"La Isla" de Giani Stuparich 


Sinopsis

Un hombre enfermo pide a su hijo que abandone por unos días las montañas en las que pasa el verano y le acompañe, quizá por última vez, a la isla adriática en la que nació. El reencuentro en ese paisaje luminoso, teñido de recuerdos, resulta decisivo para ambos. Uno descubrirá lo que significa dejar descendencia; el otro af rontará el sentido de la pérdida. El estilo elegante y contenido de esta narración, publicada por primera vez en 1942, la convierte a juicio de muchos en la obra maestra de Giani Stuparich. La isla es, en palabras de Claudio Magris, «un relato admirable de vida y de muerte, no conjurada sino mirada sin piedad cara a cara».

Datos Técnicos

Editorial: Minúscula
Número de páginas: 123
Encuadernación: Tapa dura
ISBN: 9788495587398
Año de edición: 2008
Precio: 12,35€

Sobre el autor: Giani Stuparich 

Impresiones

Belleza, tristeza, nostalgia, emoción… se suceden y se dan la mano con destreza a lo largo de 123 páginas. A medio camino entre el relato breve y la novela corta se traza esta hermosa historia de amor filial sobre el legado que un padre otorga a su hijo y éste a su vez a su padre. El padre, quien fuera en otro tiempo todo un ejemplo de vigor, energía y fortaleza ahora debe apoyarse, llegada la fase terminal de su enfermedad, como toca, en su hijo, por eso, le ha pedido en esta ocasión que le acompañe a la isla de Istria que le vio nacer en el que parece será ya un último viaje lleno de nostalgias. Este recorrido cobrará muchísimo significado para ambos y les ayudará a encarar un momento tan decisivo y difícil para los dos como es la muerte de uno mismo (en el caso del padre) o de nuestros familiares más queridos (como es en el caso del hijo).

Pocos personajes, tan solo un padre y un hijo, alternando sus dos puntos de vista para narrarnos la historia, aunque también estará la voz de las gentes sencillas del lugar, que pondrán un punto de colorido y costumbrismo a la obra, y la naturaleza, que desempeñará un papel crucial (como referente sagrado, trascendental, acompañamiento silencioso o telón de fondo de extremada e incalculable belleza), pero ni qué decir tiene que todos y cada uno de los personajes están muy bien trabados y que encierran junto al paisaje idílico toda una filosofía de vida. Qué perdura, qué queda de nosotros (compasión, amor, reconocimiento en el otro…), qué es importante, cuál es nuestro legado, cuál es nuestro lugar o destino en el mundo.

Y es que el escritor y traductor J. Á. González Sainz (profesor de Literatura en la Universidad de Trieste) ha hecho un magnífico trabajo a la hora de saber verter tanto la emoción como el cuidado lenguaje de esta obra en nuestro idioma, véase si no el siguiente pasaje: “Reinaba una calma estática; se tenía la impresión de que el barco se había vuelto más ligero de golpe y de que apenas rozaba el agua” (página 40). O este otro fragmento que tiene como el anterior algo de poético y emotivo a la vez: “Sintió un escalofrío a lo largo de la espalda; y aun cuando se ahogaba de calor, el sudor se le quedó frío en la cintura y en la frente” (página 78).

Además, para completar esta edición, el libro viene acompañado por una esclarecedora presentación de Elvio Guagnini (escritor y profesor de Literatura en la Universidad de Trieste) y un posfacio de Claudio Magris (catedrático de literatura germánica en la Universidad de Trieste y una figura clave dentro la literatura italiana contemporánea), que nos ayudarán con sus palabras a comprender mejor el valor y significado de la obra (su dimensión ética) y cuál es el lugar que ocupa dentro de la literatura, en particular, y de la historia, en general.

