato: Tapa blanda / Versión Kindle

ISBN: 979-8817087499

Precio: 18 € / 2,88 €


Impresiones

Debo comenzar la reseña reconociendo que mi interés por Carlos Naza surgió a raíz de un interesante debate en un aún más interesante grupo de debate literario dirigido por Mónica Gómez Pedreira y Pilar González Álvarez, auténticas devoradotas de libros, buenas escritoras y mejores personas. Me encanta el mundo literario independiente libre y puro, pero en el que no se permite la pérdida de la calidad y el respeto que deben regir tales asociaciones, gracias a Dios permitidas y potenciadas.

El caso es que Naza salía bien parado en sus valoraciones —vertidas y recibidas— y no tuve más remedio que ponerme en la larga lista de sus lectores y esperar el momento adecuado para pegar la dentellada y disfrutar de su arte —que lo tiene—. Y así terminé enmarañado en su cuento chino, que no libro de chinos aun si se hubiese desarrollado íntegramente entre las bambalinas del restaurante El Templo de Pekín, en el que tengo entendido que se come bien y barato, al menos de mono abundante según las apreciaciones de José, un gordinflón bordeline al que le gusta asomarse a la ventana y conjeturar sobre la gente que ve pasar ante ella con asiduidad. Pero lo hace de un modo muy peculiar: ataviado con un cargamento de libretas especiales, asigna nombres ficticios a sus actores y entonces la imaginación comienza a volar.

La erótica del poder es un hecho real; al menos lo es cuando se posee un garaje en desuso y tus vecinas se pelean por conquistarte para que les dejes usarlo a cambio de… Bien pensado, José no saca todo el provecho que puede de su privilegiada situación, o se hace el tonto montándola parda allá a donde va, conducido por el grupo de personas que vuelan a su alrededor intentando penetrar en un mundo que sólo posee una puerta y él es el único cancerbero digno para cruzarla.

Con dichas credenciales pretendo presentar una novela refrescante, liviana y a la vez divertida que constituye un cierto giro en la trayectoria literaria del autor, un malagueño afincado en Torrox al que seguramente la brisa marina le inspire historias que obligatoriamente deben ser desembarcadas sobre el papel. Imaginativo e intuitivo, se trata de un autor a seguir, ya sea por su talento creador o por el buen humor que destila en los giros argumentales e incluso en las críticas que recibe de su bien trabajo. Entrañable ¿no?

Los cuentos chinos, tal como son entendidos por el público en general, lo son del principio hasta el final si bien es preciso matizar que muchas historias rocambolescas degeneran en uno de aquellos de tal modo que es irremediable torcer el rumbo de los acontecimientos. Susana es la más lista y quizás logre dejar la universidad, sueño paterno, para hacerse “influencer”, “youtuber” o cualquier otro grado de famoseo en el que pone todo su empeño. Total, si esto de los estudios se lleva cada vez menos… La presidenta de la comunidad, guapa y guarra al mimo tiempo es el arquetipo de personaje que tan de moda aparece en los distintos escaparates de los medios y el resto de tortolitos que se pasean por las páginas del libro, pues lo hacen a la perfección.

Difícil asignar el género a lo “agenérico” y con ello el lector tendrá licencia para hacer lo que le venga en gana a la hora de juzgar. Esta y otras razones hacen de este título uno de los que hay que tomar por los cuernos con el objetivo de no salir corneado. Divertido y estremecedor a un mismo tiempo. Si esperan más argumentos, quédense esperando…



Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez


Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: Al final, un cuento chino

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