Crónica del encuentro con Francisco Narla


Hemos asistido en The Geographic Club, a la presentación de “Donde aúllan las colinas”, el último libro de Francisco Narla. Lo acompaña para hablarnos del mismo, Isabel Santos Jefa de prensa de Planeta.

Isabel: esta es su novela más personal y con la que más contentos están en la editorial. Francisco cada vez escribe y se entiende mejor.

Francisco: lo primero que me gustaría decir es gracias. Siempre digo que los lectores son los jefes y yo pago los garbanzos gracias a que la gente compra novelas.

Además, esta novela en concreto es un agradecimiento tácito a los lectores que me han seguido desde hace tiempo. Les doy un cachito de mí. Lo he hecho lo mejor que he podido, de sincero corazón les doy algo de mí, algo de mí que es mentira porque es algo de Delibes, es algo de Jack London, es algo de Figueroa, algo de los muchos que han hecho lo que yo soy y quizás así se cierra el círculo.

El otro día me hizo mucha ilusión porque me dieron el premio “La Trucha de Oro” por defensor de la naturaleza y por hablar bien de los montes gallegos, de Galicia y tal. Un premio que también le habían dado a Delibes y me hablaban de ello, me decían: “ahora tú te sientes incómodo porque te comparen, porque te pongan bajo la sombra de Jack London”. No al contrario, me siento maravilloso y creo que se está cerrando un círculo porque estoy devolviéndole al lector lo que en su momento ellos me dieron a mí y me hicieron lo que soy como lector y como escritor.

Y sí que es una novela muy especial porque doy mucho de mí y gracias por estar aquí a los que me siguen desde el principio. Yo veo hoy “Los lobos del centeno” y me parece que está llena de errores y cagadas. Cuando la acabé pensé que iba a ganar el premio Nobel (sonríe) y no tengo palabras para deciros cuanto os agradezco que hayáis estado conmigo todo este tiempo y que confiéis en mis historias.

Preguntas del público

¿Qué pasa con los lobos? Hay últimamente muchos artículos, libros. Oigo hablar mucho de ellos

Francisco: no sé, para mí es un animal totémico. Lógicamente aquí no iba a serlo el hipopótamo, el cocodrilo o el león.

El lobo es el protagonista de la novela. Además ha sido un trabajo muy complicado porque yo no quería humanizarlo, no quería hacerlo de forma tal que estropeada al lobo.

Es un lobo que además desde el punto de vista biológico, ecológico y fisiológico se comporta como un lobo y mi trabajo me llevó mucho a leer y a hablar con muchos expertos para que todos los detalles que podía usar del lobo fueran correctos. Y era muy difícil desde el punto de vista de la documentación, como siempre. Pero además tenía la carga de que me privaba de mis herramientas de trabajo. No tenía diálogos por ejemplo, no podía hablar de las emociones. En ningún momento digo las emociones del lobo, digo lo que está pasando sin más por qué no quería humanizarlo entonces eso lo hacía muy difícil.

Llevo dos días súper intensos. Nunca una novela mía había tenido una acogida así. Nunca se me había puesto delante un periodista diciendo que había llorado como un niño al llegar al final de la novela. Está recibiendo un cariño que me deja sobrecogido. Y me decía un periodista “si es que hay muchos más personajes porque está el viento, está el río, está el monte”. Y es verdad porque para poder tener diálogos el lobo no puede hablar pero si puede manejarse con el entorno. La novela empieza con una frase que es “se lo conté al viento”. Claro el lobo no puede hablar pero si puede tener esa interacción con el viento que le dice al lector lo que está pasando. Fue muy complejo literariamente desde el punto de vista de la documentación pero desde luego es el protagonista principal.

Cono decía es un animal totémico que está dentro de nuestra cultura, nuestra tradición oral y que eso lo hace muy importante, muy presente y que además en este momento cuadra mucho con la mentalidad que yo creo que a la humanidad le hace falta. Una nueva ilustración, un periodo de la luz, le falta conocer algo más.



Creo que estamos en un periodo oscuro porque vivimos en un mundo en el que faltan muchas cosas a mi juicio. Pero parece que una cosa de las que no falta es cuidar lo que tenemos. Entonces es un buen momento para hablar de los lobos, de la naturaleza, yo creo que eso es lo que pasa. En mi caso, es que crecí entre ellos, con sus historias y lo llevo en la sangre y no sólo pasa eso sino que de pequeño tuve la fortuna de escucharlos y de verlos y ahora de adulto vivo en un lugar que tiene la segunda mayor población de lobos de Galicia. Puedo ver su rastro a menudo, los escucho por las noches y los puede ver. Se puede entender mucho mejor en las últimas palabras del libro, en el epílogo. Como que he acertado y es el momento adecuado para la novela.

