Crónica del encuentro con Mayte Uceda



Mayte Uceda nos habla de su último libro “Alicia o el teorema de los monos infinitos”. En la presentación la ha acompañado también Isabel Santos de la editorial Planeta.

Mayte: La idea para esta novela surge en parte porque yo quería una mujer bodeguera ya que hay muy pocas en España, en la Rioja sé que hay una y en Mallorca encontré muchas.

El diario de Mallorca tenía un reportaje sobre 4 o 5 mujeres bodegueras de la isla y me llamó mucho la atención. Pensé en situarla allí y por ahí empecé.

No sabía nada de viñedos así que contacté con Catalina Ribot de bodegas Ribot. Fue muy amable porque gracias a ella le pude dar a la novela ese contexto un poco más real. Le pedí que me detallara lo que hacía en la bodega y en el viñedo porque son dos cosas distintas. En el viñedo digamos que cada mes se hace una cosa y luego la bodega también tiene su desarrollo.

Me parece muy interesante el personaje de Alicia. Es una mujer joven que se queda viuda con 33 años y a la muerte de su marido, que es un bodeguero mallorquín, hereda su viñedo. También heredó su perro. En las dos cosas ella ni sabe nada de viñedos, ni tampoco le gustan los perros, lo que digamos tiene doble problema.

Con el viñedo tuvo que empezar a aprenderlo todo de cero porque ella llevaba solo la parte administrativa nada que ver con el resto de actividades. El perro la odia porque estaba muy metido con su amo y de alguna forma la hace responsable de esa desaparición. Es como que intuye que ella tiene algo que ver con que su dueño ya no esté y se porta muy mal con ella y le hace muchas pifias.

Y luego aunque lo aprende todo desde el principio el viñedo no va bien. Ella piensa que es por su incompetencia, porque no sabe estar al mando. Luego hay digamos un personaje villano que es el mayor bodeguero de la isla que es un señor que además de los viñedos se dedica al turismo y un poco que la persigue, la ataca para que venda su viñedo porque tiene un microclima especial, que hace que la fruta sea muy buena, aunque ella no sea capaz por su desconocimiento de lo que es llevar un viñedo y una bodega. Al final el viñedo acaba notando esa falta de experiencia.


Entonces como se ve tan agobiada, porque ve que la producción va a menos, al final cede y le vende a Gelabert, el bodeguero este, la mitad de su viñedo que son dos fincas “Los vientos” y “La Rodona”. Le vende “Los vientos” y se queda con 14 hectáreas de la otra finca.

Esa inyección económica le sirve para aguantar un tiempo más pero al cabo de 6 años, empezamos con que Alicia tenía 33, ahora ya tiene 39, en todo ese tiempo la producción fue a menos. Le da para pagar a sus trabajadores.

De repente hay dos cosas: por un lado esa inseguridad en el negocio. Ella quiere no necesariamente un hombre que la acompañe, ella nota la falta, nota la soledad. Lleva 6 años sola y con un negocio que no domina pero también la soledad emocional. Porque se lleva bien cuando es algo buscado, hay personas que se sienten bien solas y que no necesitan a nadie pero en el caso de Alicia es una soledad impuesta por la muerte de su marido. Este se muere de una forma un poco rara, pero cuando lo leáis quiero deciros que es algo no tan descabellado.


Preguntas del público: murió como vivió: haciendo reír. Así lo dices en el libro.

Mayte: bueno seguro no sabéis que esta noticia existió de verdad, pasó de verdad a un señor. El marido de Alicia era un amante de los animales, por eso tiene a Milo tan consentido. Como se dedicaba a la bodega y él quería ser veterinario pero al final los viñedos le tiraban más, colaboraba como voluntario en un zoo de Mallorca. En un simulacro se disfrazó de gorila para dar más realismo al evento pero había un guardia de seguridad que no estaba avisado de que iba a haber un humano vestido de gorila por ahí a sus anchas y acabó disparándole un dardo en el que culo cargado para un gorila. Entonces Alfredo, que así se llama el marido de Alicia, tuvo una reacción a este sedante y se fue para el otro mundo.

