28 nov 2015

Entrevista a Sara Ma√Īero



Hoy tenemos el placer de entrevistar a una autora que nos ha sorprendido gratamente con sus dos primeras novelas publicadas. Sara Ma√Īero.

Yolanda Bracamonte: Para empezar cu√©ntanos algo sobre ti, tus gustos, tus motivaciones... ¿C√≥mo es Sara Ma√Īero?

Sara Ma√Īero: Pues es dif√≠cil hablar sobre uno mismo, saber qu√© puede interesar a quien no te conoce. Soy profesora de ingl√©s y la literatura siempre ha sido una pasi√≥n. Lectora empedernida desde la infancia, cuando cualquier enfermedad se curaba con reposo, a m√≠ me toc√≥ reposar muchos meses, inici√°ndose as√≠ mi formaci√≥n como lectora, mi descubrimiento de que con un buen libro en las manos las paredes del dormitorio no eran tan estrechas y las horas pasaban volando.
Junto a lectura y escritura, no necesito mucho para disfrutar de la vida: una buena conversaci√≥n con la familia y/o los amigos alrededor de la mesa; la preparaci√≥n de una comida especial, pues no se me da mal la cocina; un largo paseo por las monta√Īas; algo de m√ļsica; mi perra y mi gato…¡Nada especial!

¿Motivaciones…? Me encanta descubrir lo que ignoro. En cuanto un tema, por ajeno que pueda parecer a mis intereses, me resulta atractivo, disfruto conoci√©ndolo a fondo. As√≠ que supongo que por eso me gusta ense√Īar, porque tambi√©n me gusta aprender

¿Cu√°ndo empezaste a escribir y qu√© te llev√≥ a hacerlo, recuerdas qu√© fue lo primero que escribiste?

Tambi√©n durante aquella enfermedad de la que te hablaba, a mis seis a√Īos, comenzaron mis incursiones en el campo de la escritura: mi padre, imagino que para entretenerme, me propon√≠a una frase sobre la que yo deb√≠a componer una historia o unas palabras sobre las que escribir un romance o un soneto. ¡Fueron muchos meses de reposo, pero no fue tiempo perdido! De aquel entonces recuerdo escribir unos poemas espantosos, llenos de rimas forzadas, y relatos entretejidos con tantas lecturas variadas como estaba haciendo: desde Platero al Lazarillo, desde los cuentos tradicionales a obras de Lope y Calder√≥n, pasando por autores que ni te puedes imaginar. Entonces no hab√≠a lectura adaptada por edades y, salvo excepciones, se me permit√≠a leer cualquier cosa que me apeteciera. Adem√°s, he tenido la suerte de nacer en una casa repleta de libros de todo tipo; escribir ahora es, a fin de cuentas, seguir rodeada de libros como entonces.

Y luego…pues he seguido escribiendo toda mi vida; eso s√≠, como una actividad √≠ntima, desconocida por todos. Una actividad a la que trataba de dedicar cuanto tiempo libre tuviese, pero siempre para mi satisfacci√≥n personal √ļnicamente.

¿Tienes alg√ļn escritor o escritores que te hayan marcado a la hora de crear tus obras?

No podr√≠a decirte, la verdad. Imagino que cualquiera de mis escritores favoritos, y tengo muchos, habr√° influido en mi manera de escribir. Me cri√© con los cl√°sicos espa√Īoles y me form√© con los ingleses; entre medias, no he desde√Īado a ning√ļn otro que fuese encontrando en el camino. Cada uno te va descubriendo un universo literario diferente, cada uno te hechiza de un modo diferente. Si nos centramos en la novela, nunca podr√© olvidar el shock de leer por primera vez a Faulkner o a Sartre, la placidez de Forster y Jane Austen, la introspecci√≥n de Henry James, la palabra exacta de Kressmann Taylor, las figuras de Ana Ozores o de Ursula Iguar√°n o de las varias Emmas,… Por acercarme a nuestra realidad, recuerdo la atm√≥sfera opresiva de Nada, el mundo de nuestra guerra de Almudena Grandes, los fantasmas del pasado de Mart√≠n Gaite… Es dif√≠cil citar a tantos autores, tantos mundos, tanta magia. He sido lectora voraz, incapaz de abandonar un texto aunque no me gustara tanto como esperaba; pero aunque ahora sea m√°s selectiva, en gran parte por necesidad, me sigue gustando estar al tanto de las novedades. Y creo que cuanto lees, igual que cuanto vives, acaba reflej√°ndose en tus textos.

