Crónica del encuentro con Jorge Díaz


Hemos asistido a un encuentro para blogger en el que Jorge Díaz nos habla de su último libro “Tengo en mi todos los sueños del mundo”.



Jorge: siempre me preguntan y creo que lo que más suele interesar es cómo llegué a “Tengo en mí todos los sueños del mundo

Me imagino que casi todos conoceréis “Cartas a Palacio” que está ambientada en La Gran Guerra (hasta ese momento no había habido una segunda y así es como se le llamaba en España). En aquel momento cuando empecé a documentarme una de las cosas que tuve que hacer fue tirar de hemeroteca, sobre todo la Biblioteca Nacional y después en internet afortunadamente está la hemeroteca del ABC y consultando unas cosas encontré otras, entre ellas el naufragio del Príncipe de Asturias. Empecé a investigar y a leer sobre el tema y me encontré con la historia de las estatuas estas famosas gafadas del Monumento de los españoles y eso me hizo gracia un poco por una cosa que nunca había hecho y sigo sin haber hecho, y era hacer una novela con un pequeño toque de esoterismo, de cosas que no se sabe por qué ha pasado y tal.

Comencé a investigar aquello y me di cuenta también de que en aquel barco yo podía contar una historia mucho mejor que la de las estatuas las cuales dejé como una parte de la historia de las novelas pero quise convertir el Príncipe de Asturias un poco en estas cosas que parecen muy intelectuales y las dices pero que después son muy básicas, un poco el reflejo de la Europa de la época, que se subía en un barco y se iba a pique.

Pues este barco también se iba a pique. Quería componer una historia y algo que también me gusta mucho es contar historias de muchos personajes que tienen historias que a mí me interesan y que de alguna manera las reúno todas en un punto y este punto será embarcar en un barco.

Hablé con Virginia, mi editora y se lo conté. Le gustó, al principio me hizo preguntas pero la convencí. Decidimos que era un buen tema y seguí investigando y componiendo todas estas historias que salen en la novela que voy juntando…

Si os fijáis en “Cartas a Palacio” son muchas historias con el hilo conductor de la oficina pro cautivo. En este otro caso son muchas historias con el hilo del barco y a mí es lo que me divierte hacer. Intento que en cada una de las historias sus personajes tengan evolución, me lo pase bien con ellos porque creo que si yo me divierto el lector se tiene que divertir.

Pregunta de los asistentes

No he leído “Cartas a Palacio” ¿el personaje que aparece en esta novela aparece en también en Cartas a Palacio”?

Jorge: ¿preguntas por Eduardo Sagarmín, el Marqués de Aroca?

Pues este se encuentra en una fiesta con Álvaro Giner, que es uno de los tres protagonistas de “Cartas a Palacio” (lo que llamamos un cameo en televisión). Pensé que debía haber un encuentro de Eduardo Sagarmín con el Rey en un momento en el que históricamente en “Cartas a Palacio” tenía un encuentro de Álvaro Giner y este momento era en una fiesta y pensé dos aristócratas en Madrid que lo normal es que sean amigos del Rey y si son amigos lo más normal es que los haya presentado así que ¿cómo justifico que no apareciera en “Cartas a Palacio”? Álvaro Giner siempre aparecía por ahí cazando entonces pensé a este otro no le gusta la caza y por eso no tuvimos la suerte de que apareciera.

Después me hizo mucha gracia que en la novela de “Cartas a Palacio” Álvaro Giner se está enamorando de Blanca Alerces, la protagonista pero en ese momento de la novela todavía no se sabe y me hizo gracia que se lo contara al de la otra novela (risas) me resultó muy divertido hacerlo y como en los guiones de televisión lo hemos hecho…

Esto es lo general de la novela pero después una de las cosas que más preocupado yo estaba y que le comenté a Virginia fue que estaba escribiendo una historia que es un naufragio y voy por la página 400 y no ha naufragado. Alguien decía “por fin se ha conseguido una novela sobre un barco que se desarrolla en Madrid”.

Cuando empecé a escribirla quería que hubiera un naufragio ¿cuál fue mi problema? El Titanic tardaba 4 horas en hundirse, les daba tiempo a enamorarse, desenamorarse (sonríe) a ser miserables, irónicos y el Príncipe de Asturias tardó 5 minutos exactamente en irse hasta el fondo. Claro, lo tenían que hacer todo muy deprisa y pensé: yo no estoy para esto.

Lo que más me interesa son las historias de las gentes que se subían en el barco porque para mí es lo que compone la novela. Empecé a buscar historias de todo tipo. O sea, para mí la protagonista de la novela aunque de espacio físico igual tenga lo mismo que cualquier otra de las historias, es Gabriela (es la de la portada) que tiene un novio de juventud que es a quien ella quiere. Después la casan con un argentino que esto era realmente lo que yo quería hacer de la historia porque en ella apenas hay personajes reales, hay alguno pero…

El otro día me llama un señor que investiga desde hace 10 años al capitán Lotinas y me dijo lo que cuentas del capitán es mentira y le dije claro si me lo he inventado, es una novela.