Un ritmo pausado, sereno, diríamos que hasta profundo, que nos recuerda a las olas del mar cuando están en calma, se encargará de llevarnos y seducirnos a través de lo sencillo y de lo cotidiano hasta profundizar bien en los grandes enigmas de todos los tiempos. La prosa que maneja el autor es rica, esmerada, cuidada hasta el detalle, y con ella sabrá dibujarnos a la perfección ese amor que siente un padre hacia su hijo y un hijo hacia su padre. O también la angustia de ese hijo que nada podrá hacer por aliviar los sufrimientos físicos del padre, excepto acompañarlo y permanecer junto a él en sus últimos días.

La narración será sobre todo lineal con algún ligero flash back puntual para recordar con añoranza algún momento feliz vivido de la infancia o de la juventud de uno u otro, pero sobre todo, estará aquí el presente y quizá también el futuro porque el libro parece querer decirnos algo importante: “Llega la muerte, pero la vida continúa”. Y si más o menos hemos hecho lo correcto será un trago que podremos y sabremos afrontar con cierta calma, madurez y dignidad.

Es un viaje o un recorrido luminoso, como decíamos, a través del presente. Sin duda un hermoso canto a la vida y a la vez a la muerte. A este libro lo podemos considerar una obra maestra, una pequeña joya de la literatura europea. La editorial Minúscula lo sabía y, por eso, nos lo trae a nuestras manos demostrándonos con ello de nuevo su buen hacer y sorprendiéndonos gratamente. De hecho, grandes escritores como Manuel Vilas se declaran fervientes admiradores de este libro.

De él podemos decir que fue escrito en 1942 por Giani Stuparich (Trieste 1891-Roma 1961) que junto a otros escritores como Scipio Slataper, Carlo Michelstaedter, Enrico Mreule y Carlo Stuparich vivieron los convulsos inicios del siglo XX y que, entre otras cosas, se lamentaban de que a su ciudad, Trieste, en otro tiempo activo puerto del Imperio Astro-Húngaro le faltara tradición cultural y espíritu integrador para poder convertirse en un puente en el que confluyeran esta antigua civilización con otras nuevas. Quizá esta angustia existencial es la que condujo a alguno de estos escritores al suicidio (como fue el caso de Michelstaedter) o, directamente, a la muerte en la Primera Guerra Mundial (como le ocurrió a Slataper o al propio hermano del autor, Carlo Stuparich). Y, con ello, de alguna forma Stuparich se vio en la obligación de continuar con  la labor del grupo y acabó convirtiéndose en todo un referente de la literatura triestana (que hunde sus raíces o esencias en la meditación acerca del tema de la enfermedad y de la muerte). El autor, haciendo gala del estupendo intelectual responsable que era, nos dejó  algunas novelas y ensayos, pero todos parecen coincidir en que donde más destacó fue sin duda en la memoria autobiográfica y en los relatos breves, género este último en el que simplemente impresiona hasta el límite, he aquí, si no, La isla, un relato que nos dejará sin palabras y hasta sin aliento, ya que en ella sin duda supo dejarnos lo mejor de sí mismo tanto a nivel de escritor como en calidad de ser humano. Una obra de incalculable valor y lectura imprescindible.



Reseñado por Javier Úbeda Ibáñez (Culturamas)



Si quieres hacerte con un ejemplar, puedes hacerlo desde el siguiente enlace: La Isla (Paisajes narrados)



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2 comentarios, ¡deja el tuyo!

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31 de mayo de 2015, 14:05 ×

¡Hola!

No tengo ningún libro de minúscula y creo que es una falta que tengo que arreglar pronto porque parece ser una editorial de muchísima calídad. Este tiene una pinta increíble, pero he de decir que me asusta un poco el argumento...

Probablemente el día que me pase por la Central en Madrid me haga con él, es una de las mejores librerías cuando se trata de editoriales independientes.

¡Un beso!

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admin
31 de mayo de 2015, 18:28 ×

Seguro que me engancharía!
Besos

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admin
Gracias por tu comentario :)