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Entrevista a Mª del Pilar Muñoz Álamo, 17 de Diciembre de 2011



La entrevista de hoy es muy especial para nosotros. Mª del Pilar Álamo, autora de "Ellas también viven. Relatos de mujer" no sólo ha contestado a todas las preguntas que le hemos planteado, sino que lo ha hecho desde el cariño, demostrando lo cercana que es como persona. Además nos ha dejado una sorpresa, que podréis conocer al final de la entrevista. Esperamos que os guste.

Biografía del autor: Mª del Pilar Muñoz Álamo 
Información y reseña de "Ellas también viven. Relatos de mujer"


En primer lugar, cuéntanos algo de ti. ¿Con qué tres palabras te describirías?
Me ruboriza hablar de mí misma, siempre he preferido dejar que sean los demás quienes me vayan descubriendo poco a poco, pero bueno, os podría decir que soy como una buena parte de las mujeres de este país: trabajadora, compañera (es que lo de “esposa” me suena un poco carca), madre abnegada y con muchas inquietudes personales que me hacen rebelarme ante la idea de no poderlas cumplir. Ahora estoy, además, en una etapa de mi vida en la que tiendo a cuestionar todo lo que me rodea, despojarlo de lo superfluo y quedarme sólo con lo que de verdad merece la pena.
¿Tres palabras para describirme? ¿También cuentan los defectos? Ufff, no sé si tengo tanta capacidad de síntesis. A ver, dejadme que lo piense… … (2 horas) … …: sensible, tenaz y muy racional, y si me lo permitís, añadiría que una enemiga acérrima de la prepotencia y de la falta de humildad.

¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste?¿Cómo y cuándo supiste que querías ser escritora?
Lo primero que tengo conciencia de haber escrito fue una colección de cuentos cuando tenía ocho o nueve años. Los escribía en las hojas de mi cuaderno de rayas, los ilustraba y coloreaba y los encuadernaba con cartulina de colores para que tuvieran portada propia.
En cuanto a la segunda pregunta, creo que voy a salirme completamente del tópico. Nunca me planteé “oficialmente” ser escritora y lo más curioso es que sigo sin planteármelo. En primer lugar, porque me parecería, hoy por hoy, una pretensión muy ambiciosa, teniendo en cuenta el respeto que les tengo. Pero sobre todo, porque me apasiona escribir y transmitir ideas, experiencias, pensamientos, emociones o sentimientos, y eso hace que sea especialmente celosa de lo que quiero contar y de cómo quiero contarlo, hasta el punto de no estar segura de poder adaptarme a las directrices del mercado o a las exigencias editoriales introduciendo cambios que hagan la obra más rentable o comercial, si éstas van en contra de lo que yo siento.
Os voy a contar un detalle que me hizo ser consciente de todo esto. Antes de editar el libro pedí un informe de lectura a profesionales de la escritura y de la literatura para garantizar que tenía calidad suficiente como para sacarlo a la luz pública. En general, el informe fue bastante bueno y favorable, pero uno de los “defectos” que me señalaron fue el hecho de haberlos narrado en primera persona; según ellos, hacerlo en tercera persona hubiera sido, a nivel literario, más eficaz. Si mi máximo objetivo hubiera sido vender la obra, habría tenido que reescribir todos los relatos modificando la narración. Sin embargo, al ser autoedición, los publiqué tal cual porque yo sentía la necesidad de expresarlos de esa forma. Cuando en tu reseña, Lourdes, aludiste a la conexión entre las protagonistas de los relatos y tú –como lectora-, porque “era como si una amiga te estuviera contando su historia en el sofá de tu casa”, no sabes lo feliz que me hiciste, porque esa cercanía, esa empatía del lector hacia la protagonista era precisamente lo que yo pretendía conseguir, y al menos contigo, así había sido. Pero fue una decisión contraria a las “directrices oficiales”.

