16 mar 2022

«La muerte visita Águilas» de Juan Francisco Díaz Navarro

 


Una llamada por la emisora te puede cambiar la vida. Toño y Sergio acuden a lo que parece el suicidio de un traficante de drogas, pero las diferentes muertes que se van sucediendo van descubriendo una trama de intriga y misterio donde nada es lo que parece y donde estos dos agentes de policía tendrán que enfrentarse al mayor caso de su carrera, mezclando el trabajo con su vida personal y un antiguo amor ya casi olvidado que aparece para complicar más las cosas. Un thriller donde se mezclan a la perfección el odio, el amor y la venganza haciendo de este libro una lectura amena y entretenida.

 

Datos técnicos

Editorial: Diversidad Literaria

ISBN: 978-84-19068-17-0

 

Impresiones

Este curioso libro editado por Diversidad Literaria, firma con la que un servidor mantiene un extraño idilio por eso de participar en antologías y hasta ganarlas, ser finalista e incluso indio de a pie, llegó a mis manos de un modo muy curioso y conmovedor. Déjenme contarles. El autor preguntó al universo del anonimato de un grupo de aficionados a las noveles de suspense y terror si aquellos que le acompañamos en estas correrías estábamos dispuestos a dar oportunidades a nuevos autores. Claro está, uno que lo hace constantemente, contestó afirmativamente e incluso me ofrecí a hacer todo lo posible por ayudarlo en el difícil mundo de la difusión literaria para autores “independientes”. No tardó en llegarme la novela, dedicada con cariño, un texto en el que Juan Francisco aseguraba que había volcado su alma. Había que leerlo, soy persona de palabra. Y aquí estamos…

Interesante portada, muy del estilo de las que usan los editores de Michael Connelly, pero en la imagen una vista nocturna de la localidad murciana que tan buenos recuerdos me trae. Sin duda, una elección acertada pues la muerte no suele visitar Águilas en las páginas de un libro. Yo lo hacía en coche de vez en cuando, desde Huércal Overa, tras largas jornadas de trabajo en el hospital, previa parada en Villaricos —excelente arroz con carabineros y puntillitas el de Casa Tadeo— y descanso en San Juan de Terreros. Pero claro, el autor, que conoce águilas como la palma de su mano, nos guía por el callejero y hasta se atreve a recomendarnos dónde comer —eso sí, con reserva en los meses de verano—, y de este modo nos va introduciendo paulatinamente en los bajos fondos de esta ciudad que, como otras muchas, posee una cara oscura. Sergio, el protagonista, bien aconsejado por Toño, se ven embarcados en la resolución de un caso de asesinato. Se acabó el aburrimiento para ellos y para el resto de personajes secundarios que les acompañarán en la aventura. Una historia entretenida que regala un buen rato de lectura. 

Si entramos en el aspecto técnico, corro el riesgo de caer mal a la audiencia. He notado que se trata de una ópera prima desde el primer momento y no contento con eso, he detectado muchos fallos de composición. Es lo que ocurre cuando se lee con demasiada atención y con la inestimable ayuda de un inquisidor bolígrafo de tinta roja. Un tirón de orejas sí que le daba a los correctores de la obra y al mismo autor por confiar en ellos o por ahorrarse un dinero que podría haber pulido una serie de muertes curiosas a la orilla del mar. 

Se trata de un libro cargado de ilusión y buenas intenciones, que estoy seguro que tendrá reflejos en el cristal de la constancia formativa, y espero que florezca en una segunda entrega e incluso en la curación de una segunda edición de esta primera —lo dice un médico que lee mucho—. Más que crítica, pretendo acariciar el trabajo constante que siempre supone la creación de una obra literaria. Tengo constancia de que el autor cultiva la poesía. Prometo echar un vistazo a esta otra faceta. Solo la inmersión en el contexto de quien escribe, en sus raíces y en la factoría de la flor, puede ayudar a comprender el entramado mental que se pone en funcionamiento a la hora de elaborar tramas. 

Para terminar, solo dejar en el aire esa dicotomía Trini/ Raquel o Raquel/Trini es el guiño al componente eterno que el autor realiza, muy tamizado, demasiado, incluso en el caso de que la sangre se concentre en otros lugares. ¿Han jugado alguna vez al juego del ahorcado? Es hora de practicar. Es divertido, instructivo e interesante hacerlo.

 


Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez

 

Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: La muerte visita Águilas

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