30 nov. 2015

"Yo fui a EGB 3" de Javier Ikaz y Jorge Díaz

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"Todas las hadas del reino" de Laura Gallego

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29 nov. 2015

"El mendigo que sabía de memoria los Adagios de Erasmo de Rotterdam" de Evandro Affonso Ferreira

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28 nov. 2015

Ganador Sorteo EL REGALO


Hola a tod@s

Feliz fin de semana.

Para daros una alegría vamos a conocer el nombre del afortunado que se lleva a casa un ejemplar de "El Regalo", la nueva novela de Eloy Moreno.

A continuación encontraréis el listado de participantes y los números asignados:

LO INFINITO 0-79
AYDITA 80-89
CARMEN QUIRÓS 90-109
DUKY MORENO 110-179
KELIKA 180-259
ELENA ARMENTEROS 260-269
ANA 270-279
KEKUKO MANUALIDADES 270-319
M.MERCÈ 320-349
ERIANOD 350-389
ULISESKURT 390-399
MÓNICA 400-429
MEZQUIDA 430-449
IZASKUN 450-459
FUL NAVALON 460-579
DÉBORAH F. MUÑOZ 580-639
ANGELES ARCA BUSTELO 640-709
CLARA SUÁREZ 710-739
ROSSY 740-829
ZULEMA 830-929
ARMANDO HURTADO 930-1009
MAR LAGO 1010-1089
NOLY 1090-1119
BRU 1120-1129
VERO77 1130-1149
NACIDO AYER 1150-1229
MILLONES DE VIDAS 1230-1239
TAMARA LÓPEZ 1240-1309
LAURA COLL 1310-1419
DELIUKAH 1420-1509
ANA Mª GARCÍA 1510-1569
LIDIA CASADO 1570-1699
ISAURA B P 1700-1779
MONTSE 1780-1879
MARIA VERDE 1880-1889
LECTORAFIEL 1890-1899
ELENUSQUI 1900-1939
MARIA LÓPEZ IGLESIAS 1940-1949
SILVIA CAZOLEANDO 1950-2029
SARA ARIZA 2030-2099
ESPE 2100-2199

Y el número que ha resultado premiado es:


¡¡¡Enhorabuena!!!

Escríbenos a librosquevoyleyendo@gmail.com y facilítanos tus datos postales. La editorial será la encargada de enviarte el ejemplar a tu domicilio.

A tod@s los demás, muchísimas gracias por vuestra participación. Esperamos poder seguir ofreciendo sorteos y contando con tod@s vosotr@s.

Saludos
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Entrevista a Sara Mañero



Hoy tenemos el placer de entrevistar a una autora que nos ha sorprendido gratamente con sus dos primeras novelas publicadas. Sara Mañero.

Yolanda Bracamonte: Para empezar cuéntanos algo sobre ti, tus gustos, tus motivaciones... ¿Cómo es Sara Mañero?

Sara Mañero: Pues es difícil hablar sobre uno mismo, saber qué puede interesar a quien no te conoce. Soy profesora de inglés y la literatura siempre ha sido una pasión. Lectora empedernida desde la infancia, cuando cualquier enfermedad se curaba con reposo, a mí me tocó reposar muchos meses, iniciándose así mi formación como lectora, mi descubrimiento de que con un buen libro en las manos las paredes del dormitorio no eran tan estrechas y las horas pasaban volando.
Junto a lectura y escritura, no necesito mucho para disfrutar de la vida: una buena conversación con la familia y/o los amigos alrededor de la mesa; la preparación de una comida especial, pues no se me da mal la cocina; un largo paseo por las montañas; algo de música; mi perra y mi gato…¡Nada especial!

¿Motivaciones…? Me encanta descubrir lo que ignoro. En cuanto un tema, por ajeno que pueda parecer a mis intereses, me resulta atractivo, disfruto conociéndolo a fondo. Así que supongo que por eso me gusta enseñar, porque también me gusta aprender

¿Cuándo empezaste a escribir y qué te llevó a hacerlo, recuerdas qué fue lo primero que escribiste?

También durante aquella enfermedad de la que te hablaba, a mis seis años, comenzaron mis incursiones en el campo de la escritura: mi padre, imagino que para entretenerme, me proponía una frase sobre la que yo debía componer una historia o unas palabras sobre las que escribir un romance o un soneto. ¡Fueron muchos meses de reposo, pero no fue tiempo perdido! De aquel entonces recuerdo escribir unos poemas espantosos, llenos de rimas forzadas, y relatos entretejidos con tantas lecturas variadas como estaba haciendo: desde Platero al Lazarillo, desde los cuentos tradicionales a obras de Lope y Calderón, pasando por autores que ni te puedes imaginar. Entonces no había lectura adaptada por edades y, salvo excepciones, se me permitía leer cualquier cosa que me apeteciera. Además, he tenido la suerte de nacer en una casa repleta de libros de todo tipo; escribir ahora es, a fin de cuentas, seguir rodeada de libros como entonces.

Y luego…pues he seguido escribiendo toda mi vida; eso sí, como una actividad íntima, desconocida por todos. Una actividad a la que trataba de dedicar cuanto tiempo libre tuviese, pero siempre para mi satisfacción personal únicamente.

¿Tienes algún escritor o escritores que te hayan marcado a la hora de crear tus obras?

No podría decirte, la verdad. Imagino que cualquiera de mis escritores favoritos, y tengo muchos, habrá influido en mi manera de escribir. Me crié con los clásicos españoles y me formé con los ingleses; entre medias, no he desdeñado a ningún otro que fuese encontrando en el camino. Cada uno te va descubriendo un universo literario diferente, cada uno te hechiza de un modo diferente. Si nos centramos en la novela, nunca podré olvidar el shock de leer por primera vez a Faulkner o a Sartre, la placidez de Forster y Jane Austen, la introspección de Henry James, la palabra exacta de Kressmann Taylor, las figuras de Ana Ozores o de Ursula Iguarán o de las varias Emmas,… Por acercarme a nuestra realidad, recuerdo la atmósfera opresiva de Nada, el mundo de nuestra guerra de Almudena Grandes, los fantasmas del pasado de Martín Gaite… Es difícil citar a tantos autores, tantos mundos, tanta magia. He sido lectora voraz, incapaz de abandonar un texto aunque no me gustara tanto como esperaba; pero aunque ahora sea más selectiva, en gran parte por necesidad, me sigue gustando estar al tanto de las novedades. Y creo que cuanto lees, igual que cuanto vives, acaba reflejándose en tus textos.

¿En el proceso creativo, cómo eliges la historia que vas a contar?¿Tienes algún sistema a la hora de construir la trama y los personajes?

Lo cierto es que yo creo que no elijo la historia, creo que es justamente al revés. La historia me encuentra a través de imágenes o frases. Ya sé que sonará extraño, pero es así. En ocasiones, como en el caso de El sueño del árbol, puede existir el deseo previo de escribir sobre un tema, en este libro en concreto sobre Las Filipinas; pero ese deseo no basta en sí mismo. Necesito empezar a obsesionarme por una imagen o una frase y sólo entonces sé que he encontrado la novela. Siguiendo con el ejemplo de esta novela, la imagen desencadenante fue la de un chaval en la estación del Norte de Madrid. El cómo descubro, a partir de esa imagen, que ese muchacho me va a llevar a Filipinas es un misterio. Pero es así. Un proceso inconsciente o mejor subconsciente, imagino.

Mientras sorprendan los días es, justamente, un ejemplo del otro proceso, de esas frases que comienzan a repetirse machaconamente en mi cabeza. Yo empecé a obsesionarme con ese saludo del despertador cuando se encuentra conectado a una emisora de radio; ese “Buenos días, son las siete de la mañana…” y al principio no sabía qué iba a poder hacer con aquello. Hasta que llegó Pilar y supe qué tenía que contar.

Porque una vez encontrada la novela a través de esas imágenes o frases repetitivas descubro qué quiero contar. La trama surge como resultado de ese momento previo e involuntario, algo que me recuerda ese regalo de los dioses, inesperado y mínimo, que según Paul Valery, desencadena el proceso creativo en los poetas. Pero la escritura de la novela siempre es una viaje abierto en el que introduzco cambios, en el que añado temas secundarios, ramificaciones más o menos lejanas. Como el bastidor de un cuadro en el que las pinceladas no están claramente establecidas y se siguen alimentando de la energía de aquel momento, previo e involuntario, que me puso a escribir.

Después viene el trabajo y el dejarse llevar por unos personajes que van surgiendo, a veces inesperadamente, o que van tomando rumbos insospechados. Porque los personajes sí que puedo decir que se van creando muchas veces solos, ajenos a mi intervención, como si quisieran contarme sus vidas, por más que se trate de unas vidas que yo he creado. Y esta es la parte que más disfruto, ese dejarse llevar por unos personajes que van adquiriendo independencia conforme avanzo, obligándome muchas veces a replantearme la historia.



¿Nos puedes contar algo acerca de tú rutina a la hora de escribir?

Poca rutina hay, la verdad. Como estoy acostumbrada a escribir a salto de mata, cuando tengo un pequeño espacio de tiempo, puedo decir que lo aprovecho en extremo. Un café sobre la mesa es mi única exigencia. De todos modos, cuando me siento en el ordenador, muchas veces sólo tengo que trascribir lo que ya he escrito en mi cabeza. Soy bastante insomne y las largas horas despierta en la noche dan para redactar más de un capítulo.