¿Cómo es tu proceso creativo? ¿Tienes algún tipo de rutina establecida a la hora de ponerte a escribir?
En absoluto. Me da reparo decirlo porque puede parecer que no me tomo en serio el hecho de escribir, pero es que en mi vida, desafortunadamente o no, hay otras muchas circunstancias disputándole el tiempo a la escritura, así es que me resulta imposible dedicarle un tiempo y un lugar específico. No hay rutina que valga. Este libro lo he escrito en la cocina, al olor de un buen guiso; en el salón, en compañía de Disney Channel; en la biblioteca del Conservatorio de Música, entre sonidos de violines; incluso en el coche, a las puertas del campo de fútbol en las horas previas a un partido; y siempre con un bolígrafo y un papel a mano para las menudencias. Si después de esto ha salido bien, ¡afortunada me siento!

Cuando te pones a escribir, ¿Tienes en mente lo que vas a escribir o vas improvisando?
Sé lo que quiero contar y dispongo ya de un hilo argumental básico, pero me faltan los detalles. Ya he aprendido que no es necesario que todo esté trazado de antemano minuciosamente, porque en muchas ocasiones la propia historia te va indicando el camino.
Incluso los propios personajes, conforme adquieren coherencia, parece que se rebelan a manifestarse cómo tú lo habías previsto inicialmente.

Para aquellos que no conozcan “Ellas también viven. Relatos de mujer”, preséntasela. ¿Cómo la definirías?
“Ellas también viven” es como una ventana abierta al interior de cada una de nosotras, desde la que podéis ser partícipes de nuestras historias, de nuestras experiencias personales, profesionales o familiares transformadas en vivencias alegres, amargas, terribles o apasionadas, impregnadas de sentimientos y emociones que sin duda os conmoverán y con las que, en muchos casos, no podréis evitar sentiros identificadas, directa o indirectamente. Es un paseo que os llevará, de la mano de sus protagonistas, a sumergiros en un mundo de vivencias y experiencias que os cautivarán no sólo por lo que ellas viven, sino por cómo lo viven, y que además os dará la oportunidad de veros sorprendidas por un final que no os dejará indiferente.

¿De dónde surge la idea de escribir este conjunto de relatos?
Aunque me pese decirlo, creo que la culpable de todo esto fue esa maldita crisis de los 40 de la que yo tantas veces me había reído, pensando que era una patraña que jamás me afectaría a mí . Pero me equivoqué. No fue un cuestión física (ya sabéis, las arrugas, la grasa o los maléficos efectos de la gravedad), sino una cuestión puramente psicológica. Me encontré un día, de repente, replanteándome quién era, quién quería ser, lo que había hecho en mi vida y lo me faltaba por hacer. Y por extensión, no sólo me cuestioné a mí misma, sino a todos y a todo cuanto tenía a mi alrededor. ¡Jamás he tenido la mente tan repleta de preguntas trascendentales sin respuesta! Supongo que este conjunto de relatos fue una de las consecuencias de todo ese inconformismo crítico que no paraba de bullir.

¿Quiénes son las protagonistas?
Mujeres normales y corrientes, como nosotras mismas, como nuestras hermanas, madres, hijas, amigas, vecinas… Cualquier mujer de nuestra sociedad actual podría ser, perfectamente, protagonista de uno de estos relatos.