¿En el proceso creativo, c√≥mo eliges la historia que vas a contar?¿Tienes alg√ļn sistema a la hora de construir la trama y los personajes?

Lo cierto es que yo creo que no elijo la historia, creo que es justamente al rev√©s. La historia me encuentra a trav√©s de im√°genes o frases. Ya s√© que sonar√° extra√Īo, pero es as√≠. En ocasiones, como en el caso de El sue√Īo del √°rbol, puede existir el deseo previo de escribir sobre un tema, en este libro en concreto sobre Las Filipinas; pero ese deseo no basta en s√≠ mismo. Necesito empezar a obsesionarme por una imagen o una frase y s√≥lo entonces s√© que he encontrado la novela. Siguiendo con el ejemplo de esta novela, la imagen desencadenante fue la de un chaval en la estaci√≥n del Norte de Madrid. El c√≥mo descubro, a partir de esa imagen, que ese muchacho me va a llevar a Filipinas es un misterio. Pero es as√≠. Un proceso inconsciente o mejor subconsciente, imagino.

Mientras sorprendan los d√≠as es, justamente, un ejemplo del otro proceso, de esas frases que comienzan a repetirse machaconamente en mi cabeza. Yo empec√© a obsesionarme con ese saludo del despertador cuando se encuentra conectado a una emisora de radio; ese “Buenos d√≠as, son las siete de la ma√Īana…” y al principio no sab√≠a qu√© iba a poder hacer con aquello. Hasta que lleg√≥ Pilar y supe qu√© ten√≠a que contar.

Porque una vez encontrada la novela a trav√©s de esas im√°genes o frases repetitivas descubro qu√© quiero contar. La trama surge como resultado de ese momento previo e involuntario, algo que me recuerda ese regalo de los dioses, inesperado y m√≠nimo, que seg√ļn Paul Valery, desencadena el proceso creativo en los poetas. Pero la escritura de la novela siempre es una viaje abierto en el que introduzco cambios, en el que a√Īado temas secundarios, ramificaciones m√°s o menos lejanas. Como el bastidor de un cuadro en el que las pinceladas no est√°n claramente establecidas y se siguen alimentando de la energ√≠a de aquel momento, previo e involuntario, que me puso a escribir.

Después viene el trabajo y el dejarse llevar por unos personajes que van surgiendo, a veces inesperadamente, o que van tomando rumbos insospechados. Porque los personajes sí que puedo decir que se van creando muchas veces solos, ajenos a mi intervención, como si quisieran contarme sus vidas, por más que se trate de unas vidas que yo he creado. Y esta es la parte que más disfruto, ese dejarse llevar por unos personajes que van adquiriendo independencia conforme avanzo, obligándome muchas veces a replantearme la historia.



¿Nos puedes contar algo acerca de t√ļ rutina a la hora de escribir?

Poca rutina hay, la verdad. Como estoy acostumbrada a escribir a salto de mata, cuando tengo un peque√Īo espacio de tiempo, puedo decir que lo aprovecho en extremo. Un caf√© sobre la mesa es mi √ļnica exigencia. De todos modos, cuando me siento en el ordenador, muchas veces s√≥lo tengo que trascribir lo que ya he escrito en mi cabeza. Soy bastante insomne y las largas horas despierta en la noche dan para redactar m√°s de un cap√≠tulo.


Para todos aquellos que no hayan tenido ocasi√≥n de leer tus libros "Mientras sorprendan los d√≠as" y "El sue√Īo del √°rbol ". ¿C√≥mo definir√≠as cada uno de ellos?