¿No te sientes un poco a contracorriente? Esto no es una crítica, pero parece que están reivindicando mucho lo nuestro, lo español como es el lobo y la historia de España.

Francisco: no, si lo he hecho siempre. Desde “Los lobos del centeno” hasta “Donde aúllan las colinas” en todas mis novelas Galicia es protagonista, nuestra cultura es protagonista, nuestra historia es protagonista. Siempre lo digo, el 85-90% de las novelas de Stephen King transcurren en Maine y además eso no supone un problema. Entonces ¿por qué que un escritor escriba de España tiene eso que suponer un problema? en absoluto.

De hecho ahora que mis novelas están siendo traducidas al japonés o llegan a cualquier parte lo que me siento es agradecido de que haya gente que pueda leer sobre Galicia, sobre la historia de España, sobre las cosas tan emocionantes que han pasado aquí en cualquier parte. No me siento a contracorriente, me siento muy a gusto. Me parece que es algo que debo hacer. ¿De quién soy deudor yo? De la cultura que bebí de pequeño, de la tradición oral, de los cuentos que me hacían, de esos cuentos de invierno. Lo menos que puedo hacer es devolverlo.

El escritor lo que tiene que hacer es entretener, luego ya todo lo demás viene después. La novela tiene que ser divertida, tiene que funcionar como entretenimiento. Y si viene algo más que la novela: tiene su etapa, tiene su texto, tiene un mensaje filosófico, tiene algo más; bueno pues bienvenido sea pero lo primero en una novela es entretener. El resto son aderezos deseables pero son sólo aderezos.

A parte de esta documentación que nos has dicho sobre cómo actúa el lobo, los expertos como tú dices avalan que está bien contada pero también los historiadores.

Francisco: la verdad es que se han portado siempre bien conmigo. Soy muy maniático de la documentación y casi todo lo que aparece en mis libros, en mis novelas, tiene un sentido específico.
Errores cometes, es inevitable, pero procuro ser cuidadoso con esto y me siento muy afortunado de recibir respuesta cuando por ejemplo algún experto en algún tema se me acerca.

Por ejemplo en Assur un médico una vez se me acercó y me dijo que en el embarazo sabía que iba a ser especial, que iba a tener gemelos por cómo estaba yo describiendo el periodo de gravidez. Y le dije que se lo agradecía mucho porque he hecho un esfuerzo grande para describir esas escenas de manera correcta. Y cuando eso se me vuelve es una recompensa maravillosa. O cuando se dan cuenta de esa trampa literaria que he hecho con el viento “el lobo puede hablar con el viento” cuando me lo han dicho en una entrevista piensas que es fantástico porque si te has dado cuenta de todo el trabajo que me ha llevado hacer y conseguir esto pues es maravilloso. Entonces que te devuelvan estas cosas es siempre muy agradecido.

Me ha chocado mucho y no es un spoiler (sonrisas)…

Francisco: yo creo que la novela esta no tiene spoiler. Me refiero a que tiene una carga literaria y argumental en la cual aunque tú sepas lo que va pasar no tiene importancia. Por ejemplo no se sabe quién es Julio César hasta el final de la novela pero aun así funciona bien.

De julio César iba hablar porque es la figura del libro que más me choca a mí personalmente. Me resulta muy chocante porque has hecho de él un retrato muy malo, o sea quizás tenemos una imagen más idealizada de julio César, de grandeza y aquí parece otra historia. ¿Es que mi idea es muy falsa o es que has querido plasmar otra idea de César?

Francisco: no, yo lo he plasmado como es. Todo en términos históricos es riguroso, su visita etc. Que tú le des un aire más bueno de lo que aparece en la novela es una cuestión tuya personal.

Desde luego es una figura controvertida, piensa que ha sido acusado de sodomita y embaucador de mujeres. Las dos cosas a la vez y sodomita en el sentido que le daban los romanos y los griegos porque para ellos la sodomía no era un problema si eras tú el que… pero si recibías era malo.

Entonces ¿qué es la verdad de Julio César? No lo sé, pero es que él en esta novela no es Julio César: eres tú, soy yo, es la humanidad. El lobo se enfrenta a las visiones de la loba, a los hijos de la loba, a Roma. A la Roma del pasado y a la Roma del presente que somos nosotros, los herederos.