¿Por qué escribir en torno a la mujer? ¿Somos realmente tan diferentes a los hombres?
Una buena amiga (cuarentona, igual que yo, y en la misma tesitura mental) me alentó a escribir algo en torno a los hombres y a su, en ciertos casos, peligrosa afición al ordenador (¡no he dicho “adicción”, ¿eh?!). Yo, en lugar de hacerlo en forma de ensayo sociológico o como reportaje de investigación, decidí hacerlo como relato literario, con un cierto deje de ironía y con tintes de ficción, pero con un trasfondo que dejaba entrever claramente un problema real. Le encantó, tanto que a los pocos días ya lo había leído casi todo su círculo de amistades. Ese fue el primer relato de esta recopilación. Días después, leyendo la prensa mientras tomaba un café, leí la triste noticia de que un estudio sociológico revelaba un incremento en el número de mujeres que se habían visto obligadas a ejercer la prostitución como consecuencia de la crisis económica. Pensé, automáticamente, que aquello merecía ser el argumento de un segundo relato. A partir de ese momento me di cuenta de que tenemos muchas cosas que contar, de que vivimos muchas experiencias y que nos vemos envueltas en muchas tesituras que merece la pena compartir con los demás en toda su magnitud, física y emocional. Me di cuenta de que no es necesario trasladarse de época o de entorno, ni hacer un verdadero alarde de imaginación para encontrar buenas historias que narrar. Las tenemos junto a nosotros a diario.
¿Me preguntáis si somos realmente tan diferentes a los hombres? Yo lo afirmo rotundamente. Es políticamente correcto decir que somos iguales, pero yo digo que en derechos y obligaciones, nada más. Biológicamente somos diferentes y actitudinal y emocionalmente, también, para mí no hay duda. No percibimos, manifestamos, sentimos y afrontamos las cosas de igual forma, aunque acabemos llegando al mismo sitio; los sentimientos y las emociones las experimentamos de manera diferente, tanto en cualidad como en intensidad y no siempre en los mismos momentos. Eso nos condiciona la vida muchísimo. Creo que deberíamos ser más conscientes de que tales diferencias entre nosotros son reales; ello aumentaría nuestra tolerancia y comprensión mutua y nos llevaríamos mejor.

Me emocioné con muchas de las historias porque sé que muchas de ellas pueden estarlas viviendo mujeres cercanas a nosotros o incluso en un futuro vivirlas nosotros mismos. ¿Era esa tu intención?
Totalmente. Muchas veces, cuando tenemos las cosas tan cerca, la costumbre de verlas a diario hace que pierdan la perspectiva y hasta su significado, su importancia se desvanece. No está de más sacudirnos un poco de vez en cuando para volver a ser conscientes de su magnitud real.

¿Cuál fue la historia que más te costó escribir y por qué?
Ninguna se me ha resistido excesivamente, tal vez algunas de ellas han tenido mayor complicación por aquello de cuidar con un exceso de celo el factor sorpresa, pero nada especial. Quizá el relato más complejo fue el de “Carta a una madre”, por la implicación emocional que suponía para mí y por el cuidado excesivo que tuve que poner para no regodearme en el dolor.

Si tuvieras que elegir uno de los relatos a modo de presentación de tu libro, ¿Con cuál sería?
Me resulta complicado elegir uno porque todos son muy diferentes. Aunque el nexo común sea la mujer, esta recopilación recoge emociones diferentes y estilos literarios distintos en cada relato. Elegir uno induciría a pensar que ese es el estilo global del libro y nada más lejos de la realidad.

¿Qué fue lo más difícil a la hora de escribir este libro?
Decidir cuándo parar. Seguía viendo buenas historias aflorando en cada rincón y no había ninguna justificación aparente para recopilar un número de relatos u otro. Han sido dieciséis como podían haber sido treinta.

¿Cómo es el estilo en el que está escrito “Ellas también viven. Relatos de mujer”?
Cercano y visceral, pero con un lenguaje cuidado. Sólo hay expresiones coloquiales cuando el argumento lo requiere, en los demás casos, me gusta elegir con detalle cada palabra, cada expresión, hasta el orden en las frases para que tengan una musicalidad especial. Da sensación de lectura fácil, ágil y amena.