Para todos aquellos que no hayan tenido ocasión de leer tus libros "Mientras sorprendan los días" y "El sueño del árbol ". ¿Cómo definirías cada uno de ellos?

Mientras sorprendan los días es una novela que habla de lo cotidiano, del día a día de seres anónimos que creen tener controlada su existencia y que han de luchar para sobrevivir ante las sorpresas que les depara el destino. Individuos aislados en la ciudad que deben afrontar su pasado para seguir adelante. 


Dicen que es una novela optimista, pero yo añadiría que con ese optimismo amargo que es mejor reflejo de la realidad.

El sueño del árbol aborda la vida de un muchacho que debe emigrar y con quien se inicia una saga que nos muestra la historia reciente de las Filipinas. Es una historia de fortaleza, de desencuentros, de sentimientos intensos; un viaje físico que nos lleva a la antigua colonia y otro iniciático que nos permite acompañar a nuestro protagonista a lo largo de su vida, en su evolución íntima.

¿Qué impresión crees que causarán tus libros en los lectores?

Pues no tengo ni idea, la verdad. Puedo hablarte de lo que me han dicho hasta ahora. Me han comentado que habrían leído muchas más páginas, que han conseguido “engancharse” hasta el punto de no querer dejar la novela, que se han sentido transportados a los mundos que describo, ya sea Madrid, ya Luzón.

Pero de lo que sí podría hablarte es de qué impresión me gustaría causar. Me encantaría que el lector percibiese lo mucho que he disfrutado escribiendo ambas novelas, la pasión con que han sido escritas. 

Creo que eso es lo importante, más que las horas de trabajo, más incluso que la propia trama. Porque cuando la escritura es tan placentera que no quieres abandonarla, algún rastro debe quedar entre sus líneas y esa huella es la que me agradaría transmitir. Escribir para mí es una forma de vivir; mi mayor satisfacción sería que mis lectores vivieran también leyéndome.

En cuanto a los protagonistas de tus libros, Arnaldo," El sueño del árbol", y Pilar, "Mientras sorprendan los días", ¿cuál es su esencia, tienes algún referente para crearlos tal y como lo hiciste?

No. Son personajes de ficción que, como ya he dicho, se han ido escribiendo a sí mismos a la vez que yo los escribía. Quizá lo mejor sea poner un ejemplo. Yo quería que Pilar fuese enfermera, quizá por esa visión que tenemos los profanos de que se trata de una profesión vocacional, de una voluntad de servicio. Pero fue ella, Pilar, quien me contó por qué era enfermera. Porque en realidad ella querría haber sido médico, pero su sentido de la responsabilidad familiar se lo impidió. Es decir, yo dispongo unos parámetros y ellos me los van alterando, dentro de unos márgenes, claro.

¿Esencia? Mi deseo siempre es que sean reales, con sus luces y sus sombras, con sus indecisiones y sus motivaciones inconfesables, con sus cambios incomprensibles de conducta; con una cualidad esencial que les caracteriza, pero que se encuentra salpicada de incoherencias, de impulsos inesperados. En Pilar prima esa voluntad de entrega de la que hablaba, el equilibrio, la serenidad; en Arnaldo, la valentía, la lealtad, la capacidad de superación.

Reconozco que el título que elegiste para "Mientras sorprendan los días " me llamó poderosamente la atención. ¿Cómo has elegido tanto el título como la portada de tus dos libros?

Los títulos siempre los elijo una vez acabada la novela, tratando de indicar el tema principal. En Mientras sorprendan los días fue sencillo; tenía que incluir, de un lado, la idea de un día, pues esa es la estructura de la novela; y de otro, la idea de esa sorpresa que deben afrontar los protagonistas. El mientras era fundamental a fin de dar ese matiz de optimismo necesario para captar la esencia de la novela.

En El sueño del árbol tampoco tuve muchas dudas. Me atraía el juego entre la idea de la vida como sueño y la realidad de una cultura capaz de valorar la naturaleza hasta el punto de tratar de sentirla como si de un ser vivo se tratase. Choque de culturas, aprendizaje, paso del tiempo,…todo estaba resumido en esas cuatro palabras y el lector podría comprenderlo una vez finalizada la novela.

Las portadas son un lujo. Mi amigo grabador Narciso Echeverría es el creador de las imágenes. El reloj de Mientras sorprendan los días es un grabado que yo le conocía de hace años y en el que inmediatamente pensé cuando me preguntaron en la editorial si tenía algo en mente. El árbol onírico de El sueño del árbol es una estampa digital creada especialmente para mí. Yo quería reproducir la imagen de los árboles arco iris, con sus troncos polícromos y singulares. Sobre esa imagen él recreó la suya. El resultado es espectacular, me parece.

Tus dos novelas son totalmente distintas en muchos aspectos. En tu primera novela publicada, "Mientras sorprendan los días", ¿cómo lograste contar y transmitir tanto en tan pocas páginas? Y en tu segunda novela, "El sueño del árbol ", ¿cómo fue la labor de investigación y documentación?

La extensión de una novela es un tema complicado. Encuentro que gran parte de lo que se escribe peca de tener páginas superfluas, en ocasiones en demasía. Es un problema que me preocupa siempre: cómo expresar lo que deseas con la longitud adecuada, sin repeticiones innecesarias, que cada frase tenga su razón de ser. En Mientras sorprendan los días yo mostraba un día cualquiera en la vida de tres personajes. En consecuencia, no me parecía adecuado escribir una novela de 500 páginas; tenía que concentrar la información, dar los datos justos, los imprescindibles, los que permitieran sugerir más que explicar, obviar los que podían inferirse, centrarme en lo esencial. Quizá por eso es una novela más breve de las que suelo escribir, por esa tarea de contención auto-impuesta.

La documentación para El sueño del árbol fue una experiencia única. Al margen de la bibliografía especializada sobre el tema que tuve que consultar, me centré en las fuentes directas, en los textos escritos de primera mano. Por ejemplo, para estudiar las maderas filipinas, nada mejor que el informe de un ingeniero al que mandan estudiar la riqueza forestal de las islas. En esta línea de acudir a fuentes no tanto de tipo histórico como testimoniales, he trabajado con tres grupos de textos fundamentalmente.

De un lado, los diarios y memorias, tan abundantes en la época. Ofrecen una visión directa de la realidad; son como pequeños fragmentos de vida en que nos cuentan lo que se pensaba en la calle, lo que se decía desde el púlpito, lo que se comentaba en los cafés o en la cola de la compra, cómo vivían los prisioneros, cómo los soldados… La vida, en fin.

De otro lado, las cartas que los soldados escribían a sus familiares, con el asombro de quien nunca ha salido de su pueblo, pues era gente humilde, con la censura auto-impuesta de tratar de tranquilizar a los parientes.

Por fin, la prensa, no sólo como referente de noticias, sino como reflejo de la realidad, como elemento configurador del entorno y capaz de dotar de verosimilitud al relato.


¿Cómo definirías tú estilo en ambas novelas?

¡Difícil me lo pones! Me han dicho que soy escritora realista, casi costumbrista, pero no sé… No es una cuestión que me preocupe, la verdad. Intento ser cuidadosa con el lenguaje, sin duda, pero me gusta que mi escritura sea fluida, natural, que no abuse del artificio. Creo que era Pascal quien decía que ante un estilo natural el lector se siente encantado, porque espera encontrar a un autor, pero encuentra a un hombre. Supongo que ése sería mi deseo, aunque no sé si lo logro, por supuesto. Quiero que el lector me entienda, tanto si se trata del diálogo más cotidiano como de las reflexiones más íntimas, de la descripción de un escenario o de la expresión de un intenso sentimiento. Y cuando la intensidad es tanta que me preocupa, me retiro, doy un paso atrás, dejo que sea el lector quien complete el cuadro, quien utilice su experiencia para entender lo que no digo. ¡Creo que, en el fondo, me aterra el melodrama! En definitiva, me gustaría producir esa sensación que se tiene cuando se lee a un gran escritor, la de que escribir así es fácil, que sólo es cuestión de ponerse para poder imitar ese estilo, cuando en realidad la tarea de filtrar, de limpiar, de eliminar puede ser ardua. Pero claro, no soy yo quien para decir cuán lejos me quedo de ese objetivo. En otras palabras, me gusta que mi escritura sea amable con el lector, sin dejar por ello de reservarle alguna sorpresa o desconcierto.


¿Quiénes fueron los primeros en leer tus novelas?

Mi club de fans particular, compuesto por mi marido y un pequeño grupo de amigos. Debo decir que hasta hace tres o cuatro años yo acostumbraba a deshacerme de mis novelas, a eliminarlas. Cuando decidí conservar la anterior a Mientras sorprendan los días, no tenía muy claro que ésa fuese a ser la primera de una nueva etapa. Quería guardar aquella, sin más, por razones personales. Luego, meses después, enfrascada ya en la escritura de Mientras sorprendan los días, y en un encuentro anual en que nos reunimos amigos de distintos lugares, lo comenté. Ese fue el inicio de este proceso en el que me encuentro envuelta. Desde entonces, ya no he vuelto a tirar nada. Quiero creer que a mis fans les gusta leerme, aunque no me agrada mucho hablar de mis novelas. No quiero convertirme en uno de esos amigos pesados y monotemáticos. Me siento más cómoda escuchando y observando que siendo protagonista de la conversación.