Entonces Julio César pudo hacer cosas maravillosas y sería muy buena gente (que yo lo dudo). Pero no es lo importante porque en la novela él no está pintado ni siquiera al completo porque no interesa, no es la figura principal, sólo me sirve para darle las pautas argumentales necesarias. Y esas pauta argumentales son una codicia propia y llena de Julio César que además aunque no tengamos prueba argumental histórica como me decía un entrevistador de la radio, que es historiador además, me decía: “puede ser que de lo que tu cuentas no haya prueba histórica pero cuadra todo tan bien, porque entre otras cosas su imperio se sostiene tan bien gracias al oro que sale cada año de Galicia”. Y Octavio no conocía Galicia, la única vez que se había acercado a España fue a Calpe a ver a su tío después de ganar en la Guerra Civil. ¿Cómo sabía Octavio que había oro en el noroeste español? El único que llegó en esos momentos al noroeste español fue César que sabemos que estuvo. Entonces mi novela no presenta al Julio César más amable, puede ser que no, pero ni hace falta ni era la intención. La novela es el lobo.

¿Cuánto tiempo te ha llevado escribir esta novela?

Francisco: La novela estaba preparada para salir hace once meses y el problema fue lo de Germanwings que convirtió mi vida en un torbellino así de repente porque “Caja negra” de repente llamó la atención y hubo que reeditarla, y pasó lo que pasó. Pero contestando a la pregunta, la novela curiosamente es mi novela más pequeña pero tardé un año en escribirla igual que Assur o Ronin porque es la novela que más trabajo me ha costado escribir con mucha diferencia.

¿Es entonces la que más querrás por haberte costado más?

Francisco: Cuando le preguntas a un padre a quién de sus hijos quiere más…no, quieres a todos tus niños igual. Lo que sí es verdad que siendo honesto yo creo que cualquier escritor, pintor o artista, que se esfuerza por hacerlo bien con el paso del tiempo aprende mucho. Y aprender mucho tanto leyendo como escribiendo lo que haces, es mejor.

Lo que sí que es cierto es que creo que “Donde aúllan las colinas” es mi mejor novela pero es fruto de la experiencia, de la trayectoria y del trabajo. Y lo creo sinceramente. Mirando mi pasado veo que hay cosas que a lo mejor encuentro muchos defectos, creo que tendría que estar mucho mejor escrito de lo que está como por ejemplo en “Los lobos del centeno”.

Mi mayor satisfacción e ilusión que recibo de los lectores es cuando me envían un correo con una imagen de un cachorrito al que han llamado “Furco” por Assur. Cuando estas cosas pasan te llevas el mejor regalo.

Todas mis novelas tienen mucha emoción y mucho sentimiento pero creo que esta tiene mucho más y la que viene… no lo que hace un hombre por la mujer que ama, no, lo que hace por salvar el recuerdo de la mujer que ama. Esa es la siguiente.

¿Las ilustraciones interiores son tuyas?

Francisco: no. La portada y las portadillas de los capítulos son basadas en bocetos míos pero el desarrollo es del departamento gráfico de planeta. También pasó con Assur y con Ronin. Afortunadamente me dejan a mí hacer bocetos con mis ideas y luego ellos lo trabajan. Aparte yo trabajo a carboncillo.

¿Cómo has aprendido más escribiendo o leyendo?

Francisco: a escribir he aprendido mucho muchísimo leyendo lo que no me gusta. Me esfuerzo a leer muchas novelas que no me tiran nada porque no me gustan o creo que están mal escritas, las autoediciones las leo mucho para no cometer los mismos fallos.

Y he aprendido mucho a vivir, leyendo. Siempre he dicho que los mejores amigos que he tenido en mi vida son los libros. Leo absolutamente de todo.

¿Mientras estás escribiendo lees alguna novela también?

Francisco: sí, mucho. Yo leo siempre, no hay día de mi vida desde que empecé a leer, que no haya leído. El 95% de los días de mi vida leo de todo y siempre varios libros a la vez. Estoy leyendo una novela, un libro técnico, algo de documentación para mis próximas novelas y tal.

Ya nos has dicho que lees mucha literatura mala, que no te gusta. ¿Leerás también buena no? ¿Algún escritor favorito?

Francisco: si claro. Con los autores españoles contemporáneos me metéis en un jardín…Todos los escritores contemporáneos me gustan, todos (sonríe). Alguno más que otro pero para mí son referentes cosas muy dispares. Por ejemplo Cervantes a medida que pasan los años me gusta más, Quevedo, Lope de Vega, y es algo que además he tardado años.

