Crónica del encuentro con Amelia Noguera




Hemos asistido al encuentro blogger con Amelia Noguera donde nos cuenta sobre su última novela reeditada y publicada en papel por la editorial Suma.

Amelia Noguera: Gracias a todos por estar aquí. Me gustaría contaros por qué escribí esta novela aunque algunos de vosotros ya lo sabéis.

Tengo una niña de 13 años que ha estado, que pasó todo el colegio, con un niño en clase que era hiperactivo. Entonces yo no sabía qué era eso de la hiperactividad. Recuerdo que al principio cuando hablaba con la madre de este niño, tenía 4 o 5 años, al niño no había quien lo sentara en ningún sitio, la madre estaba desesperada no sabía qué hacer con él. Recuerdo que le recomendé (muy lista) pues a lo mejor si le apuntas a música…pero ella me decía es que esto es mucho más complejo. Bueno pues apúntale a algo que le guste y tal y ella me decía es que esto es mucho más complejo, muchísimo más difícil de llevar. Solo cuando han pasado los años y yo he conocido al niño y a la madre es que me he dado cuenta de lo que realmente es tener a una persona de la familia que sea hiperactiva, sobre todo que sea un niño. No sé si sabéis algo o conocéis de algún caso, todos tenemos un caso cerca

Es un trastorno neuronal que reconoce la OMS pero hay incluso pediatras que no admiten que exista y los niños tienen que seguir un tratamiento cuando son pequeños y hay médicos que te dicen que eso no existe. Entonces resulta muy complicado saber lo que es.

A este niño le pasó con 5 años una cosa tremenda. Su profesora era una chica majísima pero muy joven que acababa de terminar la carrera y ha tenido la suerte de sacar la plaza al siguiente año, algo prácticamente inexplicable y no sabía qué hacer con el niño en clase porque era un niño que no estaba todavía diagnosticado ni medicado y era un niño muy difícil.

Se subía al armario, literalmente. Entonces a esta profesora no se le ocurre nada más que coger y atarle a una silla y le tapó la boca con celo. Le tuvo así prácticamente toda la clase. Este niño desde muy pequeño no le contaba nada a la madre de lo que no le gustaba. Así que por el niño no se enteró, se enteró por el resto de sus compañeros que la rodearon a la salida de clase y le dijeron lo que había pasado.

Mi amiga se quedó alucinada, no podía creérselo. Fue a hablar con la profesora, con la directora, eso originó una serie de dinámica dentro de la clase y demás.

Yo no me enteré en ese momento, sino años más tarde. Quizás cuando tenían 8 o 9 años, una vez los llevaba yo en el coche al niño, a mi hija y a otra amiga y de repente empezaron a hablar sobre aquello que había sucedido años antes y yo no me lo podía creer. Se me pone la carne de gallina cada vez que me acuerdo de eso porque el niño se acuerda ahora perfectamente de eso y ya tiene 13 años. Se acuerdan todos los que estaban allí y en ese momento lo contaban como algo más. Yo no me lo podía creer. Ya sabía que había tenido muchos problemas pero no me había imaginado que realmente se pudiera enfrentar a algo así. Es que todavía lo pienso y no sé qué habría hecho yo en ese caso. Hay gente que no le ve importancia, que no lo ve…A mi me parece una salvajada a día de hoy, que una chica de 24 años pueda hacerle eso a un niño de 5, es que no lo consigo entender. Y de ahí surgió la novela.

Yo quería hacer algo por mi amiga y por su hijo y no fue una venganza, nunca lo planteamos así. Fue dar a conocer el TDH que igual que yo no lo conocía, la mayor parte de las madres que se fueron de primaria sin conocer lo que significaba la enfermedad y sin entender realmente al niño y a la madre.

Yo oía comentarios “es que está mal educado, es que le tienen muy mimado…” y no, es que realmente el niño tiene un trastorno. Las personas afectadas con TDH tienen un trastorno neurológico que les impide o sea, tienen una serie de reacciones que no controlan y no son malos. Muchas veces ellos te están diciendo es que no puedo parar, es que no puedo evitar gritar, es que no puedo evitar hablarte así, no pueden evitarlo porque su cerebro no funciona como le funciona a los demás.

