Entrevista a Manuel Vicent Rubert


La isla de Mario hace una fuerte crítica (entre otras cosas) al fenómeno televisivo de los reality shows. Muchas personas por vergüenza niegan verlos, sin embargo las audiencias demuestran lo contrario. ¿A ti que te parece este tipo de televisión?

Bueno, en primer lugar, un saludo a todos los seguidores de “Libros que voy leyendo” y a todos los que hacéis posible la página. Estáis haciendo un gran trabajo dando voz a un montón de autores, ya sean mediáticos o independientes. Respecto a tu pregunta, te diré que los realitys me parecen una estafa. Todos están preparados, todos tienen un guión, y si ocurre algo espontáneo entre los concursantes, ya se encargan los directivos de reconducir la situación por donde más les interesa. Es decir, por donde más audiencia les dé. No hace mucho se descubrió que los concursantes de un reality que se emitía en Cuatro eran actores. Con eso está todo dicho. Hoy en día, hemos llegado a un punto en el que todo vale por la audiencia. Todo es lícito para conseguirla. Y si hace falta meter a una pareja en pelotas en una isla, se hace.

Cuando empezó el primer Gran Hermano, en el año 2000, nadie lo hubiera imaginado. Pero ahora ya lo vemos como algo normal. Siempre habrá un nuevo límite que superar. ¿Cuál será el próximo? En la novela llevo esto al siguiente nivel. En La isla de Mario muestro hasta qué punto los medios de comunicación pueden llegar a manipular nuestra realidad.


¿Cómo surgió la idea para escribir este libro?

La idea surgió hace años. Como la gran mayoría de internautas, yo estaba enganchado a la serie Lost (Perdidos), y una noche, supongo que de ver tantos capítulos seguidos, tuve un sueño. Llámalo sueño, llámalo pesadilla. Soñé que estaba atrapado en una isla desierta y que no podía escapar. Y aunque estaba solo, yo sabía que había alguien más allí conmigo. Luego me desperté y me dije: “aquí hay una novela”. Y a raíz de ahí, empecé a tirar del hilo a ver hasta dónde me llevaba la historia.


¿Desde el principio te imaginaste la historia así o a medida que la escribías fuiste cambiando?

Fui improvisando sobre la marcha. No había nada planificado. Es uno de esos libros que parten de una idea y que no sabes muy bien adónde te van a llevar. Hay escritores que antes de ponerse a escribir trabajan bien los cimientos de la novela, y tienen claro qué va a pasar en cada capítulo, y tienen claro el final. Yo no. Yo no hago eso. Yo me embarco en una aventura y no sé cómo va a acabar. Tengo una idea de por dónde van a ir los tiros, pero ya está. En La isla de Mario, por ejemplo, yo tenía claro el comienzo. Sabía que la novela iba a empezar con un protagonista que se despierta en una isla desierta, pero no tenía ni idea de cómo iba a continuar. No había decidido ni siquiera el nombre del protagonista. Luego me decidí por Mario, porque La isla de Mario suena a videojuego (a la saga de Mario Bros), y el protagonista es un dibujante de cómics y también es un poco friki de los videojuegos, así que sonaba bien.


¿Estás contento con el resultado o cambiarías algo en la historia o en los personajes?

Ahora sí que estoy contento, pero cuando la terminé de escribir no lo estaba tanto. De hecho, el final era distinto. Cuando terminé de escribir la novela se la dejé leer a algunos amigos de confianza, y esto es importante porque muchas veces son estos amigos los que te dan ideas, los que te dicen “esto me gusta, esto no”. El verdadero final de la novela surgió así, hablando con un amigo. Después de 4 o 5 cervezas llegué a la conclusión de que el final ganaría mucho si fuera de otra manera. Y decidí cambiarlo. Bueno, en realidad, más que cambiarlo, lo completé, porque es como si lo hubiera dejado a medias. Le di otra vuelta de tuerca a la historia. Aun así, siempre te queda la duda de si podría haber quedado mejor.


La isla de Mario fue tu primera novela publicada en papel. Ahora también la tienes en Amazon junto con “El Repartidor (Crónicas Urbanas nº 1)” ¿Cómo ha sido la experiencia de publicar en soportes/plataformas tan diferentes?

