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"No soy un monstruo" de Carme Chaparro

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En solo treinta segundos tu vida puede convertirse en una pesadilla

Si hay algo peor que una pesadilla es que esa pesadilla se repita. Y entre nuestros peores sueños, los de todos, pocos producen más angustia que un niño desaparezca sin dejar rastro.

Eso es precisamente lo que ocurre al principio de esta novela: en un centro comercial, en medio del bullicio de una tarde de compras, un depredador acecha, eligiendo la presa que está a punto de arrebatar. Esas pocas líneas, esos minutos de espera, serán los últimos instantes de paz para los protagonistas de una historia a la que los calificativos comunes, «trepidante», «imposible de soltar», «sorprendente», le quedan cortos, muy cortos.

Porque lo que hace Carme Chaparro en No soy un monstruo, su primera novela, es llevar al límite a sus personajes y a sus lectores. Y ni ellos ni nosotros saldremos indemnes de esta prueba. Compruébenlo.

Datos técnicos

Editorial: Espasa
Nº de páginas: 330
Formato: Tapa dura / Epub
ISBN: 9788467048964
Año de edición: 2017
Precio: 18.90€  / 9.49€

Sobre el autor: Carme Chaparro


Impresiones

Un niño que desaparece sin dejar rastro en la circunstancia más inexplicable, una periodista que cubre el suceso, un gurú de internet y un equipo de policía que se siente impotente ante la falta de pruebas por donde continuar la búsqueda. Con un ritmo de lectura trepidante, hacen que esta novela resulte muy atractiva a primera vista.

La premisa de la que parte No soy un monstruo es buena. Al principio me gustó y me mantuvo en vilo, pendiente de cada detalle y sorprendida con cada nueva página. 

Con una gran variedad de personajes que, aunque bien creados, son los típicos en este género de novelas. Ninguno tiene nada de especial o diferente que le haga destacar, pero en conjunto funcionan bien.

Desde mi punto de vista, tiene unas reflexiones muy interesantes y acertadas sobre la vida, el amor, la maternidad y la familia en general. También sobre los sentimientos que atan de por vida y resultan destructivos o no, según la persona y su personalidad.

Lo que más me ha gustado ha sido justo el momento en que comienza y el final. Además de sorprenderme mucho. Aunque algo precipitado, no me esperaba para nada que acabar así y creo que esto es lo que me ha hecho valorarla un poco más. 

Por lo demás, me decepcionó bastante. Llena de clichés y muy repetitiva. Primero presenta un tema o nos cuenta algo y luego cada vez que hace referencia a esto, vuelve a explicarlo, aunque sea de forma breve. 

Me dio la sensación de que había pasado mucho tiempo de que escribió un capítulo al siguiente. Era como si la autora estuviera haciendo un recuento para acordarse donde se había quedado. O como si no se acordara de si explicó una cosa o no, así que volvía a explicarla en ese momento por si acaso. Así una y otra vez hasta el final.

Está llena de clichés y estereotipos, como es el caso de una de las protagonistas. Es una mujer guapa, policía y que va de dura y necesita “parecer” muy masculina para que la respeten, pues no. No entiendo que quiera reivindicar su papel como mujer profesional y con un cargo importante en la policía y a la vez sienta que tiene que ocultase y aparentar todo lo opuesto a lo que en realidad es. 

En un momento como el actual que abogamos por la igualdad, esto me sobra y me choca muchísimo. Quizás mejore en la segunda parte, no lo sé. Para mí, ha sido una lectura entretenida, sin más.




Reseñado por Sany

Si quieres hacerte con un ejemplar, pulsa en el siguiente enlace: No soy un monstruo: Premio primavera de novela 2017

21:57

Trilogías «Alexia» y «Verano»




Dos trilogías para evadirse
Hoy me voy a atrever a realizar una reseña un tanto distinta, y es que este verano he leído dos trilogías, y por la temática tan similar no voy a hacer una por cada libro porque pienso que para quien nos siga puede sonar repetitivo, así que ¿por qué no intentar una comparativa?
Las trilogías son:
La saga de “Alexia” que se compone de “Los secretos de Alexia”, “Las dudas de Alexia” y “La elección de Alexia” de la autora Susana Rubio.
La otra es “Verano” de Jenny Han con los libros: “El verano que me enamoré”, “No hay verano sin ti” y “Siempre nos quedará el verano”
Ambas son novelas juveniles, o young adult, como se suelen denominar ahora. 
La primera diferencia que encontramos es la extensión mientras que cada libro de Alexia se compone de entre unas 416 y 445 páginas, la saga Verano es más ligera y está entre las 272 y 288, así que la diferencia es casi la mitad. Y aunque Alexia se me ha hecho más monótona en comparación con la otra no se hace pesada al leerla. 
Alexia es una historia más banal en líneas generales, aunque cada personaje tenga su trasfondo, en cambio Verano la historia en sí es más profunda, en especial si nos centramos en el primer volumen.  Pero en cuanto a enganche de historia creo que Alexia engancha más, tiene muchos frentes abiertos con muchos personajes secundarios que hace que no te centres en un solo aspecto en la lectura y tenga más de dónde tirar. En Verano hay menos personajes secundarios, y aunque tiene una historia más madura y más sólida al final parece que lo único es que ha dilatado en el tiempo la historia de amor entre los dos hermanos. Si bien cabe destacar la evolución de Jeremiah, uno de los hermanos que en la última entrega la autora le pega un giro que pasa de ser un hombre adorable a tener el sentimiento de que la manipula en todo, que es controlador y egoísta. Está súper bien llevado la verdad. 
Mientras que en Verano la acción transcurre en un lapso de tiempo muy dilatado, en Alexia se centra en el primer año de universidad. Es verdad que este aspecto no me ha gustado mucho y creo que se podría haber resumido un poco más. 
En ambas las líneas argumentales se cierran todas, siendo más complicada la labor de Susana debido a todas las subtramas que crea. 
Los personajes no se pueden comparar realmente porque Susana los pone más cercanos, muy creíbles, más juveniles, muy alocadas también, vamos el prototipo de universitario. En cambio en Jenny los personajes juveniles son en ocasiones demasiado maduros para su edad.
En ambas sagas se pone de manifiesto las relaciones parentales, desde dos puntos de vista, así como las relaciones de familia y amistad. 
En definitiva dos buenas trilogías con las que pasar unos buenos ratos. 
Alexia está publicada por Montena y Verano por Planeta.

Reseñadas por Rocío Carralón

0:14

«Txano y Oscar» de Julio Santos y Patricia Pérez.

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Txano y Oscar de Julio Santos y Patricia Pérez.


Conocí esta colección el año pasado, mi hija de siete años estaba loca por un Kindle, y me parecía muy pronto comprarle uno. Así que miré algún título que estuviese bien para que probara leyendo en el mío. Me topé con Txano y Óscar y estaba gratuito por lo que era ideal.

Mi hija lo devoró por lo que compré el segundo y ahora tengo los tres últimos, en este caso en formato físico. Son un total de 5 libros pero tienen en mente ir creando más.

1.- La piedra verde, que cambiará la vida a nuestros protagonistas. 128 páginas. Disponible en castellano, inglés, euskera, catalán y portugués.

El resto de los libros de momento están disponibles en castellano y esukera.

2.- Operación sabueso, en donde tiene que resolver el misterio de unos perros desaparecidos. 130 páginas

3.-El dragón de jade: En un lejano monasterio de china les aguarda un gran misterio. 130 páginas

4.- El secreto de los dogón. En esta ocasión Óscar, Txano y su familia viajaran a Mali en dónde no dejan de ocurrirles cosas. ¿Qué es el país dogón? 130 páginas.

5.- El conjuro escarlata, los herederos del mago Merlín se lo pondrán complicados a nuestros amigos.

