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Entrevista a Brenda H. Lewis. 30 de Junio de 2012



Una de las novelas más frescas que han caído en nuestras manos en los últimos meses ha sido "Nunca volveremos a ser las mismas", un libro muy recomendable y más de cara al verano. Hoy os traemos la entrevista que hemos tenido el placer de realizar a su autora Brenda H. Lewis. Después de leer sus respuestas, ya veremos cuántos os resistís a haceros con su novela.

Biografía de Brenda H. Lewis



En primer lugar, cuéntanos algo de ti. ¿Con qué tres palabras te definirías?
Soy una mujer a la que le gusta la risa por encima de todo, hacer de la rutina algo especial para que los que me rodean se vean también especiales. Eso es algo que siempre tengo muy presente. Que la risa llegue siempre sanadora, que seamos capaces de vernos y de no juzgarnos con saña, sino con humor y sobre todo con generosidad. ¿Otras dos palabras con las que me defino? Mmmm, veamos: “tremebunda” (dice mi hija mayor), y “dramática”, dice mi madre. Aquí, entre nosotros, creo que tienen razón.

¿Cómo y cuándo descubriste tu vocación por la escritura?
Pues escribo, como tantos otros escritores y escritoras desde que era pequeña. Era una de esas niñas soñadoras y cotorras a las que costaba hacer callar, así que mi madre me ponía siempre que podía un lápiz en la mano y una hoja de papel y me decía: “escríbemelo, cielo”. Y eso es lo que hacía. Así que podríamos decir que empecé a escribir para no volver locos a los que me rodeaban. Luego, ya de mayor, decidí que prefería enseñar teoría literaria y literatura comparada que meterme en vericuetos más creativos. Pero el gusanillo ha seguido ahí, persistente, hasta ahora, hasta Nunca volveremos a ser las mismas.

¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste?
¡Sí! ¿Cómo olvidarlo? Fue una redacción titulada “Historia de un hábito” (hábito de monja, no de costumbre), con la que participé en uno de esos concursos de redacciones para niños y niñas que organizaba una multinacional de bebidas con gas (obvio la marca). La redacción no ganó. De hecho, era requetecontramala, y cursi, aunque claro, ¿cómo se hace para que el hábito de una monja se enamore de una sotana y vivan felices para siempre?

¿Hay alguna lectura o autor que haya influido en tu estilo?
Hay autores y autoras que leo y releo (y si están vivos, les sigo, claro), aunque reconozco que devoro lo que me cae en las manos, muchas veces con demasiada tolerancia. Hay novelas que me han marcado mucho, como La conjura de los necios de John Kennedy Toole, la obra de Armistead Maupin, sobre todo las de la serie de Historias de San Francisco, las de las Brönte (todas), Mujercitas… buf, ¡podría nombrarte miles! Eso sí, reconozco que me interesan mucho las novelas que se convierten en películas, me gusta mucho comparar la visión y el planteamiento literario y la consiguiente adaptación: desde La boda de Muriel, pasando por El diario de Bridget Jones, a cosas más sesudas como Memorias de África o La decisión de Sophie.

¿Tienes algún tipo de rutina establecida a la hora de ponerte a escribir?
Ninguna. Con dos hijos, un marido, mis obligaciones en la universidad… es difícil establecer una rutina porque son demasiadas variables. De todos modos, me encanta que sea así. Es como si robara tiempo a la vida para dedicarlo a mi pequeño tesoro, como cuando eres una niña y lees con la linterna debajo de las sábanas o cuando llevas un diario que nadie más puede ver. Busco momentos por todas partes para ponerme a escribir. Tomo notas en mi móvil en todo momento: en el autobús, en el baño, entre reuniones… es una auténtica aventura.

Cuando te pones a escribir, ¿Tienes en mente lo que vas a escribir o vas improvisando?
Pues mira, debo confesarte que en Nunca volveremos a ser las mismas no tenía ni idea de lo que iba a escribir cuando me senté delante del ordenador, respiré hondo, y me dejé llevar por el gusanillo de la aventura. Tenía la voz de Maica y también el aire de la novela –el color-, pero no la trama. En cierta medida fue un acto de fe. Confié y la vida me habló. O mejor: la vida me llevó al sur de Francia con mamá y… bueno, ya puedes imaginarte. Hay muchas cosas de la novela que no han requerido mucha imaginación. Tan solo ser buena apuntadora y relatar las cosas tal como iban sucediendo. Aunque a color. Siempre a color.

