2 ene 2000

Entrevista Julia T. López



Hola Julia, después de haber leído tu novela nos gustaría que la gente te conociese un poquito más interiormente, así que cuéntanos algo de ti.

Pues soy madrile√Īa de padres andaluces. Estudi√© Derecho en la UAM aunque lo que verdaderamente me llamaba la atenci√≥n era la literatura, as√≠ que, despu√©s de aprobar las oposiciones para ser profesora de educaci√≥n secundaria me matricul√© en unos cursos de Teor√≠a de la Literatura y Literatura Comparada en la UCM. Como me resultaba bastante incompatible trabajar y acudir a las clases presenciales en la universidad, me matricul√© en la UNED para estudiar un M√°ster de Investigaci√≥n Literaria, que ha resultado ser una experiencia muy formativa y √ļtil para escribir.

Desde que era peque√Īa me ha gustado inventar historias y, sobre todo, dialogarlas porque quiz√° mi verdadera escuela haya sido el cine, el de las grandes salas pero tambi√©n el de las cintas de VHS que devoraba en casa, que repet√≠a una y otra vez hasta que me aprend√≠a fragmentos de memoria. Tambi√©n me encantaba leer, primero historias de Enith Blyton, de Roald Dahl, de Agatha Christie, El se√Īor de los anillos o cuentos de Dickens, de Andersen o de Hoffmann. Ya en el instituto tuve una profesora de Lengua que nos encarg√≥ un mont√≥n de lecturas obligatorias (de esas que nos parec√≠an horribles) entre las cuales se encontraban “El Quijote”, “Miau”, “San Manuel Bueno M√°rtir”, poes√≠a espa√Īola variada y la novela que me hizo valorar por primera vez la capacidad que tiene la literatura para emocionar y evadir al lector de su realidad: “Crimen y Castigo”, de F. Dostoievski. Por eso no comparto esa idea de que los chavales hoy no puedan leer libros completos durante sus estudios de ESO. La lectura es una actividad que requiere un esfuerzo espec√≠fico de concentraci√≥n y de atenci√≥n, y tambi√©n cierta pr√°ctica, paciencia para dar a las historias tiempo suficiente para que arranquen y enganchen al lector. A todos nos costaba empezar a leer y buscar huecos de nuestro tiempo libre para ello, pero creo que es la √ļnica forma de fomentar la afici√≥n en ni√Īos y adolescentes, sobre todo en un contexto que nos bombardea con im√°genes y p√°ginas web que lo sintetizan todo. El mensaje debe llegar r√°pido y resumido, lo cual puede ser estupendo y √ļtil en ciertas ocasiones, pero no tiene nada que ver con la comunicaci√≥n literaria. Una buena lectura, trabajada y comentada en la escuela, (o a trav√©s de Internet) con gracia y gancho, puede levantar pasiones, crear un cuerpo social de lectores de esos que ya empiezan a echarse de menos, capaces de enfrentarse sin miedo a todo tipo de textos.

No puedo estar m√°s de acuerdo contigo, desgraciadamente en este pa√≠s cada vez se lee menos. Y ¿c√≥mo surge “Los amables extra√Īos?

Comenc√© a escribir “Los amables extra√Īos” en 2005, aunque la idea ya rondaba por mi cabeza desde hac√≠a tiempo. Me apetec√≠a contar una historia sencilla, de gente corriente que se encuentra en una situaci√≥n en la que se ve obligada a tomar decisiones importantes. Pero yo quer√≠a ambientarla en un espacio rural, bueno, m√°s bien “campestre” al estilo de mis escritoras inglesas favoritas: Jane Austen, Charlotte Br√∂nte, Elizabeth Gaskell o George Elliot. En general, me encanta la literatura inglesa del siglo XIX y creo que puede hallarse su poso en “Los amables extra√Īos”. Para empezar, la trama es de corte sentimental y todo transcurre en una comunidad peque√Īa, en la que son esenciales las relaciones personales y la metamorfosis de los personajes que se produce gracias a su interacci√≥n mutua.

