30 sept 2021

«Senderos tras la niebla» de José Piqueras


Granada, otoño de 2017.El inspector Julio Velázquez investiga la muerte de Rodrigo Barbosa, un hombre cuarentón y solitario que trabajaba como operario en una fábrica de cartonaje situada a las afueras de la ciudad. Lo que inicialmente es considerado como un suicidio, toma una nueva dimensión con la serie de muertes que se desencadenan, de manera tan inesperada como sistemática, y en las que la única pista a seguir parece ser un símbolo con forma de lanza. Con ayuda del hispano canadiense Jorge Morrison y la carismática subinspectora Rosa Pulido, el joven y brillante inspector tendrá quehacer frente al caso más complejo de su carrera, al tiempo que lucha porque no interfieran en su trabajo sus dramas personales: la extraña relación que mantiene con su exmujer, los sentimientos contradictorios hacia su hermano, vividor y caradura, o el cuidado de una abuela senil que se va alejando de la realidad llevándose un inquietante secreto del pasado.

Datos técnicos

Editorial: Bohodón Ediciones (2021)

Nº de páginas: 346

Formato: Tapa blanda

ISBN: 978-8418633348

Precio: 15,19 €

 

Impresiones

Detrás de cada libro hay una historia, miles de historias para ser más exacto. Ignoro las muchas que se pueden esconder detrás de la novela que paso a reseñar, pero sí que puedo contar mi propia aventura.

No conocía de nada al autor y, sin embargo, ahora empatizo con él. Comencemos desde el principio. Todo tiene su raíz en una de mis múltiples visitas a la librería de Sevilla La isla de papel. Mariana, la encargada —ya amiga—, me habló de «un chico muy agradable que había escrito una novela que había obtenido un premio literario», quién buscaba medios que se pudieran hacer eco de su logro. Enseguida pensaron en mí y…

Debo decir que me extrañó que una novela que se había alzado con El Black Mountain Bossot 2001 necesitara una campaña paralela de promoción, pero sabiendo cómo anda el panorama, no me eché las manos a la cabeza. Es más, conociendo el premio y el tipo de títulos que optan a dicho premio de novela negra, se me apetecía perderme en la aventura que iban a dejar a mi nombre. No lo pensé dos veces. Quería leerla. Ya la he terminado. Dos jornadas cortas a mi velocidad de crucero. Y muy buen sabor de boca. Bravo por el fallo del jurado y por su gusto, que no todos los fallos aciertan: algunos fallos, fallan.

Y es entonces cuando conozco, literariamente, al autor de Terral (Editables 2019), un chavalín que se ríe de aquellos que tenemos la edad de… 46 años. No, no me he vuelto loco. Me he sentido parte de la trama, pero en el lado de los perjudicados. Menos mal que el detective de turno, bien caracterizado, hace las cosas medianamente bien, lo que le cuesta más de una reprimenda de su superior, Ana Figueroa, aquella a la que me hubiese gustado ver en las escenas de sexo no explícito. Pero…

Me encanta que la novela está ambientada en Granada, concretamente en el año 2017. Es una ciudad que amo y llevo conmigo. Al conocerla, me es fácil imaginar muchos de los pasajes descritos, que también encandilarán a quienes no tengan el placer de haber paseado por sus calles o por las poblaciones de su alrededor. La trama es buena y con ello se suple todas las reticencias, que a priori, no son despertadas ni tan siquiera por la portada, muy atractiva. También es agradable la edición, que es obra de Ediciones Bohodón.

Como puntos fuertes, me gustaría descartar la originalidad de la trama, que consigue que el lector se pregunte una y otra vez, la figura de la abuelita de turno, que ya verán, y el telón de fondo, que es Granada. Como puntos débiles, si es que los hay, el final abierto para quien quiera interpretarlo así, pero incluso puede tratarse de un aliciente más que añadir a la lista. El estilo, pulido, limpio y correcto, permite que la lectura sea fluida y el ritmo rápido, con diálogos inteligentes que conceden la calidad que esperamos en una obra premiada.

Personalmente, me ha gustado el personaje del subinspector Jorge Morrison, y eso que solo le han dado un par de pinceladas. Rosa Pulido deja ese olor a falta, a nostalgia, que sirve de contrapunto a un Julio Velázquez al que se le complicarán las cosas. La familia trae alegrías, pero cuando le da por traer desgracias…

El tatuaje de la lanza del destino, la intromisión de una secta, las diatribas sexuales del protagonista y todo aquello que se alade como condimento al hilo principal, sabe a gloria. Por ello, no me queda más remedio que recomendar la lectura de este libro con el que reconozco que he pasado un muy buen rato de lectura.

Bravo, Pepe. Que sepas que si conseguimos que tu novela llegue a donde se merece, me tienes que mandar un ejemplar firmado de Terral, así, descaradamente, para poder seguir disfrutando de los que haces. Sigue escribiendo, amigo, y que yo pueda reseñarte.




Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez

Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: Senderos tras la niebla

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