"El balcón en invierno" de Luis Landero


Sinopsis

Un relato de formación que retrata un país y una época, por uno de los más grandes novelistas españoles.

Asomado al balcón, debatiéndose entre la vida que bulle en la calle y la novela que ha empezado a escribir pero que no le satisface, el escritor se ve asaltado por el recuerdo de una conversación que tuvo lugar cincuenta años antes, en otro balcón, con su madre. «Yo tenía dieciséis años, y mi madre cuarenta y siete. Mi padre, con cincuenta, había muerto en mayo, y ahora se abría ante nosotros un futuro incierto pero también prometedor.»

Este libro es la narración emocionante de una infancia en una familia de labradores en Alburquerque (Extremadura), y una adolescencia en el madrileño barrio de la Prosperidad. Es también el relato, a veces de una implacable sinceridad, otras chusco y humorístico, de por qué oscuros designios del azar un chico de una familia donde apenas había un libro logra encontrarse con la literatura y ser escritor.

Y de sus vicisitudes laborales en comercios, talleres y oficinas, mientras estudia en academias nocturnas, empeñado en ser un hombre de provecho. Pero dispuesto a tirarlo todo por la borda para ser guitarrista, y vivir como artista. Y en ese universo familiar de los descendientes de hojalateros, surge un divertidísimo e inagotable caudal de historias y anécdotas en el que se reconoce la historia reciente.

Datos Técnicos

Editorial: Tusquets
Número de páginas: 248
Encuadernación: Tapa blanda
ISBN: 9788483839294
Año de edición: 2014
Precio: 17€

Sobre el autor: Luis Landero

Impresiones

Últimamente, quizás por azar, estoy leyendo muchos libros con reflexiones literarias a la memoria y los recuerdos. Ese pasado que actúa como catalizador del presente y de un futuro, ya que todo está encadenado. Si Matute habla desde la voz de la infancia, Modiano lo hace para recordar esos años de la ocupación nazi en París. Por poner dos ejemplos.

Siguiendo con la memoria, ayer mismo terminaba El balcón en invierno (2014) de Luis Landero, una historia en la que recordar es un grito al pasado. Cansado ya de tanta ficción y novelas, de las que se burla con ironía, decide poner toda su vida como caldo para esta reciente novela. El resultado no es más que su propia vida pasada por el tamiz de su mente. Landero escribe sobre recuerdos: de la infancia, de su padre autoritario, de sus primeras lecturas, de cómo de la nada se hizo un nombre, del campo y sus virtudes por oposición a la ciudad, de su primo Paco y sus inicios como guitarrista, y de cómo la escritura forjó todo el carácter de quien hoy es. Desde que su madre le decía “eres un mentiroso” por inventar o exagerar los sucesos y las impresiones de lo que veía, hasta ser un novelista que ficciona pero también dice verdades.

“En los libros leídos está la sombra, el rastro de lo que fuimos, los diversos bocetos de nuestro aprendizaje estético y de nuestra evolución vital, los vestigios de ciertos afanes que un día nos conmovieron y que luego, tras ser devastados por el tiempo, con los materiales de sus ruinas construimos nuestro modo de ser y de sentir, y lo más valioso y secreto de nuestro bagaje cultural”.

Landero construye el libro como un diálogo con su madre. A ella le pregunta sobre su pasado, con ella habla de su padre desaparecido cuando él tan sólo contaba dieciséis años, de sus orígenes en una familia de hojalateros, de la Guerra Civil que quiso truncar las vidas de aquellos que la vivieron. Pero Landero escribe esta su historia para frenar el paso del tiempo e impedir que el campo y sus costumbres se pierdan, pero él lo cuenta basándose en sus recuerdos, en las comidas familiares llenas de discusiones y memoria colectiva de cuando era un niño. Porque vivirlo ahora ya no es posible, él mismo escribe que el campo y las aldeas quedarán solamente en los estudios de los etnógrafos.

El balcón en invierno no es un libro de memorias, ni mucho menos, es una historia que nace del propio autor y que relata el fin de una generación, pero también su lucha y la promesa a su padre de ser alguien en la vida. Y es que su progenitor, tan presente en todas sus obras, estaría ahora orgulloso de Luis Landero, ese chico que descubrió la poesía siendo un adolescente, ese que nunca quiso vivir de obligaciones, ese que sigue siendo autoexigente a pesar de la gran literatura que practica… Landero es de esos autores que sin un libro en su infancia y del caos de sus primeras lecturas, llegó a idear una biblioteca en la que Madame Bovary de Flaubert o Rojo y negro de Stendhal son ejemplos de su amor por la buena literatura.

No me resisto a compartir el último párrafo del libro: “En cada instante, en cada frase, en cada suspiro, en cada pequeño acontecer, lo trivial y lo misterioso van a partes iguales. Eso es todo, y no hay más que contar. Un grano de alegría, un mar de arena.”

De nuevo, música con las palabras.



Reseñado por Tensy Gesteira

Si quieres hacerte con un ejemplar, puedes hacerlo desde el siguiente enlace: El balcón en invierno





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5 comentarios, ¡deja el tuyo!

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30 de octubre de 2014, 10:52 ×

No es un género que me llame la atención, así que lo dejo pasar por el momento. Gracias por el aporte. Un besazo

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admin
30 de octubre de 2014, 12:24 ×

Hace muchísimo que no leo un libro de este autor pero éste me parece muy interesante. Gracias por la reseña.
Besos!

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admin
30 de octubre de 2014, 23:32 ×

Este no me llama la atencion asi que lo voy a dejar pasar.

Saludos

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admin
30 de octubre de 2014, 23:57 ×

No me he estrenado con este autor. Y por la excelente reseña que has hecho, éste parece un buen libro para empezar.
Besotes!!!

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admin
31 de octubre de 2014, 8:29 ×

Pues fijate que siendo este autor extremeño como yo, aún no he leído nada de él y me gusta lo que cuentas porque además estoy segura que me identificaré con muchas de las cosas que comenta de su Alburquerque natal.

Bs.

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admin
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