Sé que no has publicado todo lo que has escrito. ¿Dinos por qué?

Es difícil explicarlo, pero hasta hace poco tiempo, he ido tirando las novelas que escribía. La escritura, como te he dicho, era para mí una actividad íntima, carente de proyección. Yo necesitaba contarme historias, contarme la vida, sí, pero me bastaba con contármela a mí misma; no necesitaba al otro. ¿Timidez? Quizá. Soy una persona reservada. Lo cierto es que jamás me planteé un escenario distinto. La escritura era mi secreto, esa faceta de mí que no deseaba compartir. Después las cosas cambiaron.

Ya te he hablado de esa primera novela que conservo y que, en realidad, ya había escrito más de una década antes. Encontré en un pequeño disquete unas 40 páginas de un texto de 1999 y tuve que volver a reescribirlo. Esa novela no sé si alguna vez me atreveré a sacarla a la luz. Luego escribí las dos que han sido publicadas y después otras dos que de momento descansan. Una es una novela breve, distinta a las anteriores, muy directa, con un marchamo más psicológico, pues aborda el tema del odio y la venganza. La última que he escrito es la historia de una mujer fuerte y valiente. Estas dos puede que intente publicarlas más adelante, no sé. Por ahora tengo bastante con ver qué recepción tienen las ya publicadas.

¿Tienes en mente ya tú siguiente libro?

En mente y, de hecho, ya en varios capítulos en el ordenador. No suelo estar mucho tiempo inactiva. Tras acabar una novela, dejo que repose durante unas semanas antes de realizar la última corrección. Habitualmente, en ese período ya empiezo a vislumbrar la siguiente. De hecho, creo que siempre hago esa última lectura para dar por acabado el trabajo anterior y poder meterme en el siguiente, como si de algún modo supiera que ya me está esperando otra historia. El problema no es tener historias que contar; el problema es encontrar el tiempo para contarlas.

Ahora estoy trabajando en un tipo de relato distinto. Ya veremos el resultado. Como ves, me encanta variar, aunque supongo que también hay constantes en todas mis novelas.

Todos somos conscientes de que en la actualidad, a pesar de los medios de comunicación de que disponemos, es complicado darse a conocer como autor. ¿Qué es lo que te está resultando más difícil a la hora de hacer llegar tú obra al público? ¿Cómo está siendo esta experiencia para ti?

Lo difícil es la no presencia de las novelas físicamente en las librerías. Eso resta muchos lectores. Comprendo que se publica demasiado y no todo se puede tener en las estanterías, pero tampoco se apuesta por los autores desconocidos. Las franquicias ya no son como aquellos libreros de antaño, aunque afortunadamente algunos aún queden. En las librerías en que he hecho presentaciones siempre se han vendido bien mis libros, no sólo en el acto en sí, sino en los días posteriores. Sin embargo, una vez acabado el número de ejemplares solicitados a la distribuidora, no se molestan en reponer. Si alguien va a buscarlo, pueden ofrecerse amablemente a pedirlo, pero ese lector que pasea por los estantes y disfruta comprando el libro que le ha llamado la atención o del que ha oído hablar, ése no podrá tocarlo antes de decidirse. Es así. Yo misma, que he disfrutado muchas horas ojeando textos en las librerías antes de decidirme por uno o por otro, acabo acudiendo al encargo porque parece que en los establecimientos actuales siempre se vende lo mismo. ¡Si hasta te sorprendes cuando encuentras algo diferente!

Y para agravar el problema, puede ocurrir que cuando solicitas la compra de algún volumen por internet te encuentres con una demora de hasta dos meses, como he podido comprobar estos días. Por aquello del ver para creer, espero una de mis novelas para la semana del 19 de enero. ¿Te extraña? ¡A mí también! Sorprende que tarden en servirme uno de mis libros más que muchos que me han servido provenientes de Estados Unidos, ¿verdad? Pues esa es la realidad. Por lo que estoy muy agradecida a las iniciativas, como esta, que nos hacen visibles en la redes sociales.

De todos modos, prefiero quedarme con lo verdaderamente satisfactorio, que es descubrir que la gente disfruta leyendo mis novelas. Los mensajes que me envían están siendo muy gratificantes. Y, además, la experiencia de tener que reflexionar sobre mi propia obra está resultando sorprendente. Es una curiosa dualidad, porque hasta ahora siempre había tenido que reflexionar sobre textos ajenos; ahora, sin embargo, al verme obligada a abordar mis novelas con ojos de crítico, me asombra las implicaciones que pueden extraerse de detalles que jamás me había planteado como autora. En definitiva, la experiencia no puede ser más enriquecedora.


Desde Libros que voy Leyendo te deseamos la mejor de las suertes y que tus libros alcancen cada vez más a un mayor número de lectores.





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27 nov. 2015

"Huziel significa te quiero" de Rocío Carmona

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26 nov. 2015

Crónica del encuentro con Kate Morton



Hemos asistido a la presentación de “El último adiós” de Kate Morton. Junto a ella y para hablarnos también de la novela, ha estado Pablo Álvarez Director Literario de Suma y Aguilar

Pablo Álvarez: Gracias a todas por acompañarnos.

Para nosotros es un día muy especial porque afortunadamente Kate Morton ha querido acompañarnos y venir a promocionar “El último adiós”, su última novela. Y también porque a mí me gustaría remitirme a “El jardín olvidado” para explicar un poco lo que ha sido el fenómeno Kate Morton en España, que es uno de los primeros países donde empezó a ocurrir la magia de que el libro llegara a muchísimas personas y especialmente estoy muy contento de que estéis vosotras aquí porque valoro muchísimo el trabajo que hacéis a diario de difundir los libros. 

Estoy contento porque este encuentro me parece uno de los más sanos y más nutritivos que puede tener en estos momentos un autor que es encontrar a las personas que difunden su obra.

Para nosotros es muy especial porque el fenómeno Kate Morton no es sólo un fenómeno en ventas sino que ha sido un fenómeno en cómo ha ocurrido en todo y afortunadamente aparte de que nosotros como grupo editorial eligiéramos publicar a Kate Morton en España, afortunadamente se dio la magia también de que libreros, lectores, todo el mundo empezó a recomendar “El jardín olvidado” hasta llegar a un millón y medio de ejemplares que lleva ya vendido Kate Morton de su obra en España.

Conocéis perfectamente los universos que maneja Kate Morton en sus novelas: protagonistas femeninas muy especiales con carácter muy bien construidos y muy bien dibujados, sagas familiares, alguna pérdida de esa familia en el camino a veces una niña en este caso va a ser un niño, muchísima intriga y muchísimas ganas de conocer todo ese misterio de intriga que en cada una de sus novelas ella imprime.

Esta nueva tiene todas esas cosas pero además también tiene a una autora muy experimentada que es muy exigente consigo misma y siempre quiere superarse y aunque parezca que nada puede superar la calidad literaria de “El jardín olvidado” ella ha ido superándose en cada una de sus novelas hasta llegar ahora a “El último adiós” que estamos presentando hoy a vosotras. Hoy se ha colocado en librerías, salimos con muchísimos ejemplares al mercado. Los libreros están totalmente entregados a Kate Morton.

Kate Morton se ha convertido en un fenómeno tanto de ventas como de calidad. La crítica siempre avala muchísimo todo lo que escribe, todas sus obras, comparándola en algunas ocasiones con obras maestras de la literatura como las hermanas Brontë o la propia Jane Austen.

Por mi parte poco más. Creo que Kate Morton en toda su obra imprime muchísima magia y afortunadamente esa magia entre vosotras, periodistas y libreros estamos siendo capaces de leer esta magia en sus novelas y les aseguro que “El último adiós” está lleno de magia, de intriga y de ganas de pasar una página, otra y de no olvidar para nada a todos estos personajes que están aquí dentro. Muchísimas gracias por acompañarnos y por ayudarnos a difundir novelas, libros y autores.

Kate Morton: gracias. Es siempre muy apabullante cuando alguien dice cosas tan maravillosas de mí, gracias Pablo y gracias a todos por estar aquí hoy. 

Hablar de libros con personas a las que les gustan los libros es una de mis cosas favoritas incluso cuando no es de mis libros. Pero ya que tenemos aquí delante mis libros vamos a hablar de ellos.

Para mí es un placer de tener mi libro en mis manos y decir que por fin está publicado. Es un trabajo que es fruto del amor por varias razones. Lo escribí mientras estaba embarazada de mi tercer hijo Henry y esto lo vais a ver plasmado. Es difícil que un autor no plasme parte de su vida en la novela y vais a ver como ese hecho de haber tenido mi hijo durante la producción se va a ver plasmado en el libro

Muchas de vosotras ya habéis leído la novela y si no haré un breve resumen.

La noche del solsticio de verano de 1933 un niño desaparece en una casa de campo y se empieza llevar a cabo una investigación policial muy extensa. Esa investigación policial no da ningún fruto y lo que hace entonces la familia desesperada es que cierra la casa y se marcha a vivir a Londres. Setenta años más tarde una detective se topa con esa casa y empieza tirar del hilo y a investigar qué ha pasado con ese niño que desapareció.

Cuando escribo un libro mi objetivo siempre es que los lectores se sientan envueltos por mi historia igual que se sentían envueltos en el mundo aquel cuando eran pequeños y leían un pequeño libro y le parecía que era un mundo maravilloso.