Pero eso existió, lo que pasa que en el caso real este hombre no se llegó a morir aunque le dispararon en los mismos circunstancias. En el caso de Alfredo yo necesitaba que se muriera.

Entonces al cabo de 6 años de estar sola nota esa falta. Alicia enviudó sin tener hijos. Tiene 39 años y las mujeres digamos que tenemos que reconocerlo, ese reloj biológico que nos marca los ritmos de los niños y la familia y ella se ve como que es ahora o nunca y se lanza a buscar pareja por Internet a través de una página de contactos.

Tuvo varias experiencias hasta que aparece el “Homo perfectus” como dice ella, el dios de dioses pero no solamente porque Marcos -el corso- no porque sea muy atractivo que lo es, sino porque domina su negocio.

Marcos es un ingeniero agrónomo en Córcega, que es una isla de mucha tradición vinícola. Él domina el negocio de los viñedos y claro ella piensa “es lo que me hacía falta a mi” y empiezan una relación por carta. ¿Y qué es eso de por cartas? Él le pone una condición y es que no le gusta la mensajería electrónica ni nada que tenga que ver con eso, entonces le pide relacionarse a través de correo postal.

Eso a ella al principio le parecía raro, con lo bien que están las redes sociales y lo instantáneo que es. Una carta en lo que va y viene de Córcega pasa 15 días… pero acepta. Empiezan a conocerse un poco hasta que llega un momento en que él se planta en la isla. Un día le dice mañana voy y se planta en la isla.

Alicia tiene una hermana que es como su madre, es la que está diciéndole siempre los pros y los contras de lo que puede pasarle cuando se entera que este hombre es corso. Para ella corso es como albanokosovar porque Córcega tiene una historia un poco turbulenta.

Los corsos llevan más de 200 años siendo franceses y no les gusta, es una situación un poco convulsa. Tiene el índice de criminalidad más alto de Europa. En el 2014 (cuando estaba escribiendo la novela) me llamó mucho la atención este dato por eso lo utilicé, porque es inaudito que una población de 200 mil habitantes o así, tengan más asesinatos que en toda Francia junta y sus índices se extrapolan a Europa entera.

Digamos que Córcega es una Sicilia francesa, tienen muchos atentados, protegen mucho su identidad, no les gusta mucho el turismo, nos les gusta que se construya en sus costas. Esto era algo que yo ignoraba la verdad. Tengo un amigo francés y fue la primera vez que oí hablar de este problema y de esta conversación con él surgió que un día yo tenía que hacer un personaje corso porque iba a dar mucho juego.

Alicia no sabe nada de eso ni de donde eran los corsos, esto le pilla todo desprevenida pero la hermana si lo sabía porque había estado en Córcega, lo que pasa que aunque al principio Alicia se vuelve un poco recelosa con el tema de le olvida enseguida al ver la foto y al ver que las cartas son cada vez más…. Aunque es un poco distante en el trato si es verdad que es un poco embaucador y es como si le dijera que necesita novio. Empiezan una relación en la distancia, también por el medio a Alicia se le incendia el viñedo, todo apunta a Gelabert, el hombre este que la está presionando para que venda el resto del viñedo.

Creo que la novela tiene la parte romántica que está bien, es un romance que puede gustar más o menos pero tiene también otros ingredientes, incluso una parte de misterio, una de intriga, el villano malo que no es que sea malo malísimo, a lo largo de la novela se descubre quien es Gelabert y las intenciones que tiene y lo que hace o hizo y ella y sus trabajadores creen a pies juntillas que este hombre fue quien le incendió el viñedo.