En primer lugar tengo que resaltar la calidad de los libros, el gramaje del papel, el satinado, el brillo… es una encuadernación muy cuidada. Para haceros una idea, ya que no los podéis tocar, si habéis leído “Los futbolísimos” o “Las princesas dragón”, es similar. Esto es lo que tiene hacer una edición autopublicada y crear un sello. A veces da grandes fracasos porque los autores lo único que quieren es ver su libro publicado, pero en otras ocasiones lo que se consigue es tener el control absoluto de todo el proceso, creando de esta manera un libro con las características que quieres.

La colección trata de un grupo de chicos que se ven envueltos en distintas aventuras, una especie de “Los cinco” pero más actuales tanto en tecnología como en temas. También dirigido a un público un poco más joven, eso no quita que también sea una lectura apta para más edad, no se van a aburrir. Como veis en las pequeñas sinopsis que he puesto siempre hay algo en cada libro que les puede hacer picar la curiosidad para investigar, sobre la cultura asiática, sobre algún continente, sobre leyendas… por lo que si tienen inquietudes no se quedaran sólo en las lectura.

También sería interesante darse una vuelta por un blog paralelo (www.cuatroporelmundo.com) para descubrir un viaje inolvidable, descubriendo cómo nació esta gran colección. Pero no es sólo interesante el viaje, en la página web de la colección los chavales pueden ver cómo para idear un personaje y darle una forma definitiva hay que pasar por muchas fases; muchos dibujos fracasados, muchas pruebas e intentos, verán los primeros bocetos que realizaron de los personajes, una forma original de acercar a los niños el proceso de creación de una historia. Podrán descubrir los cambios que tubo por ejemplo la primera portada hasta que dieron con la definitiva.

Para los maestros tienen recursos para docentes y para poder ir a los colegios, es una gran idea, los niños al conocer a los autores siempre se implican más.

Los autores han apostado porque todos los niños tengan acceso a la lectura y para ello usan el modelo Freemium, que significa que los dos primeros libros los pueden descargar gratis. Yo realmente espero que tengan suerte en este proyecto y podamos seguir leyendo sus libros, es una gran iniciativa, no es hacer publicidad gratuita como seguro muchos pensareis, nos conocéis lo suficiente para saber que somos objetivas, Seguro que quien lo compre opinará como nosotros. Los autores son muy accesibles y cualquier duda que tengáis estarán encantados de contestarla. Los libros los podéis conseguir de muchas formas, aunque supongo que actualmente para muchos es más fácil Amazon.

Enlaces de interés:
http://www.txanoyoscar.com/
http://www.txanoyoscar.com/blog/



Reseñado por Rocío Carralón

Si quieres hacerte con un ejemplar puedes hacerlo desde el siguiente enlace: La piedra verde
8:07

Entrevista a Elena de Toro

Entrevista a Elena de Toro, autora de 'No me mires a los ojos'


Entrevista a Elena de Toro, autora de 'No me mires a los ojos'


Cuanto más reniego de la Novela Romántica, más razones parece encontrar esta para seducirme y ello que mis defensas son recias, poderosas, inexpugnables…

Es la atracción por los retos la que me condena a disfrutar, curiosa contradicción. 

Conocí a Elena de Toro por casualidad y tras mantener una corta conversación con ella descubro no solo que tiene muchas más cosas en común conmigo de las que hubiese aventurado a priori, sino que, además, ostenta y maneja a la perfección las áreas de la seducción. Su principal atractivo: una sonrisa que no cabe en su boca, una inteligencia que atraviesa sus ojos y un desparpajo que invita a perderse en su mundo, un mundo que se asoma al espectador en forma de novela. No me mires a los ojos (Calíope 2019) es la ópera prima de esta joven sevillana de tan solo 21 años, una novela de género que cumple de sobras con las expectativas y permite a la autora codearse con autoras consagradas de su estilo. Eso sí, su experiencia vital le aporta un punto de frescura que sirve de plus a su muy correcta narración, texto este que nos atrapa y nos acompaña en una lectura que se antoja divertida y que termina descubriéndose como desgarradora. ¿No son acaso estos los principales elementos de una trama “romántica”? Claro está que el amor y el desamor juegan al escondite con asiduidad pues ambas son las dos caras de una misma moneda que todos guardamos en nuestro bolsillo.

Tali Marín, pseudónimo de Natalia, escritora de éxito, gusta de vivir una vida algo frívola en un trío amistoso (o no) con su inseparable amiga Noa y su amigo Diego, tres personajes que interactúan en todo momento acaparando el centro de la trama. Pero al número tres se le suma una unidad llamada Hugo, y el cuarteto ya constituido, a veces empalagoso, puede convertirse en colmena con la entrada en escena de Javier, Óscar, Pilar y otros personajes secundarios que aportan su granito de arena y tamizan una o múltiples historias de amor y desamor paralelas que convergen para trazar líneas nuevas y desconcertantes.

La novela se puede leer consumiendo palomitas de maíz, una buena taza de chocolate o una Fanta de naranja. Lo importante es no dejar que la mente divague en exceso pues el final es fantástico, como también lo es la ejecución de la trama que lleva a él.

Elena de Toro demuestra gran madurez y un gran dominio de la palabra, y se adivina gran lectora, suposición bien plasmada en la construcción de sus frases precisas y en el modo que tiene de atrapar al lector. Si esta es su primera novela, prepárense, que vienen curvas. 

Ganadora de la 52ª edición del Concurso Coca Cola Jóvenes Talentos “Premio Relato Corto”, ha sido un placer haber podido acceder a una joven promesa quién, con su bonita sonrisa, sus nervios y los esbozos de un gran carácter, accede a una entrevista que seguro que nos depara divertidos momentos. Bienvenida, pues, Elena a esta tu revista RománTikas´s.

La entrevista transcurre en un bar. Delante de la entrevistada, un vaso con Fanta de naranja bien fresquita. Natalia, la protagonista de la novela bebe lo mismo ¿casualidad?

Aquí, un entrevistador curioso, ha leído las entrevistas que le han hecho previamente a la joven y son tan completas que será difícil no caer en la repetición. Afortunadamente, es mucho el jugo que se puede extraer de viña tan fértil.

Elena, planteas un trío, y no de cartas, desde el principio de tu libro. Dejando a un lado las connotaciones sexuales, que no es el caso ¿cómo se te ocurre agrupar a tus tres principales personajes de este modo?

Porque, claro, si hubiera sexo explícito, esta es la pregunta clave. No obstante, sabemos que cuesta describir escenas tórridas. Háblanos de cómo te las apañas para que estas se conviertan en implícitas y no despierten como explícitas.

Desde el principio quise que los personajes principales de la novela tuvieran un pasado entre ellos. Una amistad verdadera, un amor no correspondido, etc. Una historia anterior a la que los lectores se van a encontrar en el libro. Y, bueno, introducir la idea de un triángulo amoroso siempre le da chispa a la trama. Así que, ¿por qué no agrupar a los tres de esa manera?

Sin embargo, como bien dices, no hay ninguna escena que se pueda clasificar como explícita. Esto también es intencionado. Por una parte, porque todavía no me siento totalmente cómoda con algunas descripciones, y por otra porque, si me propusiera hacerlo, tampoco sabría cómo. No tengo la experiencia, pero tampoco quiero sentir que tengo que frenar a la hora de describir ciertas escenas si me apetece dar un poco más de detalle del que estoy acostumbrada. Todo es intentarlo y ponerse a ello.

A Natalia le gusta sentir la suavidad y el frescor de las sábanas ¿Te ocurre a ti lo mismo?

A mí me encanta pasar horas y horas entre las sábanas: soy muy dormilona. Una de mis aficiones preferidas es pasarme las mañanas o las noches escribiendo en mi cama. O viendo una serie. O leyendo. Por lo que la respuesta correcta es sí, me ocurre exactamente lo mismo que a Natalia (de alguien lo habrá sacado…).