Yo quería que la novela -aunque los personajes fueran ficticios- lo que se contara de ellos estuviera bien documentado. Con esto digo que me he inventado a Gabriela pero el trayecto que sigue esta hacia Argentina casada con un emigrante que se fue hace años, eso ya existía. Soñé con poner algo así porque era un tema que me interesaba mucho lo de los matrimonios pactados. Siempre que te imaginas historias de personas que van de España a Sudamérica, te imaginas a gallegos que eran los que más se iban. Pero por estas cosas que suceden me encontré en un periódico mallorquín la historia del Vicari Fiquet.

Este era un cura, un párroco de Soller en Mallorca que tenía una especie de agencia matrimonial prehistórica donde tenía fichas de las mozas casaderas del pueblo y las casaba con emigrantes que se habían ido y por lo visto con muy buena voluntad (en ningún momento lo critico) y con mucho acierto. Dicen que si te casaba el Vicari Fiquet lo más probable es que acertara más que tú buscando. Así que yo que quería una historia me encontré con la forma de hacerla. Gabriela es inventada pero el Vicari Fiquet si existía.

Mi personaje favorito del libro es Raquel la cupletista. Me lo pasé muy bien.

Me ha resultado muy curioso que habiendo tantas historias en el libro ninguna resulte aburrida y digas al leer “quiero pasar a la siguiente que esta aburre”.

Jorge: es que había una aburrida y me editora me dijo la quitara.

Muchas personas me han dicho que Sara le aburría y para mí al empezar a escribir era mi preferida.

Realmente yo quería escribir un libro sobre la Varsovia y busqué toda esta película para meterla en el libro y después hay mucha gente que me dice que es la que menos le ha gustado pero estoy seguro de que en Argentina va a ser la que más porque conocen la historia de la Varsovia muy bien.

Colegas escritores con los que coincido me preguntan cómo consigues llevar las tramas y a mi es lo que más fácil me resulta. Yo les preguntaría ¿cómo conseguís poner adjetivos? (sonríe) a mí no me sale.

Para mí la trama principal, por decirlo de alguna manera, aunque en espacio no se note tanto, pero empieza la novela con ella y acaba con ella, es Gabriela. Es quizás la que tiene más recorrido. Después mi personaje favorito es Raquel, me lo he pasado en grande buscando las letras de los cuplés. Me lo pasé muy bien escribiéndolo, luego las ocurrencias de las cosas que hace con su amante. Con Susan la americana que me parece también un personaje muy divertido. Eduardo Sagarmín amigo del rey, me hacía mucha gracia lo del duelo de esgrima. El periodista que nace casi al final de la novela, en el primer borrador no existía y entonces se nos ocurrió lo de ir contando lo de la época en esos artículos que aparecen al principio de los capítulos. Eliminé la historia aburrida y la sustituí por esta otra.

¿Ha sido coincidencia que se publicara el 3 de marzo?

Jorge: las casualidades no existen te lo digo desde ya. No ha sido casualidad, de hecho tuvimos que correr por eso me quejaba al principio de las fechas porque yo pensé en esto y le dije a Virginia ¡qué bien tenemos un barco que se hundió en la noche del 4 al 5 de marzo! y ella miró el calendario y me dijo ¡ya vamos tarde! tienes que entregar tal día. Siempre hay que buscar algo que haga destacar al libro y en este caso ha sido la efeméride.

¿Cuánto tiempo has tardado en escribirlo?

El primer borrador serían 6 o 7 meses pero después necesité tiempo para meter lo del periodista así que al final han sido 10 meses escribiendo. Ya estaba pensando en la novela desde el tiempo de Cartas a Palacio. Con ese libro yo ya había empezado a buscar información.

¿Y el título cómo surgió? A mí me costó quedarme con él

Jorge: es un poema de Pessoa que está en el principio de la novela. “No soy nada. /No quiero ser nada. / No puedo querer ser nada. / Aparte de eso, tengo en mí todos los sueños del mundo

Cuando empecé a escribir la novela no tenía títulos. Luego tenía uno tan poco atractivo como “Camino a buenos aires”. También se tituló “Príncipe de Asturias”, “Isla bella”, porque yo soy mucho de cambiar los títulos y cambiar los nombres a los personajes. De repente Gabriela se llamó Raquel, Sara, los voy mezclando.

