Crónica del Encuentro con María Dueñas. 29 de Mayo de 2015


Con motivo de la presentación de su último libro “La templanza” hemos asistido al encuentro con María Dueñas y presentado por Juan Ramón Lucas en el teatro del Círculo de Bellas Artes.


JRL: ¿Te trabajas especialmente los personajes? ¿Te trabajas especialmente ese contar la historia en etapas que te van atrapando?
MD: si, yo trabajo todo antes. Lo planifico y lo voy dosificando de una forma organizada. Al venir del mundo académico estoy acostumbrada a trabajar sobre planificación como trabajamos en la universidad, sobre programación con unas estructuras muy concretas, muy compartimentalizadas, muy dosificadas y eso yo lo transfiero a la hora de escribir y lo aplico a todo: a la estructuración de la trama, a la creación de los personajes (no lo hago de forma consciente) de forma que no voy desvelando los personajes desde el principio, no voy desvelando las tramas desde el principio, los dejo que vayan tomando su camino. Los pauto, las dosifico y así es como sale.

¿Y en cuanto a la técnica narrativa también?
Bueno sí, es cierto que algunas cosas surgen espontáneamente. No puedes tenerlo todo organizado, no puedes trabajar con ese nivel de precisión pero todo lo demás si, yo creo que si que un poco programado lo tengo.

¿Llevas trabajando en esta novela 2 años y pico o 3?
Llevo trabajando en ella 2 años y pico desde cuando comencé a imaginarla, a estructurarla, planificarla y después desde sentarme delante del ordenador 2 años.

Mauro Larrea es minero porque tenías que ubicar un punto de partida, porque lo esencial no es que sea un minero, lo esencial es que es un personaje que ha adquirido un gran capital, tosco al principio, trabajador, que viene de abajo y que luego por un golpe de la mala fortuna se quiebra todo eso y tiene que en España empezar a recuperarse. ¿Por qué eliges un minero?
Es casi accidentalmente como se cruzan las minas de la plata de México en esta historia. Porque en realidad son 3 escenarios los que recorre La templanza. Linealmente primero es México, segundo Cuba y en tercero Jerez aunque en mi cabeza el primero y único en principio era Jerez. Los demás vinieron a continuación aunque después pasen a la narración en primer lugar.
Investigando sobre las bodegas de vino del siglo XX fue cuando supe que muchas de aquellas bodegas tan grandes y espléndidas sobre todo de mitad de siglo, que es cuando comienza a cambiar el perfil de los bodegueros, fue cuando supe que muchos de estas bodegas fueron establecidas con capital indiano, lo que entonces llamaban capital de regreso. Era dinero de españoles que habían emigrado a las antiguas colonias, se habían enriquecido allí y después de la independencia o porque simplemente les apetecía o querían invertir como tantos indianos en la entones “madre patria” y buscaban un negocio interesante y fructífero en el que invertir.

El vino de Jerez por aquel entonces, en aquella época era un 20% de lo que se exportaba de España. Era un negocio muy fructífero, muy boyante y entonces supe de algunas de aquellas bodegas, no muchas pero sí un número significativo como para que me llamara la atención (algunas de aquellas grandes bodegas se mantienen en la actualidad), y me pareció interesante la figura de ese indiano que vuelve aparentemente a invertir. Solo que no quiero traer un indiano al uso: ostentoso de los que van con el papagayo al hombro y se construyen grandes mansiones.

Yo quiero traer a un tipo arruinado que aparentemente nos da esa fachada de indiano próspero pero que aquí en España está a la desesperada, tiene que sacar dinero para enviar a México y recuperar su vida y entonces es lo que me hace darle a Mauro Larrea el perfil de minero, el de esos hombres que volvieron de América, que hicieron dinero en la minería de la plata en diferentes minas de México y después retornaron solo que a él le doy esta vuelta de tuerca, conserva esta fachada de hombre opulento y en realidad lo que viene es arrastrando un fracaso inmenso del que tiene que salir en 4 meses.

Luego hay otra constante en esta novela, el valor de los personajes femeninos. En este caso el protagonista es Mauro Larrea pero también podrían ser Sol Claydon (Soledad Montalvo) o Carola Gorostiza. Las dos mujeres de esta novela podrían ser protagonistas, ellas cobran un papel fuertísimo, cada una en un territorio distinto pero un papel fundamental.
Claro, es que yo quería un protagonista hombre, eso sí que lo tenía claro desde el principio por eso cuando se me cruza la figura de los mineros de la plata no lo dudo y agarro aquello, agarro México. Pero quería una figura puramente masculina y también que aparecieran mujeres potentes que incluso le hicieran torcer el destino que en un principio parece que él lleva trazado por propia voluntad y así es como entran en su vida. Carola Gorostiza es una mexicana manipuladora, es egoísta, es oscura, retorcida y Soledad Montalvo es una persona muy distinguida, muy virtuosa, muy aparentemente en su sitio, ha vivido media vida en Londres, está casada con un marchante de vinos inglés, es la última descendiente de un legendario clan bodeguero y en el fondo es una mujer que con ese porte, ese cosmopolitismo y esa facha que tiene es capaz de cometer las tropelías toda del mundo y arrastra a Mauro con ella. Y eso es lo que yo quería que las mujeres tuvieran ese papel y esa capacidad de a un tipo potente y solvente y que pisa fuerte y que además ha ido por la vida solo siempre, que le pudieran trastornar en cierta manera y las dos cada una a su modo y circunstancia consiguen hacerlo.