Pero en cambio, protege su desnudez con las mismas. Esa supuesta timidez ¿es intencionada?

No me atrevo a decir que cada cosa que ocurre en el libro es intencionada porque no quiero meter la pata, pero eso en concreto sí que puedo asegurarlo. Los momentos de timidez de Natalia contrastan con su explosiva personalidad, con su carácter extrovertido. Y es esa timidez la que quería que sorprendiese al lector. Porque todo el mundo tiene un lado más personal, más suyo. Un lado que no deja ver tan fácilmente y que solo muestra con personas concretas. Personas importantes y cercanas. Para Natalia esto es difícil. Su pasado no deja que se abra a las personas que le importan, y eso originará más de un problema en la historia. Pero, al final, siempre se es uno mismo con las personas que te quieren y que conforman los pilares más importantes de tu vida.

Asistimos al emperifollamiento de las dos actrices principales: la escritora de éxito y su mejor amiga, pero no se hacen amplias descripciones físicas de ninguna de ellas. La imaginación vuela y pone cara a ambas, pero ¿cómo desea Elena de Toro que se imaginen los lectores a sus personajes?

Siempre me ha gustado que en las novelas no se hagan descripciones demasiado detalladas de los personajes, porque eso da pie a que cada persona imagine un mismo personaje de forma distinta. Y creo que esa es una parte muy bonita de la lectura: la subjetividad. La historia es la misma, pero cada persona crea en su mente su escenario particular. Y eso es lo que quería yo.

Sí es cierto que doy pequeños detalles de los personajes: el color de los ojos, el tono de la piel, etc. Pero nadie podrá saber nunca cómo son realmente Natalia, Noa, Diego o cualquier otro personaje. Porque cada uno tiene su propia Natalia, su propia Noa y su propio Diego. Que es suyo y que no se puede cambiar. Y es probable que, si en algún momento me propusiera describir realmente como son, los lectores aún seguirían imaginándolos como lo hicieron en un principio. Cuando los hicieron suyos, sus personajes. No me gustaría cambiar eso nunca.

El chocolate y la lasaña están presentes en la novela y, además, destacan los pasajes en que aparecen. ¿Eres fan de Garfield?

¡La verdad es que no! Es posible que haya visto algunos capítulos de la serie de televisión cuando era pequeña, pero nunca he leído los cómics ni me he introducido en su mundo. La pura verdad se reduce a que me encanta la pasta y el chocolate, ¡y a quién no! Además, el tener muy presente a Italia en la novela (dejemos que los lectores averigüen por qué…) me ha permitido introducir ese tipo de comida en muchas ocasiones. Pizza, espaguetis, lasaña… Cualquier cosa me vale, ¡me encanta todo!

Y hablando ahora del chocolate… Puede ser que sea una de las cosas que me diferencian de Natalia: a ella le gusta el chocolate caliente, en taza. A mí, sin embargo, me gusta recién sacado del frigorífico. Polos opuestos con un centro en común. 

El lujo (apartamento de ensueño, un Aston Martin en la puerta…) ¿Es necesario que aparezca de algún modo en una novela romántica?

Para nada. Bajo mi punto de vista, una novela romántica puede tener lo que quiera: aventura, misterio, romance (obviamente), erotismo, lujo, pobreza, surrealismo. Lo que sea. He leído muchas novelas románticas sin ningún tipo de lujo en la vida de los personajes, y he leído otras en las que he llegado a pensar que tenían una piscina de monedas en su casa. Como el Tío Gilito. 
Es más, ya adelanto que, en la segunda parte de esta novela, el lujo podría esfumarse de un plumazo.

La omnipresente infidelidad ¿por qué?

Toda historia de amor debe tener su punto débil. O su punto fuerte, depende de la perspectiva del lector. La vida de Natalia siempre ha estado llena de traición, de engaños, de deslealtad. Incluso personas muy influyentes en su vida han conseguido romperle el corazón (porque el corazón no solo se rompe con el amor romántico…). Y esa infidelidad no dejará de estar nunca en su vida. Ni ahora, ni en un futuro. Es ella la que tendrá que aprender a no caer en la tentación. Tendrá que aprender a no dejarse influir por el lado oscuro para no hacer daño a la gente que quiere. Para poder dejar su pasado atrás. Y ahí está lo bueno de la historia.

Cuando entra Hugo en escena, invitas al destino a entrar en la trama. Es el destino un recurso muy socorrido que aprovechas a la perfección, pero ¿tienes presente al destino a la hora de empezar a escribir?

Quiero ser muy sincera a la hora de responder a esta pregunta. Al principio, no. Yo escribía y escribía y en ningún momento se me pasó por la cabeza que la trama de la historia evolucionara alrededor del destino. Pero llegó un momento en el que me dije: “¿Y si todo esto fuese cosa del destino? ¿Y si Hugo fuese el príncipe azul que Natalia ha estado esperando toda su vida?”. Y, entonces, pensé algo mejor: “¿Y si le hago pensar a todo el mundo que esto es cosa del destino?”. Y a partir de esta última pregunta nació la idea de la segunda parte de la novela. Porque es posible que el destino, en realidad, no tuviera nada que ver desde un principio.

Hugo es demasiado perfecto. ¿Te ha sugerido alguien que le deberías haber añadido alguna connotación negativa?

La verdad es que nadie me ha dicho nada al respecto. Mucha gente me ha comentado que el personaje que más le gustaba era Hugo, que le encantaba su personalidad, etc. Y, bueno… Esta respuesta va a ser muy cortita porque no quiero dar muchas pistas de lo que tengo pensado para el próximo libro, así que me quedo con una frase que no dejo de escuchar hoy en día: Todo el mundo es inocente hasta que se demuestre lo contrario. Pues con la perfección pasa lo mismo.

¿Existe un Hugo en la vida de Elena de Toro?

Existe un Álvaro, que es casi lo mismo. Y digo esto porque me he inspirado bastante en él para crear el personaje. En frases que he escuchado salir de sus labios, en su forma de responder a mis tonterías, en partes de su personalidad… Me resultaría muy complicado poder crear un personaje desde cero, sin coger ninguna característica de algún conocido. Aunque solo sea el color del pelo o de los ojos. Algo. Pero sí es cierto que Hugo es el personaje que más se parece a alguien de mi vida. Al menos, por ahora…

Tus personajes, todos, fruncen el ceño más de una vez. ¿Sueles hacerlo tú?¿En qué circunstancias?

¡En todas! No dejo de hacerlo. Si no estoy sonriendo (cosa que hago bastante), estoy frunciendo el ceño. Espero no tener muchas arrugas en la frente dentro de unos años. Supongo que es por esta razón por la que mis personajes también lo hacen. Hay cosas de mi personalidad que me resulta imposible no introducir en la novela.

Vamos ahora a caer en las preguntas que te han hecho mil veces pero intentaremos matizar. Por supuesto, la primera de ellas se refiere a tus comienzos como escritora. Aun sabiendo que ganaste ese premio de Coca Cola y que aquel escrito se perdió para siempre, seguro que tus pinitos los hacías desde antes (seguramente por ello triunfantes como lo hiciste). Quisiéramos saber qué tipo de escritos elaborabas y si alguna vez te dio en aquella etapa por escribir poesía (o teatro, aunque ello es menos frecuente a esa edad)

Como muchas otras personas, lo primero que recuerdo haber escrito (aparte de las redacciones obligatorias que nos mandaban en el colegio) fue mi diario. Sé que no escribía más que tonterías, pero fueron los primeros relatos que plasmé en un folio en blanco. Aunque fuesen relatos que trataban sobre lo mucho que me gustaba una asignatura o qué había hecho hoy en el recreo. 

