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«El silencio y el mar» de Enrique Botella


Llopet, así le han llamado siempre, es un joven que apenas ha salido de Tabarca, una pequeña isla que parece olvidada en medio del mar, a escasas millas de una costa que se le antoja inalcanzable. Su vida ha trascurrido en sus calas y en sus grutas, rodeado de silencios y secretos+ que ni siquiera Gerardo, un viejo cómico retirado en la isla y del que aprendió todo lo que sabe del mundo, se ha atrevido a contarle.

Tras la muerte de su madre, ya nada puede retenerlo en una isla que considera una prisión con barrotes de agua. Pero cuando está decidido a marcharse, acepta hacerle un último favor a Gerardo, aunque eso implique tener que regresar a la isla, de vez en cuando: en cada visita, el anciano le contará todas aquellas cosas que han permanecido ocultas bajo la losa del olvido.

Llopet asistirá como un espectador a la narración de su propia historia. Una historia plagada de casualidades y en la que nadie es quien parece ser. Algunos episodios que aún martillean la memoria de Gerardo, lo acompañarán mientras sale al mundo, mirándolo con los ojos de la adolescencia, hasta encontrarse de frente, cuando menos lo espera, con el primer amor. Un amor que va forjándose entre bambalinas, durante los ensayos de Bodas de Sangre, mientras los protagonistas tratan de escapar de un destino al que, como en la obra de Lorca, parecen inevitablemente

Datos técnicos

Editorial: Editorial Mankell
Encuadernación: Rústica con solapas
Nº de páginas: 435
ISBN: 9788409009930
Precio: 19,95€

Sobre el autor: Enrique Botella 

Impresiones

El comienzo de la lectura de esta novela ha dado lugar a una serie de coincidencias que no me llegaba a creer y que me han hecho gracia. Primero porque yo he pasado mi infancia (como buena parte de los madrileños) en Alicante, concretamente en San Juan, Enrique me ha desvelado un hecho histórico que desconocía y que se produjo en la fecha de mi cumpleaños un 25 de mayo, fecha de nacimiento del autor y una fecha que acompaña a los protagonistas a lo largo de toda su historia. Segundo porque mi madre su infancia la pasó en Tabarca, jugando en sus murallas cuando aún no iba turismo y vivían escasas familias y no había luz. Siempre me ha contando aventuras de su “isla”. Y por último porque una de mis primeras obras de teatro fue el Retablillo de San Cristóbal, haciendo de Rosita. Obra que como los lectores comprobarán es primordial en el desarrollo de la historia.

La narración se centra en la Guerra Civil como eje principal para desarrollar una historia de amor que transgrede el tiempo. Contada con voces distintas y jugando con espacios temporales diferentes. Actualidad y pasado se entremezclan pero llegando a un único punto final.

La narración se hace amena porque cambia mucho de escenario no sólo se desarrolla en Alicante. Cuenta las vicisitudes que pasan por estar en el bando contrario, el miedo al “paseo”, traiciones realizadas para mantenerse con vida, rencores que no se olvidan con el tiempo y favores bien olvidados por buena conveniencia… Pero en especial como pierde la cabeza el ser humano cuando se enamora, y cómo la pérdida de amor prematuramente puede condenarte de por vida. El que se entremezclen tantas subtramas tienen un peligro y es que se pueden quedar cabos sueltos, pero a priori si ha pasado, yo no lo he notado. Hay un montón de personajes, hasta el más ínfimo tiene su papel crucial en la historia más tarde o más temprano. Realizada a modo de capítulos de una extensión justa.

Como comentaba al principio me ha puesto un hecho de relieve que desconocía sobre la Guerra Civil y es el bombardeo sobre el mercado de Alicante. Pero es que además he pasado muchas veces por delante del campo de concentración de Los Almendros sin saber ni siquiera que existía (aunque indagando he visto que Max Aub ya se hizo eco de él en una de sus novelas). Es como si no hubiese existido. Todos sabéis que no soy muy dada a leer historias que versen siempre sobre el mismo tema pero también nos hacen descubrir cosas nuevas.

Si tengo que poner un pero es que más allá de la mistad del libro se me ha atascado un poquito, es como si el tiempo se hubiese ralentizado.


Reseñado por Rocío Carralón

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