Abraham Agüera: un contador de historias



Buenas tardes. Resulta un poco difícil definirse a uno mismo sin caer en el egocentrismo, pero voy a tratar de explicar quién soy y por qué escribo. En primer lugar me voy a presentar. Mi nombre es Abraham. Abraham Agüera. Soy de Villaviciosa, pero resido y trabajo en Oviedo. Siempre me ha gustado escribir, pero “Reliquias” es mi primera aventura literaria. Hace años que escribo con seudónimos en la blogosfera, y hago alguna colaboración de manera esporádica con publicaciones digitales, pero con mi primera novela perdí un poco el pudor, y he sido capaz de ponerle título a uno de mis “estallidos mentales”.

Reliquias” surge de una conversación inocente con los compañeros de trabajo, y de un reto: escribir una historia entretenida y con coherencia. Al principio me lo tomé como una broma, pero luego llegó a ser un gran reto personal, hasta el punto de que durante unos meses no pensaba en otra cosa. Fue una gran satisfacción descubrirme a mí mismo como escritor (bueno, escritor es una palabra que me viene demasiado grande. Respeto demasiado esa profesión como para incluirme, yo prefiero referirme a mí mismo como “contador de historias”). Ese manuscrito comenzó a moverse de mano en mano, hasta llegar a lo que es ahora mismo: una novela. Cuando la historia ya estaba montada sucedió una cosa fortuita, y es que un amigo mío, antiguo compañero del instituto, me confesó que dibujaba bien, y de esa confidencia nació la portada. Una portada que me enamoró al primer golpe de vista. A partir de ese momento ya no había marcha atrás: editaría mi propia novela, al menos para mi entorno más cercano.

La idea inicial era maquetar el manuscrito e imprimir unos pocos ejemplares, pero el boca a boca hizo posible que la novela empezase a tener un modesto éxito a nivel local. Presenté la novela y la publiqué porque así me lo exigían las circunstancias. Soy autor novel y auto publicado, dos hándicaps que tengo perfectamente asumidos, pero que no han impedido que las librerías me hayan dado una oportunidad.

Escojo el género negro porque es el que mejor se adapta a lo que yo quiero contar. El ritmo es ágil, y la acción prima sobre las formas. La novela es una historia llena de historias. Trata de verdades silenciadas, de sicarios, narcotraficantes, pederastas… pero, pese a todo, es una historia de amor. Amor a la verdad.

Mi concepto de la escritura se basa en ofrecer una lectura ágil y entretenida. Escribo de una manera un poco egoísta, buscando contar una historia divertida y que enganche al lector. Odio los formalismos, el aburrimiento. Me entristece comprobar que estamos perdiendo la capacidad de sentir, empeñados como estamos en analizar todo formalmente. Yo les pido a mis lectores que se suban a una montaña rusa y se permitan experimentar el vértigo de subir y bajar, de dejarse llevar por las inercias, sin estar pendientes de otra cosa que no sea el disfrute puro y duro de la experiencia en sí misma. Pretendo contar una historia, sin más. Poner a prueba mi creatividad. Este proyecto nació y creció sin ningún tipo de ambición. Conserva el formato original, los dibujos son obra de un artista amigo mío, y es todo “artesanal”, por así decir. No ha sido sometido a estudio ni corrección profesional, y eso creo que lo dice todo. La gloria y el éxito lo dejo para los profesionales, los filólogos, los sociólogos y demás. Yo solamente quiero divertirme y divertir a los demás. Reliquias no fue producto de una ambición comercial, ni personal, ni por alimentar el ego. Es una historia pensada para distraerse leyendo, simplemente eso. Escribir consiste básicamente en contar algo. Ya lo decía Oscar Wilde, creo que era, allá por el Siglo XIX.

Todo escritor tiene un propósito al escribir. Decía Jack London que el suyo era “añadir algo suyo a la belleza”. El mío es mucho más simple: servir de intermediario entre mi creatividad y los lectores. Contar una historia, sencillamente, y procurar que resulte lo suficientemente atractiva para que sea interesante de principio a fin.

Espero no haber resultado pesado, porque acabo de comprobar que me he extendido más de lo que tenía previsto, pero mi problema es fundamentalmente ése: cuando me pongo delante de una hoja en blanco siempre hay algo que me empuja a doblegarla hasta dejarla reducida a un montón de garabatos, aunque solamente tengan sentido para mí.

Muchas gracias por todo. Un fuerte y agradecido abrazo.
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2 comentarios, ¡deja el tuyo!

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28 de mayo de 2015, 9:26 ×

Es importante esto que cuenta, que aunque solo sean garabatos tienen un gran significado para el y seguro que para mucha más gente!
Besos!

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admin
29 de mayo de 2015, 8:06 ×

Abraham lo has conseguido.Es una gran novela que la vives y disfrutas desde la primera hasta la última página. Enhorabuena y por favor siempre que puedas sigue escribiendo.

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admin
Gracias por tu comentario :)