"La hija" de María García Zambrano


Sinopsis

Mejor en cursiva: transformar el veneno en una medicina. Así es como lo leemos (como un verso más) en el último libro de María García Zambrano (Elda, 1973). Y también así, con idéntico imperativo camuflado de forma no personal, lo encontramos en el Tratado sobre la gran perfección de la sabiduría, del filósofo mahayana Nagarjuna. No es posible llegar al tuétano de La hija si no asumimos, de principio a fin, que sus páginas vienen a ser una suerte de palimpsesto de aquel principio rector del budismo. En este sentido, la poeta hace todo lo posible para que nadie se llame a engaño: junto a la cita de Hélène Cixous, estandarte de un cierto feminismo (¿por qué no femineidad?) militante, desde el mismo umbral nos recibe también un epígrafe atribuido al monje japonés del siglo XIII Nichiren Daishonin: «Sufra lo que tenga que sufrir; goce lo que tenga que gozar. Considere el sufrimiento y la alegría como hechos de la vida y continúe».

La hija es, pues, un libro que anuncia una honrada aceptación del dolor.

Datos Técnicos

Editorial: -
Número de páginas: 82
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788493893163
Año de edición: 2015
Precio: 10€

Sobre el autor: María García Zambrano

Impresiones


En este, su último poemario “ La hija” María García Zambrano vive desde la templanza, la dureza del difícil nacimiento de su hija Martina en un extremado cuidado del lenguaje y del aprendizaje en los aforismos de otros poetas y pensadores expresadas en las citas que introducen cada parte del libro, de muy distinta procedencia: Alejandra Pizarnik, María Negroni, John Berger, Albert Camus, Raúl Zurita, Mª Ángeles Pérez López, Ana Pérez Cañamares, y sobre todo el monje budista japonés Nichiren Daishonin.


María mantiene un soliloquio entre ese universo que le honra con la presencia de aquella que “curará la herida” y la tangible realidad de ver el fruto en manos de los “falsos sabios”


Hundo mis pies en lo real y te libero hija mía

te libero de los falsos sabios.

No solo piensa “la madre” en Martina “la hija” cuando esboza su pensamiento en versos cortos, concisos y desgarradores que abarcan cada rincón de esas gélidas paredes donde el tiempo es aliado para la supervivencia.


Soy la dulce letanía de los niños muertos en este hospital

la que seca sus lágrimasla que reza por cada neonato.

María se siente madre en la más amplia extensión que deja la palabra cuando llega de la mano de un visión generalizada e impotente, de aquella naturaleza que en un momento dado opta por la asepsia de los hospitales para seguir con lo perpetuo de la rotación. Y con una precisa dicción nos los expone:

La madre bandada de pájaros que espera la primaverapara regresar a su nidosentada en la única silla que no está rota.

Con versos concisos y de una elaboración exquisita, ella reza, ella llora, mantiene la esperanza, (siempre en tercera persona) sabedora de que aquello que nos es concedido, a menudo pende de un hilo y nosotros solo podemos armamos de corazón y amor incondicional ( recalca María el adjetivo) incondicional.


Juego a palabrasy miro en la sondacae

la gotita
( gota que te alimenta y recorre un camino que me lleva a lo hondo)

La casa vacía espera llorando a la hija, con miedo, con dolor, con gran incertidumbre buscando palabras para el desamparo y respuestas al universo en el que cree.

La hija”de María García Zambrano es un libro marcado por un deseo de amar sin condiciones.
Un dolor ante el miedo y la impotencia, unos daños colaterales que conforman el mundo hospitalarios que traerá de vuelta a la hija, y el amor y la gratitud, que nace cuando el espanto de la muerte huye de nuestra nuca.

Regreso por el corredor blanco con la hija intacta:Pase lo que pase, he vencido.

Un poemario donde la conversación que María mantiene consigo misma, el universo en su modo más humano de fluir juntos, y su hija Martina son testigos del maravilloso don de los milagros de cada día.

Poemas para la esperanza y la fe en cada misión, entrelazados como energía creadora, en ese lenguaje de la aceptación que es premisa del budismo y con el que María nos impregna.

No se sale ileso de este campo de batalla conceptual lleno de simbolismos.

Muy buen libro para renacer y volver a creer en la sapiencia de la rotación.







Reseñado por María del Pilar Gorricho del Castillo



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