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Entrevista a Esther Ginés. 16 de Febrero de 2013


Los comienzos nunca son fáciles, en ninguna profesión, pero cuando hablamos de los primeros pasos de un autor el camino puede resultar aún más difícil. Hoy tenemos el placer de entrevistar a una de las nuevas promesas del panorama literario español, a Esther Ginés, autora de la novela "El sol de Argel".

Antes de que os lancéis a leer la entrevista, os invitamos a leer la RESEÑA y la BIOGRAFÍA

¿Cómo son tus comienzos en el mundo literario? ¿Qué te lleva a escribir?
Empecé a escribir muy joven, en el instituto. Lo que más me gustaba en aquella época era la poesía. Después me animé con los relatos, pero creo que mi ritmo narrativo pronto me empujó a la novela, y de hecho es el género en el que me siento más cómoda. Como mucha otra gente que escribe, empecé porque me sentía sola, para entenderme mejor y para buscar respuestas a todo aquello que no comprendía o no me gustaba del mundo que me rodeaba. Los escritores somos unos grandes inadaptados, nos pasamos la vida cuestionando todo.

¿Nos puedes comentar cómo es tu rutina a la hora de escribir?
Necesito escribir de noche. Siempre he sido muy nocturna. Durante el día, en cambio, me distraigo mucho y me cuesta encontrar la inspiración. No soy muy maniática, pero sí que tengo que escribir en algún lugar que me resulte ciertamente familiar o donde me encuentre cómoda. Si tengo una ventana delante con una buena vista, ya hay mucho ganado…

¿Hay alguna lectura o autor que haya influido en tu estilo?
Sí, ¡claro! Somos los autores que hemos leído. Al menos, personalmente, así lo veo. Hay tantísimos libros y tantos autores que me han influido, que la lista sería inagotable. No me gusta citar a unos porque eso equivale a dejar a otros en el olvido. Cuando empecé a escribir soñaba con las historias de Michael Ende y con la manera de contarlas de Maria Gripe. De adulta, creo que mi narrativa no sería nada sin autores como Carmen Martín Gaite, Cortázar, Marsé, Camus, Javier Marías…

Para aquellos que no conozcan "El sol de Argel", preséntasela
El sol de Argel es una novela de viajes interiores, de encuentros y desencuentros, centrada en el tema de la identidad. Narrada en primera persona por Martín, cuenta la historia de dos gemelos idénticos que están en la treintena y son dueños de unas vidas aparentemente exitosas. El libro arranca con el suicidio de Matías, uno de ellos. Martín, desbordado por la situación e incapaz de pasar página, decide emprender una especie de investigación alrededor de los últimos meses de vida de su gemelo. Pronto se dará cuenta de que las cosas entre ellos no eran lo que parecían. Así, descubre que Matías llevaba una existencia paralela y hacía tiempo que había dejado de comentar ciertos aspectos con él. ¿Por qué le ocultaba cosas? ¿Qué hacía su hermano en un antiguo edificio deshabitado en el centro de Madrid? Son sólo algunas de las preguntas que intentará responder...

¿De dónde surge El Sol de Argel, el germen de la historia? ¿Cuál es su esencia?
De la unión de dos temas que me interesaban mucho: la identidad, la forma en que nos relacionamos con los demás, las mentiras que ocultamos y que de paso nos ocultamos a nosotros mismos, y el tema de los gemelos idénticos. Me parecía que era una combinación muy atractiva para hablar de las máscaras que nos ponemos día a día, y de cómo la vida se ocupa a veces de despojarnos de esas caretas y de obligarnos a mirar al espejo para ver nuestro verdadero rostro. Y luego, uní esos temas a un edificio con mucho peso, el Instituto Homeopático, que es casi un protagonista más.

Estamos ante una historia muy psicológica con tintes detectivescos ¿dentro de qué género la enmarcarías?
La definiría como novela psicológica sobre la identidad y el peso de las mentiras. Y sí, tiene ciertas pinceladas detectivescas, pero realmente no tiene nada más de novela negra.

