21 abr 2015

"Cartas desde Dinamarca" de Karen Blixen


Sinopsis

En 2012 se conmemora el cincuenta aniversario de la muerte de una de las escritoras fundamentales del siglo xx, Karen Blixen. Conocida tambi√©n por uno de sus seud√≥nimos, Isak Dinesen, nos ha regalado algunos de los mejores relatos de la historia de la literatura y novelas tan conocidas como Memorias de √Āfrica. Hasta ahora p oco sab√≠amos de su vida a su regreso a Dinamarca, donde, en su casa deRungstedlund, escribi√≥ la mayor parte de sus obras y cientos de cartas que la relacionaban con el mundo.Este libro recoge las m√°s interesantes, las esenciales para conocer la personalidad de esta extraordinaria escritora. Su a√Īorada vida en Kenia, las discusiones con sus editores y con colegas escritores, la relaci√≥n con sus familiares m√°s pr√≥ximos y sus problemas de salud aparecen en estas p√°ginas, que son el reflejo de su apasionada vida, cuyo eje fundamental fue la escritura.Para completar este retrato, el libro incluye un pliego con fotos de la baronesa a lo largo de su vida.

Datos Técnicos

Editorial: Nórdica
N√ļmero de p√°ginas: 496
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788415725084
A√Īo de edici√≥n: 2012
Precio: 22€

Sobre el autor: Stephen King

Impresiones


Antes de rese√Īar Cartas desde Dinamarca. Correspondencia 1931-1962 de Karen Blixen, y para no llevarnos a enga√Īo, debo confesar, no s√≥lo mi devoci√≥n por la autora, sino tambi√©n mi debilidad por leer todo cuanto libro cae en mis manos sobre las ep√≠stolas de los escritores. Siempre me acerco a ellos con una sensaci√≥n peculiar, que combina el inter√©s, la curiosidad y cierto pudor al sentir que uno se est√° inmiscuyendo en la vida √≠ntima de otra persona, por m√°s que la admire, le inspire o le agrade.
Seguramente, el g√©nero epistolar resulta fascinante precisamente por ese c√ļmulo de informaciones, sentimientos y sensaciones que recibimos y experimentamos al abordarlo. No obstante, pocos son los libros que recogen las misivas de tal o cual autor que consiguen emocionarnos tan inmensamente como lo han hecho el resto de sus obras, aquellas que s√≠ fueron vestidas para ser expuestas al mundo, al contrario de unas cartas que fueron escritas en un entorno √≠ntimo y privado para ser le√≠das √ļnicamente por su destinatario.

De tal forma, a menudo resulta decepcionante leerlas, corriendo el riesgo de que se nos caiga la imagen de su remitente a pedazos, costándonos asimilar que tales narraciones y epístolas hubieran salido de la misma pluma. Sin embargo, otras veces la lectura de esas líneas provoca que nos reencontremos con un viejo amigo, como si la correspondencia de un autor terminara por descubrirnos la verdadera honestidad de sus creaciones. Al fin y al cabo, quien es honesto en sus obras, nutriéndose tanto de los sentimientos como del intelecto, se expone por todas partes cada vez que escribe; de modo que, aun cuando esas cartas no estuvieran firmadas, uno sería capaz de decir: Esto es de X.

Así sucede con la correspondencia de la baronesa Karen Blixen, más conocida por su seudónimo Isak Dinesen.

En la primera etapa de su vida, la arist√≥crata, despu√©s de haberse casado con un primo lejano, parti√≥ a Kenia con su marido para dedicarse al cultivo del caf√©. Divorci√°ndose en 1925, y quedando al frente de la plantaci√≥n hasta 1931, a√Īo en el que se produjo la ca√≠da de los precios, la autora regres√≥ a su pa√≠s natal y comenz√≥ a publicar sus libros, esperando aumentar sus ingresos. La recopilaci√≥n de sus cartas durante esas tres √ļltimas d√©cadas de vida, en las cuales desarroll√≥ su carrera literaria, provocan que nos reencontremos con la escritora danesa cuya fama se multiplic√≥ en 1985, cuando su obra autobiogr√°fica La granja africana, fue llevada al cine por el director Sydney Pollack, e interpretada por Meryl Streep.

