"Los amigos de Eddie Coyle" de George V. Higgins


Sinopsis

En el Boston de finales de los sesenta las actividades de la mafia y los Panteras Negras son dos de las cuestiones que más preocupan a la policía. Eddie Coyle, un delincuente de poca monta con buenas conexiones, se enfrenta a una condena de tres años por contrabando y su única oportunidad para evitar la cárcel es entregarle a la policía un pez gordo. ¿A quién de los pistoleros, matones y ladrones que conoce delatará? Pero Eddie también tiene que comer y, mientras se lo piensa, se convertirá en proveedor de armas para una banda de atracadores.

Considerada por muchos como una de las mejores novelas negras del pasado siglo, la publicación de Los amigos de Eddie Coyle en 1970 revolucionó el género en EE.UU. Fruto de sus experiencias como fiscal y periodista, Higgins introdujo en la novela el ambiente criminal con el que estaba familiarizado y consiguió dar a sus personajes la voz que verdaderamente tenían en la realidad. Sus diálogos, sus tramas y sus personajes se alejan de los estereotipos que hasta entonces imperaban en el género, dejando atrás las maniqueas distinciones entre buenos y malos para adentrarse en los auténticos y complejos grises de los que está hecha la vida.

Datos Técnicos

Editorial: Libros del asteroide
Número de páginas: 216
Encuadernación: 2011
ISBN: 9788492663446
Año de edición: 2011
Precio: 16,95€

Sobre el autor: George V. Higgins

Impresiones

Hay varias razones por las que no podía dejar escapar esta novela. “Los amigos de Eddie Coyle” trata sobre la Mafia, un género por el que siento especial predilección. A diferencia de otras organizaciones criminales, en ella conviven en un equilibrio inestable la Familia y el Honor con el crimen y las luchas de poder: una paradoja en la que destaca el contraste entre el romanticismo y las raíces tradicionales con la falta de escrúpulos y el asesinato. Después del regusto algo amargo que me dejó “El invierno de Frankie Machine” decidí lanzarme a por un clásico de los que nunca fallan.

Y es que esta novela supuso un antes y un después en el género, abandonando los personajes acartonados, lejanos e irreales, dotándoles de vida y diálogos dignos de los bajos fondos en los que se mueven. ¡Y menudos diálogos! Son tan realistas que traspasan las páginas y creeremos estar escuchándolos en vez de leyendo, tan buenos que Geoge V. Higgins ni siquiera necesita narrar o describir la escena, las personalidades o la trama, de tanta información que contienen. En muchos momentos tendremos la sensación de estar ahí, compartiendo mesa, escuchando una conversación entre mafiosos y conspiradores o entre policías y soplones, conociéndolos sin necesidad de que nos cuenten cómo son, o cómo piensan y actúan.

Atracadores, chivatos, traficantes de armas y policías se dan cita en esta novela de 1970 por la que no pasan los años. Sus escasas 200 páginas se nos pasarán volando y aunque no tenga una trama ni un final tan elaborados como los que son habituales en la actualidad, dejará un buen sabor de boca a los amantes del género.


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