Podría estar hablando de mi libro horas pero lo que quiero es daros la oportunidad de que preguntéis que queréis saber de mi libro.



Preguntas de los participantes a las que responde Kate Morton.

¿Acaricias la libreta en el bolsillo? ¿De dónde sacas esa manía?

KM: siempre me acompaña alguna libreta de notas sea de un tipo o de otro, sea de una cubierta de ante (soy una persona que le gusta mucho sentir el tacto) pero siempre llevo aunque sea una libreta de notas en el bolsillo.

Cornwall es un sitio muy especial para ti. He seguido los relatos que ibas contando a través de tu página sobre Cornwall cada vez que lo visitabas. ¿Hay algún otro sitio para ti que sea igual de especial, que te inspire tanto, que te guste tanto?

KM: hay muchos lugares que me inspiran porque soy una persona que me suelo enamorar de los sitios. Me gusta Cornwall pero también puedo decir que me gusta la zona de Yorkshire en Inglaterra o Cotswolds y Londres.

Londres es una ciudad en la que se imbrican mucho el pasado y el presente. No se puede decir en Londres es una ciudad reliquia porque no lo es, es una ciudad muy dinámica pero sí que es verdad que Cornwall es una ciudad única con la que tengo una relación especial y siento que de alguna forma pertenezco a allí.

¿Por qué las protagonistas de tus de tus novelas siempre son mujeres?

KM: no es que me objetivo sea siempre pensar en escribir sobre personajes femeninos simplemente me sale así porque es lo que me interesa a fin de cuentas. No obstante he crecido con tres hermanas y esa es en parte la razón por la que escribo sobre mujeres pero ahora tengo tres hijos y entonces quizás poco a poco vayáis viendo más notas y más matices sobre los personajes masculinos

¿Alguna vez has empezado escribiendo un libro, te has atascado y has terminado escribiendo otro como le pasa a Alice?

KM: sí, sí que me ha pasado. Hubo una ocasión y fue con mi tercer libro. Ya llevaba escrita 60.000 palabras y llegó un momento en el que a pesar de que el libro yo sabía que funcionaba no me envolvía, no me sentía en vuelta por la novela entonces lo que hice fue darme unas mini vacaciones. 

Me di una semana de tiempo y empecé a desarrollar una idea nueva que me había venido a la cabeza y al cabo de una semana seguí por ese otro camino y no volví a la idea original.

En tus libros siempre entremezclas varias historias ¿sueles escribir la del pasado primero y en función de esa vas entremezclando las otras? ¿Las escribes todas lineales?

KM: la verdad es que las escribo tal cual van apareciendo en la novela pero sí que es cierto que me paso varios meses antes pensando en cada una de las líneas argumentales, las escribo, sueño con ellas y voy anotando ideas, desarrollando de forma independiente y luego ya veo como las puedo ir mezclando. 

Es decir, que lo que voy es alternando unas historias con otras y la información de una me va a llevar al hilo argumental de la otra historia. No se trata de ir contando lo mismo siempre desde mi punto de vista.

En una parte del libro Alice dice que las transiciones son lo más complicado de hacer a la hora de escribir. ¿Crees tú que es así? ¿Para ti hay algo que es mucho más difícil que una transición?

KM: la verdad es que me ha resultado curioso yo como escritora tener que hablar de la opinión que tiene otra escritora. No deja de ser curioso, las transiciones en si no dejan de ser algo pequeño y como algo pequeño deberían ser fáciles de hacer y sin embargo no, son complicadas y muy difíciles. A veces me ha costado hasta un día explicar cómo un personaje pasa de un punto A al punto B. Y hay cuestiones más complicadas por lo menos para mí. Por ejemplo describir las verdades emocionales a mí me cuesta mucho más que las transiciones.

Las transiciones en si son difíciles de leer, yo soy consciente de que muchas veces una transición es algo muy poco dinámico ahí quizás radique la dificultad. Lo que yo nunca quiero es que el lector se aburra con esa transición y cierre el libro.

Al principio, al comenzar la historia pensaba que Alice iba ser una protagonista muy fuerte y que se iba a notar mucho pero luego según iba leyendo Eleanor iba ganando mucho terreno y le iba cogiendo mucho cariño. ¿Habías pensado en que iba tomar ese camino o fue surgiendo?

KM: me alegro de que te haya gustado. Me suelen preguntar si alguna vez los personajes que escribo se me desmanan, se me van de madre y Eleanor es uno de esos personajes. Puedo decir que si, inicialmente a Eleanor la concebí como un personaje pequeño y conforme fue ganando vida me fue gustando cada vez más, se hizo un personaje central de la novela y alrededor de ella surgió una especie de eje alrededor del cual giran todos los demás personajes. No era mi objetivo pero a fin de cuentas fue algo inevitable. 

En esta novela en concreto con respecto a los personajes ¿todo es ciencia-ficción o hay un germen del realidad? 

KM: si, los personajes son ficticios pero todo lo que sé yo de las personas es lo que luego voy plasmando en la novela, todo lo que he aprendido a lo largo de mi vida forma la paleta de colores con la que luego pinto yo mis personajes. Así que no dejan de ser una amalgama de todo.
A veces cuando mis personajes abren la boca y dicen algo muy sabio dicen algo mucho más inteligente de lo que diría yo, entonces es cuando de verdad me doy cuenta de que eso no viene de mí sino que viene de otra persona y que lo canalizo y sale por boca de mis personajes.

Pablo: esa es la escucha del autor que es muy importante que los autores también escuchen cuando están creando. Pero si tú has hecho una muy buena ficha de personajes bien por escrito (en un escrito previo) o bien porque has pensado muy bien cómo quieres que sea, si esa creación está bien a la que tú intentas escribir, el personaje dice no tú me has creado muy bien, tengo mi propio criterio y a lo mejor al autor le viene bien que en este momento el personaje cierre la puerta pero al personaje está creado de tal forma que dice no cierro la puerta. Pero para eso es muy importante que el autor tenga una actitud de escucha porque lo que ya buenamente está surgiendo en su cabeza si está bien construido acaba devolviéndole y acaba diciendo pues no, no quiero cerrar esa puerta yo quiero ir por otro lugar.

KM: eso es lo que yo llamo la verdad emocional y yo estoy segura de que muchas de vosotras y muchos lectores entienden cuando el personaje va por ese camino y cuando el escritor quiere que vaya por ese camino.

En este libro con esta estructura tan compleja que es como un puzle en el que todo encaja, todo los personajes tienen un final de alguna manera ¿Por qué Clemmie no? Clemmie queda como suspendida

KM: sabemos lo que le pasa a Clemmie. Es un personaje interesante pero sí que es cierto que uno de mis editores me dijo quítala de la historia, bórrala, si tienes suficientes hermanas por qué no fundes a dos de las hermanas en una sola. Sin embargo yo fui incapaz de borrarla de mi historia porque me había de alguna forma enamorado y encaprichado de este personaje y en parte porque a uno de mis hijos le gustaría ser piloto. Era incapaz de quitarla. Si puedo decir que me dio mucha pena ver cómo desaparecía de mi historia, más pena que otras.

Si este libro fuese un cuadro ¿qué cuadro sería para ti?

KM: si fuera un cuadro sería un cuadro impresionista porque desde lejos lo que ves es un cuadro único pero conforme te vas acercando ves capas y matices que conforman el cuadro único que ves desde lejos.

O por otro lado podría decir que es un tapiz porque por delante lo ves todo perfecto pero si le das la vuelta ves todos los hilos de un lado para el otro y si le das la vuelta ves una historia perfecta.
Si fueses una escritora como Alice en su época ¿qué tipo de historia escribirías? 

KM: creo que escribiría lo mismo que ella. Me resultó divertido dibujar este personaje porque no tenemos mucho que ver. Yo puedo tardar un par de años en escribir una novela y ella hace uno al año, es muy eficaz. Así que digamos que es algo a lo que podría aspirar: cincuenta novelas nada más y nada menos.

¿Te gustaría ver este libro llevado a la gran pantalla?

KM: me resultaría muy divertido y a la vez surrealista. Yo creo que lo vería como que es la historia escrita por otra persona. De hecho me ha pasado a la hora de escuchar audio-libros de mis propias novelas. Las escucho pero tengo la sensación de que no son mías sino que son escritas por otra persona. 

¿A qué libro le tienes más cariño de todos los que has escrito? ¿Por qué?

KM: es como que me pidas que elija a alguno de mis hijos. 
Sí que es cierto que de mis libros el favorito es el que estoy a punto de escribir. Siempre me gusta explicar que cuando estoy promocionando una novela yo lo comparo con una burbuja.

Cuando empiezo a escribir una novela abro esa burbuja y en ella voy metiendo mis experiencias en lo que veo, en lo que vivo. Cuando termino la novela la publico y empiezo a promocionarla. Ahí se cierra el círculo, se cierra la burbuja y pasa ya a manos de los lectores y empieza una nueva burbuja. 
Es decir que mi libro favorito es con el que estoy en cada momento de cada burbuja. 



Ha sido un verdadero placer asistir a este encuentro y desde Libros que voy leyendo damos las gracias por habernos invitado.
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"Bajo el paraguas azul" de Elena Martínez

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25 nov. 2015

"Hola, ¿te acuerdas de mí?" de Megan Maxwell

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24 nov. 2015

Entrevista a Laura Morales



Rocío: Hola Laura. Como siempre digo gracias por concedernos un ratito de tu tiempo.