Para aquellos que no conozcan Nunca volveremos a ser las mismas, preséntasela.
Nunca volveremos a ser las mismas es, para empezar, un estallido de buen humor, aunque eso no quiere decir que sea una novela que no cale. Es un libro sobre cómo las mujeres podemos llegar a vernos con buenos ojos, aunque lo que veamos no siempre nos guste mucho. También es una novela sobre el cariño y el amor incondicional entre un grupo de mujeres que no solo son familia, sino que además saben ser amigas, saben perdonarse y saben que en el fondo siempre se tendrán. Maica, Leticia, Sasa, Rossi… son todas mujeres que siempre estarán las unas para las otras porque se miran bien, porque se ríen juntas y sobre todo porque se aceptan como son. Sin más. Creo que es una novela profunda, de aceptación, escrita y narrada para que llegue fácil, para que la risa nos haga partícipes y cómplices del grupo. Para que nos incluya.

¿De dónde surge la idea de escribir esta novela?
La idea surge de un deseo de contar y de compartir en clave de humor lo que vivimos las mujeres al llegar a una edad determinada. De pronto me di cuenta de que son pocas las novelas consideradas “de mujeres” en las que la protagonista fuera una mujer de 49, rozando la menopausia, que decidiera darse una nueva oportunidad y a la que la vida le regalara unas vacaciones de sí misma para sorprenderla con un nuevo amor, como tampoco hay novelas centradas en un grupo de mujeres de varias generaciones que interactúan como la hacen las de Nunca volveremos a ser las mismas. Quería transmitir un feeling sano, relaciones afectivas generosas, ganas de vivir y de cambiar.

Estamos habituados a novelas de este tipo en las que la protagonista tiene veinte años, y es precisamente eso, el hecho de que toda la historia gire en torno a una mujer de cuarenta y tantos, en un momento de crisis existencial. ¿Por qué elegiste esta protagonista? 
Precisamente por eso, por su edad, porque ya es una mujer hecha, con sus tics, sus lazos afectivos… y sobre todo porque es una mujer muy cercana a mí: una mezcla de Woody Allen femenina con toques de Aída, de alta ejecutiva y de Mujer Desesperada. Me apetecía mucho dar cabida a una mujer de esta edad, inteligente, preparada y todavía con muchas cosas por vivir, nada invisible. 

¿Cómo es Maica, la protagonista?
Maica es tremenda y tremendista. Tiene una cabeza que no le ayuda mucho porque para ella las cosas son blancas o negras, no se mueve bien en los términos medios. Y sobre todo, es una mujer con un corazón inmenso, con una fe ciega en la verdad y en la sinceridad, y con un amor inconmensurable por los suyos.

¿Quiénes son los demás protagonistas de la novela?
En realidad, son LAS protagonistas de la novela. Ellos pintan poco, para qué engañarnos. Rossi, la mejor amiga de Maica, es una triunfadora en su faceta más pública, pero un desastre en su vida personal porque desde hace tiempo vive una mentira que ella se empeña en mantener. Sasa, la amiga francesa y lesbiana de Maica, es el ejemplo de la naturalidad, del buen talante y sobre todo de las ganas de vivir en paz con una misma y con tus opciones sexuales. Y Luego están Leticia, la madre de Maica- y tía Silvia –la Gran tía Silvia-, mujeres de otra generación que disfrutan como nadie de lo que la vida les ha dado, exprimiéndola y sacando lo mejor de cada situación y de lo que las rodea.

¿Con qué personaje te sientes más identificada?
Aunque hay un poco de mí en todas ellas, sin duda es Maica la más que tiene más de mí. 