La novela comenz√≥ como un intento de ponerme a prueba y saber si era capaz de acabar una narraci√≥n larga. As√≠ empec√© a dibujar personajes y, sobre todo, la geograf√≠a del lugar en el que estos iban a encontrarse. A partir de ah√≠, tuve que buscar tambi√©n un hilo conductor de la historia, que finalmente se me ocurri√≥ gracias a un trabajo que tuve que elaborar para la asignatura de Cr√≠tica, en la UCM. Consist√≠a en redactar un art√≠culo sobre una obra literaria que me gustara y elaborar su estudio cr√≠tico. Yo eleg√≠ “Un tranv√≠a llamado Deseo” y, al leerla con m√°s atenci√≥n, pens√© que era una obra estupenda que casi nunca se monta en un contexto escolar aqu√≠, en Espa√Īa (por eso Juan la utiliza como elemento rupturista en la mon√≥tona din√°mica del pueblo). Despu√©s de darle algunas vueltas, decid√≠ que era perfecta para acompa√Īar la trama sentimental de “Los amables extra√Īos”, incluso pens√© que la obra de Williams pod√≠a convertirse en una especie de personaje metaliterario que estuviera presente a lo largo de toda la narraci√≥n y que, incluso, dialogara tambi√©n, como los dem√°s, con el personaje de Concha Ojeda, que da su r√©plica al final, en la sexta parte.

¿Por qu√© te apasiona tanto “Un tranv√≠a llamado Deseo” y te decidiste por esa y no otra para ser el hilo conductor?

La obra de Tennesse Williams me gusta por su aire decadente, su lirismo y los contrastes entre el pasado y el presente, entre la moderna vida urbana del siglo XX, que Blanche Dubois encuentra cuando llega a Nueva Orleans, y la moribunda civilizaci√≥n del viejo sur estadounidense que ella se niega a abandonar del todo. Esa falta de adaptaci√≥n a los cambios es la que aniquila finalmente al personaje de Williams. Tambi√©n Juan y Sara, los protagonistas de “Los amables extra√Īos”, se enfrentan a un virage personal y, al mismo tiempo, hist√≥rico en los umbrales del siglo XXI y notan que tienen que asumir los cambios como vienen, reorientar sus vidas para no quedarse anclados y desperdiciar lo que son y lo que han conseguido –que no es, ni remotamente, lo que ellos hab√≠an esperado-. La juventud se les escapa, igual que le ocurre a Blanche Dubois, pero intentan afrontar el desconcierto de la madurez con cuidado y cautela, intentando mantener un equilibrio entre la esfera personal, familiar y profesional. “Un tranv√≠a llamado Deseo” es la excusa para debatir y conversar sobre estos asuntos vitales que a ellos les preocupan y que se complican a√ļn m√°s cuando los protagonistas se enamoran, en un momento en el que sus vidas discurren por caminos muy diferentes. Es la b√ļsqueda de un nuevo equilibrio, aquel que nunca encontr√≥ Blanche Dubois, lo que conecta argumentalmente la obra con la narraci√≥n que encierra la novela.

Por otro lado, la obra de Williams era inspiradora desde el punto de vista paisaj√≠stico y musical. El jazz est√° muy presente en ella al igual que lo est√° en “Los amables extra√Īos”. Las canciones de este g√©nero son un nexo entre los personajes principales y mantienen viva la presencia de Javier, el padre de Sara, que acaba de morir. La m√ļsica es un elemento de estabilidad cultural y emocional en la novela, al que los protagonistas se aferran y recurren cuando se sienten desorientados en su nueva realidad y en el mundo que el reci√©n nacido milenio les coloca delante.

¿Hay algo de ti en alguno de los personajes?

Claro que lo hay, resulta dif√≠cil escribir sobre algo o alguien que te es completamente ajeno. Yo soy profesora, como algunos de los personajes, y fui a clases de ballet hace miles de a√Īos. He ayudado a montar alguna obra escolar, incluso un modesto musical que, mira qu√© casualidad, era “Cabaret”… Lo dem√°s es inventado, la trama, las historias personales de los protagonistas, los avatares de la bailarina y del profesor, de los vecinos de Saucedal y de Navalateja… Sin embargo, hay algo que s√≠ comparto con todos ellos: la sensaci√≥n de desconcierto ante la realidad cambiante y la necesidad de estar buscando siempre el equilibrio para mantenerse a flote, sin demasiadas expectativas pero en guardia ante el paulatino escepticismo o, en el peor de los casos, cinismo que muchas personas desarrollan con la edad. El amor, que es el sentimiento m√°s potente e incontrolable que el ser humano experimenta y que tiene especial relevancia en lo que a lograr la felicidad (o la infelicidad) se refiere, se vuelve algo temible o, cuando menos, poco de fiar con el paso de los a√Īos. Las experiencias vuelven a las personas m√°s sabias pero m√°s indecisas, tan cautelosas que pierden la espontaneidad o la capacidad para experimentar sin miedo qu√© es eso de querer ciega y desinteresadamente a alguien hasta llegar a cambiar las cosas para que esa persona encaje en nuestro puzzle vital y viceversa. 