No la escribí en ese momento porque como decía en una entrevista, a mi esta novela me ha llevado 8 años. Desde que yo conocí al niño, me enteré de aquello y luego ¿cómo explicas esto en un libro? Porque yo no quería hacer un libro pedagógico que nadie leyera, pero tampoco quería hacer un libro frívolo que lo leyeran demasiado.

Tenía que ser algo que atrajera, que quisieras leer pero que además te enseñara realmente lo que es la vida de una familia y lo que es la vida de un niño y a qué se enfrentan en los ámbitos en los que más están y un niño pasa la mayor parte del tiempo en el colegio.

Irremediablemente en el momento en que empiezas a hablar de un niño afectado por este trastorno entras en el ámbito escuela. Inevitablemente después entras en la sanidad, porque un niño hiperactivo tiene que estar tratado desde tres frentes: la familia, la escuela y los médicos. El aspecto sanitario con sicólogos. Y dentro de la escuela y dentro de la familia. Si alguno de los frentes falla es muy difícil que los niños salgan adelante, muy difícil porque además a lo que conlleva generalmente su comportamiento es a un rechazo social. El grupo les excluye, no saben relacionarse además cada uno es diferente y manifiestan síntomas diferentes.

Todos no son hiperactivos, todos suelen ser inatentos porque es la base del trastorno pero algunos son hiperactivos, otros no, otros son todo lo contrario y casi todos son impulsivos. Y esto pues genera un rechazo de los compañeros, de los padres. En algunas situaciones que para nosotros es lo más fácil de manejar pues para ellos no. No son conscientes de que sus reacciones son desmedidas, porque para ellos no lo son.

Preguntas del público

¿Este trastorno es reversible o sólo afecta hasta la pubertad?

Amelia: En teoría es un trastorno madurativo del cerebro. Lo que sí que suele ser genético. Hay un componente genético bastante importante, cuando eres hiperactivo tus hijos tienen un porcentaje bastante alto de serlo.

Hay varios casos. Hay un porcentaje de personas que cuando crecen desaparece. El cerebro va madurando y son capaces. Esto tiene que ver con el lóbulo frontal que es el que maneja las emociones, conducta y demás y con medicación y maduración del cerebro al final terminan consiguiendo reaccionar de una forma normal.

Otras veces hay un trabajo detrás, de muchísimos años, como es el caso de mi amiga en el que a través de su trabajo, del sicólogo, del colegio y la medicación en ocasiones, consiguen que los niños aprendan unas pautas, aprendan a dominarse aunque neuronalmente siguen queriendo reaccionar de esa manera, han aprendido esa conducta y entonces pueden llevar una vida normal y otras veces lo que pasa es que no funciona ni una cosa ni la otra y son personas inadaptadas, muy difíciles. Pero hay un porcentaje bastante alto de personas que si que se les pasa, que se soluciona.

Lo hilamos con el tema educativo: esta maestra de 24 años sin experiencia, con los medios que escasean cada vez más, desbordada muy posiblemente por el número de alumnos, por su falta de apoyo. Hay que ser muy mala para hacer eso pero evidentemente, los docentes también tienen problemas por lo menos en la educación pública.

Amelia: Yo creo que una persona esté enfrentada a lo que esté enfrentada, siempre tiene una responsabilidad en cualquier ámbito. Seas profesor, seas médico, que también están representados aquí los médicos.

Habrá médicos que no quieran tratar esto, resulta más fácil, tú te puedes dejar llevar u oponer. Obviamente oponerte a lo que tienes encima o reaccionar de una forma pues como hace la madre de Sofía, que ella hace lo que quiere, ella atiende independientemente de lo que le digan sus superiores, pues eso tiene un coste, es muy problemático para ti, te genera muchas tensiones y dentro de un colegio es igual.