Laura: Gracias a vosotras por la entrevista :)

Rocío: Acabas de sacar una nueva novela, Una canción bajo las estrellas. ¿Cómo está siendo su aceptación?

Laura: Pues de momento no me puedo quejar, parece que está gustando mucho. ¡Incluso me han pedido segunda parte con otros personajes!


Rocío: Con que personaje te identificas más, no ya de esta si no de todas tus novelas.

Laura: No hay uno en sí con el que me identifique, todos tienen un poco de mi. Pero quizá me identifico un poco más con Natasha, la protagonista de “Una canción bajo las estrellas”. Le encanta la música y sabe lo que es ganarse la vida. Y por supuesto, sueña con encontrar el amor de su vida, que por suerte, yo ya encontré hace tiempo.

Rocío: Te la ha publicado Planeta. ¿Ha sido muy duro la aceptación del manuscrito por parte de ellos?

Laura: Realmente no. Les conté un poco de qué iba la novela e inmediatamente me pidieron que les enviara el manuscrito. Poco después ya tenía el contrato firmado. La verdad es que el equipo es maravilloso y se han portado genial conmigo.

Rocío: No es la primera novela ¿Cuál de ellas te ha marcado más?

Laura: Todas tienen su “algo”, pero en especial esta, “Una canción bajo las estrellas”. Era mi novela favorita, la que más me gustaba, y que la publicara Planeta… ¡UF! Un sueño hecho realidad.

Rocío: No todas son del mismo género narrativo, así como tus relatos, pero si tuvieses que elegir uno, en ¿cuál te encuentras más cómoda?

Laura: Pues dependiendo la época en la que me encuentre. La fantasía es más fácil de manejar, pues te inventas todo lo que quieres, pero cierto es que escribiendo literatura juvenil (New Adult) me siento bastante cómoda, pues puedo ser yo misma, con diálogos jóvenes y divertidos. No es porque esté de moda, que eso también ayuda, pero me siento muy cómoda con este género.

Rocío: Eres parte activa de las redes sociales ¿Piensas que realmente funcionan a la hora de promocionar un libro y darte a conocer o por el contrario existe gente que va a hundirte?

Laura: Hay de todo un poco. Yo creo que las redes, hoy en día, son imprescindibles. Ayudan mucho a la hora de compartir entre unos y otros. El boca a boca o “muro a muro” ayuda. Por el momento a mí me está ayudando. Y bueno… siempre hay alguien dispuesto a hundir y jorobar al personal, gente con envidia, porque no es otra cosa.

Rocío: ¿Escribes desde siempre o tu vena literaria apareció con la edad?

Laura: Siempre me gustó crear historias con mi hermana, cuando jugábamos a las muñecas, pero con dieciséis años me entró el gusanillo: medio escribí una novela egipcia con una compañera de clase, pero la dejamos apartada… Años después la retomé, pero está muerta en un cajón y dudo que de momento vaya a ver la luz… A partir del 2009 empecé con relatos y desde entonces no he parado de participar en concursos, antologías y por supuesto, publicar novelas.

Rocío: ¿Tu trabajo tiene algo que ver con la literatura?

Laura: Para nada. Soy administrativa en un despacho de abogados. Ya me gustaría que tuviera algo que ver, je, je, je.

Rocío: ¿De dónde sacas el tiempo para escribir?

Laura: ¡Uf! Tiempo en sí, no tengo. Es decir, sentarme frente al ordenador y ponerme a escribir… más bien poco. O nada. Aprovecho a escribir desde el móvil, de camino al trabajo y a casa. Normalmente suelo llegar a las 1.500 palabras por día, pero claro, no lo hago todos los días, también aprovecho el trayecto para leer (aunque últimamente esto cada vez es menos…) Ese es mi tiempo, aproximadamente entre una cosa y otra, tres horas diarias.

Rocío: Hoy en día muchas editoriales no cuidan la corrección de los textos, ¿cómo te apañas tú para corregirlos?

Laura: Tengo la suerte de tener a mi lado gente maravillosa que sabe currar como el que más. Entre ellas se encuentran mi correctora particular, Olivia Monterrey. Y por otro lado, tengo que destacar a otra señora que es la repera, Violeta Moreno. Si alguien necesita corregir algo, os las recomiendo 1000%.

Rocío: También has autopublicado. ¿Qué opinas de que cada vez más autores se lancen a ellos? Ha perdido la gente el miedo a leer a autores autopublicados?

Laura: Personalmente tengo que decir que la autopublicación me ha ido muy muy bien, no me puedo quejar en absoluto. Hoy en día, en mi opinión, se ha perdido ese “miedo”, pero es que, además, muchas veces hay muchíiiiiisimo más nivel tanto de historia como de correcciones entre los autopublicados y publicados con editorial. Muchas editoriales no te publican si no eres un escritor con “nombre”, lo que no da la opción a que buenas historias tengan oportunidad de verlas con sello editorial. Yo apoyo incondicionalmente a aquellos que se autopublican. Yo no descarto hacerlo en un futuro.


Rocío:¿En qué proyectos andas metida actualmente?

Laura: Madre mía… Tengo tantos que no sé por dónde empezar… A ver… Tengo que darle un último repaso a mi primera novela, “La Profecía”, que voy a autopublicar a lo largo del año que viene, estoy en varias antologías (espero poder contar algo de ellas pronto), estoy corrigiendo otra muy divertida (no sé si catalogarla como romántica, chick-lit o yo qué sé…), tengo a medias una novela titulada “In Crescendo”, co-escrita junto a Lucía Arca y ahora mismo estoy escribiendo otra New Adult. Y por supuesto, la segunda parte de Hijos de Asgard, co-escrita con Mimi Alonso. ¡Ah! Además de participar en varios concursos de relatos. Sí. Todo a la vez.


Rocío: Pues desde aquí te deseamos todo lo mejor en cada uno de ellos.

Laura:¡Gracias, chicas, por la entrevista! ¡Me ha encantado! Os mando un beso enorme.


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23 nov. 2015

Novedades que salen a la venta esta semana (23 al 29 de Noviembre)


Se acerca el final de este largo Noviembre, pero las novedades en libros no cesan.

Aquí tenéis algunas de las que verán la luz esta semana:

24/Noviembre/2015



"El baile del destino" de Aurora Guerra



"El puñal" de Jorge Fernández Díaz



"Barcelona. Una biografía" de Enric Calpena


Y tenemos que reconocer que.... nuestra wishlist ha vuelto a crecer.

Saludos

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22 nov. 2015

"Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios" de Marçal Aquino

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21 nov. 2015

"Razones para ir a Arkansas" de Elena Sanjuanbenito

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20 nov. 2015

"Aura tira los tacones y echa a volar" de Alexandra Roma

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19 nov. 2015

Entrevista a Juan P Vidal


Hoy tenemos el placer de conversar con un gran autor. Se trata de Juan P. Vidal, autor de la novela La esfera del tiempo, la cual leímos y reseñamos hace unos días. Os recomendamos que echéis un vistazo a la entrevista y que no dejéis escapar la oportunidad de leer una novela tan excepcional.


Lourdes: ¿Cuál es la esencia de La esfera del tiempo?

Juan P Vidal: Es difícil resumir una novela como La esfera del tiempo, pero si lo tuviera que hacer diría que es la apasionante vida de tres mujeres, tres mujeres excepcionales: una madre, una hija y una abuela que comparten y guardan un terrible secreto en su pasado. Las tres deberán afrontar, en un momento dado, un doloroso suceso, el cómo lo hagan marcará el resto de sus vidas.

Muchas veces las heridas de la vida son demasiado profundas para que puedan cicatrizar; solo nos queda aprender a vivir con ellas. No hay otra posibilidad más que aceptarlas, solo así el ser humano puede cambiar y transformarse. Y este es el dilema que deben de afrontar casi todos los personajes de 
La esfera del tiempo: transformarse, cambiar o morir; para algunos este es el gran objetivo de sus vidas: evolucionar, y todos, o casi todos, tendrán su oportunidad.

Es Leire quien al final mejor entiende cómo salir del callejón sin salida al que muchas veces nos lleva la existencia: el perdón; pero no es el perdón típico que se nos ha inculcado desde pequeños, al prójimo, a los demás, sino algo más profundo; el perdón a uno mismo, a la vida, por haber hecho de nosotros lo que somos, por haber infligido semejantes cicatrices a nuestra alma.

También es una novela sobre el destino, sobre la falacia del tiempo y sobre el azar. Tres elemento que dirigen nuestras vidas. En La esfera del tiempo se esconde una idea del mundo que de alguna manera siempre me ha obsesionado; es la respuesta a una pregunta: en qué medida la vida/el destino mueven caprichosamente los hilos de nuestras existencias.

En resumidas cuentas, es una novela que habla sobre tres mujeres excepcionales, sobre la capacidad del ser humano para cambiar, para transformarse interiormente, para liberarse del pasado. Es además una novela que se mueve dentro de otra novela, que se desarrolla en dos planos temporales, incluso a veces en tres, con una apasionante trama llena de giros inesperados.

¿Con qué tres palabras presentarías esta novela a nuestros lectores?

Poco margen me dais… Bueno, si solo pudiese usar tres palabras estas serían: el tiempo, el perdón y el destino.

¿Cómo ha sido crear un personaje tan complejo como Leire?

