Entrevista a Elia Barceló


Una novela que lo tiene todo para ser la novela del año, una historia fascinante, bella y adictiva. Hoy queremos compartir con todos vosotros la entrevista a Elia Barceló, autora de El color del silencio, un libro del que en breve compartiremos con todos vosotros nuestras impresiones.

Disfrutad de esta maravillosa entrevista


¿De dónde surge la idea de escribir El color del silencio?

Como tantas veces, la historia surgió de la combinación de dos ideas centrales a las que luego se fueron añadiendo muchas más: por un lado unas informaciones contenidas en el libro de Ángel Viñas La conspiración del general Franco que hacen referencia a la muerte del general Balmes en las Islas Canarias acaecida unos días antes del golpe que desembocará en la guerra civil española; por otro la terapia psicológica conocida como “constelación familiar” que ayuda a esclarecer problemas y traumas del pasado de los participantes. Con esos dos mimbres empecé a construir el cesto que ha acabado siendo una historia de misterios y secretos ocultos en una familia española de derechas afincada en Marruecos y la resolución del asesinato de la hija mayor el día del alunizaje, en 1969.


¿Cuál es su esencia?

La esencia –aunque siempre es desagradable tener que reducir 484 páginas a un par de frases– sería, entre otras cosas, que existen secretos ocultos en la vida de todas las personas y todas las familias, temas de los que no se habla y que, con el tiempo, se pudren y dañan las relaciones con las personas que más amamos. La falta de comunicación y de sinceridad separa a la gente y hace que los dolores duren mucho más de lo que deberían. En la novela se presenta este tema tanto a un nivel familiar como a un nivel mucho más general, histórico, nacional: ese deseo de olvidar el pasado sin hablar de él, sin comprender y aceptar lo sucedido, sin sacar conclusiones, tratando de evitar las consecuencias.
También trato un tema muy fuerte y muy sensible del que prefiero no hablar aquí para no estropearle la sorpresa al lector.


Se trata de una historia que cuenta con muchos ingredientes, ¿cuál es el más destacado?

Es una novela muy de las mías, en la que se combinan elementos procedentes de varios géneros: el trasfondo es de novela histórica (a pinceladas se va contando la historia de la familia Guerrero-Santacruz desde los años treinta hasta la actualidad), la trama tiene un componente de investigación policial, otro de novela psicológica, algo de thriller... Lo que no hay en esta ocasión es elemento fantástico. La novela es totalmente realista y yo diría que lo más destacado son los personajes, especialmente los femeninos, y su evolución. También es la primera vez que utilizo un personaje central –Helena Guerrero– que tiene casi setenta años, es una fuerza de la naturaleza y una gran pintora.


¿Qué tenía de especial el Marruecos del protectorado que lo hacía tan especial y seductor para las personalidades de la época?

Muchas cosas, pero no solo era el lugar, sino también el tiempo. En la novela, cuando Goyo y Blanca, muy jóvenes aún, llegan a Marruecos, estamos en la misma época en que se desarrolla Casablanca, la película. Se trata de un momento en el que la guerra mundial ha hecho que la gente se disperse, que lugares como Marruecos se llenen de personas interesantes, misteriosas, con propósitos ocultos y pasados inciertos. Eso siempre es bueno para una novela.

Y además está la belleza del paisaje, de las ciudades, los colores, los olores... Hay lugares que se prestan particularmente a ser novelados y éste es uno de ellos.


¿Cómo definirías el estilo de esta novela?

Es una novela que se lee muy deprisa porque está construida para llevar al lector a acompañar a Helena Guerrero en una búsqueda que le importa mucho. Las partes que suceden en el pasado son más breves, pero intensas, y están escritas para situar al lector en otros tiempos y mentalidades de modo que pueda comprender mejor las causas de los efectos que está viendo en el presente. El estilo es literario, (de registro alto en ocasiones, casi lírico), pero siempre supeditado a lo que se está contando. No está elegido para impresionar con las palabras sino para acercar al lector a los personajes y los hechos del modo más efectivo posible. Para ello uso también cartas antiguas, e-mails, descripciones de fotos, etc.


¿Cómo fue el proceso de documentación?

Muy bonito, como siempre. Lo paso muy bien buscando la información pertinente, sobre todo la que corresponde a detalles de la vida cotidiana, como el tipo de ropa que se llevaba en cada época, la moda en general, las costumbres, las canciones, hasta el tipo de expresiones que se usaban en cada momento. Hoy, por ejemplo, todo el mundo se partiría de risa si un hombre se refiriese a una mujer diciendo que es un “pimpollo”, pero en los años treinta era lo normal y, usar esa palabra ayuda muchísimo a crear ambiente.

