5 may 2022

«Los miradores verdes» de J. Luis Pastrana

 

 

Odón Calleja es un inspector de policía asturiano, con los cuarenta bien superados, y harto de un comisario jefe inepto, dependiente de los laboratorios y déspota. Pepe es un ingeniero, más o menos de la misma edad que Odón, que busca reorientar su vida profesional hacia la consultoría pericial por cuenta propia. Ambos se conocen casualmente y fundan la Agencia de Investigación Marbella, con oficinas centrales en La Felguera. Después de resolver con brillantez su primer caso importante, se enfrentan ahora a un nuevo enigma preñado de peligros invisibles. Ramón García, potentado empresario ovetense, fallece en un extraño accidente de tráfico, en un lugar donde no debería estar, y a bordo de un coche sin número de bastidor y conducido por un tipo imposible de identificar. Cuando las fuerzas del orden encargadas del caso comienzan a atascarse en sus investigaciones, la viuda contrata a la Agencia de Investigación Marbella en un intento desesperado de darle aire a las pesquisas. Los miradores verdes es la segunda entrega de la serie dedicada al detective Calleja; un profesional atípico en el mundo de las novelas policiales porque no bebe, no fuma, no sufre, y participa activamente en el crecimiento de una feliz familia, junto con su esposa Margarita y sus dos hijos.

 

Datos técnicos

Editorial: Círculo rojo (2022)

Nº de páginas:240

Formato: Tapa blanda

ISBN: 978-8411282000

Precio: 15,67 €

 

Impresiones

Un nuevo caso del detective Calleja, Odón Calleja, de la agencia Marbella, para más señas.

Es impresionante el modo en el que el señor Pastrana me ha empujado a su mundo, el mismo que se encuentra entre la fantasía y realidad —ojo, que él afirma que todo o casi todo es ficción— y que tan buenos ratos me ha hecho y me sigue haciendo pasar. Sí, hay una nueva entrega en el horno y estoy seguro de que, en breve, la tendremos por estos lares, entrevista al autor incluida.

Pastrana es un hombre culto y, además, sabe escribir, dos cualidades no tan comunes como se pudiera aventurar. De este modo, el más sencillo y directo, me presentó a su ingeniero, todo un “clásico” para quien reseña, un precoz clásico de acuerdo con la prolífica mente del artista cuyas musas están visitas con más frecuencia que la suegra cargada de comida congelada.

El detective Calleja, de La Felguera, asturiano de pura cepa, parece ser el cerebro de este negocio que va viento en popa gracias a la labor paralela de su socio, que no es otro que un tal Pepe Pastrana, ¡el ingeniero! Debo regalar todo el mérito a este simpático autor — de cachondo lo tildaríamos en el sur—, quien destila un humor sutil e inteligente, que combina a la perfección con la descripción pormenorizada de cada objeto electrónico, material de construcción, elemento mecánico… Y eso que no sumamos cualquiera de los habitantes del mundo automovilístico pues un Honda es su alma y un deportivo su pasión (Morgan, Maserati…) Un friki, esa es la definición de nuestro amigo Pastrana y en caso de estar equivocado, que venga él mismo a desmentir la afirmación —me rio, no puedo hacer otra cosa—.

En este caso comenzamos con un sospechoso accidente de automóvil, perfectamente descrito (no podía ser de otro modo) y comienza la historia en la que el equipo formado por Basilio, el Guaje, Odón, Pepe y Lalo vuelve a convertirse en esa versión asturiana de “Los Cinco” que tanta aceptación encontrará entre el público. Por supuesto, no faltarán las galletas, los macarrones con tomate y los deliciosos cafés de origen que prepara Basilio como nadie, pero la trama dará un giro inesperado y…

Los miradores verdes, precioso título ¿verdad? A mí, desde luego, me lo parece. La mujer, vulgo esposa, del finado contratará a nuestros amigos que se pondrán las pilas y, con sus poco ortodoxos métodos, intentarán sacar punta a unos indicios que han pasado desapercibidos para la mismísima benemérita. Conflictos de intereses aparte, ya solo habrá que recurrir a desternillantes diálogos y formas, más propios de Eduardo Mendoza que de otro referente para lograr el esperado efecto que estoy seguro de que persigue Pastrana desde el mismo momento de ponerse a escribir, compulsivamente, con maestría y un mejor humor.

Novela que cumple con todos los tópicos del género y que es digna continuación de sus predecesoras —aunque de lectura independiente—, deja ganas de más y ahí es donde reside la magia. Gancho y energía. Estilo en las formas y no en el contenido, muchas veces zarrapastroso y eficaz a un tiempo, para no faltar a la cita con el peculiar encanto de una forma de escribir original y reconocible.

Para los lectores indecisos, recomiendo la lectura de los libros de J. Luis Pastrana, un autor independiente al que le tengo especial cariño, que publica con el sello Círculo Rojo y seguro que invierte sus dineros esperando una compensación no económica, sino sentimental. Este reseñador lo acompaña en el sentimiento mientras guarda las formas en vez de explotar en risas y vítores tal como le gustaría, porque son tan entrañables estas aventuras en forma de entrega o viceversa…

Me gusta hacer de padre y llamarlos “mis escritores independientes” porque en ellos encuentro ese “algo” que busco, y no hay mayor placer que asistir a este encuentro entre las cubiertas de un libro elaborado con el cariño. Después viene todo lo demás…

 


Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez


Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: Los miradores verdes


1 comentario:

  1. A pesar de tu recomendacion lo voy a dejar pasar que no me termina de convencer.

    Saludos

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