25 abr 2022

«La señora March» de Virginia Feito

 

La última novela de George March es un gran éxito, y nadie se enorgullece tanto de ello como su devota esposa, la señora March, que lleva una vida exquisitamente ordenada en el Upper East Side. Una mañana cualquiera, mientras se dispone a comprar el pan de aceitunas en su pastelería favorita, la dependienta insinúa que la protagonista del nuevo libro de George parece inspirada en ella. Este comentario casual le arrebata la certeza de saberlo todo sobre su marido #y sobre ella misma#. Así empieza un viaje alucinado y alucinante que puede desvelar un asesinato y secretos sepultados durante demasiado tiempo.

 

Datos técnicos

Editorial: Lumen (2022)

Nº de páginas: 328

Formato: Tapa blanda / Versión Kindle

ISBN: 978-8426409652

Precio: 18,90 € / 8,54 €

   

Impresiones 

No cabe duda de que la editorial Lumen está haciendo las cosas bien. He tenido la ocasión de revisar su catálogo, de reseñar algunos de sus títulos y, como no podía ser de otro modo, me he topado con esta entrañable y peculiar señora cuya paranoia no me ha dejado indiferente.

La presentación de la historia se ha realizado del modo en el que el mismísimo Hitchcock la hubiese llevado a cabo. Lo importantes que son las portadas para captar la atención del comprador, del lector en particular… Y reconozco que desde que apareció en librerías, esa mujer con dos caras llamó mi atención. Otra cosa es que tuviera tiempo para leer atentamente una novela que me ha gustado y que recomiendo, pero a la que le hubiese pedido incluso más intensidad al final. Cosas de lectores veteranos, o cascarrabias, supongo…

Eterna señora March, nombre de casada, cuya vida transcurre con normalidad hasta que comenzamos a conocer su negro interior, el que se apodera de ella, el que permite que se desdoble, el objetivo que buscamos, al fin y al cabo. Somos morbosos y necesitamos acción.

La autora es española y, en cambio, publica en inglés. Más tarde la traducen al español y al castellano o viceversa. Desde luego, original es la señora Feito, que no duda en marcarse una novela en que solo adivinamos el nombre de pila de su homóloga en momentos puntuales. En cambio, su marido, el intrigante, o paciente George, pues qué quieren que les diga…

Es una historia que se ve venir y a la vez no se ve venir —me ha quedado perfecta la no afirmación— y es que podemos realizar distintas lecturas de un solo texto, el mismo que engancha y que puede incluso desenganchar si no se está lo suficientemente enganchado. Es decir, probar y luego valorar, lo que siempre se ha llamado “leer un libro”.

En la contracubierta y en las solapas se hacen comparaciones con Patricia Highsmith, a la que valoro y proceso admiración, si bien las analogías no termino de verlas. Sin embargo, las comparaciones con Alfred me parecen más acertadas, tanto en contenido como en continente —la portada podría también protagonizar el lomo del libro— y si Elisabeth Moss asegura que le gustaría protagonizar el largometraje, prepárense que viene curvas.

La señora March se ha instalado en mi cabeza y por algo será. Me encanta añadirle atributos y reacciones. A ver si al final me voy a decidir a pedírsela prestada a Virginia para desparramar mi propia locura sobre la de su excéntrico personaje…

Quiero destacar el gran trabajo de Gemma Rovira, que traduce a una autora a su idioma original. Quisiera preguntarle cómo fue aquello y me reservo el derecho a hacerlo en un futuro.

En cuanto a la trama, que es parte del lío en que nos metemos los reseñadores o aficionados a la reseña, resulta sencilla, aunque no termina de serlo. Pienso que existen segundas lecturas que pueden hacer mucho más entretenida la primera lectura, que trascurre de un modo muy cómodo, tan cómodo como para dar cuenta de nuestro ejemplar de una sola sentada, y luego que pregunten cómo me las apaño para leer tantos libros. En ello participan directamente los autores, que facilitan y dificultan la labor de un modo categórico. También influye la música que escuchamos, o la que imaginamos —para esta novela podríamos poner la de cualquier telefilme con toques siniestros de vez en cuando— pero todo ello son habladurías. Veremos que nos regala Lisa Moss y, antes que ella, cualquiera de nosotros, los lectores…



Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez


Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: La señora March

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