Después de eso no recuerdo más relatos en mi trayecto como escritora, ya que solía dedicarme más que nada a iniciar novelas que nunca terminaban. Hasta que una sí que lo hizo (y por eso estamos aquí ahora).

Poesía como tal nunca escribí. Escribía pequeños versos, pero nunca he escrito algo que se pueda considerar un poema. Incluso me da un poco de respeto atreverme a llamar poesía a lo que yo hacía. Pero el teatro sí que me encantaba. Tanto escribirlo como interpretarlo. Creo que la primera vez que sentí interés por escribir una obra teatral fue cuando unos compañeros de mi colegio interpretaron la famosa obra Crónica de una muerte anunciada, de Gabriel García Márquez. Si digo que me quedé embobada mientras la representaban me quedaría corta.

No he llegado a terminar nunca una obra que no fuese una novela, pero no me gusta cerrarme puertas. Así que quién sabe si algún día habrá una obra de teatro o un poema con mi nombre.

¿Posee tu “amor” algún poema de Elena de Toro?

Escrito, no. Primero, porque nunca he terminado uno. Y segundo, porque, si ha llegado a escuchar o ver alguno, ha sido de palabra. O escrito en la arena de la playa. Y el mar borró hace tiempo esas letras.

La experiencia demuestra que el o la que escribe antes ha leído. Cítanos cuatro libros de iniciación y uno de ellos debe de pertenecer a la colección Barco de Vapor.

Podría enumerar todos los libros de la colección de Gerónimo Stilton, que junto con los de Kika Superbruja fueron los primeros en ocupar las estanterías de mi habitación. También recuerdo haber estado muy enganchada a la serie de comics de las W.I.T.C.H., que ocuparon gran parte de mi infancia. Y, si me sumerjo en mi memoria, puedo llegar a visualizar el libro El fabricante de sueños, de la colección Barco de Vapor. Pero, para responder correctamente a la pregunta, voy a citar cuatro libros: En el Reino de la Fantasía (Planeta, 2005), Kika Superbruja y la Espada Mágica (Bruño, 2005), W.I.T.C.H. El corazón de Kandrakar (Planeta junior, 2003) y El fabricante de sueños (EDICIONES SM, 2002).

En cuanto a los clásicos de la Literatura Española…

No sé si hay quienes me van a odiar por decir que nunca he leído Don Quijote de la Mancha, pero no voy a mentir. No he sido capaz y no sé si algún día lo seré. La mayoría de los clásicos de la Literatura Española que he leído han sido los que habían recomendado en el colegio, como Lazarillo de Tormes, Don Juan Tenorio, La Celestina o La Vida es Sueño. Y, aunque en su momento fueron lectura obligatoria, puedo asegurar que los volvería a leer mil veces. 

Ahora toca enumerar las obras que sí han podido influir en la confección de No me mires a los ojos.

Con esta pregunta puedo diferenciar dos respuestas distintas: las obras que han influido en que quiera escribir una novela (y, por lo tanto, han contribuido a la escritura de esta), y las obras que han influido en el contenido de No me mires a los ojos. Y cada respuesta tiene nombre propio.

Laura Gallego fue una de las primeras autoras que conocí y que comencé a leer. Es más, el primer libro de la trilogía Memorias de Idhún fue la primera novela de más de doscientas páginas que me leí cuando era pequeña. Me gustó tanto que, a partir de ahí, no he vuelto a dejar de leer. Hay épocas en las que leo menos, sí. Pero nunca lo he dejado. Otros dos libros de esta misma autora que me impactaron y que sigo recordando hoy en día son Alas Negras y Alas de Fuego. Debo decir que no hay libro que haya escrito Laura Gallego que yo no me ha halla leído. Aún estoy atenta a sus novedades.

Por otro lado, Blue Jeans (Francisco de Paula Fernández) fue el autor que me introdujo a la novela romántica con libros como la Trilogía Canciones para Paula o la saga de El Club de los Incomprendidos. Son novelas que me han hecho querer dedicarme al género romántico y que estoy segura de que han conseguido que, entre las líneas de mi historia, pueda verse un poco de Blue Jeans. De su forma de escribir. De cómo ha influido en mis propias palabras.

¿Te gusta que te miren a los ojos?

Depende. Me gusta mirar a los ojos, que es distinto. Que me miren a mí… Ya es otra cosa. Hay veces que me siento intimidada, otras en que simplemente me ponen nerviosa, y después hay otras miradas que sí que me gusta que miren a los ojos. Como cuando alguien te cuenta algo que le apasiona. O te relata con emoción lo que le ocurrió el otro día. En esos momentos sí, me gusta que me miren a los ojos. Sin dudarlo.

¿Qué opinas del piropo a una mujer?

Que hay que saber a quién y cuándo. Si voy caminando tranquilamente y alguien me grita “guapa” desde el otro lado de la calle, pues provoca que me ponga en alerta y que me sienta incómoda. Si estoy con mis amigos y uno o una decide opinar algo bonito, me halaga. Si un desconocido se acerca y me dice educadamente que le gusta mi pelo, le doy las gracias con una sonrisa y sigo mi camino. Es decir, que hay que saber a quién y cuándo.

Mientras escribes ¿qué alimento o bebida se encuentra con cierta frecuencia cerca del ordenador?

¡Las palomitas de maíz! Sin dudarlo. Con mucha sal. No hay otra opción válida.

Ordenador, porque lápiz o bolígrafo y papel…

Cuando me pongo a escribir seriamente no utilizo otra cosa que no sea el ordenador. Incluso las tablets hacen que me sienta extraña. Pero sí es cierto que, a veces, he utilizado pequeñas libretas para escribir ideas o frases que pasaban por mi mente en esos momentos. Porque, claro, no puedo ir con el ordenador a todos lados, pero la inspiración puede venirte en cualquier momento. Es una combinación que está muy mal pensada al parecer.



Aquella persona que ha leído tu libro te comenta que (cuéntanos alguna anécdota)

Cuando terminé el libro, antes de enviar el manuscrito a ninguna editorial, se lo di a varias personas muy cercanas para que le echaran un vistazo. Y nunca olvidaré la reacción de una de ellas al llegar al final del libro. El día de antes de terminarlo me envió un mensaje de voz al móvil para decirme que le estaba encantando y que quería leer todo lo que yo tuviera escrito. Al día siguiente me desperté con otro mensaje de voz. Y no podía parar de reír al escucharlo. No solo me repetía una y mil veces que me odiaba por atreverme a terminar la historia así, sino que decía que no volvería a leer nada mío si pensaba hacer ese tipo de cosas (tampoco vayamos a destripar el final…). Hoy en día espera ansiosa la segunda parte de la novela. ¡Es posible que se haya olvidado de ese día!

La tarde transcurre deprisa, demasiado deprisa. El calor se encuentra exiliado al otro lado de la cristalera y nos da una más que deseada tregua para seguir hablando. Ya he conseguido saber más cosas de la autora y del libro por lo que tengo la oportunidad de preguntar acerca de ambos.

Parece que aún no te has sentado al otro lado del mostrador de una Feria del Libro pero sabemos que te gustaría hacerlo. ¿A quién te gustaría tener al lado? (Cuidado con la elección: te puede quitar protagonismo, o se lo puedes quitar tú)

Siempre he pensado que me gustaría tener a mi lado a alguien que admiro, como Laura Gallego, Alice Kellen o Blue Jeans. Pero creo que me bloquearía, ¡me pondría tan nerviosa que estaría más pendiente de mi compañero que de mis lectores! Y eso no puede pasar, claro está. Por lo tanto, prefiero tener a alguien que acabe de empezar (como es mi caso) o a alguien que tenga una trayectoria un poco más larga pero que todavía pueda considerarse escritor novel. Creo que así podríamos ayudarnos mutuamente y no nos quitaríamos protagonismo el uno al otro. Sería un buen equipo con el que empezar.