¿Qué papel juega el Antiguo Instituto Homeopático en la trama? ¿Por qué elegiste ese lugar? ¿Has tenido oportunidad de visitarlo?
Es casi un protagonista más de la historia, y la parte del libro en la cual sale es mi favorita y la que más me gustó escribir. Es un edificio que conozco desde hace años, ya que tuve la suerte de vivir muy cerca, y como le sucede a Martín en la novela, también yo me quedaba muchos días mirando a través de la verja y me fascinaban los gatos, el jardín algo descuidado, el aire antiguo que desprendía todo el conjunto, como si el tiempo se hubiese detenido en ese lugar y la gente se hubiera olvidado de su existencia.

Siempre me han gustado mucho los edificios de ese estilo y ese me enamoró. Tenía un conjunto de cosas que lo hacían muy atractivo desde el punto de vista literario: la atmósfera decadente, el aire misterioso del jardín, la ausencia de gente…

Durante mucho tiempo soñé con ambientar un relato ahí y luego acabó siendo el corazón de esta novela. Curiosamente, no lo visité hasta que se publicó la novela. Tenía cierta obsesión que me impedía traspasar la verja, pero cuando el libro se publicó me decidí a entrar y a hablar con su director actual. Fue una gran decisión que me ha traído cosas muy buenas, entre ellas la posibilidad de presentar el libro en el edificio.

¿Qué fue lo más complicado a la hora de escribir la novela?
Ciertos capítulos me costaron mucho. Tuve bloqueos y las típicas fases en las que crees que no saldrá adelante. Cuando al fin lo terminé, tenía mucho miedo por los capítulos iniciales. De todas maneras, creo que lo más complejo siempre es corregirlo. Nunca se termina de corregir. Estuve cambiando cosas hasta el último minuto y tengo la sensación de que si hubiera tenido cuatro días más habría seguido cambiando ciertas frases. Es una fase muy desesperante, pero es imprescindible.

Siempre se ha dicho que el autor de una novela deja un pedazo de su vida en ella a través de sutiles pinceladas, ¿Estás de acuerdo con esta afirmación?
Totalmente. Al escribir, uno siempre vuelca vivencias, tanto propias como de su entorno cercano. En todos los libros hay componentes autobiográficos, y en mi novela también los hay. Se escribe desde la imaginación, pero también desde lo que se ha vivido.

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando acabe de leer el libro?
Es un libro que deja muchas puertas abiertas a la interpretación del lector. Dependiendo de cómo sea este, el libro le gustará más o menos. A mí me interesaba en esta novela invitar al lector a que extrajera sus propias conclusiones en determinados momentos clave. Supongo que es un defecto mío como lectora. Es un libro que invita a pensar, ya que, al fin y al cabo no deja de ser una historia sobre un cierto tipo de crisis. Todos, a lo largo de nuestra vida, nos enfrentamos a momentos dramáticos y tenemos que luchar para seguir adelante, y de eso habla El sol de Argel. Me gustaría que la lectura fuera esperanzadora.

¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?
Es una pregunta complicada. El escritor está siempre tan pegado a lo que escribe que no es el más objetivo a la hora de destacar y criticar ciertos aspectos de su estilo. Me gustan mucho las frases largas, darle espacio a los pensamientos, definir muy bien las emociones y jugar mucho con el ritmo…Al menos, es lo que intento. Soy muy descriptiva con las emociones y muy analítica con los personajes, aunque tengan poco peso en la historia.

¿Cómo ha sido tu experiencia con el mundo editorial?
Complicada, ¡como la de tantos otros autores noveles! Mandé la novela a muchas editoriales y a bastantes agentes literarios. Muchos no respondieron y otros me rechazaron. La búsqueda de un editor es un proceso largo y algo desesperante, pero suele ser así para todos. Hay que armarse de paciencia y aguantar hasta donde uno crea conveniente. El mundo editorial en la actualidad está cambiando mucho y está en constante proceso de adaptación, así que se podría decir que entras en un mundo lleno de turbulencias. En España la situación es especialmente complicada por todo lo que se publica y lo poco que se vende, así que es algo caótico. Pero se aprende mucho.