Le tengo un cariño especial a este personaje; es el principal y el que menos me costó dibujar. Era, además, un personaje que llevaba tiempo rondándome por la cabeza… Es una protagonista fuera de lo común, lo reconozco, una mujer fuerte, sensible e inteligente, pero también una mujer llena de secretos y misterios, una mujer que siempre esconde más de lo que muestra, difícil de conocer y que muchas veces se comporta como una esfinge. Leire lleva a sus espaldas un pasado complicado del que quiere desembarazarse. Desde mi punto de vista es una fiel muestra del alma femenina.

Ha tenido la suerte de vivir en los lugares más exóticos del planeta y ha tenido la oportunidad de conocer a todo tipo de personas, de todos los orígenes y estratos sociales. Pero también sabe o intuye que hay algo dentro de ella que no funciona correctamente. Algo que le impide ser ella misma, un pesado lastre que no consigue identificar. Su vida es una búsqueda de ese algo que no funciona y que no consigue encontrar. Cuando lo descubre ya es muy tarde para salvar a su madre, pero entiende que el terrible secreto que de alguna manera comparte con su progenitora puede liberarla a ella y a su hija. Leire necesita reconciliarse consigo misma, con la vida y con su pasado para poder sobrevivir. No es solo una cuestión de crecimiento, sino de supervivencia.

Andrés pasa de ser un abogado sin escrúpulos que ve la oportunidad de conquistar a una joven indefensa a ser un hombre atormentado por las sombras del pasado. ¿Cuál es el punto de inflexión de este personaje?

Los personajes de la novela son complejos, pero también están vivos y se van transformando. Andrés navega por el océano de la vida como un naufrago: dejándose llevar, perdido, sin esperanza ni rumbo. Hay en la novela, en un momento dado, un terrible episodio que provoca que todas las caretas que ha usado durante su vida se muestren como lo que son, caretas. Surge entonces su propia realidad, desnuda de cualquier artificio; y esto es demasiado para él, excesivamente doloroso. A partir de ese momento se lanza a una alocada carrera hacia los infiernos; desea hundirse en el lodazal de la desesperación, esconderse de cualquier esperanza. Su problema es que se ve sin la fuerza de voluntad suficiente para afrontar la «verdad»; se da cuenta de que casi todo en él es una pose artificial, no hay nada auténtico. Pero también tendrá su oportunidad. Al llegarle sabe que es un tren que solo pasa una vez en la vida. Intuye que en el fondo toda su existencia, sin él saberlo, ha sido una preparación para ese momento.

¿Con qué sensaciones se quedará el lector cuando finalice la lectura?

A pesar de lo dicho, en la novela hay esperanza, al igual que en la vida. Confianza en que el ser humano es capaz de transformarse radicalmente, de cambiar. Pero esta transformación, interior, desgraciadamente, la mayoría de las veces, viene acompañada de dolor. Eso es lo que les sucede a los personajes de La esfera del tiempo. Pero las crisis personales tienen una razón de ser: posibilitar el crecimiento y el cambio. Semánticamente en Oriente la palabra crisis tiene una acepción de oportunidad de la que carecemos en Occidente. La esfera muestra de alguna manera esta creencia, a pesar del dolor es un canto a la esperanza, pero desde la aceptación de que el ser humano es capaz de lo mejor y de lo peor.

Yo creo que puede provocar una mezcla de sensaciones a veces contradictorias, como nos sucede en la vida.

Es una novela abierta y compleja, por ello el lector va a vivir una multitud de emociones y sentimientos.

¿Tienes alguna nueva novela en marcha? ¿Algo en mente que nos puedas adelantar?

Desde hace cuatro años no he vuelto a escribir nada. Solo he corregido mis antiguas novelas, una crisis existencial muy profunda me lo ha impedido. La esfera del tiempo y Los sueños de la memoria las escribí hace muchos años, así que me he limitado a corregirlas. Pero sí, tengo dos novelas más escritas. Las escribí hace mucho más tiempo. Los sueños y La esfera comparten muchos elementos, las otras dos que me quedan por publicar son muy distintas. Estoy releyendo una de ellas y quizá me ponga a reescribirla. Una está ambientada de nuevo en Nueva York, pero la otra es una novela muy, muy especial…

De todos modos todo este tiempo sin escribir ha sido también bueno, ya que me ha permitido coger distancia de mis libros. Mi ilusión es poder leerlos como si no fueran míos y así descubrir lo que realmente quise contar. Creo que la creatividad es un proceso muy inconsciente, al menos en mi caso, por eso necesito distancia.

Muchas veces cuando escribo no sé por qué lo hago, solo descubro luego, leyendo, lo que he escrito.

¿Cómo describirías tu estilo?

Mis novelas tienen un argumento y una trama que intentan cautivar al lector desde el principio. Es un efecto que busco a propósito. Además, el uso de giros inesperados pretende acentuar el interés del lector por conocer el final.

Me gusta mucho jugar con diferentes planos temporales de la existencia. El tiempo y el destino son mis pequeñas grandes obsesiones, y eso se refleja en mis libros. Pero mi estilo es pausado y en cierta medida delicado, lo que genera un gran contraste con la historia y la trama que de alguna manera enriquece la novela.

Además, en el caso de La esfera del tiempo he añadido un elemento nuevo, algo que siempre me ha apasionado: una novela dentro de una novela.

Al escribir siempre he buscado algo más que intriga, siempre hay un ansia más profunda: adentrarme en las profundidades del alma humana, conocer sus miserias y grandezas.

No entiendo la literatura solo como un vehículo de diversión.

Un autor de referencia.

Es difícil hablar de un único escritor. Vamos cambiando con el paso de los años. En cada momento de la vida hay varios autores que nos influyen más que otros. Dostoievsky fue muy relevante durante mucho tiempo, al igual que todos los escritores rusos. Los grandes clásicos me han atraído desde siempre y lo siguen haciendo Victor Hugo, Galdós, Dickens… De los actuales soy muy ecléctico, puedo leer sin problema a Murakami o a Cormarc McCarthy, a Tabucchi o a Álvaro Mutis, a Trapiello o a Torrente Ballester. Un sinfín de nombres.

Por último, ¿qué libro estás leyendo en este momento?

Llevo una temporada larga leyendo mucho sobre Advaita Vedanta. Actualmente estoy con un libro sobre esta antigua escuela filosófica y espiritual que habla sobre la meditación.
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"La tierra de los abetos puntiagudos" de Sarah Orne Jewett

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18 nov. 2015

"Casada...¿contigo?" de Pilar Parralejo

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17 nov. 2015

Entrevista a Fernando G. Mancha




Sany Garcés: “El viejo cocinero o Cécile y las estrellas” es una historia corta pero intensa, llena de amor y muy cercana. ¿Qué o quién te inspiró a escribirla?

Fernando G Mancha: Muy buenas tardes, Sany. Estoy encantando de compartir un ratito con LIBROS QUE VOY LEYENDO. Te cuento: “El viejo cocinero o Cécile y las estrellas” es mi quinta novela. Las cuatro anteriores tenían un corte más existencialista, de hecho pertenecen todas ellas a la que denominé “La Tetralogía del Anhelo”, pues (aunque son historias distintas, independientes) gustan de bucear en los deseos más íntimos, en los pensamientos más profundos y en las necesidades de sus protagonistas. Se caracterizan las cuatro por un más o menos marcado tono onírico. Sin embargo, esta última novela es totalmente distinta a las anteriores, mucho más sencilla, más tierna, y es que sentía la necesidad de escribir algo muy positivo y hermoso, algo que se enfocara en la parte más entrañable del ser humano, en aquello que nos permita volver a creer en las personas. Me inspiró, pues, una necesidad, la de plasmar lo extraordinarias que pueden resultar las relaciones humanas, en este caso entre una madre y una hija adolescente y entre esta última y “el viejo cocinero”.





SG: La madre de Cécile es un personaje secundario que me ha gustado mucho, aparece poco pero da fuerza y esperanza, deja tanta huella como Cécile. ¿Desde que ideaste la novela lo pensaste así?

FGM: No exactamente. Mi idea primera era crear un personaje, el de CÉCILE, fuera de lo común: una muchacha de apenas 14 años recién cumplidos que se caracterizase por tener una sensibilidad muy especial y una cultura e inteligencia muy vasta para su edad, algo así como una pequeña Mozart (que tocaba el clavicordio y componía pequeñas obras de considerable dificultad cuando apenas contaba con cuatro años de edad). También tenía claramente definida la personalidad de MARCEL, el viejo cocinero, su vida y su mirada, su melancolía y su belleza. Sin embargo, ANNE, la madre de la protagonista –que, en principio iba a resultar un personaje muy secundario-, fue adquiriendo fuerza y vida conforme iba escribiendo la novela. Esta mujer tan interesante ha resultado, para mí, una de las sorpresas más agradables de “El viejo cocinero”; de hecho, Anne, Cécile y Marcel forman un triángulo equilátero de relaciones que, a mi entender, es la base de la novela.


SG: ¿Cómo te organizas para escribir con tantas cosas a las que te dedicas? ¿Tienes una rutina?