Mientras sorprendan los d√≠as es una novela que habla de lo cotidiano, del d√≠a a d√≠a de seres an√≥nimos que creen tener controlada su existencia y que han de luchar para sobrevivir ante las sorpresas que les depara el destino. Individuos aislados en la ciudad que deben afrontar su pasado para seguir adelante. 


Dicen que es una novela optimista, pero yo a√Īadir√≠a que con ese optimismo amargo que es mejor reflejo de la realidad.

El sue√Īo del √°rbol aborda la vida de un muchacho que debe emigrar y con quien se inicia una saga que nos muestra la historia reciente de las Filipinas. Es una historia de fortaleza, de desencuentros, de sentimientos intensos; un viaje f√≠sico que nos lleva a la antigua colonia y otro inici√°tico que nos permite acompa√Īar a nuestro protagonista a lo largo de su vida, en su evoluci√≥n √≠ntima.

¿Qu√© impresi√≥n crees que causar√°n tus libros en los lectores?

Pues no tengo ni idea, la verdad. Puedo hablarte de lo que me han dicho hasta ahora. Me han comentado que habr√≠an le√≠do muchas m√°s p√°ginas, que han conseguido “engancharse” hasta el punto de no querer dejar la novela, que se han sentido transportados a los mundos que describo, ya sea Madrid, ya Luz√≥n.

Pero de lo que s√≠ podr√≠a hablarte es de qu√© impresi√≥n me gustar√≠a causar. Me encantar√≠a que el lector percibiese lo mucho que he disfrutado escribiendo ambas novelas, la pasi√≥n con que han sido escritas. 

Creo que eso es lo importante, m√°s que las horas de trabajo, m√°s incluso que la propia trama. Porque cuando la escritura es tan placentera que no quieres abandonarla, alg√ļn rastro debe quedar entre sus l√≠neas y esa huella es la que me agradar√≠a transmitir. Escribir para m√≠ es una forma de vivir; mi mayor satisfacci√≥n ser√≠a que mis lectores vivieran tambi√©n ley√©ndome.

En cuanto a los protagonistas de tus libros, Arnaldo," El sue√Īo del √°rbol", y Pilar, "Mientras sorprendan los d√≠as", ¿cu√°l es su esencia, tienes alg√ļn referente para crearlos tal y como lo hiciste?

No. Son personajes de ficción que, como ya he dicho, se han ido escribiendo a sí mismos a la vez que yo los escribía. Quizá lo mejor sea poner un ejemplo. Yo quería que Pilar fuese enfermera, quizá por esa visión que tenemos los profanos de que se trata de una profesión vocacional, de una voluntad de servicio. Pero fue ella, Pilar, quien me contó por qué era enfermera. Porque en realidad ella querría haber sido médico, pero su sentido de la responsabilidad familiar se lo impidió. Es decir, yo dispongo unos parámetros y ellos me los van alterando, dentro de unos márgenes, claro.

¿Esencia? Mi deseo siempre es que sean reales, con sus luces y sus sombras, con sus indecisiones y sus motivaciones inconfesables, con sus cambios incomprensibles de conducta; con una cualidad esencial que les caracteriza, pero que se encuentra salpicada de incoherencias, de impulsos inesperados. En Pilar prima esa voluntad de entrega de la que hablaba, el equilibrio, la serenidad; en Arnaldo, la valent√≠a, la lealtad, la capacidad de superaci√≥n.

Reconozco que el t√≠tulo que elegiste para "Mientras sorprendan los d√≠as " me llam√≥ poderosamente la atenci√≥n. ¿C√≥mo has elegido tanto el t√≠tulo como la portada de tus dos libros?

Los títulos siempre los elijo una vez acabada la novela, tratando de indicar el tema principal. En Mientras sorprendan los días fue sencillo; tenía que incluir, de un lado, la idea de un día, pues esa es la estructura de la novela; y de otro, la idea de esa sorpresa que deben afrontar los protagonistas. El mientras era fundamental a fin de dar ese matiz de optimismo necesario para captar la esencia de la novela.

