2 sept 2021

«El refugio de Sandrine» de Jerôme Loubry

 

Sandrine, una periodista de un periódico local de Normandía, recibe la noticia de la muerte de su abuela, Suzanne, a la que nunca llegó a conocer en vida. Sandrine viajará a la isla donde vivía su abuela para recoger todas sus pertenencias. El lugar está habitado por gente que llegó a la isla hacia finales de la Segunda Guerra Mundial con el fin de trabajar en un campamento de verano para niños cuyas familias habían sido especialmente afectadas por la guerra. Horas despues de su llegada a la isla, Sandrine advierte que los lugareños ocultan algo, y unos días más tarde encuentran a Sandrine deambulando por una de las playas, sus ropas teñidas por la sangre de otra persona, y murmurando sinsentidos. Para entender la verdad, el inspector Damien Bouchard tendrá que bucear en el pasado y la memoria de Sandrine, poniendo en juego la cordura de Sandrine y la suya.

 

Datos técnicos

Editorial: Catedral Editorial (2021)

Nº de páginas: 408

Formato: Tapa blanda

ISBN: 9788418059476

Precio: 19 €

 

Impresiones

Sí, me habéis pillado. De nuevo me estoy marcando una reseña de un libro que está a punto de ver la luz, pero todavía no la ha visto. Edición no venal y tal y tal… Lo cierto es que me lo he pasado tan bien leyéndolo, que no creo que ni al autor ni a la editorial (catedral Noir) —la del patito— les importe que elabore esta recomendación con al propósito de animar a todos los amantes del género negro a adquirir un ejemplar en el mismo momento en que esto sea posible.

Bestial. Se trata de un gran ejemplo de que un gran argumento bien ejecutado no deja desperdicio para las hormigas. No creo que esta sea la «revelación de la novela negra en Francia» conociendo cómo se las gasta el bueno de Jerôme escribiendo y dejando sin uñas al lector. Se trata de una obra maestra bien madurada en la que es verdad que «nadie puede escapar de su pasado» o bien, tiene que atenerse a las consecuencias si lo consigue.

La lectura de El refugio de Sandrine me ha traído a la cabeza otra obra de características, digamos, parecidas, como es Shutter Island, de Dennis Lehane. Desde luego, el autor juega con el lector como le bien en gana, y este último termina nervioso, impaciente, por descubrir qué es verdad y qué es ficción.

Novela de corte psicológico en la que nada es lo que parece y todo lo que parece debe atravesar el filtro de la cordura, de la congruencia… para comprender el sentimiento de una tal Sandrine que ha llegado a nosotros para quedarse. No seremos los únicos que formulemos preguntas, no seremos los únicos que nos veamos desbordados por las circunstancias, no seremos los únicos que queramos que el tiempo pase, y con él las páginas, para llegar al final, y qué final…

No me cabe duda de que este título terminará en la pantalla. Si esta es pequeña o grande no me toca a mí decidirlo. Lo que sí puedo asegurar es que estaré allí para sentarme en primera fila y comprobar si la caracterización de los actores coincide con la idea que me he hecho de los personajes. Ahí queda eso.

Aquellos que han disfrutado con las novelas de Carmen Mola no pondrán reparos en ponerse manos a la obra con Sandrine y su peculiar refugio. Tampoco creo que pongan inconvenientes aquellos que han adquirido los libros de Javier Castillo como si se tratara de golosinas que hay que meterse en la boca de cuatro en cuatro. Pero, a diferencia de estos dinamizadores literarios, en El refugio de Sandrine hay algo. Un amargor que nos sobrevuela y que no terminamos de identificar con una sensación concreta. El autor, juguetón, juega, y le gusta hacerlo.

Y ahora toca preguntarse si no somos nosotros quienes viven en una prisión y necesitamos refugiarnos en un lugar en el que la realidad quede al margen, para que no nos haga daño. Existen muchos tipos de refugio, pero Sandrine escoge el que cree más eficaz para sus propósitos, o puede que alguien lo escoja por ella. Habrá que leer para despejar dicha incógnita.

Felicito al autor por el derroche de imaginación y a la editorial por el gran trabajo realizado, y eso que solo he podido acceder a una edición no venal que me puede servir para ganarme un tirón de orejas…

Creo, sinceramente que, desde el punto de vista temporal, existen dos eficaces modos de reseñar un libro. En la primera de las opciones el título se encuentra en los escaparates, en los medios. La segunda, menos utilizada hasta ahora, se anticipa a la salida al mercado del producto e intenta convertir al comprador futurible en un drogadicto en busca de su dosis. El refugio de Sandrine es droga. Salgamos a buscar nuestra ración.

 


Reseñado por Francisco Javier Torres Gómez


Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: El refugio de Sandrine


 

 

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