Entrevista a Óscar Sejas

Óscar Sejas, foto realizada por Mar Argüello

Tenemos el placer de charlar con Óscar Sejas, un gran poeta al que hemos descubierto a través de Pasaporte, un libro cuyos poemas tienen un sello propio, íntimo y personal en el que muchos nos veremos reconocidos.

Antes de que empecéis a leer la entrevista queremos que leáis la presentación del autor sobre sí mismo y sobre su "Pasaporte"

"Me llamo Óscar y nací un seis de febrero del ochenta y siente, ese día Madrid amaneció nevado, supongo que por eso tiendo a la nostalgia y me siento más cómodo con el frío que con el calor.

Algunos dicen que escribo; aunque en realidad relleno folios con los que hago aviones de papel, con otros hago barcos que navegan a la deriva. Siempre me pareció bonita la idea de introducir mensajes en botellas, supongo que lo que hago se parece un poco a eso aunque viva a kilómetros del mar. Escribo porque me tiemblan los dedos cuando no lo hago. Escribo para calmar mis aguas y también para provocar remolinos. Llevo haciéndolo desde que tengo uso de razón. En el colegio se me daba muy mal jugar al fútbol y prefería quedarme sentado escribiendo o inventando historias. Es muy duro para un niño contarle a los demás que escribe. Así que me lo callaba y lo llevaba en secreto.

Hace diez años abrí un blog "Utopía en días rojos" sin más pretensión que la de mostrar las historias que me nacían dentro a quién quisiera acercarse a leer. En una sociedad donde parece que todo es fugaz, me siento orgulloso de haberlo conseguido mantener vivo, sigo regándolo cada semana con una nueva historia o poema y cada vez llegan más lectores de todos los rincones del mundo. Algunos siguen ahí desde el primer día." 


SOBRE PASAPORTE

"Creo que un poema permite plasmar emociones que te arden dentro sin necesidad de elaborar una trama. También pienso que el poema es muy interpretable, cada persona lo leerá y le dará la interpretación que en ese momento sienta, incluso significados distintos dependiendo del momento. Me parece muy interesante esa posibilidad.

Todos tenemos un pasaporte vital en el que todas las historias que hemos vivido y las personas que hemos conocido han ido dejando sellos, algunos de los cuales nos han permitido llegar a otros lugares donde hemos crecido como personas. En cualquier momento podemos ojear ese pasaporte y recordar dónde hemos estado, lo que hemos sido y tal vez encontrar respuesta a algunas preguntas que nos planteamos sobre lo que somos ahora.

Eso es "Pasaporte", un conjunto de poemas que cuentan mi historia más personal, que han nacido en lugares y en personas que se han cruzado en mi camino y que de alguna manera me han marcado profundamente.

El poemario se divide en cuatro partes bien diferenciadas, la primera habla sobre mi relación amor/odio con las letras, que creo puede ser la relación amor odio que tiene cualquier escritor con su obra, al menos los que escriben por necesidad. Hay una segunda parte que habla de un amor tóxico, casi dependiente, que ha causado mucho sufrimiento y que creo que también todos hemos vivido alguna vez. Una tercera parte que habla de ciudades, o de personas que has conocido en esas ciudades y que inevitablemente siempre vas a ver allí cada vez que vuelvas, aunque físicamente no se produzca el encuentro. Siempre he pensado que lo que da vida a una ciudad son las personas, el resto, son sólo edificios y monumentos. La última parte del poemario habla de un amor sosegado, maduro, sano, independiente, en el que encuentras tu sitio, aunque no sea el sitio que los demás te imponen o te han inculcado. Creo que esos poemas son un grito al amor propio, a respetar las emociones internas y a no tener miedo de mostrarlas aunque, como en muchas historias, no termine con un final de cuento."

¿Qué es para ti la poesía?

Nunca he sabido qué decir cuando me lo preguntan. Creo que definir algo es limitarlo. Dentro de Pasaporte hay un poema, “Carencias”, que escribí a raíz de una entrevista en la radio en la que me hacían esta misma pregunta y a la que no supe dar respuesta. El poema termina de la siguiente manera y creo que actualmente sigo pensando lo mismo.

“Algún día entenderé,
que la poesía sólo es una máscara,
con la que disfrazo todas mis carencias”

¿Por qué es diferente Pasaporte a otros poemarios?

Supongo que cada poemario es diferente porque cada autor deja una huella personal en el mismo; al menos Pasaporte tiene mi huella, no sé si Pasaporte es diferente a otros, pero puede decirse que lo he escrito yo, es fácil reconocerme. Mi editor puso mucho empeño en que todo estuviera escrito con mi “voz”, y trabajé mucho ese aspecto.

Y en cuanto a diferencias físicas con otros poemarios, Pasaporte tiene ilustraciones, creo recordar que unas doce y lo curioso de esto es que nacieron a la vez que los poemas, es decir, no se terminó el poemario se le entregó a la ilustradora (Carla Muñoz) y ella dibujó lo que quiso. Carla Muñoz y yo somos amigos, pasábamos épocas vitales parecidas y fue un trabajo conjunto, empezamos a trabajar en ello antes de saber ni siquiera que iba a terminar siendo un poemario, simplemente por placer o necesidad, los poemas nacían a la par que las ilustraciones y viceversa, unos bebían de otros. Cada ilustración tiene todo el sentido dentro del poemario y me gusta considerarla como una estrofa más dentro de los poemas. No he encontrado eso en muchos poemarios por lo que creo que es una diferencia notable.