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando acabe la lectura del libro?
Hasta ahora, todos coinciden en lo mismo: algo se les ha removido por dentro con la lectura del libro. Eso es lo que pretendo. Las historias podrán gustar más o menos, pero deben provocar algún tipo de reacción, a ser posible, acorde con el relato: serenidad, nostalgia, emoción, tristeza, miedo, incertidumbre, ansiedad, risa… Espero que todos se queden con ganas de disfrutar de más relatos, al igual que tú, señal inequívoca de que han gustado.

Me hubiera encantado poder disfrutar de más relatos, de más historias ¿Te planteas escribir una segunda parte?
De momento no me planteo una segunda parte, pero con estos cambios vitales  prefiero no asegurar nada. Aunque historias puede haber miles, creo que ya existe una buena representatividad emocional en estos dieciséis relatos. Tal vez sea hora de plantearse un pequeño giro temático.

¿Quiénes fueron los primeros en leer “Ellas también viven. Relatos de mujer”?
Al tratarse de relatos lo fueron leyendo por partes. En casi todos los casos, una amiga y mis hermanas.

¿Cómo está siendo la promoción? ¿Qué medios estás utilizando?
Supongo que los típicos en la autoedición, dados los medios limitados de que disponemos. Web literarias, blogs propio y ajenos (mi agradecimiento desde aquí a todos ellos), presentaciones, mails… Vamos despacio pero con pasito firme. El boca a boca es lo que de verdad funciona, pero hay que ser paciente porque puede tardar en llegar.

¿Cómo es el lector ideal?
Aquél que se abandona por completo a la lectura, que se deja llevar por la historia sin ideas preconcebidas, sin análisis exhaustivos y sin una exigencia previa de lo que se supone que debe encontrar. Aquél que permite que se le llene el cuerpo y la mente de sensaciones sin intentar controlarlas o redirigirlas.

¿Qué aconsejarías a aquellos que estén empezando a escribir sus primeros textos en estos momentos?
En ese grupo me encuentro yo. Si alguien quiere darme a mí esos consejos, bien venidos son.

¿Hoy se cuida el lenguaje literario?
El lenguaje literario, como cualquier otra cosa, también parece estar sujeto a modas. Lo que antes era literatura romántica de altos vuelos, ahora se tacha de empalagosa. Tiendo a pensar que se cuida más el lenguaje en unos géneros literarios que en otros, pero aún así, algunas veces es difícil establecer el límite entre un lenguaje literario muy cuidado y un lenguaje rocambolesco, al igual que hacerlo entre un lenguaje coloquial y aquel que, leído, resulta ser excesivamente tosco o burdo. Hay de todo.

¿Algún género que te gustaría escribir en el futuro?
No suelo elegir un género sino una historia. Eso significa que no me importaría adentrarme en un género u otro si el argumento y la trama me convencen lo suficiente. De lo que no creo que escribiera nada es de ciencia ficción. Bueno, y del western, jaja.

¿Alguna nueva novela en proyecto?
Tengo una novela en algo más de la mitad, ligeramente atascada por una cuestión de falta de tiempo y porque he llegado a un punto muerto en el que sé a ciencia cierta lo que quiero contar pero aún no sé cómo. Cuando se me vuelva a iluminar la mente y se instauren los días de veintiocho horas, la seguiré.

¿Alguna anécdota en tu carrera como escritor?
Con este libro sí, varias. Es que escribir en primera persona puede resultar peligroso. La gente que me conoce (aunque no en profundidad) tiende a pensar que las historias que cuento me han pasado en realidad, algunos de ellos porque opinan –erróneamente- que para describir las sensaciones y los sentimientos con tanto realismo y tanta credibilidad he tenido que sufrirlas yo en propia carne. Así es que a mi marido, el pobre, no dejan de aconsejarle que investigue si de verdad existe el tal Javier, y también le preguntan si es cierto que no me hace ni puñetero caso por culpa de los ordenadores, jaja.
Hay otra en relación al relato “Y la crisis llegó al pelo”; la fase previa fue genial. Todo se me ocurrió estando de verdad en mi peluquería habitual (¡que es mejor que la del relato, ojo!). Aquella tarde yo tenía una guasa impresionante y, repentinamente, comenzó a ocurrírseme una sarta de situaciones a cuál más absurda y disparatada. Empecé a reírme sola con una risa tonta, incontrolable, sin poderla evitar, a medida que me las iba imaginando con todo lujo de detalles. La peluquera me miraba como si estuviera loca y yo tapándome la cara con una revista, ¡qué vergüenza! Anoté todas las ideas en un sobre viejo que tenía en el bolso para no olvidarlas. Fue genial.