Hay algo que me gusta a mí de los personajes, como los sitúas en contexto y es como se lo juegan todo en una partida y luego las cosas importantes que suceden en la novela ocurren en un instante por una decisión tomada.
Si, estos personajes (Soledad y Mauro) son dos personas al límite, ninguno esperaba vivir las circunstancias que viven. Él era un potentado minero, prohombre de la sociedad y Soledad Montalvo es una jerezana que se casa muy joven con este marchante de vinos inglés, que es un hombre bastante mayor que ella, tiene cuatro hijos, una vida opulenta, distinguida, muy estable también . Y de repente a los dos todo les estalla por los aires. Entonces ahí ya los tengo que poner al límite, ellos van desesperados, cada uno con una bomba de relojería en las manos. Yo tengo que tensar la cuerda para que la narración sea creíble porque si no serían dos señores distinguidos que se pasean por Jerez.

En la novela también aparecen cosas interesantes, detalles como por ejemplo que Mauro Larrea no tiene un tatuaje sino una cicatriz.
Bueno en aquella época no existían los tatuajes o si los había pero lo llevaban sólo los marineros.

Sin embargo hay algo que me interesa mucho más y que aparece sólo insinuado, estoy seguro que puede ser materia para otra novela y es el tema de la esclavitud.
Investigando, documentándome me encontré con muchos datos, escritos, etc. sobre este tema y me pareció interesante dar unas pinceladas sobre el tema de la esclavitud en la Habana. Quería mencionarlo pero tampoco me interesaba hacer un tratado ni demostrar todo lo que había leído sobre esto.

¿En quién te fijas para escribir?
Yo intento no fijarme ni tener en cuenta a nadie que me rodee ni tampoco a personajes literarios. Es cierto que sin proponértelo, algunas cosas llegan tamizadas pero intento que no o por lo menos no conscientemente.

¿Lees mientras escribe?
Si claro. Suelo leer mucho sobre lo que voy escribiendo para documentarme. Novela de esa época, diarios, escritos, prensa pero también leo sobre temas que no tienen nada que ver, contemporáneos.

¿Es sencillo siempre escribir?
No, no siempre. La escritura tiene sus días difíciles en que ten embrollas rompes mucho, borras mucho y otros que sin embargo te sientas y todo te viene de golpe y es un día muy provechoso.

¿Cómo te documentas los detalles más importantes?
Me documento mucho con todos los medios y recursos que pueda encontrar. Libros de viaje, diarios, imágenes de la época, cartas, todo lo que pueda encontrar.
Una vez hecho todo el trabajo de documentación, lo pulverizo e intento que no salgo todo tal cual como si fuera un tratado porque sería muy aburrido y no interesa. Así que voy colocando detalles aquí y allá para que el resultado sea más homogéneo.

En tu prosa no sobran palabras vas al grano
Si, tiendo a obligarme y a poner freno antes de empezar a desbarrar. No me gusta enrollarme.
En mi vida la parte docente me ayuda a planificarme a la hora de escribir. La parte académica me ayuda a centrarme en los detalles sobre los que escribo que luego pueda sostener en la historia. Sobre lo que menos conozco o puedo patinar no escribo. Y la parte académica me ayuda a eliminar lo que no interesa o sobra y a saber conducirme.

¿Cómo te planificas?
Suelo tener siempre la trama principal: cómo va a empezar y terminar. Mucho ya está hecho y mucho se va desarrollando en función de lo que me pida la trama, según voy escribiendo.

¿Enseñas los textos a alguien para que los vaya leyendo y te de su opinión?
Cada vez enseño menos los textos cuando voy escribiendo quizás porque coincidió con que iba escribiendo La templanza mientras estaba saliendo la serie de El tiempo entre costuras en televisión. Me vi de pronto como sobreexpuesta y me conocía mucha gente y decidí recluirme un poco, esconderme y también esconder lo que estaba escribiendo.

¿Cuál ha sido más compleja de escribir, El tiempo entre costuras o La Templanza?
La templanza ha sido más compleja que El tiempo entre costuras. De esta última tenía más información por mi familia y por conocidos. Tenía más información documental y en primera persona además tenía a los personajes históricos que son muy cómodos porque te marcan la pauta a la hora de escribir. Pero con La templanza iba a ciegas, es más libre pero más complicado por lo menos mientras vas planificando porque vas sola todo el camino.

Con respecto al lenguaje ¿cómo lo has hecho?
Me he documentado muy bien sobre cómo se hablaba hace 150 años en México y en la Habana, evidentemente aquí también hablábamos de otra forma en aquella época. Pero el libro se va a leer no sólo aquí, sino en Chile, en Argentina, en Venezuela, etc. Entonces no podía la parte de México escribirla toda tal cual se hablaba en ese tiempo y tampoco hacer lo mismo en la parte que transcurre en La Habana, no era viable porque sería complicado de seguir y entender. Así que preferí tener un lenguaje más común a todos, que nos llegue y entendamos todo y sí de vez en cuando, en ciertas situaciones dejar caer alguna palabra, algún comentario en el lenguaje que se empleaba en aquel entonces.

Después del éxito que has tenido con El tiempo entre costuras ¿has escrito La templanza pensando en llevarla a la tele?
No, para nada. Era tentador haberlo hecho pero no. Mi objetivo desde que comencé a escribirla fue crear una novela para el lector, que la leyera y disfrutara, ese ha sido mi objetivo, no un guion para la televisión. Si luego surge algo más pues bueno. Aunque sí que en este caso llevarla a la televisión sería muy complicado.


Ha sido un placer asistir a este encuentro. Desde Libros que voy leyendo te damos las gracias María y deseamos que siga siendo un éxito La templanza y que sigas escribiendo y deleitándonos con tus historias.
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1 comentarios, ¡deja el tuyo!:

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7 de junio de 2015, 19:04 ×

Que maravilla! :D
Besos

Gracias Aydita por tu comentario!
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admin
Gracias por tu comentario :)