Cada vez es más difícil y requiere fuertes dósis de tolerancia, paciencia y comprensión. Creo que ese tipo de vivencias son parte del patrimonio natural de la raza humana y con ellas me identifico.

La historia tiene como escenario principal un peque√Īo pueblo perdido en la geograf√≠a espa√Īola ¿por qu√©?

Lo que yo pretend√≠a con esta historia era situar a los personajes en un espacio de esparcimiento, vacacional, en el que pudieran conocerse y reflexionar sobre su propio ritmo de vida. Para eso me pareci√≥ perfecto situar la acci√≥n en un lugar remoto, que fuera un poco parecido a cualquier pueblo de la geograf√≠a espa√Īola pero sin que nadie pudiera identificar ninguno en concreto. De este modo yo ten√≠a completa libertad para imaginar un lugar ideal, una especie de Arcadia rodeada por la realidad, tanto para los protagonistas como para los lectores. Los pueblos en los que transcurre la narraci√≥n son inventados al cien por cien. En un per√≠metro algo mayor se sit√ļan las ciudades de esa comarca, encabezadas por una inicial y puntos suspensivos, que son mitad realidad y mitad ficci√≥n porque se alejan de ese locus amoenus en el que se hallan los personajes. Y m√°s all√°, fuera de las fronteras de la comarca, se encuentra el mundo como lo conocemos, con ciudades como Nueva York, Los √Āngeles, Salmamanca, Madrid o Par√≠s. Es la realidad la que contrasta con la ficci√≥n y plantea el juego de contrarios (un poco como espejo de lo que sucede tambi√©n en la obra de Tennessee Williams). Mucha gente me ha preguntado por qu√© decid√≠ omitir los nombres reales de las ciudades de la comarca, pero solo puedo decir que fue una decisi√≥n que me daba m√°s libertad a m√≠ para inventar y tambi√©n al lector para extrapolar los sucesos de Saucedal a cualquier otro sitio. Esto resta realismo a la novela pero incrementa la sensaci√≥n de desorientaci√≥n que tambi√©n experimentan los personajes, que parecen perdidos y en transici√≥n hacia otro lugar. No era mi intenci√≥n crear descripciones costumbristas de car√°cter local, ni siquiera gracias a los personajes secundarios, aunque la novela s√≠ se situaba, en mi cabeza, dentro de una regi√≥n concreta de Espa√Īa cuyo paisaje, la dehesa occidental, me gusta especialmente. Pero esa zona s√≥lo aparece esbozada, no retratada tal cual es.

Has tardado seis a√Īos en verla concluida, expl√≠canos un poco la causa: investigaci√≥n, falta de tiempo, correcci√≥n…

Sobre todo por falta de tiempo. Escribir requiere concentración, estar inspirado y un rato largo por delante para que las escenas cobren vida y puedan discurrir a su aire. Las interrupciones no son buenas porque te hacen perder el hilo de una escena. Trabajar, estudiar y escribir al mismo tiempo, además de contar con tiempo para la vida personal, es bastante complicado. Por otro lado, la novela ha sufrido un largo proceso de modificaciones y correcciones una vez acabado el primer borrador. Esa es la parte más dura que hay que realizar después de haber dejado reposar lo escrito unos meses, para recuperar la perspectiva de un lector que se enfrenta al texto en frío.

La novela tiene un tempo pausado, ¿es a prop√≥sito?