Toda la parte histórica fue también apasionante. Lo único que hay que cuidar luego, al escribir, es no marear con demasiada información, no poner demasiado, dejar solamente lo que es necesario para captar las situaciones y las épocas, sin caer en la tentación de demostrar todo lo que una sabe y ha leído mientras se documentaba.


¿A qué tipo de lector crees que va dirigido tu libro?

A cualquier lector que tenga interés en temas como los secretos familiares, los silencios y la comunicación entre personas de una misma familia, así como el pasado de nuestro país y algunos de los secretos derivados de la escisión de España entre vencedores y vencidos. También me parece importante que la protagonista de la novela sea una mujer mayor, a punto de cumplir sesenta y ocho años, fuerte y creativa. Creo que para las lectoras puede ser muy interesante contar con una protagonista que ya no es joven y tiene mucha experiencia de la vida, y para los lectores es una ocasión de ver el mundo desde una perspectiva femenina poco convencional en la narrativa. Pero, sobre todo, mi libro va dirigido a los lectores que disfrutan colaborando con la historia, descifrando las pistas que yo voy poniendo, anticipándose quizá a las sorpresas que les he preparado. Lectores-cómplices, como los llamaría Julio Cortázar.


¿Qué significa para ti leer? ¿Y escribir?

Yo soy lectora desde los cuatro años. Mi madre me enseñó a leer muy pronto porque, como era la única niña de la familia y no tenía con quién jugar, a veces me aburría. Se le ocurrió que, sabiendo leer, ya no me aburriría nunca, y tuvo razón. Para mí leer es solo ligeramente menos importante que comer y dormir. Leo todos los días, absolutamente todos, por muy cansada que esté. Leer me limpia, me saca del mundo cotidiano, me da ocasión de vivir mil vidas, de aprender en cabeza ajena, de pasar miedo, de reírme, de llorar... Me ha enseñado y sigue enseñándome a escribir y a mejorar como escritora, porque, leyendo a los grandes, he aprendido de ellos. Y leyendo a otros no tan buenos he aprendido lo que no quiero hacer yo.

Escribir es muy importante en mi vida, desde hace ya varias décadas. Primero la escritura interna, el desarrollar una historia en la mente, sin fijarla en el papel ni el disco duro; luego el proceso de conocer a mis personajes, de encontrar la voz del narrador, de dar con el principio de la historia. Esa parte es maravillosa. Luego la documentación, para que lo que cuento sobre el lugar y la época sea verdad. Y después, el deslumbramiento de la escritura en sí, de ir poniendo una palabra detrás de otra hasta completar un capítulo; y a veces la suerte de entrar en “flow”, de sentir que la escritura no da ningún trabajo, que todo fluye de las yemas de tus dedos. Pasa poco, pero cuando pasa es fantástico. Escribir es algo central en mi vida.

De todas formas, si tuviera que elegir entre leer y escribir me quedaría con la lectura. El mundo está lleno de libros maravillosos y la vida es muy corta para leerlos todos.


¿Algún nuevo proyecto en mente?

Yo siempre estoy en marcha. Ahora estoy escribiendo una juvenil fantástica, y tengo otras dos empezadas, de distintos géneros, pero mi mente ya está dándole vueltas a otra historia del mismo estilo que El color del silencio, una historia que aún tiene que coagularse y madurar, pero, como me encanta el proceso, no quiero acelerarlo sino tomarme mi tiempo para hilar bien los materiales, para ir añadiendo cosas. A veces pienso que es algo parecido a lo que hacen los pájaros cuando construyen un nido: ir aportando materiales dispersos que servirán para acolchar el nido y proteger a esos pequeños que aún no existen. Y solo cuando han terminado de construir y se quedan satisfechos, ponen los huevos dentro. Luego, con el tiempo, salen los bebés y el nido adquiere su auténtico significado.



Muchísimas gracias a Elia Barceló por concedernos esta entrevista. Os invitamos a comprar su libro porque estamos seguros de que os va a encantar El color del silencio (Novela)
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3 comentarios, ¡deja el tuyo!

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2 de mayo de 2017, 21:05 ×

Gracias por la entrevista.
Estoy a la espera de impresiones de ese libro, con esa portada tan preciosa.
Besos

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admin
2 de mayo de 2017, 22:49 ×

Gracias por la entrevista y por presentarme a esta autora.
Besotes!!!

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admin
10 de mayo de 2017, 20:01 ×

De seguir ahí donde de a de cerrar se abre un nuevo ciclo a dónde es de enserio

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admin
Gracias por tu comentario :)