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Entrevista a Jesús Ruiz Mantilla. 02 de Junio de 2012


Para todos los amantes de la Historia y de las novelas bien escritas, hoy os tenemos el placer de entrevistar a Jesús Ruíz Montilla, periodista y escritor del que hace unas semanas os presentábamos su última novela, "Ahogada en llamas". Esperamos que os guste esta entrevista



En primer lugar, cuéntanos algo de ti. ¿Con qué tres palabras te definirías?
Apasionado por la vida. Son cuatro…

¿Cómo y cuándo descubriste tu vocación por la escritura?
Descubrí una vocación por contar las cosas que me bullían dentro y después quise darles una forma bella y efectiva, aunque fueran terribles, tenía 12 o 13 años.

¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste?
Poemas para las revistas del colegio, obras de teatro cortas y cuentos.

¿Hay alguna lectura o autor que haya influido en tu estilo?
Muchísimos, desde Stevenson a Galdós, Clarín o Thomas Mann, de Homero a Philip Roth, de Marcel Proust, García Márquez y Stefan Zweig y a Houellebecq, de Cela y Delibes a Muñoz Molina, de Casanova y Da Ponte a Flaubert o Chaves Nogales… No sé infinitos.

¿Tienes algún tipo de rutina establecida a la hora de ponerte a escribir?
Que sea por la mañana y con música al lado.

Cuando te pones a escribir, ¿Tienes en mente lo que vas a escribir o vas improvisando?
Tengo en mi mente la idea, la situación y los personajes que la protagonizan, el resto se lo dejo al azar de las palabras.

Para aquellos que no conozcan Ahogada en llamas, preséntasela.
 Es la historia de una ciudad y una familia que se sobrepone con épica a sus tragedias y se reinventa y se condena justo como lo hizo este país.

¿De dónde surge la idea de escribir esta novela?
Del asombro al comprobar que nunca nadie había conectado 50 años cruciales en la historia de Santander con dos episodios literarios, heroicos y metafóricos sobre el país en que vivimos.

¿Quiénes son los protagonistas?
La familia Martín: Diego, el patriarca, sus hijos, Diego, que se hace cura, Enrique, que es el más conservador y rencoroso, Rafael, el hijo pródigo, artista y bohemio y Carmen, segunda mujer de Diego, explosiva e impredecible y Marina, su hija, musa dulce y tremenda.

La novela empieza con la catástrofe del Machichaco y acaba con el gran incendio que asoló la ciudad. En nuestro caso el primero era totalmente desconocido para nosotros. ¿Cómo fueron esos desastres? ¿Qué repercusión tuvieron?
Fueron trágicos, el Machichaco dejó 500 muertos, un barco se incendió en el puerto y llevaba un cargamento ilegal de dinamita que sorprendió a la población. Fue la catástrofe civil más importante del siglo XIX en España. El incendio de 1941, que cierra la novela, no dejó muertos, pero destrozó el centro histórico de la ciudad, fue una hoguera colectiva.

Hemos preguntado a nuestros abuelos y todos coinciden en recordar como estudiaron o escucharon la noticia del incendio de 1941, sin embargo, se han sorprendido al conocer lo del Machichaco ¿Por qué este hecho ha caído en el olvido?
Por dejadez, por falta de curiosidad, quizás por trauma, el hecho es que no había libros disponibles sobre el Machichaco pese a que existen estudios sobre el mismo como el realizado por los historiadores Casado Soto y Luis Sazatornil, motivo doble para escribir.

El tráfico de dinamita ¿Era conocido por las autoridades?
En absoluto, era ilegal, las autoridades contemplaban la extinción del incendio en el barco como una diversión y les pilló infraganti. El capitán del barco se calló, no dijo nada.

La novela gira alrededor de una familia, la de Diego Martín que ve como su vida cambia radicalmente con la muerte de su esposa. ¿Cómo influyó este hecho en su carácter y en el de sus hijos?
Fue decisivo y conformó sus traumas, su carácter y su visión ideal o trágica de la vida. Los transformó para bien y mal.

