24 oct 2020

«El símbolo perdido» de Dan Brown

El símbolo perdido

Washington. El experto en simbología Robert Langdon es convocado inesperadamente por Peter Solomon, masón, filántropo y su antiguo mentor, para dar una conferencia en el Capitolio. Pero el secuestro de Peter y el hallazgo de una mano tatuada con cinco enigmáticos símbolos cambian drásticamente el curso de los acontecimientos. Atrapado entre las exigencias de una mente perturbada y la investigación oficial, Langdon se ve inmerso en un mundo clandestino de secretos masónicos, historia oculta y escenarios nunca antes vistos, que parecen arrastrarlo hacia una sencilla pero inconcebible verdad.

Con la ayuda de Katherine Solomon, hermana de Peter y experta en ciencias neoéticas, Robert Langdon tiene doce horas para salvar a su amigo y, al mismo tiempo, evitar que uno de los secretos mejor guardados de nuestra historia caiga en manos equivocadas...

Dan Brown vuelve a retar a los lectores con una historia inteligente y de ritmo vertiginoso que ofrece sorpresas en cada página. El símbolo perdido es lo que los fans del autor estaban esperando: su novela más emocionante.

 

Datos técnicos

Editorial: Booket (2017)

Nº de páginas: 736

Formato: Tapa blanda / Versión Kindle

ISBN: 978-8408175759

Precio: 9,45 € / 7,59 €

 

Sobre el autor: Dan Brown

Impresiones

La historia comienza con una ceremonia de juramento de un iniciado que quiere alcanzar el máximo grado de Gran Maestro de la Masonería. La ceremonia consiste en beber el vino de una calavera después de jurar bajo amenaza de tortura si revela al mundo alguno de los secretos que le serán confiados. Las torturas consisten en cortarle la lengua desde la raíz, hacerle un corte de oreja a oreja y extirparle los intestinos. Casi nada. Pero el iniciado ya se da cuenta de que nunca se ganará la confianza de la hermandad para que le sean revelados los secretos que esconden con máximo celo.

De un tiempo para acá, Robert Langdon, profesor de simbología religiosa en Harvard, vuela a Washington porque alguien que se hace pasar por el ayudante ejecutivo de su amigo del alma, Peter Solomon, le pide si puede acudir a dar una conferencia en el Capitolio aquella misma noche, sustituyendo a otra conferenciante que se había puesto enferma. Robert siente que no puede negar nada a su amigo y mentor y viaja hasta Washington. El falso ayudante le pide que lleve consigo una cajita que Peter le había confiado. Cuando llega a la sala donde debe pronunciar la conferencia se encuentra con que está vacía. Cuando llama al teléfono que le había dejado para quejarse del error, el interlocutor le informa que si él está en Washington es porque él quiere que esté allí, cosa que provoca la irritación de Robert.

Con esto que, en medio de un grupo de turistas que contemplan la gran cúpula del Capitolio, aparece una mano en el centro de la gran sala justo debajo del centro de ésta. Robert se da cuenta que es la mano cortada de su amigo Peter e intenta pedir ayuda para desenmascarar la persona que la pueda haber dejado. Pero ésta desaparece inmediatamente, en medio del alud de turistas y visitantes. Esta mano, puesta en posición vertical, señala hacia la cúpula. Cuando los guardas de seguridad del capitolio se enteran de la presencia de la mano, e intentan ponerse de acuerdo sobre si llamar a un forense, reciben una llamada de la CIA, o más concretamente, de su oficina de seguridad, que no es más que una sección de la CIA que se encarga de espiar a sus propios espías, procurando que éstos no se excedan de sus funciones, vendiendo información confidencial, por ejemplo.

Ciertamente, me ha gustado mucho leerla. Porque entre otros descubrimientos, he podido leer sobre una disciplina científica muy interesante, la ciencia neoética, cuyo campo de investigación se encarga de descubrir cómo la mente humana puede transformar la materia a través del pensamiento. Precisamente, la hermana de Peter, Katherine es una de sus mayores investigadoras a nivel internacional, también influenciado por éste. Uno de los experimentos más famosos consiste en percatarse de la belleza o fealdad que adquieren los cristales de hielo cuando, mientras helamos agua, enviamos pensamientos positivos o negativos.

Es una novela trepidante, que te mantiene los nervios en suspense desde la primera página. La recomiendo encarecidamente, entre otras muchas cosas porque aprendes hasta a tener paciencia, entre otros motivos porque hay episodios de violencia dura explicada al detalle. Pero no os asustéis, ni os cabreéis, porque más adelante, se entiende el porqué de esta violencia. Y aquí quiero hacer una distinción. Una cosa es entender y otra muy diferente justificarla.

A los que os gusta Dan Brown, leerla. Es muy interesante. O al menos a mí me ha interesado mucho., como también me han interesado las cuatro anteriores. I como en otros libros que he leído últimamente, nada es lo que parece.

También debo agradecer a Dan Brown que con El código da Vinci (y los que se publicaron posteriormente) me despertaron unas ganas increíbles de leer libros después de una sequía lectora que me duraba bastantes años, también motivada por la época de estudiante, que, por falta de tiempo, no tenía tiempo de leer. Dan me quitó el sueño de las orejas. También es cierto que cuando lo compré, lo hice motivado por el texto que podía leerse, en una cinta de estas que envuelven la cubierta, que el arzobispado de Barcelona y la Iglesia Católica advertían que no leyéramos El código da Vinci. Me entusiasmó. Me los leí todos. Y ahora tengo ganas de Inferno y Origen. A veces, me pregunto por qué he tardado tanto en leerlo.

 


 Reseña de Artur Undebarrena Canal

Si quieres hacerte con un ejemplar lo puedes hacer desde el siguiente enlace: El símbolo perdido

2 comentarios:

  1. Todo un clásico que era extraño que no hubiese aparecido en estas páginas.

    ResponderEliminar
  2. Hola!
    Añadido a mi lista de lecturas! :D
    Un saludo!

    ResponderEliminar

Recuerda visitar nuestra política de privacidad. Esperamos tus comentarios