En las Cartas desde Dinamarca, que N√≥rdica Libros edita por primera vez en castellano, con la esmerada traducci√≥n de Enrique Bern√°rdez, el lector tiene la oportunidad de asomarse a los pensamientos m√°s √≠ntimos de la baronesa; a la a√Īoranza por lo que ella consideraba la que hab√≠a sido su vida plena; a sus problemas de salud causados por la s√≠filis que le hab√≠a contagiado su marido, as√≠ como los tratamientos a los que la sometieron en la √©poca; a sus razones para escribir; a su negativa a reconocer p√ļblicamente la autor√≠a de Vengadoras angelicales, que hab√≠a publicado con el seud√≥nimo de Pierre Andr√©zel; y a la indignaci√≥n latente que de vez en cuando aparece ante el hecho de tener que pagar un precio en el mundo por ser fiel a uno mismo.

Las misivas van dirigidas, entre otros, a personas tales como a su íntimo amigo Gustav Mohr, a su hermano Thomas Dinesen, al investigador literario Aage Henriksen, a los africanos con los que mantenía el contacto desde que había vivido en Kenia y a sus editores.

La correspondencia editorial resulta sumamente interesante, no solo por la actitud de la escritora ante su obra y su esfuerzo por protegerla, sino también por el detallado informe que realiza sobre las malas traducciones a las que la ve sometida cuando, tras mucha reticencia, autoriza a que se lleve a cabo.

Entre ep√≠stola y ep√≠stola, facilitando la lectura en una acertada edici√≥n, nos encontramos con p√°rrafos en cursiva que nos sit√ļan en el contexto hist√≥rico adecuado y con la informaci√≥n personal necesaria para entender por completo el momento en el que las cartas fueron escritas. Se respetan tambi√©n en la traducci√≥n los anglicismos con los que la escritora salpimentaba su discurso, de manera que, en su conjunto, nos adentramos en la psique de la baronesa sin ambages.

La faceta literaria sobresale por encima de todas las dem√°s en sus textos. As√≠, las referencias de Blixen a Goethe, Shakespeare, S√≥crates o a las hermanas Br√∂nte son constantes; los dimes y diretes con los estudiosos de sus creaciones se presentan con suma frecuencia; y en los √ļltimos a√Īos el proyecto de una novela fant√°stica, Albondocani, que no lleg√≥ a terminar, resulta un tema recurrente.

Adem√°s de ello, el libro recoge la carta de agradecimiento que la baronesa remiti√≥ a Ernest Hemingway el 1 de noviembre de 1954, cuando el escritor, tras haber recibido oficialmente el Premio Nobel de Literatura, declar√≥ en una entrevista realizada ese mismo d√≠a, que hubiera sido m√°s feliz «si el premio hubiera reca√≠do en la bella escritora Isak Dinesen, o en Bernard Berenson (…)».

En resumidas cuentas, con Cartas desde Dinamarca, uno vuelve a caer subyugado por la prosa de esta danesa, que a menudo se despedía de sus destinatarios con un simple deseo: Buen viento.


Rese√Īado por Silvia Pato (Culturamas)




Si quieres hacerte con un ejemplar, puedes hacerlo desde el siguiente enlace: Cartas desde Dinamarca. Correspondencia 1931-1962



2 comentarios:

  1. Me encanta eso de Buen viento :) Yo también tengo debilidad por el género epistolar, especialmente de los escritores, así que ya tenía anotado este, que "reavivo" después de ver que, efectivamente, lo disfrutaré.

    Un abrazo

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  2. Me tiene una pinta increíble! No lo conocía pero lo apunto.
    Gracias por la rese√Īa. :)
    Saludos

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