¿Cómo está siendo la promoción de “El sol de Argel”?
La promoción está siendo intensa. El libro está viajando bastante y mi esperanza es que pueda seguir haciéndolo. Por ahora, hemos presentado en Madrid y Ciudad Real, y en marzo iré a Málaga. Tengo en mente otras ciudades como Zaragoza y Las Palmas, y otras a las que me emocionaría mucho ir, como Salamanca. También estoy muy centrada en las redes sociales, que me permiten estar en contacto con muchos lectores y con otros autores y periodistas. La promoción te quita mucho tiempo y exige muchas energías, pero es otra de las piezas clave de este proceso y renunciar a ella hoy en día significa condenar el libro.

¿Cómo te enfrentas a las críticas que los medios hacen de la novela?
Siendo sincera, las críticas negativas afectan, por supuesto. Y más cuando uno está empezando, que es más vulnerable. Pero si son constructivas no me molesta, ya que creo que se aprende de las críticas, no de los elogios (aunque por supuesto también es importante que te digan qué es lo que haces bien). Lo que me molesta es esa costumbre tan española de destruir por destruir. No le veo el sentido. Hay muchas maneras elegantes de decir que un libro no te ha gustado sin machacar a su autor.

¿Alguna anécdota en tu carrera de escritora?
Lo único que se me ocurre es que varias personas me han preguntado si soy yo la chica de la foto de la portada...lo cual es un poco peculiar y no deja de sorprenderme, porque no se me ocurre ningún autor que quisiera ser también protagonista de la portada (a no ser que tuviera un ego muy grande...)

¿Cómo ves el panorama literario actual con la entrada de nuevas tecnologías?
Depende del lado desde el cual se analice. El ebook es una realidad y todo está cambiando, pero es triste ver las estadísticas de todos los libros que se descargan gratis y cómo en literatura hemos llegado al temido pirateo del cine y la música. Aunque los libros cuesten tres euros. Pero las nuevas tecnologías también han traído muchas cosas buenas, entre ellas la posibilidad de publicar sin necesidad de que haya una editorial apoyándote. Y por supuesto la cercanía de las redes sociales, herramientas fundamentales para encontrarte con nuevos lectores y difundir tu obra.

¿Qué le recomendarías a quien está empezando en este mundo?
Lo poco que sé yo, que todavía estoy debutando: paciencia, una buena estrategia y mucha energía. Un rechazo no significa que la obra no sea buena. Un rechazo sólo es eso: la negativa de una persona. Una simple opinión.

Y ahora ¿tienes algo en mente para una próxima novela? ¿Nos puedes dar un adelanto?
Tengo que terminar un libro de relatos. Me da mucho vértigo, porque es un género que me impresiona, pero me quiero lanzar. A lo largo del 2013 publicaré en un recopilatorio de relatos policiacos, pero todavía no sé la fecha exacta en la cual saldrá el libro. Empecé una novela el verano pasado, pero la tengo parada con la promoción del libro…


¿A qué autor te hubiera encantado conocer?
Me hubiese encantado conocer a Carmen Martín Gaite. Además de una gran autora, me parecía una persona muy especial y cuando empecé a estudiar periodismo soñaba con la idea de entrevistarla.

¿Qué personaje famoso te gustaría que leyera tu novela?
Me encantaría que la leyeran los directores de cine Amenábar, Bayona e Isabel Coixet. Los tres me parece que tienen una sensibilidad especial. También los periodistas Lorenzo Milá y Carlos del Amor; de ambos me encanta la manera tan personal que tienen de enfocar los temas. Y del mundo del espectáculo, actrices como Maribel Verdú, Emma Suárez y Aitana Sánchez Gijón.


¿Qué libro nos recomiendas?
¡Tantos! La carretera, de Cormac McCarthy; Expiación, de Ian McEwan; Tren nocturno, de Martin Amis; los cuentos de autores como Isak Dinesen, Truman Capote y Cortázar. Sostiene Pereira, de Tabucchi; Seda, de Baricco; El desierto de los tártaros, de Dino Buzzati… Y uno de mis libros de cabecera: La reina de las nieves, de Carmen Martín Gaite.

Por último, no podemos irnos sin preguntarte lo que estás leyendo en estos instantes.
Odio compaginar lecturas, pero en estos momentos no me queda otra: Mr. Gwyn, lo último de Baricco; Devuélveme a las once menos cuarto, debut literario de Víctor Charneco y La canción de Brenda Lee, de Miguel Ángel Muñoz. También he empezado La vida a veces, del periodista Carlos del amor.