Se queda sin prácticamente la mitad del viñedo. Ya cuando ella había vendido una parte, se incendia otra parte del viñedo y se ve acabada. Sabe que no va a recuperarse a menos que haga una inversión de dinero muy importante. Entonces Marcos cuando se entera del incendio se planta en la finca y le dice “yo quiero ser tu socio inversor”. Ella le dice que no puede darle beneficios porque no tiene.

Hay también una historia de amor paralela de sus trabajadores, que son los que la ayudan y sacan las castañas del fuego. Uno tiene un hijo y otro una hija. El chico es colombiano, tiene 22 años, la madre se lo llevó de aquí joven y entre medias estuvo allí en la cárcel. Es un chico muy bueno con el que Alicia congenia muy bien pero el padre de la chica (que tiene 17 años) no lo quiere, no quiere que se acerque a un ex-presidiario.

Y esta es la historia de amor paralela, que son historias secundarias pero que enriquecen la novela. Luego están Dimitri y Natasha que es una manera de personificar la parte sensible de tu cabeza con la parte más racional digamos. En vez de poner al angelito y al diablillo pues son Natasha y Dimitri que le dicen constantemente lo que tienen o no que hacer.

Cuando decidí hacer la novela con un poco de sentido del humor, necesitaba unos elementos que mantuvieran ese humor porque me di cuenta de que era muy difícil hacer reír. Es más fácil hacer llorar y más complicado hacer reír.

Virginia, la hermana de Alicia, desde el principio tiene ese punto contradictorio, desde que son pequeñas. Lo que para ella está bien, no le parece bien para la hermana. Tiene su peso en la novela con sus ocurrencias y sus cosas, pero necesitaba también que Alicia no estuviera tan sola de ahí este personaje.

Nina es una mujer que anteriormente tenía una agencia matrimonial, hay muchas en España y por eso se me ocurrió. Viene de una agencia matrimonial que se modernizó y abrió esta página web. Cuando conoció a Alicia fue como si la adoptara y le dijo “yo te voy a conseguir un hombre”. Aunque ya lleve dos matrimonios fallidos a sus espaldas, ella está convencida que va a encontrar el hombre adecuado para Alicia y lo encuentra.

Otro dato que no se si sabían es que el 40% de las mujeres que buscan pareja lo hacen por internet pero el 40% de los hombres que buscan pareja lo hace a través de su círculo de amistades con lo cual las probabilidades…

Aunque es verdad que todavía hay cierto prejuicio con la forma de buscar pareja en internet a Alicia le parece un disparata hasta que ve la foto.

Público: ¿de dónde te sale ese humor que plasmas en la novela?

Mayte: en este libro me dejé llevar aunque tenía una responsabilidad porque lo estaba escribiendo para ellos, yo estaba en la tesitura de si seguir o no mi anterior novela que para mí fue la que más oportunidades me dio y que ha gustado muchísimo.

Público: cuando has dicho “la estaba escribiendo para ellos” ¿la estabas escribiendo para Planeta?”

Mayte: sí

Público: tienes un humor muy inglés, diferente ¿de dónde sale?

Mayte: con este libro tenía que decidir si seguía la línea de Rebeca o hacía algo distinto. Una novela romántica con sentido del humor. Yo ya tenía algo escrito de la novela y la reescribí, le acoplé este humor que le faltaba porque era más seria, más al estilo de la anterior novela y lo que hice fue ser yo y dije si gusta y si no… pero soy yo y me dejé llevar, escribiendo y narrando es la vez que más me dejé llevar por mi instinto.

En la de Rebeca por ejemplo, venía de una novela que se había vendido, tuvo buenas críticas es verdad pero en la de Rebeca estaba un poco más encorsetada, tienes miedo a escribir cosas que no se deben, a defraudar, a inventarte cosas…aquí me dejé llevar. El sentido del humor bueno…
A veces te sale solo, a veces te tienes que dejar llevar, a veces ves que llevas mucho escrito y que falta. Es también la inexperiencia de haber escrito algo así antes. Vas puramente por instinto

Público: ¿cómo contactaron contigo los de Planeta? ¿Lo vieron en Amazon y les gustó la novela?