¿Alguna dedicatoria especial que hayas tenido que hacer?

A Begoña, siempre a ella. Es una amiga muy cercana que me ha ayudado desde el primer momento con la novela. Tanto con la edición como con pequeños consejos de gramática o sintaxis. Nunca seré capaz de agradecerle todo lo que ha hecho por mí.

¿Influye tu formación en el colegio en tu decisión de ponerte a escribir y terminar creando una novela?

Es posible que, de alguna forma u otra, sí. Al fin y al cabo, en el colegio es donde pasé casi toda mi infancia y adolescencia, y siempre se nos ha impulsado a perseguir nuestros sueños, a llegar al límite y a luchar por lo que nos gusta. Y es allí donde aprendí que no hace falta ser de letras para dedicarte a ellas. Sí que me gusta pensar que el haberme formado en un colegio como ese me ha ayudado a ser mejor en lo que hago, a querer mejorar siempre y a no darme por vencida.
Volvamos a tus personajes…

Javier. ¿Demente o loco de remate? Y luego resulta que Óscar, su hermano,  no le va a la zaga. En cambio, los dos personajes más siniestros aparecen en segundo plano. ¿Eres consciente de que su presencia en primer plano hubiese quitado almíbar a la historia?

Que Javier no está bien de la cabeza no es algo que pille a nadie por sorpresa, aunque todavía no se sepa exactamente qué le pasa (o, a lo mejor, sí se sabe y no quieren decírnoslo). No quise darle mucho protagonismo a “los malos de la película” porque quería centrarme más en la historia entre Hugo y Natalia y en como se iba descubriendo poco a poco el pasado de ella. Me daba un poco de miedo que, si Javier y Óscar estaban más presentes, los lectores le dieran más importancia al pasado que al presente. Y aunque el pasado es algo muy importante en esta historia, no quería que fuese lo central. Al menos, no en esta primera parte de la novela.

¿Son Noa y Nati frívolas?

Yo diría que sí, ¿no? Un poco. Nati más que Noa, aunque tengamos que echarles la culpa a ciertas personas de su pasado. Me gusta pensar que Natalia evoluciona a lo largo de la novela, que se vuelve menos frívola y que empieza a pensar menos en sí misma. Que se preocupa más por la gente de su alrededor. Y, Noa… No sé si frívola es el adjetivo que más define su personalidad. Quería proyectar a Noa como la amiga fiel, la que siempre está ahí para ayudarte. Pero, claro, todo el mundo tiene su límite. Como dice mucha gente: Por ser tan buena, al final puede llegar a ser tonta. Y yo no quería que Noa fuese tonta.

Porque Diego, sencillamente es…

Un chico profundamente enamorado al que le rompieron el corazón hace mucho tiempo. Un chico que intenta e intenta con todas sus fuerzas olvidar a la chica que ama y que, en ese intento, hace mucho daño a personas que le quieren.

Después de una buena dosis de besos y caricias resulta que te sacas de la chistera un final… (no lo desvelaremos)
Nunca me ha gustado terminar un libro y pensar “sabía que iba a pasar esto”. Me gusta que me sorprendan, que le den la vuelta a la tortilla en el último momento. Que te dejen a las puertas de la verdad. Y eso es lo que quería hacer yo. O, al menos, quería intentarlo.

¿Abre este final la puerta a un segundo volumen?

Por supuesto. Un segundo volumen que ya está en el horno… Pero del que no voy a desvelar nada por ahora.

¿Qué les dirías a los potenciales lectores que puedan estar leyendo esta entrevista?

Que tengan la mente abierta, porque esta no es una historia de amor como cualquier otra. Es una historia llena de misterio y de preguntas sin respuesta que harán que se mueran de ganas de leer más y más.

Pero, sobre todo, les diría que espero que, si llegan a leer la novela, la disfruten tanto como he disfrutado yo escribiéndola.

Bueno, ya llega el camarero con la cuenta. Pago yo. Tú pagarás cuando me regales otra historia con la que disfrutar como lo he hecho con esta que nos has regalado. Un beso, Elena, y espero quedar pronto para departir contigo. Intentaré mirarte a los ojos a menos que me digas que no lo haga.

Yo también espero que no pase mucho tiempo hasta que nos volvamos a ver, y que sea siempre con un libro en nuestras manos. Muchísimas gracias por querer compartir mi experiencia y mi ilusión. 

Francisco Javier Torres Gómez

8:21

«Todo esto es cierto» de Lygia Day Peñaflor

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Todo esto es cierto es una historia de obsesión y venganza; de traición y perdón; una historia sobre los efectos devastadores de un secreto que no permaneció enterrado. A Miri Tan le gustó y quiere tanto el libro Mar de fondo como si fuera un ser con vida propia. Así que cuando ella y sus amigos asisten a una firma de la autora, Fatima Ro, arman un plan para poder acercarse a ella, aunque ahora sus amigas no quieren admitirlo. Y con respecto a lo que le sucedió a Jonah, bueno, nada de eso fue culpa de Fatima. Soleil Johnston quería convertirse en escritora algún día. Así que, cuando ella y sus amigos comienzan a quedar con su autora favorita, Fatima Ro, y a tener a Jonah cerca, lo hace mucho mejor. Penny Panzarella era mucho más que la chica materialista y amante de las fiestas que todos en Graham School creían que era. Y estaba dispuesta a revelar sus secretos más oscuros con tal de demostrárselo a Fatima. Jonah Nicholls tenía mucho más para ocultar que cualquiera de las personas involucradas. Y ahora que el nuevo libro de Fátima ya ha salido a la venta, él será quien pague el precio más alto.Si tan solo hubieran sabido qué ocurriría cuando Fátima descubriera el secreto de Jonah. Si hubieran sabido que las líneas que separan la realidad de la ficción son mucho más difíciles de delimitar de lo que ellos imaginaban.

Datos técnicos

Editorial Puck
Nº de páginas: 416
Fecha de publicación: 2019
ISBN: 9788492918591
Formato: Tapa blanda
Precio:

Sobre el autor: Lygia Day Peñaflor

Impresiones

Este libro pertenece a Puck editorial en su sección de thriller a los que agradezco el envío del ejemplar para colaboración.

Escrito por Lygia Day Peñaflor la historia nos sitúa alrededor de cualquier instituto de hoy en día.

La narración en un primer momento me resultó compleja por los saltos que daba de unos personajes a otros, intercalando fragmentos del un libro que es esencial en la trama. La idea es muy original. Se trata de entrevistas a los 4 protagonistas de la historia todos ellos con un denominador común Fátima, escritora de dos libros que revolucionarán la vida.

Una novela con gran ritmo lo que hace que su lectura sea rápida, sin vocabulario complicado ni grandes pretensiones.

Los temas a tratar son muy importantes, hablamos de adolescentes que no miden las consecuencias de sus actos, donde los abusos, humillaciones, mentiras creadas con el único propósito de dañar están a la orden del día.

La facilidad con la que manipulan y son manipulados, donde el ser influencer es la meta a lograr de muchos de ellos, donde la fama deslumbra erróneamente y después no hay marcha atrás.

En esta ocasión la obsesión, la traición y la venganza son los sentimientos que mueven a nuestros protagonistas.

"Ella cambió nuestra forma de ver las cosas por completo. Incluso el hablar del sentido le la vida también lo aprendí de ella"
Apenas hay descripciones. Los diálogos en este caso son los encargados de darnos pinceladas de lugares o personas.

Lo que veo a resaltar es lo bien que muestra que no existe la verdad absoluta. Todo cambia según los ojos que lo miren o su forma de vivirlo. No quiere con ello decir que no sea real , pero cada uno de los protagonistas ven los mismos hechos de manera muy diferente.

