31 dic 2019

Un chocolate con churros con Minerva Piquero

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Una de chocolate con churros con Minerva Piquero

Tal y como les cuento. No se trata de un titular sensacionalista. La hermosa “chica del tiempo” de la que me enamor√© en mis a√Īos mozos se hab√≠a transformado en una empresaria de √©xito y en escritora. Sin haber seguido su biograf√≠a, y tirando de escasos recuerdos alojados en la memoria del tiempo, se me antojaba el arsenal de armas demasiado escueto como para enfrentarme a la lectura de su libro Nacida Libre (Alfar 2019). A ello hab√≠a que a√Īadir que, si bien no albergaba prejuicios, s√≠ que sent√≠a gran inter√©s y simpat√≠a por el resultado gr√°fico de los desvelos de esta mujer que encandila con la sonrisa y que se gana a su gente con gestos como el que tuvo en la presentaci√≥n de su primera novela en Sevilla, acto en el que compareci√≥ junto a un Juan y Medio, muy acertado y cari√Īoso como maestro de ceremonias, y en el que hizo realidad su promesa de invitar a “calentitos”, que no porras, con chocolate a la concurrencia. ¿Se puede pedir m√°s? Perm√≠tanme adelantarme a sus respuestas y afirmar categ√≥ricamente: S√≠. Claro est√°, despu√©s de haber le√≠do esta sorprendente “opera prima”, es obvio que no pod√≠a pasar la oportunidad de concretar una entrevista pero, cr√©anme, no se planteaba esta empresa f√°cil, pues a pesar de haber recorrido con gran atenci√≥n cada una de las p√°ginas de su libro, mi √°nimo se vino abajo al descubrir que hab√≠a concedido dieciocho entrevistas en dos d√≠as de gira por Andaluc√≠a. ¿C√≥mo encadenar cuestiones nuevas en estas circunstancias? Cara a cara, decid√≠ acercarme y presentarme como un lector que hab√≠a rese√Īado su libro y… Lo primero que hizo es conquistarme con esa sonrisa que puede con las resistencias de sus oponentes y preguntarme si hab√≠a tenido prejuicios a la hora de afrontar la lectura. K.O. t√©cnico en cualquier circunstancia, pero he de reconocer que soy un rival dif√≠cil de batir. Le respond√≠ negativamente para a continuaci√≥n confesarle que cambiaba sus prejuicios insinuados por la curiosidad que siempre me causa leer un escrito de un personaje p√ļblico ya que bagaje poseo a estas alturas para poder plantear el reto. Mientras tanto, no pod√≠a apartar los ojos de ella y por ello me encontraba en desventaja.



Repuesto de la primera impresi√≥n, y volcado en cuestiones puramente literarias, saludo de nuevo a Minerva, esta vez en el div√°n de su agrado y le agradezco la gentileza que tiene de concederme esta entrevista. Prefiero prescindir de preguntas que intuyo que ya le han hecho aunque no estoy seguro de acertar con mi intuici√≥n. Lo f√°cil ser√≠a comenzar preguntando si su novela es er√≥tica, y lo evito pues confiesa que esa es justamente la primera pregunta que, confiesa, con la que han comenzado muchas de las entrevistas. Primer problema. ¿C√≥mo empezar? Bien, recurro a otro t√≥pico, pero que puede resultar interesante y me remonto a su infancia en M√©jico, dato biogr√°fico que me sorprendi√≥ a la hora de estudiar al personaje, pero prefiero que Minerva me cuente cu√°ndo comenz√≥ a escribir, si lo hizo en aquel pa√≠s al otro lado del mar, y si puede regalarnos alg√ļn fragmento de aquella √©poca. Minerva, esa es el primer reto.

¿Cu√°l ha sido el camino que ha terminado con Nacida Libre?

Ninguno. Nacida Libre supone la confirmaci√≥n de un camino personal que inici√© hace a√Īos, pero que hasta ahora no se hab√≠a materializado. Naci√≥ de la rebeld√≠a, y m√°s tarde de la imperiosa necesidad de ser honesta conmigo misma. Ahora ya no hay retorno.