Mayte: supongo que algo verían en Amazon. “Un amor para Rebeca” había estado vendiendo mucho, número uno de Amazon y por aquel entonces todavía no habían contactado para traducirla al inglés y al alemán. Entonces Emilio de la editorial me contactó y me dijo que había leído algo de “Los ángeles de la torre”, le había gustado, le parecía que yo era versátil, que lo mismo escribía una novela paranormal que un romance, que me adapto.

Me preguntaron si tenía nuevos proyectos y le conté que estaba escribiendo esta. Me dijo entonces cuando la termines nos la mandas y bueno… fue sincero en todo momento. Me dijo si nos gusta y nos cuadra pues te la publicamos. Tardé 8 meses en escribirla. No sé si soy lenta o rápida. Si es verdad que voy progresando, la primera la escribí en dos años.

Público: ¿qué diferencia has notado entre publicarlo en digital, que probablemente la has tenido que corregir y editar tú, a hacerla en Planeta que lo habrán hecho ellos?

Mayte: yo me preocupaba también por dar un cambio de estilo, tenía miedo de que todos los lectores que había conseguido con Rebeca con esta se sintieran decepcionados por el estilo. Es más ligera, tiene un humor que no tiene la de Rebeca, esta está igual más enfocada a sentimientos, más dramática y esta otra es una novela ligera, para reírte un rato. Tiene más ingredientes y un entorno precioso como es el del norte de Mallorca y los viñedos. Es una zona que se conoce muy poco y es espectacular.

Público: ¿en qué género te sientes más cómoda? Porque claro de paranormal a romance…

Mayte: más cómoda… Es paranormal en el sentido de que cuando empecé a escribir “Los ángeles de la torre”, estaba muy de moda “Cazadores de sombras” “Crepúsculo” y todos estas y pensé ah pues yo tengo una idea mucho mejor. De hecho “Los ángeles de la torre” creo que tiene un punto muy original y es de mis 3 novelas la que trabajé muchísimo. Tiene casi 500 páginas y es la mejor valorada de mis novelas. Si es verdad que tiene muchísimo menos lectores, pero los lectores que la leyeron la valoraron muy bien y de ahí luego me leían Rebeca también.

Creo que “Los ángeles de la torre” tiene un punto distinto, una versión de ser paranormal que se asocie con término de vampiro pero que no son vampiros. En ningún momento hablo de vampiros.
Me sentí muy cómoda escribiendo “Un amor para Rebeca” porque me parecía más sencillo escribir las emociones. El drama se genera más rápido, pero hacer reír… Pero en esta me sentí más yo. Me dejé llevar por el sentido del humor. Es no ponerle barreras a la mente.

Público: ¿te han ofrecido si esta sale bien publicar las anteriores en papel?

Mayte: primero hay que ver cómo sale esta. Soy consciente de que esto es un negocio, es así y lo comprendo, si se vende pues bueno, ya veremos. Estoy muy contenta, será porque nunca esperé nada.

Público: ¿siempre metes algún tema social porque te interesa? Con Rebeca fue lo del referéndum en Escocia y con este está el tema del muchacho colombiano que es secundario pero también tiene su puntito…

Mayte: pues no, no creo que lo haga de forma premeditada simplemente por buscar el conflicto. En el caso de Escocia tuve algunos comentarios. Cuando escribí la novela de Rebeca las chicas son de Barcelona, pensé y decidí…sabemos que en Cataluña está el tema independentista y claro yo lo conté con unas chicas que son de Barcelona entonces ¿debería también meter el conflicto catalán?

Pero claro si meto también el conflicto catalán y el conflicto escocés al final esto se hubiera entendido bien en Cataluña pero a lo mejor no se hubiera entendido bien fuera de Cataluña. Entonces tomé la decisión de no incluir el tema catalán en la novela. Pero es que es una novela de amor, no quería que fuera política, no quería politizar el problema hasta ese punto. No quería escribir sobre eso y tampoco es algo que sea tan evidente en la novela, simplemente se menciona el referéndum y si es verdad que el protagonista es algo así….