Como dato negativo es que en el desenlace he echado en falta la visión de la Fátima pieza clave, para poder justificar los hechos.

Una lectura entretenida

"Quiero que os miréis a los ojos". Este es el principio más básico, para dar paso hacia una conexión auténtica, pero es increíble lo poco que lo hace la gente. " Dirigios a las personas por su nombre. " Esto hace que el sujeto se sienta valorado."
Reseñado por Tamaray_Books


Si quieres hacerte con un ejemplar puedes hacerlo desde el siguiente enlace: Todo esto es cierto (Puck)
8:16

«El guardián del cementerio» de Sergio Calle Llorens

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«El guardián del cementerio» de Sergio Calle Llorens

En la Málaga de finales de los años cincuenta, Antón Gisbert, un ex policía caído en desgracia, es contratado por el Cónsul británico de la provincia para investigar los extraños sucesos que están ocurriendo en el cementerio inglés. Allí una elegante señora aparece de madrugada para colocar una botella de Brandy a los pies de una tumba sin nombre. Por su parte, el Subcomisario Rafael Palacios busca al asesino de un cura cuyo cadáver ha aparecido en un confesionario de la Iglesia de San Juan. Un crimen que, de alguna manera, parece estar relacionado con uno de los mayores enigmas de la ciudad; la desaparición del Cristo de Mena. ¿Qué esconden los extraños rituales del camposanto? ¿Podrá el Subcomisario detener al asesino? ¿Se quemó en realidad el Cristo de los Legionarios?

Un terrorífico viaje a los misterios de la Málaga del siglo pasada que tantos ríos de tinta han hecho correr y que, por fin, hallan respuesta en estas páginas.

Datos técnicos

Editorial: Ediciones del Genal
Número de páginas: 295
Encuadernación: Papel
ISBN: 9788416871940
Año de edición: 2017
Precio:

Sobre el autor: Sergio Calle Llorens

Impresiones

Esta novela negra con tintes parapsicólogos me ha gustado mucho. Llega a mis manos atraída por su portada en uno de mis paseos por una librería y al leer la sinopsis e informarme sobre su autor no dudé en llevármela a casa.

Ambientada en Málaga a finales de los años 50, juega con hechos históricos, lugares emblemáticos, tradiciones y leyendas de la ciudad para crear una historia intrincada, absorbente y muy atractiva para el lector.

Describe la ciudad de esos años a la perfección, la atmósfera que recrea con sus palabras genera un marco igual a una película en blanco y negro. Las brumas que van invadiendo la ciudad envuelven al lector, y el deseo de saber junto con el miedo a lo desconocido, se adentra en quien se sumerge entre las líneas de una historia que se va bifurcando como las calles de la ciudad más auténtica, oscura, dura y real.

La trama de esta novela se sustenta en unos hechos históricos acontecidos en 1931. Con ellos construye una historia de misterio, llena de situaciones que se van entrelazando formando un todo que asombra al lector por su desarrollo y desenlace. Me ha sorprendido gratamente la habilidad de este escritor para forjar y describir los escenarios donde transcurre la historia. La adorna con una clara pincelada anglosajona, no solo por el principal escenario donde se germina esta narración, que es el Cementerio Inglés de Málaga, sino por un gusto especial de este autor por lo anglosajón.

Los personajes son variados, ricos, con personalidades bien definidas y muy bien conectados con la historia. Los viste de humanidad, por lo que las debilidades, defectos, fortalezas y virtudes guían a estos seres. No hay héroes, solo personajes que intentan actuar bajo unos patrones donde el bien, el respeto, el orden, la justicia… imperan ante el mal. Tampoco hay malvados de nacimiento, solo individuos dejándose llevar por malas decisiones tomadas en momentos de ira, dolor, miedo, envidia, etc

El Guardián del Cementerio es un libro que recomiendo si os gusta la novela negra con un mínimo de paranormal, os lo aseguro pues las novelas de terror no soy capaz de leerlas. Buena trama, hechos históricos junto con personalidades que vivieron en aquellos años en la ciudad, lugares de Málaga que perduran y que el autor describe a la perfección. Al leer este trabajo el lector vera la luz de la ciudad, sentirá como la bruma lo envuelve, percibirá el calor del sol y lo envolverá el aroma del mar, todo ello junto a una historia que engancha y unos personajes que no se olvidan.



Reseñado por rociovp03

Si quieres hacerte con un ejemplar puedes hacerlo desde el siguiente enlace: EL GUARDIÁN DEL CEMENTERIO: VIAJE AL TERROR


7:11

Entrevista a Manuel Aparicio Villalba


El retratista de niños muertos (En los tiempos del Porvenir) de Manuel Aparicio Villalba



Curioso título para una novela ¿no creen? Aquellos que conocen a Manuel no deben extrañarse al descubrir que el realismo mágico impregna esta su ópera prima como lo hace en su repertorio literario, que se remonta a su niñez, una época dorada en la que encontró en las letras un refugio en el que dar rienda suelta a su imaginación.

Es cierto que hubo tiempos pasados en los que se estiló fotografiar a niños difuntos con la idea de que su recuerdo perdurara y venciera, de algún modo, a su muerte prematura. También los adultos posaron sin vida para tales menesteres; solo hay que visitar la Casa de Rosalía de Castro, en Padrón-Iria Flavia, por poner un conocido ejemplo, para dar fe de esta afirmación. El rostro de la muerte era vencido con un exhaustivo atrezo y mucho maquillaje, y el fotógrafo disparaba su cámara, en este caso una kodak, para ganarse un dinero y al mismo una cierta fama.

Gonzalo, uno de los protagonistas de este relato, nunca hubiese podido comprarse una cámara. La suya la heredó del modo en que nadie hubiese querido adquirir lo que por entonces era un objeto de lujo, un regalo inesperado de su amigo francés Antoine en la campaña africana llevada a cabo por el ejército español. Aquel capítulo se conocería como el desastre del Barranco del lobo. La misma cámara serviría, años después, para fotografiar el harén de prostitutas más famoso de cuantos se conocen, cuarenta y una de ellas que pasarían a la posteridad en el anonimato de la muerte aun cuando en vida fueron archiconocidas por su dadivosidad hacia el prójimo en aquel célebre lupanar situado en Villalatas, un barrio o pedanía situado al otro lado del Tamarguillo que ni siquiera los sevillanos más entendidos logran identificar con el actual barrio de las Candelarias.

Eran otros tiempos, los que prologaban la Exposición del 29, tiempos en los que toda una mini ciudad creció al amparo de un prostíbulo cuyas habitantes quedan marcadas a fuego en nuestro corazón al terminar de leer la novela. El porvenir, que queda explícitamente recogido en el título no es más que el futuro, desde aquella perspectiva la Gran Exposición de Sevilla en la que trabajaron a destajo aquellos que nunca podrían recorrer sus calles por ser sus pecunios del todo insuficientes para adquirir las entradas que les dieran derecho a pasear por aquellos parajes que habían transformado de un modo milagroso en maravillosas avenidas a partir de un solar convertido en estercolero donde la marginalidad era la norma.

No obstante, la vida sigue y conoceremos a dos mujeres fuertes, muy fuertes: Che y Lavinia darán cordura a un retrato perfecto de lo que fue nuestro pasado, de que se puede esperar del presente y de cómo la esperanza en un futuro mejor no debe nunca abandonarnos.

Para hablar de esta interesante novela, qué mejor manera de hacerlo que con su autor quien, amablemente, nos ha concedido audiencia.