En la novela tratas temas tabú, muchos de ellos por su carácter conflictivo, como las relaciones entre el monarca y su servidumbre femenina, la relación que establece un cura con su criada, etc ¿Hechos conocidos pero de los que casi nadie se atreve a hablar?
Sin olvidarnos de un teórico incesto… Bueno, creo que la literatura que me interesa está llena de conflicto, sin conflicto no hay trama ni los personajes crecen, es fundamental y las novelas que me fascinan exploran esas cosas.

Todos conocemos los famosos veraneos de Alfonso XIII en Santander, incluso hemos podido contemplar algunas fotos. ¿Qué facetas de esos veraneos no son tan conocidas?
Las más golfas, los derechos de pernada, no es que sean desconocidas, toda la ciudad sabía de ellas, es que no habían sido contadas o publicadas en ningún libro. En los libros y las crónicas siempre se ha incidido en lo glamuroso, a mí me interesaba el lado oscuro, mucho más clave para entender la figura decadente de un rey que acabó huyendo de la propia situación que había causado. Gracias a eso conocimos la república, por culpa en parte de eso, acabamos como acabamos.

Me ha sorprendido el elevado número de personajes reales que aparecen en la novela y que interactúan perfectamente con los ficticios. Si tuvieras que destacar uno, supongo que te quedarías con Galdós, pero ¿por qué?
Era fundamental reivindicar su presencia en Santander, allí amó, creó, pasó 40 veranos de su vida y se le ha despreciado, era clave.

¿Era tan buena la relación entre Menendez Pelayo, Pereda y Galdós? ¿Qué ideas defendían?
Era excelente y ejemplar precisamente porque defendían dos Españas absolutamente diferentes pero de forma abierta, tolerante y elegante, nunca las ideas que defendían acabaron con su amistad, eran auténticos caballeros. Ni siquiera el hecho de que fueran utilizados para ser candidatos al Nobel, tanto Galdós como Menéndez Pelayo, por bandos enfrentados, rompió su relación. Toda una exhibición de nobleza.

Hay otros personajes, secundarios que aparecen en tu novela. Nos ha llamado la atención la presencia de raqueros, sobretodo porque recientemente pudimos verlos en Senegal, pero desconocíamos que también los hubiera habido en ciudades españolas. ¿Cómo era la vida de estas personas?
El raquero es un personaje típico de Santander, de hecho es una palabra que se inventó allá para definir a los muchachos que se ganaban la vida en el puerto con lo que pillaban por los barcos, pequeños saboteadores sin importancia –wreckers, de ahí viene la palabra- conformaron un habla y un estilo de vida que sirve todavía hoy para definir a varias personas. Un raquero es en Santander como una anchoa en Santoña o un chulapo en Madrid, algo que pertenece a la idiosincrasia.

¿Cómo evolucionan los personajes desde el principio hasta el final de la novela?
De forma en absoluto previsible, eso era un reto, que todos comenzaran de una manera y terminaran de la contraria, la vida sin cambios ni transformaciones, ni viajes interiores no es vida, es otra cosa, vegetar, sin más.

¿Qué destacarías de Ahogada en llamas? ¿Cuál es su esencia?
Trato de que haya muchas esencias, pero principalmente es un tratado de amor contado a una ciudad, con toda su belleza y toda su tragedia, como lo son todas las auténticas historias de amor.

¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso de escritura de esta novela?
La búsqueda de un tono, un lenguaje, una voz. Ceñirme a la exigencia de la estructura que me propuse, buscar, inventar, imaginar conflictos permanentes entre los personajes.

¿Qué tiempo te llevó escribir Ahogada en llamas?
Creo que son novelas que uno escribe toda la vida. Pero a fondo y conscientemente, tres años, en los que cuento un proceso de investigación intenso, otro de redacción y otro de corrección y cambios, todo ello es escritura, los tres procesos.
¿Cómo fue el proceso de documentación?
Largo y fascinante, yo escribo para aprender, profundizar, pude meterme a fondo en la historia de mi ciudad. Ahondar en la identidad colectiva, entender.

¿Cómo fue el recabar testimonios de personas que vivieron esa experiencia? ¿Qué testimonio te sorprendió más?
Mi padre me contaba cosas del incendio, de ahí a los miembros de mi familia que lo vivieron y después las crónicas, todo me valía.

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando finalice el libro?
Espero que de pena por haberlo terminado. Aunque todo en la novela podamos considerarlo agridulce.