Mi amiga y yo, se llama Maribel que es la persona a quien dedico la novela, es un ángel, un encanto. Yo me he encontrado con profesores que han hecho lo que podían y lo que no podían para ayudar a este niño y a otros y luego me he encontrado con profesores que aún no teniendo ningún problema en clase se han dedicado a mirar la pantalla o a mirar whatsapp.

La mayor parte de las anécdotas que se cuentan en la novela han pasado realmente. Muchísimas de las anécdotas me las ha contado mi hija o ha pasado en otra clase. Son historias reales, verídicas. La única escena inventada es la del acoso. Incluso la escena donde la profesora hace un círculo en la clase y hace que Jorge se pegue con Gonzalo, eso es verdad, eso pasó en la clase de mi hija hace dos años. No hay ninguna justificación, los recortes no influyen en que tú seas de una forma u otra.

Es lo mismo que los padres, eso va dentro de la persona. Hay padres que no ejercen de padres. Hay seres humanos que se toman sus responsabilidades… y otros que lo hacen de otra e independientemente del entorno en el que estés intentas dar lo máximo, eres lo más responsable que puedes y hay veces que no es ni responsabilidad, es empatía.

El niño que sufrió esto en clase su madre denunció. Lo que pasa está contado en la novela. Denunció y como denunció a los niños y no al colegio, no pasó nada. Y aunque denuncies al colegio es igual, no pasa nada.

Hay una cuestión que a mi me pareció muy interesante y también intenté introducir en la novela y es cómo los niños están tan, tan protegidos por el sistema judicial, que incluso aunque maten a alguien o le hagan la barbaridad que le hicieron por ejemplo a Sandra Palo, que es uno de los crímenes más horrorosos que se pueden cometer, están protegidos por la ley y sin embargo lo desprotegidos que luego están en el entorno que están continuamente.

Es muy duro asumir que tienes un hijo con un problema, yo creo que eso no lo hace el padre de Sofía, él no lo asume, se va. Este tema daría para muchos libros y lo que al final ves es que estamos muy abandonados por quienes de verdad deberían cuidar de toda la sociedad, que es el Estado.

¿Cómo te sientes después de revisar el libro a los tres años y ver que en algunas cosas como en lo político, seguimos en las mismas?

Amelia: Más cabreada, muy enfadada porque la situación ha empeorado.

En este libro te metes con todos, no eres políticamente correcta.

Amelia: Es mi estilo, mi forma de escribir. Ya me lo han dicho pero yo no puedo escribir un libro en el que por ejemplo lleve a mi hija a pensar que la ideología que está por detrás…A ver, no puedo escribir algo que pueda llevar a una mujer a pensar que su único futuro es casarse con un hombre y vivir de él por ejemplo, la vida es mucho más. Para penalidades, esta novela es muy dura.

Pero la has escrito de una forma que le quitas mucho hierro.

Amelia: me gustaría poder escribir de cualquier cosa, creo que es un fracaso no ser capaz de meterte en cualquier tipo de género. Hay muchos que no opinan así, al contrario, que se encasillan en un género y se repiten. Yo no, cada una es diferente pero a veces lo he pensado y no me sale porque además soy muy crítica por naturaleza y termino por no creerme esa historia y como no me la creo, me gusta verla en el cine pero no la puede escribir simplemente.

Me conocéis y sabéis que soy muy respetuosa con la literatura. No creo que hayan libros malos, hay libros para leer y hay lectores, y cada lector elige un libro y ya está. Todos son respetables.

Creo además que no tengo un género cerrado. A mi me interesa un tema y escribo de él. Aquí fue lo que le pasó a mi amiga con su hijo, en “La marca de la luna” fue que leí un artículo sobre una niña de 8 años que se casaba con un señor de 40 y que terminaba destrozada en un hospital en su noche de boda. Y para esta novela lo que pensé fue ¿cómo me meto yo en la sociedad que permite esto? Yo quería saber más sobre la india, y me metí ahí. En “Escrita en tu nombre” hay que luchar por lo que tu quieres y no te dejes vencer por lo que hay alrededor. Hay gente que puede y hay otra que por desgracia….