Manuel Aparicio Villalba es sevillano, de raíces humildes, y quizás por ello haya sabido tan bien aquello que se cuenta en El retratista de niños muertos. Cuenta su biografía que compaginó trabajo y estudios de Empresariales en la Universidad de Sevilla para posteriormente cursar Máster de Economía en la Universidad de Granada. Su trayectoria profesional ha estado ligada a la Gestión Hospitalaria, habiendo sido directivo durante la friolera de veinte años en el Hospital Universitario Virgen del Rocío desde donde ha liderado importantísimos proyectos sociales que aún quedan en la memoria colectiva de quienes en ellos participaron y, sobre todo, de quienes de ellos se beneficiaron. Ahora cambiará el chip y tendrá que ponerse en la piel del escritor para contarnos algunos secretos de su obra y ¿por qué no?, de sí mismo.

Bienvenido, Manuel a Libros que voy Leyendo. Esperamos que te sientas parte de esta familia unida por el amor a las letras.

Para empezar, como lector entusiasmado con tu primera novela (El retratista de niños muertos. Alfar 2019) debo formularte una pregunta cuya respuesta conozco pero creo que muchos lectores necesitarán saber. La acción trascurre en un barrio marginal, pobre, de Sevilla llamado Villalatas. Hoy en día no se encuentra registrado el mismo pero, ¿existió realmente Villalatas?

Tan real como que tuve una abuela que se llamaba Cristina y que vivió allí. Una mujer de luto perpetuo que le dijo a mi madre que no pusieran a ninguna descendiente de la familia Cristina, porque ese nombre traía mala suerte. Así se forja la historia familiar y se heredan mimbres para escribir una novela. Ninguna mujer de mi familia ha vuelto a llamarse Cristina. Villalatas fue el poblado chabolista más grande que tuvo Europa en la década de los años veinte del pasado siglo. También fue conocido como los Estados Unidos de la miseria, porque se formó a partir de concentrar a más de una treintena de núcleos chabolistas que rodeaban la ciudad en un lugar alejado de las miradas de los futuros visitantes de la Exposición Iberoamericana de 1929. Ironías del destino; aquellos escondidos por vergüenza fueron la mano de obra barata que llegaron de los pueblos a una Sevilla sin viviendas para construir las grandes obras de la magna exposición.

¿Cómo llegaste a fijarte en Villalatas como escenario ideal para tu novela?

Yo quería un Macondo o un Comala que dejara huella en la memoria del lector. Un espacio universal donde poder desarrollar todo el realismo mágico con el que me encuentro cómodo, pero además, quería que aquel espacio fuera lo suficientemente familiar y cercano para hablar con autoridad sobre él. En ese espacio, el tiempo puede correr hacia delante y hacia atrás, es inmutable al mundo que le rodea lo que me permitía balancear la narración a mi antojo. Por sus calles de terrizo, transversales y perpendiculares sin nombre, podía dar riendas sueltas a la imaginación de las protagonistas, porque eran ellas las que noche tras noche me contaron su historia. Tuve que crear a Villalatas como un escenario de sueños para que Davinia y Che crecieran allí.

Gonzalo comienza a retratar a niños muertos ¿Qué novedad suponía ello en un barrio marginal sin recursos?

Para las madres, su único consuelo: poder tener un recuerdo de sus hijos. En las fechas que Gonzalo realiza las fotografías, Sevilla era la ciudad con la mayor tasa de mortalidad del mundo, la segunda era Bombay. El Doctor Hauser hizo un informe socio-sanitario demoledor sobre la situación de las infraviviendas. Tuvieron que pasar muchas décadas para solucionar los problemas de insalubridad de la ciudad, empezando por derribar con grandes excavadoras aquel núcleo chabolista.

Tu libro es un “libro de prostitutas”. Les cedes todo el protagonismo que merecen. ¿Existe alguna razón por la que hayas querido cederles este protagonismo?

Yo me crie en un barrio heredero de aquellos pobladores de Villalatas. No en vano, muchos de los primeros vecinos venían de allí, compraron una parcela y edificaron, esta vez con cemento y bovedillas, sus humildes hogares. Había una parte situada detrás de mi calle que se denominaba el Barrio Chino, porque decían que allí se ejercía la prostitución. De niño, cuando iba al colegio, pasaba por aquel lugar y veía a las mujeres sentadas a las puertas de las peores casas de la barriada con sus cortinas de tela medio echadas, que dejaban entrever a sus espaldas un catre y un orinal. Las recuerdo con el afecto que te da la inocencia de un niño que no sabía ni a que se dedicaban, y también recuerdo el desafecto que me producían los hombres que por allí merodeaban a diario.  

Pero en cambio no es un libro erótico…

Para nada, no me gusta la novela erótica, sencillamente la veo literatura menor. Esta novela tiene escenas muy duras, pero nunca eróticas. Los niños se crían en una casa de putas, pero en ningún momento se usa el recurso fácil del sexo en la narración. Al contrario, esas escenas han sido las más complicadas de narrar para no caer en la frivolidad de lo fácil.

¿Es acaso un libro de amor?¿Romántico?¿Histórico?

O las tres cosas, aunque yo lo definiría como una historia épica de mujeres. Las historias épicas contienen todos esos ingredientes.

A Villalatas llega la luz y entonces…

Entonces, llega la nostalgia del siglo anterior. Todo se vuelve más cruel. Esa luz alumbra las altas naves de carbón y las bombillas rojas pintadas a brocha gorda de un prostíbulo moderno, no el de una fonda de putas. La inocencia de las lámparas de queroseno quedan diluidas por los nuevos tiempos del hada electricidad. Como narrador, percibía el cambio de siglo y me dolía por lo que significaba para las protagonistas. Hay dos Villalatas, la decimonónica que desaparece de la memoria de los hombres y la de la Exposición del 29 que se conserva en las crónicas de la ciudad. Hay dos tiempos, la de las protagonistas en su juventud y la de las protagonistas en su madurez. Cómo no sentir nostalgia por la juventud de ellas en los tiempos del queroseno. 

Háblanos de Che y de Davinia. Resulta que el final…

Pues resulta que al final quedarán sus nombres grabados en la memoria de los lectores. A partir de que finalicen la última página, no recordarán al libro como El retratista de los niños muertos, sino como la historia de Che y Davinia, o Davinia y Che, dependiendo de cuál sea la protagonista preferida. Me comentaba un crítico literario que esos nombres han pasado a formar surcos profundos en la memoria de su cerebro.

Los hijos de Che y Davinia, el Duque y Marcelo, se crían juntos y, sin embargo, alcanzan la vida que el destino les regala con distinta suerte. ¿Esta dicotomía es perversa, casual o premeditada?

Es una dicotomía de hijos cambiados. Todos los protagonistas de la novela tienen su antagonista, que al mismo tiempo es su complementario. Ocurre con Davinia y Che, con Cristina Salazar y Josefa, con Gonzalo y Antoine Morandé, incluso con Doña Paquita y la Valenciana. ¿Cómo no iban a heredar los hijos esa dicotomía?, pero lo hacen como hijos cambiados. Las líneas del destino son caprichosas en esta novela, a pesar de que intente borrarlas Davinia con jabón verde y estropajo.

La portada del libro llama la atención pero ¿hacia qué?

Hacia pedir un milagro a los tiempos del porvenir. Che, en cruz, en acto de penitente,  mira las luces tenues de una ciudad y quiere cambiar de vida. Esa maravillosa fotografía, como todos los vídeos promocionales y la propia página en redes sociales, se lo debo a la creatividad de Bethany Neumann. Antes de que se publicara el libro, leyó el manuscrito y decidió cual debía ser su portada y contraportada. Buscó el atrezo, buscó una zona de Sevilla y una hora en que la iluminación pareciera luz de gas y subió cargada con cámara y focos por una ladera para regalarme esa imagen que ilustra el libro y que posee tanta fuerza. La editorial quedó encantada con la maqueta y la mandó a imprenta tal cual. Yo, por supuesto, quiero tenerla a mi lado en próximas publicaciones. Invito a quien quiera ver su trabajo a entrar en la página del retratista de los niños muertos y ver los vídeos promocionales de la novela. Yo quería algo transgresor y ella lo ha encontrado.      