Alguien que no soporto por ejemplo es James Joyce. Tengo que decir que “Ulises” lo acabé porque sí, pero fue una cuestión de valentía, de hombría (sonríe) y una vez acabado…está al desnudo. No consigo ver la genialidad de Joyce por ningún sitio. Me encanta Noah Gordon y no creo que escriba muy bien pero siente muy bien. Me encanta Stephen King, Jack London me gustó mucho es verdad que es una fuente de la que he bebido para escribir esta novela, Frederick Forsyth; me entretengo muchísimo con él, Ken Follet me gustaba infinitamente más en las novelas de espías que en las históricas. Willbur Smith también me gusta mucho, Dominique Lapierre, etc.


Si un día decidieras cambiar de estilo ¿Qué no escribirías nunca?

Francisco: yo creo que escribiría cualquier cosa que la historia me llamase. Es la historia la que manda, hay que escuchar a las historias no es sólo hablar de ellas. Escribiría cualquier cosa el problema es que hay que vivir en un mundo real. Si yo ahora saco una novela negra probablemente todos me mandáis a freír espárragos. Te pongo un ejemplo muy sencillo: que hayan cambiado de género con éxito hay muy pocos escritores, en el siglo XX se cuentan con los dedos de una mano y no es porque no hayan tenido ganas eh. El público manda.


Entonces ¿eso significa que te gustaría y no te atreves? O es que ¿te gustaría pero no te lo puedes permitir?

Francisco: a mí se me ocurren miles de historias de todo tipo, eróticas no. Creo que en mis novelas las escenas de sexo están bien logradas pero se me ocurren muchas historias distintas pero tengo que ser consciente. Yo no soy Stephen King que haga lo que haga vende miles de copias en todo el mundo. Hay que ser realista, pero si es verdad que al contrario de otros autores sí que he trasgredido un poco más las normas. “Lobos en el centeno” es costumbrista, “Caja negra” es un thriller, “Assur y Ronin” son novelas históricas. Y “Donde aúllan…” tiene algo más que una novela histórica y tiene algunas cosas que se alejan de la novela histórica, me atrevo a hacer muchas cosas. Pero hay que ser realista.

Antes comentabas que ha sido la novela más difícil de escribir y has dicho también que es la más personal. ¿Ha supuesto también que haya sido más difícil de escribir, el que haya habido un desgaste emocional superior ya que hay más de ti en ella?

Francisco: por supuesto sí, claro que sí.

O sea, no es solamente por la estructura o por el personaje que no es humano, sino que ese desgaste emocional influye.

Francisco: sí, mucho. Ha sido muy duro en muchos aspectos esa parte emocional. Yo cuando leáis la novela os recomiendo que leáis “Amanecida” esa parte que hay en el epílogo final y entenderéis muchas cosas.

He pasado muchos días en la montaña con mi perro solo, siguiendo las huellas, intentando pensar como un lobo y regalando muchas cosas de mi para que la novela tuviera sentido y cuando la leáis seguramente encontrareis cosas y os daréis cuenta de que un cachito de mí se ha quedado en esa página y sí, me ha costado mucho más por eso. La documentación no tanto, porque había menos sobre qué documentarse, era una novela más pequeña.

Has conseguido no tener tanto trabajo, dedicarte más a escribir ¿qué otra cosa te gustaría ahora conseguir gracias a tus libros? ¿El cine, una serie?

Francisco: reconozco que ahí echas sal en le herida. Cuando hubo alguna posibilidad de que “Assur” fuera una serie de televisión yo estaba muy ilusionado. Comprendo luego que la producción fuera muy cara, que las cosas no medraran y fueran…lo comprendo pero me hubiera gustado mucho.


Si me gustaría mucho el cine porque además creo que escribo de una manera muy visual, que mis libros estuvieran traducidos a sesenta idiomas por ejemplo (sonríe), seguir medrando. Pero hay una aspiración que no ha cambiado: desde el principio y de hecho (lee del libro) “Gracias, gracias a todos los que hayan encontrado en su recuerdos un escondrijo para mis cuentos”.

Lo más bonito que para mí puede pasarle a una historia es que perdure en tu corazón. Que dentro de treinta años tu hija te diga “¿qué leo?” y le digas “léete una de Narla que te lo vas a pasar de miedo”. Eso es lo que a mí me gustaría, que esas fotos de cachorros que llegan que dicen que se llaman “Furko” no lleguen sólo ahora porque ha salido otra edición de Assur y se está vendiendo bien, no. Que dentro de 30 años sigan llegando fotos de cachorros que se llamen Furko. Me parece maravilloso.



Desde Libros que voy leyendo os damos las gracias por habernos invitado. Ha sido un verdadero placer conversar sobre este libro y sobre los lobos. Esperamos que “Donde aúllan las colinas” siga teniendo tan buena acogida entre los lectores.

Si queréis leer nuestra reseña podéis hacerlo desde el siguiente enlace: DONDE AÚLLAN LAS COLINAS
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