Público: el personaje de Marcos ¿de dónde lo sacaste?

Mayte: ¿te refieres físicamente?

No me gusta poner fotos de los personajes cuando promociono una novela. Quizás yo describo un personaje rubio como en “Los ángeles de la torre” y una amiga me decía que no le gustaba porque ella se lo imaginaba moreno porque le gusta así y luego pasa que a lo mejor una autora te dice pues este es mi protagonista y a lo mejor a ti no te gusta y pierdes el interés en leer la novela solo porque ese protagonista que te puso a ti te cae mal. Entonces prefiero que cada uno se lo imagine a su forma.

Público: qué nos puedes contar sobre Mayte Uceda

Mayte: lo mío siempre fue la música y mi gran pasión. Jamás pensé en escribir, no puedo decir que escribía cuentos de pequeña.

Aprendí a tocar la guitarra muy joven y componía mis canciones y feliz. A los 20 y pocos años formé parte de un grupo musical. Fue una época para mí de las más felices porque yo disfruto con la música muchísimo. Eso no fue a ningún sitio y mira que le puse empeño. Nos presentamos a concursos, tocábamos aquí y allá.

Comencé a escribir con 40 y pocos años. Si es verdad que me pasé 15 años escribiendo diarios personales casi a diario y novelaba un poco claro (sonríe). Me gustaba mucho y tengo muchísimos diarios de todos esos años. Creo que eso me enseñó a narrar.

Cuando empecé a escribir “Los ángeles de la torre” yo hacía como en mi diario, lo hice fácil para mí porque es en primera persona, como en un diario y luego de forma cronológica…

Público: pero es más difícil, la primera persona suele ser difícil, es más arriesgada.

Mayte: si, puede ser lo que pasa que o conectas o…pero yo era la que estaba acostumbrada a hacer, a contar lo que me pasaba o pasaba a mi alrededor y fue muy sencillo. Empecé sin estructura, de principio a fin.

Público: pero ¿alguien te motivó para ello?

Mayte: yo había estudiado informática de gestión. Estuve trabajando 8 años hasta que me casé, vine a Madrid y dejé el trabajo. Luego nació mi hijo y pensé que como aquí no tenía familia o el niño se pasaba el día en la guardería o uno de los dos se dedicaba a cuidarlo. Entonces dije, voy a dedicar unos años a cuidarlo yo. La verdad es que lo disfruté, sólo tengo uno.

Cuando volvimos a Asturias estuve estudiando mientras cuidaba a mi hijo. Estudié el grado de educación social. No llegué a terminarlo porque se cruzó por el medio esto de escribir (sonríe) entonces dije no puedo, no doy para las dos cosas entonces decidí probar. Pensé, voy a darme dos o tres años escribiendo y si me funciona…que no me funciona, pues acabo la carrera.

Es muy difícil cuando una mujer decide dejar la vida laboral y dedicarse a criar un hijo. Reinsertarse después es muy complicado sobre todo si tienes 40 años como era mi caso y encima la crisis que nos vino. Me dije a mi misma, voy a probar a escribir una novela a ver qué pasa. Se la di a leer a mi marido, le di 30 páginas y le dije que era de una amiga y dijo que estaba bien, no es muy expresivo. El final si lo cambié por él, me dijo que así no podía acabar y lo mismo ha pasado en el final de esta novela.


Desde Libros que voy leyendo te damos las gracias por este momento tan agradable que hemos compartido y esperamos que sigas escribiendo y emocionándonos o haciéndonos reír con tus novelas.
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1 comentarios, ¡deja el tuyo!:

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28 de julio de 2016, 23:56 ×

Tuvo que estar genial el encuentro! Gracias por la estupenda crónica.
Besotes!!!

Gracias Margari por tu comentario!
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admin
Gracias por tu comentario :)