Sabemos que no es una novela feminista a pesar de que las principales protagonistas son mujeres. Una de ellas descubre un nuevo mundo sexual y otra las vejaciones que la condici√≥n de transg√©nero ha llevado y lleva aparejadas hasta el d√≠a de hoy. ¿C√≥mo surge la idea de abordar estos dos temas tan actuales y a la vez tan poco conocidos o tratados?

La historia de Cora ha nacido para ayudarme a proyectar reflexiones personales sobre el mundo femenino y la necesidad de dar voz a una realidad que, por convencionalismos rancios, prejuicios y machismo, se ignora. Pero está ahí. Cora es una mujer como hay miles y su historia me ha servido para reivindicar, no solo el derecho a disfrutar y proclamar nuestra sexualidad, pero también a expresarlo libremente. Y Valentina llegó después. Son como princesas rotas. Las mujeres (y hombres) transgénero son unos grandes desconocidos: marginados, maltratados, abusados y las mayores víctimas de la homofobia. La transexualidad no tiene que ver con el sexo, si no con la identidad. Necesité contar su historia.

Porque, ¿no es una novela reivindicativa?

Sí, es una novela reivindicativa. Reivindica la libertad para poder ser uno mismo desde su verdad, sin ser juzgado; y mi propia libertad, como mujer, para expresar el goce de la sexualidad femenina desde la honestidad, sin tapujos, con naturalidad. Reivindica la sororidad y el poder de la voluntad femenina.

Me dice un amigo que te pregunte si hay un √ďscar en tu vida…

Tengo lectoras (y amigas) que me piden su teléfono.

Ojalá todas tuviéramos alguna vez un Oscar en nuestra vida.

Si te he de ser sincero, lo que m√°s me ha gustado es la correcci√≥n con la que est√° escrito el libro. Conf√≠a en m√≠ si te digo que no es algo tan habitual como cabr√≠a esperarse a estas alturas de la pel√≠cula. Nace esa perfecci√≥n de Minerva Piquero o ha tenido alguna ayudilla por parte de…

¡Gracias! Con correcci√≥n, ¿te refieres a la habilidad para contar escenas muy √≠ntimas o escabrosas sin resultar soez o prosaica? Me halagas. Pero s√© que tengo mucho que aprender. Una vez le√≠ que “no siempre se pueden decir cosas agradables, pero siempre se pueden decir agradablemente” ¿Qu√© te parece?

Minerva Piquero es Cora, es Valentina, es Susana, es Rita, es…

¡Soy todas! Lo confieso, me desnud√©. Ese es el privilegio del escritor. Desdoblarte para proyectarte a trav√©s de otros personajes y recrear escenas y situaciones que quiz√° jam√°s podr√≠as experimentar en la realidad, pero que aqu√≠ recobran vida. Mis personajes heredaron mis dudas, mis reflexiones m√°s √≠ntimas, mis prejuicios, mis anhelos y, sobre todo, mi amor. Hay mucho amor en esas mujeres.

¿Comenzaste a escribir sabiendo el final o te dejaste ir hasta alcanzarlo?

Cr√©eme si te digo que tan solo el personaje de Cora ten√≠a un camino emocional trazado, un conflicto como punto de partida y una meta. Pero todo lo que le va ocurriendo a este personaje, las personas que se cruzan en su vida, los amantes, las amigas, han ido llegando solos. Llegu√© a estar como “secuestrada” por mis personajes durante un tiempo. Iban solos. Me ped√≠an su espacio. Empec√© a amarlos dentro de m√≠ y luego ya no fueron m√≠os.

Cu√©ntanos alguna an√©cdota de esta a√ļn breve andadura editorial.

Escribir esta historia ha supuesto para mi un viaje precioso e irrepetible, lo que nunca imagin√© es que ese viaje no terminar√≠a al escribir la √ļltima p√°gina. Nacida libre no tiene m√°s pretensi√≥n que la de entretener al lector. Pero me he encontrado con una mujer joven que, tras leer la novela se ha tatuado “nacida Libre”, al igual que hici√©ramos mi madre y yo, en la nuca. Lo ha adoptado como lema de vida y lo ha querido compartir conmigo. Ha sido emocionante. Otra mujer se me acerc√≥ hace pocos d√≠as para darme las gracias porque tenia un hijo de 8 a√Īos que, seg√ļn me explic√≥: “no sab√≠a lo que era” y se sent√≠a muy perdido. Esperaba encontrar inspiraci√≥n y esperanza en el personaje transg√©nero de Valentina. ¿No es asombroso? Es el mejor regalo de la vida. Escribes una historia como excusa para vomitarte el coraz√≥n y desnudarte el alma, y luego resulta que todas esas emociones ya habitan libremente en otros corazones.

