12 jul. 2020

Entrevista a Daniel Palencia autor de «Los Malos hombres»

«Entrevista a Daniel Palencia»

Bienvenido, Dani, a Libros que Voy Leyendo. Te doy la bienvenida en nombre de mis compañeros y ya contamos con que te conviertas en seguidor de la página (risas).

Saltando el protocolo, me gustaría que Daniel Palencia hablara de Dani Palencia.

Muchas gracias por la invitación, Javier. Te diría que soy un chaval de San Sebastián de 28 años, que me apasionan los libros, el cine y el fútbol, y que después de varios años como redactor publicitario trabajando en agencias, he podido comenzar a contar mis propias historias.

Los malos hombres se antoja una novela en la que se entrelazan realidad y ficción pero ¿en qué proporción?
Podríamos decir que la realidad es solo el continente, es un contexto, un principio, pero también es cierto que casi todas las escenas están basadas en sucesos reales y concretos de la época: un discurso en el Ateneo, un coche que cae en las casitas del puerto... Como autor, disfruto creando esa línea en la que el límite entre la realidad y la ficción se vuelve difuso, creo que eso dota de mayor credibilidad y atractivo a la narración. No sé quién dijo que el escritor es por definición un mentiroso, y yo me siento muy cómodo en ese papel.

Donostiarra afincado en Madrid y árbitro de fútbol. Explícanos un poco para que no nos perdamos.
De repente un novelón. ¿O no tan de repente?
Gracias por lo de novelón (risas). Como todo, ha tenido su proceso. He escrito siempre, aunque ha sido una vocación que ha ido y ha venido. Hace unos años comencé a escribir unos relatos y vi que gustaban en mi entorno. Me animaron a seguir escribiendo y cuando se me ocurrió la idea de “Los malos hombres” me puse con ello; fue una decisión bastante natural.

Y eliges a Pámies o viceversa…
Creo que un poco de los dos. El primer paso parte del autor, que es quien envía el manuscrito a una editorial que sabe que cuida las historias y en la que cree que su texto puede tener cabida. A partir de ahí es la editorial quien decide. Creo que Pàmies ha hecho un trabajo magnífico en su parcela, solo puedo tener palabras de agradecimiento hacia Carlos y hacia Conchi.

Cuéntanos tu experiencia con la presente novela y alguna anécdota.
He disfrutado como un enano. La parte documental me ha parecido apasionante. Como anécdota inofensiva y ahora que no nos oye nadie puedo contarte que para documentar una escena del Ateneo de Madrid, me colé unos minutos en la Galería de Retratos para hacer unas fotos al cuadro de Campoamor. He descubierto cosas que ni me podría haber imaginado. Me ha encantado bocetar la trama, crear la estructura, y me he divertido con la redacción. He aprendido mucho en el proceso. Para los siguientes proyectos en los que estoy inmerso he corregido mucho de mi forma de trabajar. Ha sido una oportunidad magnífica.

Martín, el protagonista, es un tipo duro, demasiado duro. ¿Por qué?
Si lo pensamos, quizás un tipo duro no sea más que una medida de su época. Martín se adapta a su realidad, una realidad salvaje, compleja, una realidad que induce a los individuos a sacar lo peor de sí mismos. Él es un superviviente, un tipo al que le encanta su modo de vida y que hará cualquier cosa para mantenerlo. Lo que olvida el bueno de Martín y nos enseña la historia es que siempre hay un tipo más duro.

Y Aitana es la mala de la película pero no es tan mala. Además, sabe usar a los hombres a su antojo.
Aitana, al contrario de Martín, es el contrapunto de su época. Una época que esquiva a la mayoría de las mujeres, que las olvida. Es lo que más me gusta del título “Los malos hombres”, que como la época en la que está ambientada, obvia a las mujeres. El caso es, ¿está Aitana dispuesta a ser pasada por alto?

El Hotel María Cristina de San Sebastián era a estos años como el Ritz de la postguerra. Llévame la contraria o desmiénteme.
El María Cristina es un retrato de San Sebastián. Los éxitos y los fracasos de la ciudad, las épocas de esplendor y los momentos duros se trasladan al hotel como a ningún sitio. Se construye cuando la realeza comienza a veranear en San Sebastián, su época dorada es la de la Belle Époque, que es el mejor momento de la ciudad, son los años de los casinos y las estrellas de cine paseando por Miraconcha. Y su decadencia coincide, como no puede ser de otra forma, con la prohibición del juego y el decaimiento de la economía de la ciudad. El Festival del Cine lo ha vuelto a poner en su sitio. Es un lugar que respira historia.

