"La lluvia amarilla" de Julio Llamazares


Sinopsis

Andrés, el último habitante de Ainielle, pueblo abandonado del Pirineo aragonés, recuerda cómo poco a poco todos sus vecinos y amigos han muerto o se han marchado a la ciudad. Refugiado entre las ruinas, su anciana mente extraviada por la larga soledad sufrida, imagina las sensaciones de quien pronto lo encontrará a él bajo el húmedo musgo que ha invadido las piedras, su historia y su recuerdo

Datos Técnicos

Editorial: Seix Barral
Número de páginas: 144
Encuadernación: Tapa blanda bolsillo
ISBN: 9788432217470
Año de edición: 2001 (primera edición de 1988)
Precio: 5,65€

Sobre el autor: Julio Llamazares

Impresiones

Estamos ante una de esas obras consideradas maestras. Recuerdo que lo leí en el instituto de forma obligada y me pareció tedioso. Como ahora las tornas han cambiado y tengo la fortuna de leer por placer y no por obligación, tenía la deuda moral de volver a leerlo.

Es un libro que habla de la soledad. De la soledad forzada, de aquella que no has elegido, sino que te viene impuesta por las circunstancias. Pero también habla de orgullo, de sentido de la obligación y del sentimiento de pertenencia a un lugar.

El protagonista se convierte en el último habitante de un pueblo del Pirineo oscense tras el suicidio de su mujer. Tan solo la compañía de una perra, a la que se le llega a coger cariño, y los recuerdos de lo que el pueblo fue, consiguen llenar sus días. Andrés es un personaje orgulloso porque no quiere dar su brazo a torcer. No quiere reconocer que se siente solo, o que necesita a sus vecinos. Orgulloso porque no perdonó a su hijo que se por marcharse del pueblo y negarse de ese modo a continuar con la promesa que un día él adquirió. Por este motivo le prohíbe que vuelva, aislándose de ese modo no solo físicamente, sino también sentimentalmente del resto del mundo.

Hay que tener en cuenta que la historia transcurre a principios de los años setenta, en plena emigración de las personas de campo a las ciudades. La vida en los pueblos del Pirineo no era como ahora. Muchos de ellos eran pequeñas pedanías que quedaban aisladas durante los meses de invierno debido a la nieve que ocultaba los caminos. Las condiciones de vida eran durísimas por un frío para el que las casas no estaban preparadas y donde a muchos de ellos no había llegado la electricidad. En este escenario, la única distracción posible eran las conversaciones con los vecinos alrededor de la lumbre. Por todo esto, es por lo que es más difícil entender la postura de Andrés, su empecinamiento en seguir allí, viviendo tan solo de los recuerdos felices de aquel pueblo ahora deshabitado.

Según avanza el libro empiezas a entender, que no compartir, su forma de pensar. Él quiere seguir en el pueblo, porque siente que pertenece a él, porque no ha salido nunca más allá de su comarca, y porque le hizo la promesa a su padre de no dejar que la casa familiar se viniera abajo. Sin embargo, ese respeto a la palabra dada, el compromiso adquirido y su carácter introvertido, hace que el aislamiento al que están sometidos él y su mujer, llegue a hacer mella en ambos. En ella, porque prefiere suicidarse a seguir igual, sabiendo que Andrés nunca va a querer salir de allí. En él, porque acaba volviéndose loco, no llegando a distinguir entre realidad y ensoñación. Es tan sutil la línea que separa lo real de la locura, que ni el propio lector llega a distinguirlas. A lo largo de su lectura tienes un sentimiento encontrado con el protagonista, se le entiende y se le rechaza, a partes iguales.

Para mí ha sido una lectura muy dura, quizás porque conozco esos paisajes pirenaicos y algunos pueblos aragoneses casi despoblados que me generan tristeza. Pero por otro lado, precisamente eso es lo que valoro del libro, el que haya sido una lectura que me haya despertado todos esos sentimientos que no son fáciles de sacar en un libro. He de reconocer que en ocasiones y para poder seguir con el libro he tenido que dar un paso atrás para no empatizar con el protagonista, para no hacer mía su soledad. Valoro mucho la labor del autor, que con un solo personaje, consigue montar una historia que engancha.

En esta segunda oportunidad que le he dado al libro he entendido su grandeza, y porqué es uno de los grandes de la literatura. Considero mi deuda saldada.


Reseñado por Gloria Fontana


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9 comentarios, ¡deja el tuyo!

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19 de septiembre de 2015, 9:23 ×

Creo que para mi también sería una lectura dura!
Besos

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admin
19 de septiembre de 2015, 12:35 ×

Algo similar me paso con "La sonrisa etrusca" de Sampedro, en su re-lectura tuve esa misma sensación de "deuda saldada". Hay libros que necesitan leerse en determinadas circunstancias para su máximo disfrute. Y a día de hoy, la Sonrisa Etrusca es uno de los pilares de estantería particular.

Gracias por la reseña. Lo tendré en mente.

Un saludo

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admin
19 de septiembre de 2015, 14:18 ×

Por motivos personales esta novela no es para mí en estos momentos. Estoy leyendo ahora mismo otro libro de Julio Llamazares, Distintas formas de mirar el agua, y habla de algo parecido. Son lecturas duras, como tú dices, y una llamada a tiempos pasados mejores.

Yo en mi lista de deudas tengo El camino de Delibes. Algún día volveré a leerlo.

Besos!

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admin
19 de septiembre de 2015, 22:33 ×

No creo que este libro sea para mi, lo dejo pasar.

Saludos

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admin
20 de septiembre de 2015, 17:12 ×

Conozco el libro, pero no lo he leído, la verdad no se si me gustará y ahora estoy en un momento que me costaría y lo pasaría regular, no lo descarto más adelante, la verdad es que le tengo ganas a este autor y esta novela la tengo.

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admin
20 de septiembre de 2015, 17:50 ×

Lo apunto para más adelante, creo que me puede gustar mucho pese a esa dureza :D

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admin
21 de septiembre de 2015, 10:35 ×

No conocía el libro, que sí al autor, pero lo dejo pasar.
Besos.

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admin
Ana
21 de septiembre de 2015, 19:09 ×

Yo también lo leí hace tiempo. Gracias por recordármelo. Creo que incluso debo tenerlo por casa. Saludos.

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admin
22 de septiembre de 2015, 9:28 ×

La reseña me ha tocado el corazón, lo leí hace años y francamente lo recordaba como una historia deprimente en la que el protagonista se aferra a una forma de vida que ya no existe. Hoy con la reseña he entendido la fuerza del protagonista para no abandonar sus raices (aunque eso le pasa la mayor de las facturas, la soledad), cumplir la promesa a su padre y ser fiel a sí mismo.

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admin
Gracias por tu comentario :)