"Memorias de un Amigo Imaginario" de Matthew Dicks


Sinopsis

Max solo tiene 8 años y no es como los demás niños. Él vive para adentro y cuanto menos le molesten, mucho mejor. No le gustan los cambios, las sorpresas, los ruidos, que lo toquen y que le hagan hablar por hablar. Si alguien le preguntara cuándo es más feliz, seguro que diría que jugando con sus legos planeando batallas entre ejércitos enemigos. Max no tiene amigos, porque nadie lo entiende y todos, hasta los profesores y sus propios padres, quieren que sea de otra manera. Solo me tiene a mí, que soy su amigo desde hace cinco años. Ahora sé que Max corre peligro y solo yo lo puedo ayudar. El problema es que Max es el único que puede verme y oírme. Tengo mucho miedo por él, pero sobre todo por mí. Los padres de Max dicen que soy un «amigo imaginario». Espero que a estas alturas tengas claro que no soy imaginario.

«Green toma algo deEl curioso incidente del perro a medianoche, lo cruza conNunca me abandonesy convierte una historia enternecedora en una aventura para morderse las uñas.»
Psychologies

«Un entrañable cuento sobre el amor, la lealtad y un niño con un poder de la imaginación extraordinario.»
Glamour

«Un tensothriller psicológico sobre el amor, la muerte y la amistad.»
Daily News

«Una historia fascinante y conmovedora.»
Cosmopolitan

Datos Técnicos

Editorial: Nube de tinta
Título original: Memoirs of an Imaginary Friend
Número de páginas: 425
Encuadernación: Tapa blanda (también disponible en formato electrónico)
ISBN: 9788415594055
Año de edición: 2012
Precio: 16,95/10,99€

Sobre el autor: Matthew Dicks

Impresiones

Los amigos imaginarios son una figura bastante común en el mundo de los más pequeños, amigos que reciben nombre y que los acompañan en sus aventuras y travesuras, pero que en algún momento, según van creciendo y ganando en madurez, tienden a desaparecer.

¿Qué pasaría si ese amigo imaginario pudiera contarnos cómo vive él sus experiencias con el niño? ¿Y si pudiera aportar un punto de vista diferente a cada situación?

Max tiene 8 años, y es un niño un poco especial. No le gustan los niños, no se relaciona con ellos, y lo interioriza todo. Sólo habla con su amigo Budo que sus padres dicen que es imaginario. Pero Budo le entiende y le ayuda, porque Max es muy inteligente a pesar del problema que tiene, que aunque en la novela no se le pone nombre, podríamos decir que es autismo.

Como todos los amigos imaginarios del mundo, Budo existirá mientras que Max siga creyendo en él; por eso mismo, sabe que su tiempo se está agotando, pues tarde o temprano Max crecerá y se olvidará de él y si eso ocurre desaparecerá, como a tantos otros amigos imaginarios les ha pasado. Hasta que eso ocurra, lo único que puede hacer es permanecer a su lado, ayudar a Max a comprender la realidad, que tan complicada le resulta a veces, y buscar la manera de existir para siempre. Sin embargo, todo cambia cuando Max se encuentra en peligro y comprende que sólo él puede salvarle.

Estamos ante una historia original, emotiva e inteligente cuya principal baza es la compleja naturaleza de Budo y del resto de los amigos imaginarios. Narrado en primera persona por este personaje tan singular y dividido en capítulos cortos, la novela obliga al lector a plantearse conceptos tan complejos y universales como el momento en que un niño abandona la infancia, el poder de la imaginación o la razón de nuestra existencia. Sin embargo, es bastante previsible y en ocasiones repetivo. Sus primeras cien páginas enganchan, después se convierte en una lectura lineal, hasta llegar a un final que si bien no es destacablemente sorprendente, si se aleja un poco de lo que tenía en mente como lector.

La idea de la novela y su planteamiento es original, y el resultado es una historia que emana un halo de melancolía e inocencia. Entretenida, sensible y entrañable.



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