FGM: Difícilmente. Es cierto que mi profesión (soy profesor de Secundaria desde hace 22 años) ocupa gran parte de mi tiempo; además soy ilustrador y realizo diseños de logotipos y portadas de libros. Pero la tarde entera es para mis hijos, Fernando de 9 años y Francisco de 7, a los que me gusta atender sobre todas las demás cosas: compartimos juegos, deberes, actividades extraescolares, médicos, enfados y abrazos. Entonces, debo sacar tiempo de los momentos menos pensados. En el caso de “El viejo cocinero” he llegado a escribir en el coche mientras esperaba a mis hijos que estaban en atletismo, en los aparcamientos del polideportivo municipal. Esta novela ha surgido de lugares y momentos muy dispares. Recuerdo un día en que les pedí que, por favor, guardaran silencio y dejaran sus ruidosos juegos durante media “horita” para que yo pudiera escribir encerrado en mi despacho… A los diez minutos tuve que dejarlo pues no paraban de reír y gritar y me resultaba del todo imposible concentrarme en la historia. Ese día pensé: “¡Vaya ‘patata’ de novela que me va a salir!”. Así que tomé la decisión de dedicarme a ella una vez que se hubieran acostado ya que hacerlo antes de ir a trabajar me resultaba imposible (¡odio madrugar!). En otras ocasiones, no muchas, voy a la biblioteca o a alguna cafetería tranquila (la Hospedería Doña Mariana, en Llerena, Badajoz, es mi preferida), lugares donde puedo encontrar un poco de silencio. Sí, es cierto, llevarlo todo adelante resulta complicado, pero pienso que es cuestión de motivación y de prioridades.
  

SG: ¿De todos los libros que tienes publicados cuál es tu preferido?

FGM: Uf, qué difícil responderte a esa pregunta. Tengo claro que los que edité en mi juventud (“Siete cuentecitos sobre el existir”, “Bocas negras oceánicas” y “De libros, viajes, cafés y sueños”, todos ellos recopilaciones de relatos breves) no me enorgullecen precisamente y es que, por lógica, lo que uno escribe con veinticinco años no es lo mismo que lo que escribe con cuarenta y cuatro. De mis últimas cinco novelas (“El cuerpo desobediente”, “El hombre perpendicular”, “El atleta sin memoria”, “37 lápices de grafito” y “El viejo cocinero”), escritas entre 2009 y 2015, me siento relativamente satisfecho, pero me resulta casi imposible elegir una de ellas. Está claro que “El viejo cocinero o Cécile y las estrellas” es la que más satisfacciones me ha dado, pues ha llegado a mucha gente y ha obtenido muy buenas críticas. Sin embargo, siento un cariño muy especial por las otras cuatro. Bueno, me voy a decantar por un título… aunque no me hagas mucho caso: “El atleta sin memoria”, con esa Penélope tan especial.  


SG: ¿Qué tal ha resultado la experiencia de publicar con Amazon?

FGM: Fantástica. Me ha abierto a un mundo de posibilidades que antes no tenía. ¡Te permite tantas cosas!: Editar, corregir, tener un conocimiento diario de ventas, opiniones, etc. En especial, Kindle Amazon, el ebook que puede llegar a casi cualquier lugar de la Tierra. Es maravilloso pensar que personas de todos los rincones de nuestro hermoso planeta pueden conseguir tu libro a través de un simple clic. (No quiero olvidar agradecer a José Noguera por el fantástico “paso a paso” en su blog sobre la autoedición en Amazon; gracias a sus consejos y su ayuda todo me resultó mucho más fácil.) Sin embargo, también he de decir que resulta agotador ya que el escritor independiente en la actualidad no es sólo escritor: debe ser editor, maquetador, gestor de visibilidad y ventas, publicista, etc.


SG: Hoy en día gracias a las redes sociales los lectores podemos tener un contacto más directo o cercano con los escritores pero no todo son ventajas. ¿Qué opinas de la intervención de internet en el mundo de la literatura?

FG: Las redes sociales, en especial Facebook y Twitter han sido factores determinantes, en mi caso, para presentar a mi viejo cocinero, para darle visibilidad, para llegar a nuevos lectores. He podido conocer y contactar con lectores y blogueros y crear, incluso, lazos con muchos de ellos. El problema, lógicamente, de esta democratización literaria que provoca la “autoedición” con Amazon y las redes sociales es la excesiva oferta de títulos, la saturación del mercado, lo que hace que muchas buenas historias puedan pasar desapercibidas si no ponen en juego una serie de estrategias de visibilidad y marketing, si el autor no pone todo su tiempo y toda la carne en el asador para darla a conocer, como ya te he dicho antes. Está claro que las nuevas tecnologías están cambiado por completo el mundo de la literatura.


SG: ¿Qué tipo de libros sueles leer?

FGM: Últimamente me estoy decantando por aquellos autores a los que –al igual que a mí mismo- denominan indies, escritores independientes que no publican con una editorial tradicional sino que, como acabamos de hablar, se dan a conocer a través de la autoedición en Amazon, Casa del Libro, etc. y de las redes sociales y blogs. Mis últimos títulos, todos ellos agradables sorpresas, han sido “El falso Da Vinci” de Fran Tessainer, “Clávame las uñas en el corazón” de Joana Arteaga, “Querido Vincent” de María Villalba y “El pequeño Adolf y los demonios de la mente” de Javier Cosnava. Ahora estoy enfrascado en la novela de Fran González-Amorós titulada “Donde habitan las sombras”. Por otra parte, también dedico bastante tiempo a lecturas que me ayuden a entender el mundo editorial actual y, sobre todo, lo que se da en denominar Literatura 2.0: “Tu plan de visibilidad 40+” y “Marketing para escritores” de Neus Arqués, “El oficio de escritor” de Alejandro Quintana o “Triunfa con tu ebook” de Ana Nieto Churruca.


SG: ¿Cuáles son tus escritores o géneros favoritos?

FGM: Prefiero la novela y el relato al teatro o la poesía. No obstante, he disfrutado muchísimo con poetas como Mario Benedetti o Charles Bukowski, tan diferentes, o dramaturgos como Tennessee Williams o Eugène Ionesco. Dentro de la narrativa no tengo un género preferido: todo, si es de calidad y es entretenido, me vale. Mis escritores favoritos son, sin duda, Paul Auster, Haruki Murakami y Philip Roth, con los que disfruto enormemente. Entre los españoles destaco a Javier Marías y su particular visión de las cosas.


SG: ¿Tienes algún proyecto entre manos del que nos quieras hablar?

FGM: Pues sí, lo cierto es que no dejo de tener proyectos a corto, medio y largo plazo. Tengo clara la idea de mi próxima novela, que habrá de esperar aún, al menos hasta el verano, cuando disponga de más tiempo para meterme en una empresa de tales dimensiones. Mientras tanto, tengo entre manos un bonito proyecto con mis hijos, una idea que surgió tan sólo hace unas semanas, tras leerles el cuento de buenas noches: queremos escribir entre los tres una serie de relatos sobre el universo, sobre las constelaciones, asteroides y planetas… y luego editarlos a través de Amazon para regalarlos a la familia. Francisco, de 7 años y medio, escribirá tres cuentecitos, donde Casiopea, Orión o el cinturón de asteroides sean los protagonistas; mientras que Fernando, que cumple diez años en menos de un mes, tomará como excusa el calendario cósmico de Carl Sagan, los satélites de Saturno o los agujeros negros; y yo haré otro tanto. Y ese proyecto, tan familiar, tan íntimo, me mantiene ilusionadísimo.


Desde Libros que voy leyendo te damos las gracias por haber compartido este rato con nosotros y deseamos mucha suerte en todos tus proyectos.
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"Puerto escondido" de María Oruña

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16 nov. 2015

Entrevista a Juan J Bargues


Hemos tenido la suerte de conversar con Juan J Bargues  autor de una novela que hace unas semanas reseñábamos y que está teniendo una buena acogida por parte de blogs y lectores. Se trata de "Es una lástima que la estupidez no sea dolorosa" una novela original, inquietante y atrevida.


Sí tuvieras que presentar tu novela a nuestros lectores, ¿qué les dirías?

Les diría que no se arrepentirán. Que se engancharán a la historia y no les soltará. Y esto es algo que muchos lectores me dicen, y eso es un halago. Crear una historia de este tipo lleva mucho trabajo, muchas horas, y verdaderamente hasta que alguien no la lee, no sabes si ese trabajo es bueno o malo. Y en este caso el feedback de los lectores es increíble.

Tiene poco más de 300 páginas y suelen decir que se hace corta. "Es una lástima que la estupidez no sea dolorosa" es una novela oscura, escrita por y para los lectores hambrientos de historias diferentes. De la primera a la última página, la historia no afloja la cuerda en ningún momento. Estoy muy orgulloso del resultado. A mi entender es una apuesta arriesgada, hay que reconocerlo, en tiempos donde triunfa la literatura ligera con prosa de dictado, esta novela no va por ese camino.

El sexo y la sangre juegan un papel fundamental y están implícitos en toda la narración. Es una historia simple, pero no sencilla, que les entretendrá, y espero que les guste.

También les diría que no tuvieran miedo y que fueran valientes. No es fácil apostar por un perfecto desconocido. Pero creo que es una novela que consigue lo que se propone. No te defraudará.

La historia comienza con un crimen en el Oceanográfico de Valencia, ¿por qué elegiste esta ciudad para desarrollar en ella la trama?

Tuve la oportunidad de conocer de primera mano los espacios que se describen en la secuencia del Oceanográfico, y sabía que podría utilizar todo eso para enriquecer la historia.