En El sue√Īo del √°rbol tampoco tuve muchas dudas. Me atra√≠a el juego entre la idea de la vida como sue√Īo y la realidad de una cultura capaz de valorar la naturaleza hasta el punto de tratar de sentirla como si de un ser vivo se tratase. Choque de culturas, aprendizaje, paso del tiempo,…todo estaba resumido en esas cuatro palabras y el lector podr√≠a comprenderlo una vez finalizada la novela.

Las portadas son un lujo. Mi amigo grabador Narciso Echeverr√≠a es el creador de las im√°genes. El reloj de Mientras sorprendan los d√≠as es un grabado que yo le conoc√≠a de hace a√Īos y en el que inmediatamente pens√© cuando me preguntaron en la editorial si ten√≠a algo en mente. El √°rbol on√≠rico de El sue√Īo del √°rbol es una estampa digital creada especialmente para m√≠. Yo quer√≠a reproducir la imagen de los √°rboles arco iris, con sus troncos pol√≠cromos y singulares. Sobre esa imagen √©l recre√≥ la suya. El resultado es espectacular, me parece.

Tus dos novelas son totalmente distintas en muchos aspectos. En tu primera novela publicada, "Mientras sorprendan los d√≠as", ¿c√≥mo lograste contar y transmitir tanto en tan pocas p√°ginas? Y en tu segunda novela, "El sue√Īo del √°rbol ", ¿c√≥mo fue la labor de investigaci√≥n y documentaci√≥n?

La extensión de una novela es un tema complicado. Encuentro que gran parte de lo que se escribe peca de tener páginas superfluas, en ocasiones en demasía. Es un problema que me preocupa siempre: cómo expresar lo que deseas con la longitud adecuada, sin repeticiones innecesarias, que cada frase tenga su razón de ser. En Mientras sorprendan los días yo mostraba un día cualquiera en la vida de tres personajes. En consecuencia, no me parecía adecuado escribir una novela de 500 páginas; tenía que concentrar la información, dar los datos justos, los imprescindibles, los que permitieran sugerir más que explicar, obviar los que podían inferirse, centrarme en lo esencial. Quizá por eso es una novela más breve de las que suelo escribir, por esa tarea de contención auto-impuesta.

La documentaci√≥n para El sue√Īo del √°rbol fue una experiencia √ļnica. Al margen de la bibliograf√≠a especializada sobre el tema que tuve que consultar, me centr√© en las fuentes directas, en los textos escritos de primera mano. Por ejemplo, para estudiar las maderas filipinas, nada mejor que el informe de un ingeniero al que mandan estudiar la riqueza forestal de las islas. En esta l√≠nea de acudir a fuentes no tanto de tipo hist√≥rico como testimoniales, he trabajado con tres grupos de textos fundamentalmente.

De un lado, los diarios y memorias, tan abundantes en la √©poca. Ofrecen una visi√≥n directa de la realidad; son como peque√Īos fragmentos de vida en que nos cuentan lo que se pensaba en la calle, lo que se dec√≠a desde el p√ļlpito, lo que se comentaba en los caf√©s o en la cola de la compra, c√≥mo viv√≠an los prisioneros, c√≥mo los soldados… La vida, en fin.

De otro lado, las cartas que los soldados escribían a sus familiares, con el asombro de quien nunca ha salido de su pueblo, pues era gente humilde, con la censura auto-impuesta de tratar de tranquilizar a los parientes.

Por fin, la prensa, no sólo como referente de noticias, sino como reflejo de la realidad, como elemento configurador del entorno y capaz de dotar de verosimilitud al relato.


¿C√≥mo definir√≠as t√ļ estilo en ambas novelas?