S√≠, como ya dije antes me gustan las novelas inglesas del XIX y en muchas de ellas la historia avanza lentamente, recre√°ndose en los tipos y paisajes descritos. En una novela como Los amables extra√Īos los personajes se conocen por primera vez ese verano y las transformaciones psicol√≥gicas tienen lugar gracias a sus conversaciones, por eso deb√≠an tener tiempo para hablar y que el lector asistiera a esas charlas que los van definiendo y cambiando a los largo de las casi seiscientas p√°ginas. Me interesaba la idea de marcar con el ritmo esa sensaci√≥n de tiempo libre, que en un pueblo pasa de manera distinta a como lo hace en la ciudad. El d√≠a cunde m√°s porque hay menos cosas que hacer, bueno, hay menos ajetreo, pero todo es m√°s pausado, menos estresante, as√≠ avanza la novela, con calma. Adem√°s, la atracci√≥n entre Juan y Sara tiene que ir surgiendo de manera cre√≠ble y coherente, porque, dadas sus circunstancias, no habr√≠a tenido ning√ļn sentido el aqu√≠ te pillo, aqu√≠ te mato y ya est√°. El enganche entre los dos se produce a nivel f√≠sico pero, sobre todo, tiene lugar a otro nivel mucho m√°s complejo y profundo. Eso no se puede construir en diez p√°ginas.

Al no dedicarte en exclusiva a la escritura c√≥mo compaginas esta afici√≥n con el trabajo, vida social…

Yo trabajo, soy profesora en un instituto y eso me encanta. Los chavales son divertidos, a pesar de todos los pesares, y te mantienen al día (más o menos), pero también es un trabajo que, sin importar lo que digan los políticos, cansa mucho físicamente y requiere bastante tiempo de preparación de clases en casa. Mantener durante 55 minutos seguidos la atención de una clase entera de chicos que preferirían estar por ahí, de charleta con los amigos, requiere mucha energía mental y una voz a prueba de balas.
El tiempo libre que me queda lo distribuyo entre mi vida familiar, la lectura, el cine y la escritura, así que no me queda mucho para casi nada. De todas formas, es más fácil dedicar horas a escribir una vez que ya llevas un texto avanzado porque él mismo te demanda atención. Lo peor es empezar un cuento o una novela cuando todavía no conoces a sus personajes y su historia, y no los quieres, no te ves obligada a dedicarles espacios del día.

La otra cuesti√≥n dif√≠cil es terminar una narraci√≥n, sobre todo cuando te da pena abandonar a esos personajes que te han acompa√Īado durante un espacio de tu vida.

Generalmente los escritores tenemos man√≠as a la hora de escribir ¿tienes t√ļ alguna?

Sí, tengo una manía muy fea en un escritor: odio planificar lo que escribo. Eso es porque yo hago esto por diversión, como un juego de invención que funciona sólo si yo misma me siento intrigada por lo que va a suceder en la historia al final. Eso es, seguramente, mejor para el escritor que para la obra, pero así lo he hecho hasta el momento. Eso no quiere decir que no tenga una idea previa de cómo van suceder los acontecimientos de la trama, pero no soy nada estricta con el esquema inicial y las escenas van construyéndose sobre la marcha.

Y otra manía: sólo escribo directamente a ordenador, nunca a mano. Sin embargo, los esquemas sí los apunto en un papel o una libretilla.

¿Ha sido muy duro el proceso de publicaci√≥n?

No sabr√≠a decirte si ha sido muy duro porque no tengo ninguna otra experiencia de este tipo con la que compararlo. Lo que s√≠ puedo decir es que ha resultado un proceso emocionante e ilustrativo. Empec√© a mover la novela a finales de 2011, envi√© un email a varias editoriales y a diversas agencias literarias, sin respuesta o con rechazos estandar en bastantes de ellas. Despu√©s, dos agencias literarias se interesaron por el manuscrito y, finalmente, firm√© un contrato de representaci√≥n con Hera Ediciones. Amalia, su directora, fue muy amable y me ayud√≥ a preparar una carpeta de presentaci√≥n de la obra para las editoriales (algo de lo que yo no sab√≠a nada). Entonces dos empresas se interesaron por la obra y yo eleg√≠ Carena Ediciones porque me gust√≥ su aire humanizador, sus formatos de edici√≥n, su preocupaci√≥n por publicar obras de autores de todo tipo, tambi√©n de desconocidos totales, como yo -siempre que encontraran el manuscrito interesante- y porque le√≠ un art√≠culo de El Pa√≠s en el que se hac√≠a una entrevista a Jos√© Membrive, el editor, que me encant√≥, me quit√≥ un poco el miedo del novato a entrar en ese mundo desconocido que es el mercado de libros. Luego habl√© con una de sus autoras, que estaba contenta, y le√≠ varias novelas publicadas por Carena, entre ellas El sol de Argel, de Esther Gin√©s y “Escritos m√≠nimos”, de Marcos Vilaseca, y ambas me parecieron muy bien escritas y diferentes a lo que se encuentra por ah√≠. Eran dos apuestas literarias originales y de calidad. Tambi√©n le√≠ “Donde anidan los sue√Īos” de Blas Gallego, y sus descripciones del paisaje rural de Teruel me parecieron muy evocadoras. As√≠ que firm√© con Carena y lo √ļnico que tengo que decir es que me ha encantado la experiencia, que es una editorial independiente de verdad con un equipo de gente con la que da gusto trabajar. La edici√≥n se lleva a cabo con la colaboraci√≥n del autor, no hay presi√≥n y editan unos libros preciosos. Se acerca mucho a esa idea rom√°ntica que yo ten√≠a en la cabeza de lo que es una editorial que realiza una labor artesana.