¿Crees que las lectoras se podrán sentir identificadas?
Yo creo que todas las mujeres que lean Nunca volveremos a ser las mismas se sentirán identificadas no solo con alguna de ellas, sino con todas en general, porque en definitiva es una novela coral, de mujeres para mujeres, de risa entre nosotras, de complicidades que los hombres raras veces entienden. El modo en que mis mujeres hablan entre ellas y se hablan a sí mismas es algo que todas tenemos y hacemos en algún momento. Y el humor… también es algo común y felizmente compartido.

Hay muchos momentos con los que uno se puede sentir identificado, pues en la historia en sí hay muchas cosas que en ocasiones se nos pasan por la cabeza pero no expresamos con palabras. ¿De dónde sacaste tanta imaginación para exponer en voz alta esas situaciones?
Pues, si quieres que te diga la verdad, no he recurrido demasiado a la imaginación porque no me ha hecho falta. Ha sido más un ejercicio de sinceridad, de atreverme a expresar en el papel lo que muchas decimos sin decir, y de describir lo que me rodea, mis relaciones, mi realidad. Lo que cambia es la dramatización, eso es lo que le da un color distinto porque hace brillar momentos que en nuestras vidas son cotidianos y que aquí tienen una luz distinta, pero no dejan de ser momentos comunes a la mayoría de nosotras.

Mientras escribías, ¿Eras consciente del gran toque de humor que posee la novela?
Absolutamente. Mientras la escribía me he reído tanto, he pasado momentos tan entrañables, tan divertidos y tan hilarantes que eso ha sido muchas veces lo que me ha empujado a seguir adelante. Quería reírme y quería tener la certeza de que quien me leyera lo pasaría bien conmigo y con mis mujeres.

¿Qué destacarías de Nunca volveremos a ser las mismas? ¿Cuál es su esencia? 
La esencia de la novela es la risa, pero no la risa fácil, la risa de lo reconocible, de lo familiar. Yo me río de mí misma y lo hago mucho, porque eso me ayuda a quitar hierro a situaciones que me tensan mucho y que de otro modo me paralizarían. La esencia de Nunca volveremos a ser las mismas es ser generosa contigo misma, no juzgarte con ojos que no mereces.

¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso de escritura de esta novela?
En realidad no puedo decir que haya habido algo más difícil que lo demás. La novela salió muy fluida desde el principio, no hubo que forzar demasiado. Yo tenía las voces y tenía también el tono, con lo cual no costó mucho entrar a fondo con lo demás. Quizá lo que más se resistió fue el final, pero más por una cuestión de que yo me resistía a terminar, a dejar de disfrutar de la compañía de mis chicas, que por otra cosa.

¿Qué tiempo te llevó escribir Nunca volveremos a ser las mismas?
Entre la primera versión y la versión definitiva, diría que unos ocho meses aproximadamente. Luego llegaron galeradas, pruebas, últimas correcciones, etc., pero el tiempo fue ese, sí.

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando finalice el libro?
Mi gran fantasía es que mi lectora se quede con ganas de más, eso y la sensación de que ha compartido una historia real con un grupo de mujeres reales, de carne y hueso, que solo se han ido para volver dentro de muy poco. Creo, espero y deseo, que mi lectora haya encontrado un grupo de amigas con las que sentirse cómplice, vinculada en la risa y también en la empatía.

¿A qué tipo de lector crees que va dirigida?
Nunca volveremos a ser las mismas es una novela para mujeres, sobre mujeres, escrita por una mujer, aunque quizá haya hombres que se acerquen a ella y que entren con facilidad. De hecho, todos los hombres que de algún modo u otro entraron en El diario de Bridget Jones seguramente se sentirán cómodos con Maica, Rossi, tía Silvia, etc. Yo diría que es una novela para mujeres de 15 a 90 años porque están todas representadas, todas tienen su espacio y su voz.

¿Cómo está siendo la acogida?
Maravillosa. Ya lo fue en seguida por las editoras de Espasa y de Columna. En ambos casos, fue un flechazo. Y ahora está empezando a serlo también con el público. Es como una ola, que va cogiendo fuerza a medida que avanza y a la que se van sumando voces y risas. Es una experiencia maravillosa.

¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?
Soy muy cinematográfica, básicamente porque escribo “viendo” lo que escribo, de ahí que mi estilo sea muy visual. Me gustan sobre todo los diálogos, que los personajes sepan decir y sepan utilizar cada uno se lenguaje, su timbre y sus fórmulas propias.

No podemos evitar preguntarte ¿Para cuándo tu siguiente novela?
Pues mira, las fechas deberías preguntárselas a mis editoras de Espasa y de Columna, porque de ellas dependen. ¿Estás escribiendo algo en estos momentos? Estoy en ello, sí. Estoy escribiendo una segunda parte de Nunca volveremos a ser las mismas, con más aventuras, con un nuevo viaje y con una sorpresa que creo que os va a encantar.

¿Alguna anécdota en tu carrera como escritora?
Una tontería: todavía hoy, cuando estoy en algún acto o en alguna firma de libros, a veces me sorprendo presentándome o firmando como Maica Solís. Y lo mejor es que, a veces, no lo corrijo. Total, yo soy un poco ella y ella es un poco yo, así que…

¿Qué opinas de la entrada de Amazon en el panorama editorial español?
Pues no sabría decirte, la verdad. No tengo demasiada información al respecto y seguro que si te doy una opinión me meto en algún berenjenal del que me costará salir, así que prefiero no opinar.

¿Cómo ha sido tu relación con el mundo editorial?
Hasta ahora, muy lejana. Yo soy profesora de literatura comparada en una universidad norteamericana, con lo cual mi relación se había limitado hasta hace un tiempo al vínculo con estudiosos y teóricos de la literatura, con el mundo académico. Desde que escribí la novela y empezó mi vínculo directo con el mundo editorial, mi relación se ha limitado por expreso deseo a mis editoras y a los equipos editoriales con los que estoy trabajando, además, claro está, de la prensa y de algunas colegas con las que poco a poco he ido entrando en contacto. Pero me lo tomo con mucha calma. Sé que esto es una carrera de fondo y quiero hacerla bien.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? Recomiéndanos un libro (o varios).
Ahora mismo estoy releyendo (por tercera vez, lo confieso) una novela de David Nicholls titulada Siempre el mismo día y Mujercitas de Louise May Alcott. Me fascina el tratamiento de los personajes femeninos de las dos obras. Es magistral.


7 comentarios:

  1. Oh, Maica, quiero decir, Brenda, eres genial en serio tanto como en humor ;o)
    Lo de la redacción del hábito es lo máximo XD.
    Cómo me gustaría contar algún día con esa firmita de doble personalidad ;o)
    Muchas gracias por la entrevista!!
    Besotes risueños.

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  2. Una gran entrevista. Gracias por darte a conocer Brenda y gracias Lourdes por presentarnosla.
    Besos

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  3. Me ha encantado la entrevista y la autora me ha parecido muy simpática y cercana. Curioso el detalle de que su madre le ponía un lápiz y un papel porque no callaba jaja
    1beso

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  4. Gracias por la entrevista. Se ve a esta autora una persona muy simpática y sencilla. Y me habéis dejado con ganas de leer este libro, que ahora apetecen libros entretenidos y que te arranquen alguna sonrisa, y éste parece que arranca más de una.
    Besotes!!!

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  5. Me imagino la redacción del hábito y la sotana viviendo felices y comiendo perdices jejeje. Muchas gracias por la entrevista.

    Un beso shakiano!!

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  6. Si consigue que me lo pase tan bien con el libro como con la entrevista, tiene el éxito asegurado. A mi también me eligieron en el colegio para el concurso de la bebida, pero no me cogieron, reconozco que no sé escribir, a mi me gusta leer. Mi hermana sí ganó un 2º premio y en casa está la botellita. Es que me han gustado todas las respuestas, pero esta me ha sorprendido.

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  7. me ha encantado la entrevista, revela una mujer sencilla, con sus obligaciones como madre, esposa y trabajadora que ademas le escanta escribir. Me transmite una sensacion de complicidad con sus personajes, y lo de que su madre le daba papel y lapiz para que se callara, me ha hecho mucha gracia. Es un libro que me apunto.

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