¿Se trata de un libro para adultos?

Sí, es un libro para adultos. Pero no por las escenas eróticas, que son convencionales (hay mucho más sexo en cualquier serie de televisión de tarde). Es para adultos porque muestra con crudeza y sin veladuras situaciones de abuso y violencia muy reales.

Interpreta la portada como no lo hayas hecho hasta ahora

As√≠ la so√Ī√©.

Simple, sencilla, limpia de formas, con un mensaje claro y directo, y un color que transmitiera feminidad; en la contra, emoción e intimidad.

Y como hoy va de confesiones, te dir√© que…esa soy yo.

Nacida libre sabe mejor con chocolate y churros pero mientras era escrito, la autora beb√≠a…

Muchos litros de té frío con limón, y de vez en cuando un tequila, ya sabes, por empatía con el personaje.

¿Crees que las escenas er√≥ticas que aparecen en cinco de los cap√≠tulos pueden marcar un antes y un despu√©s en la forma en que sea vista Minerva Piquero por los lectores?

Seguramente. ¡La imaginaci√≥n es libre! Algunos lectores, incluso lectores amigos m√≠os, me han reconocido que no han sido capaces de abstraerse en la lectura e inevitablemente me ve√≠an a m√≠, o escuchaban mi voz en las reflexiones de sus protagonistas. Han sido muchos a√Īos de verme y escucharme en la televisi√≥n, y entiendo que esto ocurra. Creo que a m√≠ me pasar√≠a igual. Pero debes saber que igualmente me he encontrado a numerosas mujeres que me han dicho “¡yo tambi√©n soy Cora!” y me ha encantado.

¿Es el morado el color de Minerva?¿Acaso el rojo? Ambos. Soy todo pasi√≥n.

¿Has entrado alguna vez en un sex shop y la has liado parda?

¡Ay, Dios! ¡S√≠! ¿por qu√© me preguntas esto? No la he liado tanto como Cora, pero si he tenido que pedir ayuda para apagar varios dildos que vibraban enloquecidos sobre las estanter√≠as (todos a la vez porque los hab√≠a querido tocar y probar todos), y yo no era capaz. Lo hice con un hilo de voz y una sonrisa est√ļpida, queriendo desaparecer de verg√ľenza, pidiendo disculpas e intentando que otros clientes no se dieran cuenta. Yo no tuve a una Rita maravillosa que me devolviera la seguridad rest√°ndole importancia a mi torpeza, si no a un malhumorado se√Īor hind√ļ (estaba en Londres) al que no le hizo ninguna gracia. Al final, por quedar bien, le tuve que comprar algunas cosas…

No hay que quedarse con el sexo, aunque se apetece, sino llegar al drama. ¿O quiz√°s haya que pararse a reflexionar sobre ambos temas y seguir disfrutando de una lectura amena que solo remueve conciencias como obligada parada en el camino?

¿Por qu√© elegir? Me gustar√≠a que esta historia fuera capaz de arrastrar al lector hasta hacerle sentir, casi piel con piel, las escenas de sexo, el drama, la violencia, la p√©rdida o el amor. No concibo la vida de otra manera. Excitarse, llorar, odiar, temer, so√Īar y amar, son emociones que nacen del mismo sitio.

Sin √°nimos de hacer una disecci√≥n exhaustiva de la novela, funci√≥n que le corresponde al lector, a quien se le anima desde este medio a hacerse con un ejemplar y dejarse impresionar, queremos darte las gracias, Minerva, por el rato tan agradable que nos has hecho pasar. Eres una mujer divertida, o al menos disimulas muy bien. Es un placer poder escucharte y compartir esta peque√Īa merienda. Nos vemos pronto con tu segunda novela ¿o no?

Eso me har√≠a feliz. ¿y volver√≠amos a quedar para charlar como hoy? Hecho.

Entrevista de Francisco Javier Torres G√≥mez