¡Dif√≠cil me lo pones! Me han dicho que soy escritora realista, casi costumbrista, pero no s√©… No es una cuesti√≥n que me preocupe, la verdad. Intento ser cuidadosa con el lenguaje, sin duda, pero me gusta que mi escritura sea fluida, natural, que no abuse del artificio. Creo que era Pascal quien dec√≠a que ante un estilo natural el lector se siente encantado, porque espera encontrar a un autor, pero encuentra a un hombre. Supongo que √©se ser√≠a mi deseo, aunque no s√© si lo logro, por supuesto. Quiero que el lector me entienda, tanto si se trata del di√°logo m√°s cotidiano como de las reflexiones m√°s √≠ntimas, de la descripci√≥n de un escenario o de la expresi√≥n de un intenso sentimiento. Y cuando la intensidad es tanta que me preocupa, me retiro, doy un paso atr√°s, dejo que sea el lector quien complete el cuadro, quien utilice su experiencia para entender lo que no digo. ¡Creo que, en el fondo, me aterra el melodrama! En definitiva, me gustar√≠a producir esa sensaci√≥n que se tiene cuando se lee a un gran escritor, la de que escribir as√≠ es f√°cil, que s√≥lo es cuesti√≥n de ponerse para poder imitar ese estilo, cuando en realidad la tarea de filtrar, de limpiar, de eliminar puede ser ardua. Pero claro, no soy yo quien para decir cu√°n lejos me quedo de ese objetivo. En otras palabras, me gusta que mi escritura sea amable con el lector, sin dejar por ello de reservarle alguna sorpresa o desconcierto.


¿Qui√©nes fueron los primeros en leer tus novelas?

Mi club de fans particular, compuesto por mi marido y un peque√Īo grupo de amigos. Debo decir que hasta hace tres o cuatro a√Īos yo acostumbraba a deshacerme de mis novelas, a eliminarlas. Cuando decid√≠ conservar la anterior a Mientras sorprendan los d√≠as, no ten√≠a muy claro que √©sa fuese a ser la primera de una nueva etapa. Quer√≠a guardar aquella, sin m√°s, por razones personales. Luego, meses despu√©s, enfrascada ya en la escritura de Mientras sorprendan los d√≠as, y en un encuentro anual en que nos reunimos amigos de distintos lugares, lo coment√©. Ese fue el inicio de este proceso en el que me encuentro envuelta. Desde entonces, ya no he vuelto a tirar nada. Quiero creer que a mis fans les gusta leerme, aunque no me agrada mucho hablar de mis novelas. No quiero convertirme en uno de esos amigos pesados y monotem√°ticos. Me siento m√°s c√≥moda escuchando y observando que siendo protagonista de la conversaci√≥n.


S√© que no has publicado todo lo que has escrito. ¿Dinos por qu√©?

Es dif√≠cil explicarlo, pero hasta hace poco tiempo, he ido tirando las novelas que escrib√≠a. La escritura, como te he dicho, era para m√≠ una actividad √≠ntima, carente de proyecci√≥n. Yo necesitaba contarme historias, contarme la vida, s√≠, pero me bastaba con cont√°rmela a m√≠ misma; no necesitaba al otro. ¿Timidez? Quiz√°. Soy una persona reservada. Lo cierto es que jam√°s me plante√© un escenario distinto. La escritura era mi secreto, esa faceta de m√≠ que no deseaba compartir. Despu√©s las cosas cambiaron.

Ya te he hablado de esa primera novela que conservo y que, en realidad, ya hab√≠a escrito m√°s de una d√©cada antes. Encontr√© en un peque√Īo disquete unas 40 p√°ginas de un texto de 1999 y tuve que volver a reescribirlo. Esa novela no s√© si alguna vez me atrever√© a sacarla a la luz. Luego escrib√≠ las dos que han sido publicadas y despu√©s otras dos que de momento descansan. Una es una novela breve, distinta a las anteriores, muy directa, con un marchamo m√°s psicol√≥gico, pues aborda el tema del odio y la venganza. La √ļltima que he escrito es la historia de una mujer fuerte y valiente. Estas dos puede que intente publicarlas m√°s adelante, no s√©. Por ahora tengo bastante con ver qu√© recepci√≥n tienen las ya publicadas.

¿Tienes en mente ya t√ļ siguiente libro?