Esta es la primera que escribí y auto edité en Amazon. Siempre empiezo por un tema y este es el que siempre me hace buscar con qué historia lo puedo desarrollar mejor. Aquí ¿por que me fui a un asesinato? Pues en parte porque a mi esto también me ha servido un poco como un sicólogo.

Mi amiga lo ha pasado realmente y no sólo ella, yo lo he pasado muy mal por mi hija que me transmitía su angustia por las cosas que pasaban en clase con Sergio. He escrito una novela corta pero intensa. La gente me dice que mezclo muchos temas, sí, pero es que están todos relacionados.

Desde que esto sucedió a que escribes la historia y revives lo que pasó ¿lo vives igual o más intensamente?

Amelia: ahora tiendo a disculpar más a los profesores, no se por qué. Creo que yo soy muy empática y ahora que mi hija no está sufriendo, que este niño no está sufriendo, tiendo a querer entender qué fue lo que pasó.

No disculpo lo que yo vi de mal actuación en ellos, pero los disculpo porque creo que están, que estamos todos, en un sistema que genera mucha violencia entre ellos y los niños, entre los niños mismos, con los padres, o sea no nos damos cuenta pero estamos ahora mismo metidos en una sociedad en la que nos estamos enfrentando entre nosotros y en realidad los culpables últimos (la profesora tiene su responsabilidad, los padres que dicen que su hijo no tiene ningún problema y se lavan las manos, por supuesto también tienen su responsabilidad) los únicos que no son responsables son los niños que son a los que más afectan. Pero los responsables únicos, los que están por encima de todo son los que obligan a una profesora, permiten (mejor) que una profesora como esa esté dando clases a niños de 10 años. Esos los son responsables únicos porque esa profesora no debería haber aprobado una oposición.

Entonces eso es lo que que yo ahora he evolucionado después de haber escrito la novela, después de haber pasado el tiempo. En este caso quien permitió que esto pasara fue la directora que su única preocupación era jubilarse con el rango de directora.

De la novela anterior a esta revisión ha habido un cambio sustancial en uno de de los personajes, el de la abuela Blanca que es un personaje pequeñito que a mi me gustaba mucho y pensé darle mucho más paginas de las que tiene lo que pasa es que entonces la novela ya se iba a otro tipo de novela y por eso la dejé aquí.

¿Y en quién te inspiras para este personaje?

Amelia: la abuela soy yo. Es un poco mi “alter ego”. Es lo que a mi me gustaría ser, aunque está un poco amargada por ver como no se incentiva y valora la creatividad y se machaca a los niños en la escuela. Tengo un hijo de 10 años y cuando estaba en infantil tenía una profe que trabajaba por proyectos, estaba encantado, incentivado, siempre le apetecía mirar y buscar cosas.

En el trabajo con proyectos hacen que ellos mismo busquen las cosas, no les sientan en una silla y ya está. Pero esto funciona sólo en infantil, en primaria hay muy pocos centros que trabajan así porque entre otras cosas, por parte de los profesores requiere mucho trabajo prescindir de los textos.

Esta novela la escribí con mi hija cuando tenía 10 u 11 años y todos sus amigas en mi cocina de ahí el tono y la forma en que está escrita y por eso no choca tanto el lenguaje.

Hay algo que dices en una parte de la novela que me parece genial y por eso me gustaría destacarlo y es que “es bueno que los niños también se aburran porque del aburrimiento surgen grandes ideas” eso es genial.

Amelia: si, eso lo dice Blanca

¿Qué os parece que hayan tantos temas? porque en realidad se dicen muchas cosas.

Público: Está muy bien porque no se te puede definir o encasillar en un tema o género.


Amelia Noguera es una escritora muy versátil y comprometida con lo que escribe y con sus lectores. Su mente está llena de nuevas ideas para futuras novelas, historias que necesita contar y regalarnos a los lectores.


Desde Libros que voy Leyendo te damos las gracias por este rato tan agradable, lleno de historias muy interesantes y deseamos seguir disfrutando con tus novelas.

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