El título tiene mucho significado, ¿cuantos sellos has estampado en él? ¿cuál es el poema que fue más difícil de escribir y por qué?

Sellos vitales muchísimos, está lleno de referencias importantes para mí que me han marcado y que me han hecho crecer. Ciudades, personas, experiencias; algunas mejor camufladas que otras. En cada poema hay una o varias referencias pero creo que cada persona puede leerlos y hacerlos suyos, porque en realidad no cuento nada que no nos pueda haber pasado a todos.

Y sellos físicos un montón. Llevo un año viajando por toda España con el poemario, dando recitales aquí y allá, todo empezó en Madrid y ya he pasado por Barcelona, Málaga, Rueda, Badajoz, Cáceres, Las Palmas de Gran Canaria, Valladolid… y muchos lugares que todavía me quedan por visitar. Creo que cada persona a la que he firmado el libro ha dejado su sello de alguna forma en él. Y los que lo han leído y nos les he firmado también. Es un libro que no parará de sellarse.

En cuanto al poema más difícil de escribir yo diría que fue “Solo poesía” porque habla de la relación amor-odio que todo escritor que escribe por necesidad tiene con su propia obra. Siempre te dicen que escribir es genial y que mola un montón, pero la escritura no es algo que pueda forzarse y, cuando aprendes a vaciarte con ella y no eres capaz de escribir dos líneas seguidas con sentido, entonces se convierte en una condena. Y de eso habla este poema, que es de los más largos y más sinceros que he escrito nunca. También me costó mucho escribir “Ciudad del sur” y “Ciudad condal” porque ambos cuentan la historia de una derrota: la mía. Son poemas que me hicieron sangrar mientras escribía.

¿Qué sellos te quedan por incluir en tu pasaporte vital? ¿y en el viajero?

Espero que muchas personas y muchas ciudades sigan dejando huella en mí. Mientras siga viviendo, mi pasaporte vital seguirá creciendo. Es inevitable, a no ser que vivas con los ojos cerrados y el corazón en una caja y evites a toda costa nutrirte de lo que te rodea.

En el viajero me encantaría poner un sello de cada país del mundo, pero como eso me va a resultar casi imposible, por falta de tiempo y sobre todo medios económicos, me conformaré con tener sellos de los cinco continentes. Me queda mucho por viajar todavía.

¿Qué poema de este pasaporte fue más complicado escribir?

¿Del viajero? Supongo que cada viaje que me ha marcado ha tenido sus más y sus menos, pero en Portugal fue donde realmente descubrí lo que era la poesía, es por el ambiente que se respira, el olor de los adoquines en las calles. Lisboa y Oporto tienen esa magia que no sabes bien lo que es pero que te marcan para siempre. En Pasaporte hay un poema a Lisboa que me costó especialmente, porque quería que tuviera la misma magia que yo sentí en esas calles, que fui capaz de respirar. Y no sé si llegué a conseguirlo del todo.

¿Qué poetas han sido referencia para ti?

He leído mucho a Lorca, a Salinas, a Benedetti, a Neruda, a Pessoa y son los que destacaría como fundamentales, pero sin embargo, aunque sus poemas me han acompañado en momentos vitales importantes, creo que en mi manera de escribir me identifico sobre todo con poetas actuales, que no tienen el reconocimiento que se merecen pero que cada vez que leo son capaces de golpearme el alma: Batania y Chapu Valdegrama me parecen enormes. También bebo mucho de referentes muy cercanos a mí, con los que habitualmente comparto recitales, charlas, etc, que son capaces de ir más allá y de componer cosas muy interesantes como Kris León, Luis Cano, Irene deWitt o Marina Casado. Es imposible leerlos y no tener ganas de ponerte a escribir de inmediato.

¿Hasta qué punto consideras importante la cercanía con tus lectores?

No es algo que haya buscado a propósito nunca, sin embargo vengo del mundo de los blogs en que el feedback a través de los comentarios es una constante. Creo que soy bastante accesible y que esa cercanía aprendida es algo que mantengo o trato de mantener siempre. Y esa cercanía la he trasladado a casi todo lo que hago. Cuando hago un recital siempre disfruto más en las salas pequeñas, donde puedo estar cerca del público y sentir ese calor que en un escenario grande no sientes de la misma manera. También tengo dos proyectos que mantengo en mi página de facebook: #fotoversos y #poemasalvuelo donde en el primer caso los lectores me aportan una fotografía hecha por ellos y le pongo algunos versos que me inspire y en el segundo me proponen un tema a partir del cual escribo un poema. Supongo que son maneras de no perder nunca esa cercanía.

Foto realizada por Alejandro Cruz

¿Prefieres textos/poemas incendiarios o tranquilos?

Alguien me definió una vez como imprevisible, tengo textos que empiezan muy tranquilos pero que rompen siempre al final. Es raro encontrar algún texto mío o poema en el que no haya un giro final. Creo que también es acorde con mi forma de vivir o de entender la vida, casi como una montaña rusa. Así que creo que prefiero combinar ambas facetas, que lo tranquilo lleve al incendio y viceversa.

Recomiéndanos un libro

La tregua de Mario Benedetti.
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