¿Qué influencias has tenido en tu escritura?
No me he marcado ningún referente, en ningún momento he dicho “quiero escribir como…” Pero sí es cierto que me siento muy identificada con el estilo ágil de Carlos Ruiz Zafón o María Dueñas, y que siento admiración por la narrativa pulcra y exquisita de Care Santos, a quien tuve la suerte de descubrir no hace mucho.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
Llevo unos días en las primeras páginas de Tierra firme de Matilde Asensi, pero me estoy planteando cambiarlo, antes de adentrarme más en él, por Entre tonos de gris de Ruta Sepetys. Vuestra reseña de hace unos días consiguió desviar poderosamente mi atención hacia este libro y creo que su temática, de momento, me atrae más.

Recomiéndanos un libro (o varios)
Muchos de los que podría recomendaros son de sobra conocidos, así es que voy a solidarizarme con uno que no ha tenido demasiada repercusión, a pesar de haber sido uno de los finalistas del Premio Planeta en 2007: El final del Ave Fenix, de Marta Querol. Lo leí este verano y me gustó mucho.


Muchas gracias por darme la oportunidad de acercarme a vuestros lectores, es un honor tener cabida en este blog. Me gustaría, si me lo permitís, que ésta fuera una entrevista abierta también a ellos, en la que tuvieran la oportunidad de satisfacer aquella curiosidad que se ha quedado en el tintero dejando su pregunta particular en la ventana de comentarios a esta misma entrada. Yo tendré mucho gusto en contestarlas.

Gracias a todos y feliz Navidad!

Gracias a ti Mª del Pilar por concedernos esta entrevista y responderlas con tanta sinceridad. Te deseamos mucha suerte en la promoción de tu novela y animamos a todos nuestros lectores a leer "Ellas también viven. Relatos de mujer"

Y gracias por este pequeño regalo/sorpresa que has querido compartir con todos nosotros. Pulsad en la imagen para verlo.

6 comentarios:

  1. Muy completa e interesante la entrevista, es uno de los libros que está en mi lista de pendientes, espero leerlo pronto
    un beso!

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  2. ¡Ay, Lourdes, eres un cielo! Gracias por el cariño que irradias no sólo al hablar de mi libro, sino también de mí, y muchas gracias por esa acogida "muy especial" que me hacéis en vuestro blog, ¡me emociona! (os recuerdo que me he definido como "sensible"!, jaja.)
    Un besazo.

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  3. Buenos días. Muy buena la entrevista, aunque no puedo abrir el regalito :( Además por lo que he leído, esta es una novela que está teniendo muy buena acogida.

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  4. Es la mejor de todas...y el regalo...me defino como Pilar sensible y estoy emocionada de verdad.
    Gracias por acercarnos a alguien con tanto sentimiento, voy a buscar el libro ahora mismo :)

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  5. ¡Fantástica entrevista! Desde luego, deja con ganas de buscar su libro prontito. Se ve que es una gran persona. Y el regalo es precioso. La propia Pilar se define como sensible y con este relato lo demuestra. ¡Muchas gracias por este detallazo!
    Besotes!!!

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  6. Magnífica entrevista!
    Me encantó el libro, ya lo sabéis: son un conjunto de relatos a cada cual mejor.
    Y me ha encantado el regalo, muy emocionante.
    Un besazo

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