La experiencia ha sido buena, y se aprende mucho. Hoy en día, todos los escritores nos hacemos la misma pregunta antes de publicar: ¿editorial o autoedición? Ambas tienen sus ventajas y sus inconvenientes. El respaldo de una editorial siempre es importante, te da prestigio y visibilidad en las librerías. En mi caso, yo publiqué La isla de Mario con ACEN, una editorial de mi ciudad que apuesta por autores noveles. Al ser una editorial pequeña el trato ha sido excelente, y me han dado mucha libertad en el proceso de publicación, algo que se agradece.

En el caso de El Repartidor, decidí publicarla directamente en Amazon para poder participar en el Concurso de Autores ‘Indies’, un certamen para escritores autopublicados. Cada vez hay más gente que se decanta por la autoedición. Es fácil, rápido y tienes libertad absoluta. La autoedición no está tan mal vista como hace unos años, al contrario, cada vez hay más casos de éxito de escritores autopublicados. Además, publicar por internet te hace llegar a lectores de cualquier rincón del mundo al instante. Y eso no hay ninguna editorial que te lo dé.

Mi opinión: creo que la editorial y la autoedición son dos vías que se complementan, y que están condenadas a entenderse.


En este año has ganado el premio al mejor Relato Corto del Ayuntamiento de Castellón con el relato “El autobús de la medianoche” y en tu blog Yo no soy Manuel Vicent tienes varios relatos publicados. ¿No has pensado en hacer una recopilación y publicarlo ya sea en Amazon o en otra plataforma de este tipo?

Lo del Concurso de Relato Corto de Castellón ha sido una sorpresa. Llevaba años presentándome, a este y a otros certámenes, y hasta ahora no había tenido suerte. Ya casi había perdido la esperanza, por eso cuando me dieron la noticia me llevé una gran alegría. Es un orgullo que reconozcan tu trabajo, y más en tu propia ciudad.

Sí que había pensado en hacer una recopilación de relatos y publicarla en Amazon. El problema es que una vez publicados dejan de ser inéditos, y ya no los puedes presentar a la mayoría de concursos. Y después de ganar este, pues me gustaría seguir intentándolo. En cualquier caso, lo de la recopilación es algo que haré dentro de un tiempo, cuando tenga más relatos escritos. En el blog aún no tengo suficientes.


¿Cuáles son tus libros o escritores favoritos?

Mi libro favorito, y el que más veces he leído, es Alta Fidelidad, de Nick Hornby. No tengo un escritor favorito, pero me decanto por la comedia, el drama y el terror. Y si existe una mezcla equilibrada de las tres, mejor. De los clásicos me gustan mucho Edgar Allan Poe, Gustavo Adolfo Bécquer y Hermann Hesse. Y siempre digo que el Drácula de Bram Stoker es una de las mejores novelas de todos los tiempos. Últimamente, también leo muchas obras de autores independientes.


Si alguna vez tuvieras que elegir ¿qué tipo de libro/género no escribirías?

Pues no lo sé, porque prácticamente me gusta escribir sobre cualquier tema. Hasta ahora he escrito novelas y relatos, pero no le haría ascos al teatro y al guión cinematográfico (de hecho, comencé a adaptar La isla de Mario en un guión y luego lo abandoné, pero confieso que la experiencia me encantó). Si tuviera que decir que no a escribir un libro, tal vez sería a escribir la biografía de un político o un deportista. Me daría mucha pereza.


¿Algún proyecto en el que estés trabajando actualmente?

Sí. A día de hoy sigo promocionando La isla de Mario y El Repartidor. Pero he escrito más cosas que espero publicar próximamente. La próxima novela ya la tengo escrita, se titulará Verano del 97 y es una novela para jóvenes y adultos en la línea de John Green, aunque con un toque más oscuro. Cuenta la historia de una pandilla de adolescentes que veranean en el Benicasim de finales de los noventa, cuando no había móviles y el FIB aún era una novedad. Habrá amor, amistad, nostalgia, ritos de paso de la adolescencia a la madurez, e incluso fenómenos paranormales. Creo que la novela gustará a gente de todas las edades. ¡Estoy deseando que la leáis!


Muchas gracias Manuel Vicent por concedernos esta entrevista y darnos la oportunidad de leer este libro. Te deseamos mucha suerte y esperamos tener pronto entre nuestras manos tu próxima novela.
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