Y de fondo la Gran Exposición de Sevilla de 1929…

Efectivamente, una exposición que resultó un fracaso de visitantes, pero que transformó la fisionomía de la ciudad. Mi opinión personal sobre la Expo del 29 es que fue un acontecimiento histórico al que no estábamos preparados y así, veladamente, se representa en la novela. Como heredero de las infraestructuras de la ciudad, debo poner en valor toda la arquitectura regionalista que nos ha dejado y que levantaron gran parte de los vecinos de Villalatas. Gran parte de la Sevilla eterna se construyó desde el cinturón de la miseria. Toda una paradoja.

El vuelo del Zeppelín por los cielos de Sevilla sabe a nostalgia. ¿Le sabe a nostalgia también al autor?

Más que a nostalgia, a un recuerdo heredado. Mi madre vivió de pequeña en Villalatas y la primera imagen que mantiene de su niñez es el vuelo del Graf Zeppelin o el «chipilín», como aún lo llama ella. Hay que imaginarse lo que significaba para una niña pequeña de Villalatas, alzar los ojos al cielo un mediodía de julio y ver sobrevolar aquel gran dirigible que le hacía sombra sobre su cuerpo. No me extraña que para mi madre sea su primer recuerdo de niñez. Lo curioso, es que yo lo siento como una postal vivida por mí. Lo que me confirma que hay parte de nuestra memoria que transferimos con los genes a nuestra descendencia. Algo que, ustedes los médicos, deberíais de investigar.

¿Se trata de un libro con moraleja?

No. Se trata de un libro con alma y el alma es clara y diáfana, no necesita subterfugios indirectos para aleccionar al lector.

¿Cómo ha vivido el autor la salida al mercado de El retratista de niños muertos?

Conmovido, esa es el término que define mi estado. Me había propuesto escribir una buena novela y las críticas que está recibiendo van en ese sentido. La agencia literaria que valoró el manuscrito la puntuó con la mayor nota, nunca habían puesto un 10 en calidad literaria a ninguna obra evaluada, esta ha sido la primera. Santi Baró dijo de ella en su informe; «personalmente, he llegado al final con la sensación de que es la mejor novela que he leído». Minerva Piquero, periodista, la ha descrito en su twitter como «directa, cruda, hermosa y bellamente escrita». Lecturápolis comenta en su blog: «cuando llegué a la última página ya me encontraba en estado de shock. Un novelón con todas las letras». La correctora del manuscrito, contratada por la editorial, le dijo al editor que era lo mejor que había leído en los últimos años. Con esos halagos, cómo un autor novel no va a estar conmovido.

¿Qué huella deja Manuel Aparicio en las páginas de su obra?

Lo que soy, lo que siento y lo que arriesgo.

El libro ofrece un alarde por parte del autor de un rico léxico y de un dominio de la gramática que se echa de menos en obras que, sin embargo, alcanzan gran éxito entre el público. ¿Cómo crees que será valorada esta guinda que regalas?

Yo no he pretendido escribir un best seller, mi pretensión era hacer una buena obra literaria. El informe que hizo de ella la agencia literaria lo dejó claro desde el principio. En el apartado de público potencial respondía: «el de alta literatura», para ese público será muy valorado esa guinda.

¿Piensas que habrá quien recurra al diccionario para aclarar algunos términos que usas en tu escritura?

La verdad es que no lo sé y tampoco creo que porque se desconozca algún concepto se tenga que recurrir al diccionario. Los términos que pueden ser más dificultosos son los de ambiente, como algún tipo de mueble, de traje, de tela, pero no son significativos para la trama. Lo que si me dicen muchos lectores es que han recurrido a internet para buscar información sobre ciertos aspectos que salen en la novela y que llegan a confundir si han sido reales o no. Eso me ha gustado. La mejor ficción es la que se cree como cierta.

¿Ha influido tu profesión en algún aspecto relacionado con la confección de la trama?

No o acaso tanto como otros aspectos de mi vida. No soy consciente de que peso tiene en la novela la cotidianidad de mis quehaceres, de lo que sí soy consciente es del peso que tienen los difuntos de mi familia.

La historia ¿la cuentas tú? ¿Es Josefa quien lo hace de modo entreverado?

La historia la cuenta un narrador que a veces asoma levemente la cabeza en el transcurso de la trama. Este narrador, que no soy yo, relata una historia transmitida por su abuela Josefa. Es una historia familiar, a la que Josefa no le da la mayor importancia; «cosas que pasan en todas las casas», dirá ella, pero resulta que esas cosas sin importancia esconden una vida épica. La historia se cuenta como las abuelas narran su vida en tardes de mesa de camilla, sin un orden cronológico y con las trampas de la memoria que da la edad. Es el narrador quien va hilvanando ese orden con el material de recuerdos de su abuela.

Cuéntanos alguna anécdota del proceso de documentación llevado a cabo antes de escribir.

El ambiente de la época y de la ciudad lo tenía suficientemente documentado desde hacía años. Una de las pocas aficiones de mi vida ha sido conocer en profundidad la historia de final del siglo XIX hasta la primera guerra mundial. Siempre me ha resultado una etapa apasionante. Comencé con Europa, seguí con España y terminé en Sevilla. Fui de lo internacional a lo local y al final terminé buscando historias del barrio de mi infancia. Tengo cientos de libros sobre las crónicas de la ciudad, de fotografías de la ciudad, de postales de una época en la que la humanidad quiso ser mejor y erró en varias ocasiones para mostrar su peor cara. Esas claves de deriva son las que me interesaba buscar en esa época de la historia. Después con la novela, llegó documentar lo concreto. Eso sí ha costado esfuerzo, especialmente sobre la técnica y uso de cámaras de cajón a principios del siglo XX y los trajes, el maravilloso vestuario de Davinia y Che.

¿Sabías cuál iba a ser el final al comenzar a escribir?

Sabía cuál iba a ser la última imagen del libro, pero no el final de la trama. No soy un escritor que se imponga esquemas y estructure un guion. La mayoría de las veces, me acostaba dándole vueltas a cómo seguir mañana. Hasta que no me sorprendía a mí mismo, no continuaba. Eso es lo verdaderamente potente de la narración. Cada capítulo termina de forma tajante e inesperada. Cuando se escribe sin esquema predeterminado, cuando solamente se pone una banderita de salida y una banderita de llegada, le da al escritor la posibilidad de sorprenderse a sí mismo. Si un autor no se sorprende a sí mismo en el transcurso de la creación, su obra no tendrá alma.

Y después… (Háblanos de proyectos literarios que tengas en mente)

El otro día estuve con Luis Oliva, mi editor, una persona que conoce de sobra este oficio. Él sabe que estoy escribiendo mi segunda novela, y por ello me dio un consejo; que me la tomara con la misma calma que la primera, que había puesto el listón muy alto y que no podía defraudar a los lectores. En esa responsabilidad estoy, intentando sorprenderme a mí mismo. ¿Lo conseguiré? Por mi parte voy a poner toda la creatividad y la impronta de autor a la que hizo referencia mi editor para darme el consejo. Ahora mismo está colocado un banderín de salida, y un banderín de llegada, y 120 páginas que se han reinventado día a día. El Costurero de la Reina (En los tiempos del porvenir), su subtítulo lo dice todo.

Muchas gracias, Manuel. Ya ves que, aunque un servidor sea médico no te ha preguntado por la Sanidad. Demostremos que se puede hablar de literatura sin perturbar lo puramente bello con lo puramente bello y útil.

Francisco Javier Torres Gómez