Últimas publicaciones

Entrevista Julia Villares. 30 de Julio de 2013


Hace algo más de un año os presentábamos una novela que nos había emocionado gracias a una historia sencilla pero que perfectamente podría haberse desarrollado en nuestro entorno. Su autora, Julia Villares, demostraba que la sencillez y la emoción pueden ir de la mano. Ahora la autora regresa con un libro de relatos: "Vidas marcadas". Esta es la entrevista que la hemos realizado

Biografía: Julia Villares Anllo
Reseña: Vidas marcadas


Hace algo más de un año hablábamos contigo sobre tu primera novela, “No le hables mal de mí al niño”. Ahora vuelves con un libro de relatos, el llamado “hermano pequeño” de la literatura. ¿Cómo nació la idea de escribir “Vidas marcadas”?

La idea salió de los concursos literarios. Cuando me puse a buscar editorial para mi primer libro, me interesé en los concursos como una posibilidad más de abrirme camino, pero, la mayoría, pedían relatos cortos. Así, empecé a pensar alguna historia de pocas páginas, mientras seguía con el proceso de publicar la novela. Y me encontré bien en eso de no tener los personajes tanto tiempo en la cabeza, como es el caso de la novela porque, en un periodo corto, ya lo tenía resuelto.

Escribir Vidas marcadas fue dar otro ritmo a mi proceso creativo, explorar una forma, mucho más concisa, de inventar historias que entretengan al lector

¿Qué temas se abordan?

Bastantes. Me gusta fijarme en las cosas que más influyen en la vida cotidiana de las personas, ya sea por la tristeza que les acarrea o por alguna alegría. Esto me lleva a temas muy variados.

Destaco la esperanza, por cómo se desarrolla el final de los Relatos, no tienen porque acabar siempre bien pero, en todos, la vida sigue. También se puede apreciar las relaciones intergeneracionales, esto lo vemos en: “Reloj de bolsillo” y “Amor de abuela”. Hablo de soledad, rotura, maltrato, indigencia, inmigración, enfermedad, droga… Así salió “El columpio”. Además, el conflicto entre padres e hijos, que se puede encontrar en “Minerva” y “Entre dos amores”, aunque, éste, esté escrito en humor surrealista. Pero que nadie busque una definición o un ensayo en ninguno de los temas: sólo son cuentos. Y cada relato es distinto. 
Se pueden seguir como simple historia para entretenerse o, si se quiere buscar una segunda lectura, en casi todos se podrá encontrar algo en que pensar.

Cada relato es reflejo de un retazo de situaciones o momentos que perfectamente podríamos hacer nuestros. ¿Cuál fue el relato más difícil de escribir y por qué?

Creo recordar que fue “Tres estaciones tres ruidos”. Quise hablar de lo distinto que es el ruido en el campo, la ciudad o el mar. Lo difícil era crear un relato que no pareciera un ensayo sobre los ruidos, no quería eso. Hasta que se me ocurrió mostrarlo a través de un personaje que emigra del campo a la ciudad, una ciudad con mar, y conoce bien las diferencias. Después, sólo hay que seguirlo. En este cuento, al paso que avanza el protagonista, van saliendo muchos temas: los problemas del campo que le obligan a emigrar, la lucha por encontrar su sitio cuando llega a la ciudad, las trampas del mar para quien no sabe jugar sus cartas, y alguno más.

¿Hay algún relato con el que te sientas más identificada?

Tal vez con “Retazos”, con la maestra jubilada; pero de lejos. En realidad, cuando escribo los relatos, invento los personajes que les dan vida. Yo sólo estoy en ellos mientras los creo y los pongo a rodar.

¿Cómo definirías tu estilo?

Me gusta expresarme con un estilo directo y sencillo, que me ayude a transmitir lo que quiero y, a la vez, que los lectores se encuentren cómodos leyendo. También tengo cierta facilidad para la prosa poética y alguna página se puede encontrar, tanto en “No le hables mal de mí al niño” como en “Vidas marcadas”

¿Ha influido algún escritor o escritores en tu estilo?

Cuando empecé a escribir, alguien me dijo que le recordaba a Javier Marías. Es cierto que me gusta su narrativa y, también, Vila-Matas. Pero, actualmente, creo que no. Me gusta pensar que, cuánto más oficio voy cogiendo, más me alejo de influencias, aunque me siga gustando leer a estos escritores.

La edición y promoción de un libro, no es fácil en los tiempos que corren, ¿cómo afrontas esta nueva publicación?

Cierto que es muy importante para darlo a conocer. Lo estoy promocionando, sobre todo, por las redes sociales, lo mismo en mi Facebook como el de la Editorial y otros varios Grupos, Blogs y amigos que me lo facilitan. También hay un Booktrailer y, en otoño, tengo pendiente alguna presentación, que es otra manera de difundirlo.

¿Qué se siente al ver tus libros en las librerías, al alcance de todos los lectores?

Lo primero, mucha alegría y cierto temor por si tendrá buena acogida. Luego, viene la reflexión, ya una se da cuenta de que, una creación que era suya, está allí expuesta y ha dejado de pertenecerle. Desde ese momento, cada persona que la lea, podrá darle matices e interpretaciones que, yo, ni había pensado.

¿Cómo fue la experiencia de la feria del libro?

Muy positiva. Cada año que viajo a Madrid para vivir esta experiencia, me crea expectativas nuevas y renuevo la ilusión por la escritura. Vuelvo encantada por las personas que, gracias a la feria, conozco y pasan a ser amigas. Además de las que se paran a saludarme y compran o se interesan en mis libros. Muy importante: el trato directo con las personas de la Editorial y los colegas que compartimos caseta.

¿Cuándo surge la necesidad de escribir?

Desde muy joven, pero no me era posible dedicarme; hasta me parecía un sueño pensar en que un día lo lograría. Empecé escribiendo cosas sueltas, esporádicamente, las guardaba en una carpeta con la intención de “algún día lo acabaré y perfeccionaré”. Pero cada vez iba creciendo más la necesidad de escribir y me planteé acabar lo que empezaba, es decir, escribir un libro con principio y fin. Entonces, decidí acudir a una Escuela de Escritura para aprender las técnicas. También decidí que mi primer libro surgiera de una idea nueva, una idea a la que dar forma y transformarla en páginas de lectura. Y cuando se tiene algo así en la cabeza, ya no se va hasta que se encuentra la historia y la forma de ponerla en movimiento.

¿Qué o en qué te inspiras?

Me inspiro en la vida diaria de la gente: cómo viven, cómo afrontan los problemas o los triunfos, cómo se divierten … pero una idea puede surgir en cualquier momento y de cualquier cosa; una puede ir por la calle o en el autobús, o estar viendo una película y, de repente, surge.

¿Quiénes son los primeros en leer tus escritos?

Antes de publicarlos, los leen alguna amiga y algún familiar.

¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto? Si es así, ¿nos puedes adelantar algo?

Estoy escribiendo una novela, un tema que trabajo con mucho cariño, aunque avanzo despacio.

No podemos acabar esta entrevista sin preguntarte, ¿qué estás leyendo en estos momentos?

Estoy leyendo “La ridícula idea de no volver a verte”, de Rosa Montero. El siguiente será “Cuando pase la tormenta”, de Lucía de Vicente.