La idea de desarrollar la trama en la ciudad de Valencia, fue casi obligado y en cierta manera no fui yo quien eligio Valencia como escenario de la novela. Está basada en hechos reales, e intenté ceñirme geográficamente a donde ocurrieron los hechos.

También es cierto que es una ciudad que conozco, sus virtudes y sus miserias, que son muchas.

¿Y qué hay de cierto o de novela en la historia?

Hay más de lo que en un primer momento pudiera parecer. Y eso también es una de las cosas que me cautivó de la historia. ¿Realmente el ser humano puede hacer este tipo de cosas? Sin ninguna duda si. Por eso quizás la historia es un poco dura, porque sabes q es real.

En la novela nos encontramos con dos protagonistas; podríamos decir que uno se encuentra en el lado bueno y otro en el malo pero tienen algo en común, muchos interrogantes en su pasado que poco a poco van teniendo respuesta con el paso de las páginas. ¿Es complicado construir unos personajes así y dosificar la información que le vas dando al lector?

La creación de personajes quizás es la parte más peligrosa de una narración. Creo que es un punto de inflexión, tanto para bien, como para mal entre el escritor y el lector. Si no se hace de forma realista, la historia se desmorona. En cambio si los personajes se presentan de una forma real dentro del universo de la narración, el lector seguirá adelante.

En todos mis trabajos me he esforzado en presentar a todos los personajes de una forma real, a mi modo de entender nada planos y lleno de matices psicológicos. Cada personaje actúa de una forma determinada, y hay que justificar el porqué de esos actos.

Cuando esa información se transmite al lector hay que hacerlo de forma natural. O por lo menos eso es lo que he pretendido. Los dos personajes principales que me comentas son personajes complejos, y lo mismo que ocurre en la vida uno no es bueno ni malo porque sí. Hay una evolución y un porqué. Lo único que hago es contar sus historias a modo de pinceladas en flashbacks. De esta manera el lector debe de seguir leyendo para tener toda la información.

Especialmente inquietante es la figura de Alexander. En la vida real, ¿crees que podríamos encontrarnos con alguien como él con esa capacidad de manipulación?.

Este personaje es el reflejo literal de sus propias creencias. Es un encantador de serpientes, un psicópata de manual. Consigue lo que desea, sin importar a qué precio. Es autoritario, mentiroso, megalómano y egocéntrico ¿De verdad no te vienen a la mente varias personas que conoces que sean así?

Yo creo que el ser humano es bueno y confiado por naturaleza, pero son este tipo de personas las que se aprovechan de estas cualidades y atacan. También es cierto que una manipulación así solo puede darse cuando la persona ya presenta necesidades importantes, y lo que hace la secta es cubrirlas.

Unirse a un grupo y sentirse parte de algo donde son aceptados, creo que ese sería el gancho.

¿Se puede salir de una secta tan destructiva como la que expones en el libro?

La finalidad de una secta destructiva por definición es destruir al hombre, por dentro y por fuera. No hay un final feliz. Después de hablar con expertos y con miembros que han conseguido salir de este tipo de sectas me dio mucho miedo, y es justamente lo que he pretendido plasmar en la novela. ¿Cómo es posible que alguien se deje manipular y no haga nada para remediarlo? Pues es posible.

Los que consiguen salir tienen secuelas, son personas que están tocadas psicológicamente, y que acuden a terapia semanalmente para intentar llevar una vida normal.

Creo sinceramente que la sociedad no está preparada para pelear contra un enemigo invisible como son las sectas. Los números de adeptos son alarmantes.

Sí tuviera que darle un par de adjetivos a la historia diría: afilada y cinematográfica. ¿Qué otros dos adjetivos añadirías tú?

Pues de momento me gustan tus adjetivos. Yo añadiría oscura, inquietante y tensa.

¿Tanto miedo tenemos los humanos a la oscuridad y a la sangre?

El miedo a la oscuridad nos llega desde muy pequeños. ¿Quién no ha tenido miedo a la oscuridad de niño? Hay una teoría que dice que cuando empezamos a dormir solos en nuestra habitación generamos este trauma de soledad y miedo, dependiendo de la estructura psíquica de cada niño, en algunos casos será más intenso y en otros más pasajero.

El tema de la sangre es otra cuestión.

¿Cómo crees que se sentirá el lector cuando finalice la lectura de "Es una lastima que.."?

Satisfecho.

La novela posee claras pinceladas cinematográficas, de hecho hay en ella guiños a grandes personajes del mundo del cine. ¿Crees que sería posible la adaptación de la trama a un guión cinematográfico?

En realidad antes de ser novela fue guión cinematográfico. Decidí convertir en guión en novela cuando después de varios intentos con productoras interesadas en él la falta de financiación hizo que el proyecto e parara.

Fue un golpe duro, y el proyecto se guardó en un cajón. Me llegaron otros encargos y me olvidé de la historia. Pasaron algunos años y volví a abrir el cajón casi por casualidad. Fue una grata sorpresa y pensé que tal vez era el momento de sacar otra vez la historia. Busqué la idea de darle salida, porque al final es lo que quería hacer, y la novela es el resultado de esa búsqueda.

Es verdad que tiene guiños a personajes y películas del cine, y sin duda los amantes del cine encontrarán referencias, frases o comentarios, que les resultarán familiares.

¿Cuál sería el nombre del director que crees que la plasmaría mejor?

Tengo debilidad por Juan Antonio Bayona. Tiene un talento y una sensibilidad en sus películas difíciles de igualar. Recuerdo que en su largometraje debut con El Orfanato, me quedé hasta el final de los créditos en la sala, tengo esa costumbre. Al final de todos los créditos aparecía un correo de gmail del propio director. Un poco de broma le escribí para explicarle lo que me había parecido la película. Cual fue mi sorpresa que me contestó. A partir de aquel gesto me pareció un tipo cercano y su sensibilidad para contar las cosas me motivan. Tampoco le diría que no a Paco Plaza, también creo que haría un buen trabajo.

¿Cómo describirías tu forma de escribir?

Artesanal, natural, en ocasiones abrupta pero sobretodo realista.

La portada es bastante original en su diseño. ¿Qué quiere transmitir?

La portada la ha diseñado Patricio Clarey, un ilustrador catalán con enorme talento. Había seguido su trabajo y tenía especial interés en que fuera él quien la dibujara. Sólo le di una directriz, aunque fuera una novela me gustaría que también pudiera parecer un cartel de una película, estilo Drew Struzan.

Y el resultado ha sido muy bueno. Sabe transmitir realmente el espíritu y la esencia del relato que al final es lo interesa.

¿Qué opinas de la autopublicación? ¿Cómo está siendo tu experiencia personal?

La autopublicación es una decisión personal. Al final la novela se convierte en algo tuyo, aunque suene obvio no lo es. Varias editoriales estaban interesadas es su publicación y eso es de agradecer, pero todas querían cambiar algo, quitar esto o poner aquello. Buscaba libertad, y con determinadas editoriales es imposible. La autopublicación me dio la libertad de publicar lo que yo quería y sobretodo como yo quería.

Tienes el control y marcas los tiempos de todas las fases de la edición. Tanto en sus cosas buenas, como sus cosas malas. Mi experiencia personal está siendo apasionante. Las redes sociales sobretodo facebook y twitter me dan la posibilidad de hablar directamente con el lector, y eso es algo que me encanta.

También es cierto que el trabajo se multiplica, me están ayudando en la distribución y envío de venta por internet, porque si no sería imposible.

Afortunadamente las ventas funcionan muy bien, y la gente empieza a recomendar la novela, y eso también es muy gratificante.

Como contrapartida eres tú quien pone el dinero de la publicación, y en no pocas ocasiones te entran las dudas. Pero yo he tenido suerte y esta funcionando muy bien.

También es cierto que a mi lo que realmente me gusta es escribir, y ahora el tiempo se reducido, con la autopublicación. Todo no puede ser bueno.

El título es una de las cosas que más me ha llamado la atención ¿De donde sale?

Creo que un buen título es una carta de presentación, mucho antes que una portada atractiva. Puede gustarte o no, me han llegado mensajes de todo tipo. Pero a mi me gusta. Sé que hay gente que no les parece apropiado, porque me lo han dicho, pero bueno, es una apuesta personal. Y con ese título me he quedado.

El título tiene su explicación dentro de la novela, y creo que es coherente. Y de alguna manera es uno de los sellos personales que quería imprimir a la novela. Uno de mis primeros autores que consiguió que me enganchara a sus libros fue Juan Muñoz Martín, ganador del Premio Barco de Vapor de 1978, un escritor no muy famoso que con su “Fray Perico y su Borrico” supo transmitirme la pasión por la lectura y posteriormente por la escritura. De niño tuve la suerte de ir a una de sus conferencias donde precisamente explicaba el porqué de los títulos de sus libros. Él decía que un buen título era como un pájaro que entra por la ventana de tu casa. Es complicado que entre si no dejas la ventana abierta, y aun dejándola abierta hay que tener paciencia; eso sí, cuando entra te enterarás.

Eso me pasó con el título de esta novela, tuvo predecesores, que fueron cambiando hasta el actual, pero digamos que cuando el título entró por la ventana me dí cuenta.

Para finalizar, ¿dónde podemos adquirir "Es una lástima que la estupidez no sea dolorosa"?




Muchas gracias Juan por concedernos esta entrevista y dejarnos adentrarnos un poco más en la esencia de tu novela. Te deseamos la mejor de las suertes.
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