El libro tuvo muchos títulos pero desde el principio era como el viaje a Sudamérica. Siempre me ha parecido el viaje a buscar los sueños. En tres de los libros que tengo se viaja a Sudamérica. Hay algo ahí que tengo y me parece que viajar allí es viajar a un mundo nuevo, encontrarse con cosas nuevas. Por eso tenía la idea de los sueños y una vez que tuve la idea de un barco en el que viajaban sueños y me llamaba mucho la atención los emigrantes que van a buscar una nueva vida, pero en esta época donde los viajes son tan caros realmente la familia escoge, se tiene que empeñar para mandar a una persona a Sudamérica porque es muy difícil, caro, porque no saben lo que se van a encontrar allí.

La familia escoge al más brillante de los hermanos. Este tiene que viajar a Sudamérica para intentar hacerse rico y volver siendo un indiano y claro toda la familia se ha empeñado y va a trabajar como burros aquí en España para poder pagar ese billete que le han dado al hijo teóricamente brillante.

Pensaba en el barco cuando va el emigrante hacia Sudamérica que va él con sus sueños pero también va con los sueños de todos los que se quedan atrás. Los sueños de los hermanos que están esperando recibir una carta suya diciendo me va bien, les mando dinero para el pasaje. En un barco de esta época a Sudamérica lo que iban eran sobre todo sueños, de gente que está dentro del barco, gente que se queda atrás, de vidas mejores, de huir, de todas estas cosas. Encontré el poema y lo puse al principio como cita y cuando estábamos buscando título Virginia me dijo ¿y si ponemos este título? Al principio pensé que era muy largo ¿y si lo dejamos en “todos los sueños del mundo”? Ella me decía no, están de moda los títulos largos, y bueno pues quedó así.

Hay muchas cosas del libro que siguen teniendo mucha vigencia como la situación de Europa, la inmigración, la trata de blancas y no es así porque yo lo quisiera, es que hay muchas cosas en el mundo que son cíclicas y se repiten y dentro de 100 años seguirán pasando estas cosas.

Hay un personaje en la novela que me hubiera gustado desarrollarlo más después y es el de Miriam, la judía que está en Buenos Aires. Lo puse un poco en función de Nicolau y me quedé pensando que a ese personaje le podía haber sacado más partido.

La historia que más quería contar era la de la Varsovia, mi favorita fue Raquel y con la que más me divertí. La que considero principal en la novela es Gabriela. Las demás por supuesto me gustan sino, no estarían.

¿Qué rutinas tienes para escribir?

Jorge: soy un escritor profesional, no soy un escritor de inspiración ni nada. Yo me siento todos los días a escribir y hago horario de oficina. Hay días que salen más que otros pero todos los días escribo porque si no, creo que no hay forma de escribir una novela de este porte. No soy nada de escribir de noche, me gusta mucho la Biblioteca Nacional y me parece un lujo que la tengamos ahí

¿Tienes manías?

Jorge: No, no tengo manías. No pongo música porque no me gusta pero si me gusta cantar y entonces me distraigo.

Sí que hay una cosa, antes de terminar la novela hay muchos días que me levanto a escribir a las 4 de la mañana y estoy escribiendo como hasta las 8, me cunde muchísimo, mucho más que todo el resto del día y a las 8 me echo una siesta. A mí las ideas me vienen además cuando estoy escribiendo, no cuando estoy andando por la calle o haciendo otras cosas.

Muchas veces que me siento a escribir sin tener la idea y a los 5 minutos ya la tengo y después lo que soy es muy guionista para esto. Cuando empiezo sé cómo va a acabar, tengo todo lo que les va a pasar a todos los personajes aunque me dejo libertad.

¿Escribes toda la historia a la vez o escribes por separado la historia de cada personaje y luego ensamblas todo?

Jorge: no, voy escribiendo todo a la vez porque si no me aburro. Igual que el lector agradece ir leyendo las historias de una en una y despejarse, ya te está cansando Gabriela pues saltas a Raquel. A mí como escritor me pasa lo mismo, se lo que va a pasar y así que prefiero decir vale cojo perspectiva y salto a otra historia.

Me gusta la Biblioteca Nacional antes de escribir, cuando estoy creando las historias porque construyendo estas muchas veces cojo libros que tienen que ver con la historia, lo hojeo y entonces voy encontrando cosas que me llevan a buscar otros libros que no tienen que ver con el tema y así es como me van saliendo las historias. Muchas veces sólo voy tomando nota y después cuando ya me siento en casa en el ordenador es cuando me acuerdo y lo voy metiendo. Aprovecho lo que encuentro, no es que busque directamente.


Desde Libros que voy leyendo os damos las gracias por habernos invitado a este evento y deseamos que “Tengo en mí todos los sueños del mundo” siga llegando cada vez a más lectores.
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1 comentarios, ¡deja el tuyo!:

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16 de mayo de 2016, 18:25 ×

Qué ganas de estrenarme con este autor.
Besos

Gracias Mª Ángeles Bk por tu comentario!
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admin
Gracias por tu comentario :)