11 jul. 2020

«Dispara, yo ya estoy muerto» de Julia Navarro

Dispara yo ya estoy muerto

«Dispara, yo ya estoy muerto» de Julia Navarro

Hay momentos en la vida en los que la única manera de salvarse a uno mismo es muriendo o matando.

A finales del siglo XIX, durante la última etapa zarista, los Zucker, perseguidos por su condición de judíos, tienen que abandonar Rusia huyendo del horror y la sinrazón. A su llegada a la Tierra Prometida, Samuel Zucker adquiere las tierras de los Ziad, una familia árabe encabezada por Ahmed. Entre él y Samuel nace un fuerte vínculo, una sólida amistad que, por encima de las diferencias religiosas y políticas, se mantiene generación tras generación.

Con las amenazas, la sed de venganza y muchas pasiones desatadas como telón de fondo, las vidas entrecruzadas de los Zucker y los Ziad conforman un mosaico de traiciones y sufrimientos, de amores posibles e imposibles, al tiempo que plasman la gran aventura de vivir y convivir en un territorio marcado por la intolerancia.

Intensa y conmovedora crónica de dos sagas familiares, esta novela de Julia Navarro nos adentra en las vidas de personas con nombres y apellidos, que luchan por alcanzar sus sueños y que son responsables de su propio destino.

Datos técnicos
Editorial: Plaza & Janes (2015)
Nº de páginas: 912
Formato: Tapa dura / Tapa blanda / Versión Kindle
ISBN: 978-8401354694
Precio: 21,75 € / 10,40 € / 8,54 €

Sobre la autora: Julia Navarro

Impresiones
Dispara, yo ya estoy muerto es una novela de Julia Navarro donde nos cuenta la historia de los judíos a lo largo del siglo XX. La historia comienza en la época actual, donde una colaboradora de una ONG, Marian, quiere investigar la historia de los judíos y palestinos y las causas del conflicto entre estas dos comunidades en conflicto permanente, porque ha de redactar un informe y debe reflejar con objetividad las causas del conflicto. Con esto que se va a entrevistar con Ezequel Zucker en su casa. Ezequiel le cuenta la historia de sus antepasados ​​más inmediatos, el padre Samuel y el abuelo Issac. Y qué historia, Dios mío.

Su abuelo vivía en Rusia, conjuntamente con su familia. Se dedicaban a la compraventa y transporte de pieles para hacer abrigos para las mujeres más ricas de París. En París las pieles rusas eran muy apreciadas y las mujeres ricas pagaban auténticas fortunas. El caso es que, un año, cuando vuelven de Paris, se encuentran con que la casa donde vivía su familia ha sufrido un incendio y ha muerto todos sus miembros. Habían sido víctimas de los pogromos, ataques contra las comunidades judías en Rusia. En este caso, lo que había encendido la ira había sido que una chica judía había participado indirectamente en el atentado terrorista que acabó con la vida del zar de Rusia.

Con esto que se van a San Petersburgo, Isaak y Samuel. Y en la casa donde se alojan, por recomendación de un aristócrata de apellido Goldanski, conocen un chico que introduce Samuel en un grupo que empiezan a preparar lo que acabará desencadenando la Revolución rusa, hasta que un día irrumpe en casa donde viven dos policías de la policía secreta zarista en busca de Samuel, pero su padre se hace pasar por su hijo Samuel y se lo llevan detenido. El hecho es que cuando Samuel llega a casa y se entera de que han detenido su padre, empiezan inmediatamente los preparativos para marchar de Rusia y esa misma noche se van camino de Finlandia hacia Suecia, país que ya no está bajo influencia de Rusia.

Pero Samuel no hace el viaje solo, sino que la acompaña un niño, Mijail, hijo de un camarada revolucionario, que también cae en manos de la policía del zar. Pasando por muchas penurias, sobre todo por la nieve y el frío muy intenso, después de muchos días de viaje, consiguen llegar a Paris, donde vive la persona que les compraba las pieles para hacer los abrigos y venderlos a la aristocracia parisina, pagando auténticas fortunas. Pero los viajes no acaban aquí, porque después de varios años de vivir en París, como todo el pueblo judío que sueña con volver a la tierra de sus antepasados, emprenden el viaje a Palestina, que en este momento está en manos del imperio otomano.

Conjuntamente con otros campesinos palestinos, Samuel comienza una nueva vida. Y forman una comunidad de estas en que todo se decide por toda la comunidad. Y todo el mundo tiene los mismos derechos y deberes dentro de la comunidad. Forman lo que en Rusia no habían podido formar porque aún no se había consumado la Revolución. De esta comunidad la llaman la Huerta de la Esperanza, porque se trata de la esperanza de muchos judíos de llegar a la tierra prometida que habían soñado todos sus antepasados.

La novela es larga y muy intensa. Hace un recorrido por lo que fue la vida de muchos judíos y árabes palestinos, que querían formar una gran nación árabe donde los judíos también debían tener cabida. Pero con eso que los ingleses se pusieron por medio y con la ayuda de las milicias judías y palestinas consiguen echar a los turcos de Palestina.

Es una historia emocionante, donde se pueden ver los diferentes episodios de un conflicto que aún hoy en día no está ni mucho menos resuelto del todo. Los árabes se sienten humillados por la conquista de Israel en la Guerra de los Seis Días y los israelíes no quieren volverse a quedar sin su Tierra Prometida, desde donde hace muchísimos años fueron expulsados ​​y han tenido que emigrar de un país a otro huyendo de las expulsiones, hogueras, pogromos, etc. Es por ello que defienden su tierra con carne y uñas. Y ahora son los árabes palestinos que sufren sus atroces consecuencias.

Y en cuanto al final, al menos yo, no me lo esperaba. Ha sido una sorpresa muy grande. Me ha gustado muchísimo toda la historia. Ha habido momentos que me he emocionado y todo.



Reseñado por Artur Undebarrena Canal

Puedes hacerte con un ejemplar aquí: Dispara, yo ya estoy muerto