Y no quiero dejar de mencionar el increíble trabajo que coaching (que ahora está tan de moda), ilustración, edición de booktrailer y hombro en el que llorar de mi amiga barcelonesa Goretti Pérez. Ella leyó la novela y como es una excelente acuarelista, le pedí que elaborase un dibujo para la portada con el que poder presentar la obra a las editoriales. Y el resultado es la ilustración preciosa que presenta el libro editado finalmente por Carena. Me faltan palabras para darle las gracias.

Actualmente, ¿est√°s con alguna nueva novela?

Ahora estoy acabando unos cuentos inspirados en la colecci√≥n de acuarelas de Goretti P√©rez titulada “Amor, juegos y penas”. La narraci√≥n breve es muy dif√≠cil porque los defectos se ven enseguida y no hay espacio ni tiempo para enmendarlos.

Por otro lado s√≠ tengo ya esbozado el esquema de otra novela que espero empezar este a√Īo que va a comenzar… a ver si me lleva menos tiempo que la anterior.

¿Tienes alg√ļn autor que te influya a la hora de escribir?

Bueno, hay muchos. Ya he mencionado a mis escritoras inglesas decimon√≥nicas, como Jane Austen (“Emma”), Elizabeth Gaskell (“Norte y Sur”), George Elliot (“Middlemarch”), Charlotte Br√∂nte (“Jane Eyre”) o Emily Br√∂nte (“Cumbres borrascosas”). Menciono sus obras porque yo creo que, m√°s que el escritor, lo que marca es su legado escrito. A m√≠ me gustan t√≠tulos concretos de escritores variados, as√≠ que voy a mencionar aqu√≠ una lista breve de textos que me han emocionado y que yo reverencio, literariamente hablando: “Tom Jones” de Henry Fielding; “La princesa de Cl√©ves” de Madame de La Fayette; “Suave es la noche” y los cuentos de F. Scott Fitzgerald; “Crimen y Castigo” de F. Dostoievski; “Rojo y Negro” de Stendhal; “Fortunata y Jacinta”, de Gald√≥s; “La Regenta” de Clar√≠n; “El se√Īor de Bembibre” de Gil y Carrasco; todos los art√≠culos de Larra; “Postales de invierno” de Anne Beatie; “Rayuela” de Cort√°zar o “Jude, el oscuro”, de Thomas Hardy. Podr√≠a mencionar m√°s lecturas inolvidables pero cualquiera de estas lo ha sido sin duda.

Bueno Julia ha sido un placer estar inmersa en tu historia, muchas gracias por brindarnos esta oportunidad y esperamos que obtengas muchos éxitos.

2 comentarios:

  1. NO EJECUTAREIS A MI HIJO
    EL HISPANO QUE VENCIO A LOS GRINGOS. La historia de un hombre honesto de Guatemala, que al ver condenado a muerte a su hijo en Estados Unidos, monta un plan brutal y consigue su liberación. No asesinaréis a mi hijo: PODEIS VERLO en
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  2. Gracias por la entrevista y por dejarnos conocer un poco m√°s a esta autora. He visto su libro rese√Īado por varios blogs y siempre de forma muy positiva as√≠ que tengo ganas de estrenarme con ella.
    Besotes!!!

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