En mente y, de hecho, ya en varios cap√≠tulos en el ordenador. No suelo estar mucho tiempo inactiva. Tras acabar una novela, dejo que repose durante unas semanas antes de realizar la √ļltima correcci√≥n. Habitualmente, en ese per√≠odo ya empiezo a vislumbrar la siguiente. De hecho, creo que siempre hago esa √ļltima lectura para dar por acabado el trabajo anterior y poder meterme en el siguiente, como si de alg√ļn modo supiera que ya me est√° esperando otra historia. El problema no es tener historias que contar; el problema es encontrar el tiempo para contarlas.

Ahora estoy trabajando en un tipo de relato distinto. Ya veremos el resultado. Como ves, me encanta variar, aunque supongo que también hay constantes en todas mis novelas.

Todos somos conscientes de que en la actualidad, a pesar de los medios de comunicaci√≥n de que disponemos, es complicado darse a conocer como autor. ¿Qu√© es lo que te est√° resultando m√°s dif√≠cil a la hora de hacer llegar t√ļ obra al p√ļblico? ¿C√≥mo est√° siendo esta experiencia para ti?

Lo dif√≠cil es la no presencia de las novelas f√≠sicamente en las librer√≠as. Eso resta muchos lectores. Comprendo que se publica demasiado y no todo se puede tener en las estanter√≠as, pero tampoco se apuesta por los autores desconocidos. Las franquicias ya no son como aquellos libreros de anta√Īo, aunque afortunadamente algunos a√ļn queden. En las librer√≠as en que he hecho presentaciones siempre se han vendido bien mis libros, no s√≥lo en el acto en s√≠, sino en los d√≠as posteriores. Sin embargo, una vez acabado el n√ļmero de ejemplares solicitados a la distribuidora, no se molestan en reponer. Si alguien va a buscarlo, pueden ofrecerse amablemente a pedirlo, pero ese lector que pasea por los estantes y disfruta comprando el libro que le ha llamado la atenci√≥n o del que ha o√≠do hablar, √©se no podr√° tocarlo antes de decidirse. Es as√≠. Yo misma, que he disfrutado muchas horas ojeando textos en las librer√≠as antes de decidirme por uno o por otro, acabo acudiendo al encargo porque parece que en los establecimientos actuales siempre se vende lo mismo. ¡Si hasta te sorprendes cuando encuentras algo diferente!

Y para agravar el problema, puede ocurrir que cuando solicitas la compra de alg√ļn volumen por internet te encuentres con una demora de hasta dos meses, como he podido comprobar estos d√≠as. Por aquello del ver para creer, espero una de mis novelas para la semana del 19 de enero. ¿Te extra√Īa? ¡A m√≠ tambi√©n! Sorprende que tarden en servirme uno de mis libros m√°s que muchos que me han servido provenientes de Estados Unidos, ¿verdad? Pues esa es la realidad. Por lo que estoy muy agradecida a las iniciativas, como esta, que nos hacen visibles en la redes sociales.

De todos modos, prefiero quedarme con lo verdaderamente satisfactorio, que es descubrir que la gente disfruta leyendo mis novelas. Los mensajes que me envían están siendo muy gratificantes. Y, además, la experiencia de tener que reflexionar sobre mi propia obra está resultando sorprendente. Es una curiosa dualidad, porque hasta ahora siempre había tenido que reflexionar sobre textos ajenos; ahora, sin embargo, al verme obligada a abordar mis novelas con ojos de crítico, me asombra las implicaciones que pueden extraerse de detalles que jamás me había planteado como autora. En definitiva, la experiencia no puede ser más enriquecedora.


Desde Libros que voy Leyendo te deseamos la mejor de las suertes y que tus libros alcancen cada vez m√°s a un mayor n√ļmero de lectores.





2 comentarios:

  1. Qué placer leer una entrevista tan bien desarrollada. Gracias!

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  2. Gracias por la entrevista. He conocido a la autora hace relativamente poco a raíz de un sorteo de Mientras sorprendan los días. Le seguiré la pista.

    Besos

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