¿Quiénes fueron los primeros en leer Ahogada en llamas?
Amigos de mucha confianza, lectores crudos.

¿Cómo está siendo la acogida?
De forma increíblemente generosa. Tres ediciones en dos meses con la que está cayendo es todo un hito. Estoy feliz.

¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?
Persigo una prosa poética y a la vez efectiva y directa en la comunicación. No sé si lo logro, pero me obsesiona.

¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Estás escribiendo algo en estos momentos?
Escribo la historia de una mujer que me ha contado su vida, una historia terrible de superación en la posguerra, una infancia dramática rodeada de muerte y hambre que la enseñó, calladamente, a triunfar después en la vida. Fascinante para estos tiempos que corren, aquello era crisis y no esto. Ejemplar.

¿Qué aconsejarías a aquellos que estén empezando a escribir sus primeros textos en estos momentos?
Paciencia, dedicación, voluntad, disciplina, vencerse a uno mismo para terminarla, ilusión por hacerlo. Cuando alguien lleva de verdad una historia dentro, acaba contándola. Si no la publican, inventa otra y así hasta que lo logra. Resistir es ganar.

¿Alguna anécdota en tu carrera como escritor?
Infinitas, diarias, la última ayer, se me acercó un hombre en la feria del libro que me dijo: he hecho una sopa de letras con el primer párrafo de Ahogada en llamas, espero que te guste… ¿No es magnífico?

¿Qué opinas de la entrada de Amazon en el panorama editorial español?
Bueno, vivimos en un mundo global no impuesto por las fronteras convencionales de la geopolítica sino por la audacia de la tecnología, es nuestro presente, no hay manera de esquivarlo, así que como tal, me parece tan bueno como inevitable. Habrá que aprovechar las oportunidades que ese nuevo panorama nos presente y ya.

¿Cómo es el lector ideal?
El lector que dialoga contigo mientras lee el libro y se deja seducir por las sugerencias que vas soltando en el texto para que eche a volar su imaginación, el lector que duda contigo, que sospecha contigo y no por ello deja de disfrutar con lo que le propones.

¿Para qué sirve leer?
Leer es comer, espiritualmente.

¿Para qué sirve escribir?
Escribir es dar de comer, espiritualmente.

De tus anteriores novelas, ¿A cuál guardas un cariño especial y por qué?
Todas, pero especialmente Preludio y Gordo, una me dio la confianza de poder experimentar y transmitir algo coherente al tiempo pese a ser una obra que buscaba la paradoja, la contradicción en la complejidad de su protagonista, la otra también lo hizo en igual medida, pero supuso un cambio interior del que todavía no alcanzo a comprender las dimensiones.

Recomiéndanos una novela de un escritor de finales del XIX y principios del XX.
De finales del XIX, La Regenta, de Clarín, de principios del XX Los Buddenbrock, de Thomas Mann.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? Recomiéndanos un libro (o varios).
En la actualidad leo ‘Romanticismo’, el fascinante y riquísimo ensayo de Saffranski sobre aquel movimiento literario, estético, filosófico, vital. También acabo de terminar la novela de Fernando Aramburo, Años lentos, una grandísima novela sobre el conflicto vasco, arriesgada, cruda, fundamental.

Por último nos gustaría pedirte que te “autorealizaras” dos preguntas que te gustaría que alguien te hubiera formulado pero que aún nadie hizo.
Creo que esta entrevista ha colmado todas las preguntas que podría haberme hecho en una temporada. Se me ocurre preguntarme: ¿En cuántos de sus personajes masculinos y femeninos se encuentra usted? Pero seguramente no respondería…

5 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la entrevista ya que el libro lo disfruté también mucho =)

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  2. No lo conocia! pero me ha gustado la entrevista.. Buenas preguntas!

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  3. Me ha encantado la entrevista!Me ha dejado con más ganas de leer su novela:)
    1beso!

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  4. Sabes que me gustan mucho las entrevistas a los autores, porque te acercan más a ellos y sus obras. En ésta especialmente destacaría la precisión de las respuestas. Ha ido al grano sin irse por las ramas.

    Gracias y besos.

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  5. Gracias por presentarnos al autor y a la novela.
    Besos

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