¿Son necesarias la traición y la muerte para completar una trama como la presente?
No es necesario pero quizás sea lo más fiel. Es cierto que la literatura de espías se mueve en ciertos códigos que yo he querido respetar, pero también es cierto que la novela trata precisamente de eso, de la lealtad, de la libertad individual, del deber, y de qué pasa cuando todos esos valores entran en conflicto. La traición y la muerte son solo un resultado lógico.

¿Cómo surge la idea de escribir Los malos hombres?
Lo que yo hago es empezar por el final. Lo que tengo es ese giro, esa explicación diferente, ese “clic” que sorprende al lector. También tengo una serie de personajes, situaciones, y contextos que me gustaría contar. A partir de ahí solo es cuestión de ponerse a trabajar, de unir las piezas.

Una conjura para instaurar la república, una Dictablanda ¿y Alfonso XIII?
Alfonso XIII se presenta en la novela a la altura de sus últimos años de reinado. Incapaz, inexistente, casi títere. En eso podría decirse que he sido bastante fiel (risas).

El general Mola y el general Franco, al igual que Sanjurjo debían aparecer porque…
Son personajes apasionantes desde un punto de vista histórico. Personas que con sus actos cambiaron la vida de millones de personas para muchos años. Hay muy pocas personas capaces de influir de forma tan determinante en la historia de una nación. Aunque fuera de forma muy somera, lo que me ofrecía el contexto era la posibilidad de presentar al lector una versión más desconocida de ellos, anterior, una versión que explica todo lo que sucede después.

Cuéntanos cómo era San Sebastián en los años 30
Es una ciudad que todavía se está buscando, una ciudad que no es capaz de aceptar su propia decadencia. San Sebastián dependía principalmente del juego, y su prohibición en 1923 supuso un varapalo del que tardo décadas en recuperarse. Mantiene, por supuesto, el encanto de las cosas que han sido las más bellas, cierta dignidad de la vejez y ese amor por la tradición que todavía hoy se mantiene, pero es una ciudad que está tratando de encontrar su sitio en un nuevo mundo.

Imposible obviar Marruecos aunque no sea el hilo conductor de la trama ¿verdad?
Marruecos es el gran olvidado. Sucesos posteriores de relevancia extrema relegaron la guerra del Rif a un segundo plano. Cuando comencé a bucear en los personajes, y en concreto en uno de ellos, me pareció imposible no incluirlo. Explica mucho de lo que somos, explica mucho de lo que es Martín, explica por qué los malos hombres lo son.

Damos por supuesto que a Daniel Palencia le apasiona la Historia…
Sí, siempre me ha apasionado. En casa hemos hablado mucho de historia y por suerte he tenido profesores que han mantenido viva esa llama. Profesores que me han contado nuestro pasado con ecuanimidad, que despertaban en nosotros la curiosidad y sobre todo el análisis crítico.

Quién iba a decir que El mismísimo Mola se iba a plegar ante el pequeño Francisco Franco…
Nadie lo habría dicho. “Franquito” lo llamaban, o “Miss Canarias”. El que más resistencia ofreció en la Junta de Defensa fue el general Cabanellas, porque conocía a Franco y vio lo que se les venía encima. Mola murió menos de un año después, casualmente como Sanjurjo, en otro accidente de avión.

En definitiva, una novela que nos trasporta al pellejo del protagonista y nos permite pasearnos por una época muy en boga en la narrativa actual pero con un enfoque novedoso y ameno que no decepciona y deja, como las cosas buenas, la miel en los labios.

Por último, será Dani Palencia quien tenga en sus palabras el alegato final con el que lo despediremos con el todo el cariño que se merece. Gracias, Daniel, ha sido un placer. Te deseamos lo mejor y esperamos tenerte pronto por aquí.

Muchas gracias por este rato, Javier. Estaré encantado de que charlemos otra vez cuando Martín esté preparado para volver a pasar a la acción. Os animo a todos a ir a las librerías, nos necesitan más que nunca. Salud y libros.

Entrevista realizada por Francisco Javier Torres

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