Entrevista a Lola Beccaria. 24 de Marzo de 2012



Muchos recordaréis un libro que os presentamos en las primeras semanas de este año, "Zero", una historia fresca, llena de mensajes que nos hacen reflexionar. Hoy os traemos la entrevista a su autora, Lola Beccaria, que amablemente ha contestado a todas nuestras preguntas. El resultado es una entrevista muy completa y entretenida. Esperamos que la disfrutéis tanto como nosotros.

Biografía: Lola Beccaria
Reseña: Zero



En primer lugar, cuéntanos algo de ti. ¿Con qué tres palabras te definirías?
Aunque es complicado resumirse en tres palabras, y lo lógico sería escurrir el bulto ante esta pregunta excusándome por su imposibilidad, me voy a arriesgar a pringarme. Yo diría que si tuviera que elegir tres adjetivos con los que sentirme identificada estos serían aventurera, filosófica y leal. Aventurera implica curiosidad por el mundo, ganas de probar y experimentar, y cierta actitud apasionada y lúdica ante los retos desconocidos. Por su parte, filosófica implica una tendencia a sumergirme en la profundidad del pensamiento, y un gusto por la indagación personal, por la reflexión sobre el mundo y sobre la existencia humana. Y por último, leal implica un lazo indestructible con relación a lo esencial, a los seres queridos, a los amigos, a los amores y a los ideales que alfombran mis sueños. En eso, soy un roble, una roca.

¿Cómo y cuándo descubriste tu vocación por la escritura? ¿Recuerdas qué fue lo primero que escribiste? 
Mi primera experiencia literaria fue en el colegio. Tendría yo unos nueve años y me gustaba un niño de mi clase. Un día le escribí un poema, y se me ocurrió dárselo. Así que dicho y hecho. Cual auténtica kamikaze me acerqué a él y se lo entregué como quien ofrece el sagrado cáliz de su propio corazón. El chaval abrió el papel con cara de póquer, lo leyó con igual cara de póquer y finalmente, y sin decir nada, se dirigió al corcho de la clase y lo colgó allí de una chincheta. A continuación llamó a todos los compañeros de clase, que se fueron acercando al corcho y leyeron mi poema entre admiración y risas. Mientras, yo quería que me tragara la tierra, pero no conseguía reunir las suficientes fuerzas como para huir, dejando aquel escenario para esconderme en cualquier agujero. No, aguanté a pie firme aquella situación, aunque más tarde, ya a solas, decidí que jamás volvería a escribirle un poema a ningún hombre. Entonces no supe el real significado de aquella experiencia, pero hoy, andando el tiempo, he sabido que aquella fue en realidad mi primera publicación y que José Luis, que así se llamaba el niño, había sido mi primer editor. Un poema de amor escrito por mí había llegado a un grupo de lectores publicado en el corcho de la clase y yo había sido capaz de soportar la exposición de mis más íntimos sentimientos en público.

¿Hay alguna lectura o autor que haya sido decisivo para tu irrupción en la escritura? 
No soy consciente de ello. Es una pregunta que, además, nunca me había planteado. He sido una lectora voraz y compulsiva, desde niña. Pero creo que lo que hizo que me convirtiera en escritora no tiene que ver con mi vocación lectora. Al menos no directamente, no como la espoleta que me disparó hacia esa vocación. Además, y aunque empecé escribiendo ese poema de amor a los nueve años, yo soy una escritora tardía. Hasta los 26 años no empecé a escribir con la clara conciencia de querer ser escritora. Y surgió de un radical cambio de rumbo en mi vida. En ese justo momento hice una elección crucial, que, sin yo saberlo entonces, habría de determinar mi existencia a partir de entonces, mis elecciones vitales, mi forma de vivir la vida. Elegir ser escritora entraba dentro de un mismo saco. Dejar de ser una persona convencional que busca lo convencional. Y, por eso mismo, tuve que pagar un precio. Pues uno no se aparta del camino recto, de los esquemas de vida de los demás, sin consecuencias. Aunque ha valido la pena, y volvería a hacerlo.

¿Tienes algún tipo de rutina establecida a la hora de ponerte a escribir?
No soy nada maniática, lo siento. Pero sí me gusta tener un entorno agradable para escribir. Prefiero hacerlo por las mañanas, porque es cuando tengo la cabeza más despejada. Y solo necesito una ventana por donde asome el cielo. Nada más. Mi mesa de trabajo está frente a una ventana por la que se ven los tejados de Madrid, lo cual me permite mirar al horizonte cuando paro de escribir y tomo aliento para continuar. Luz y apartamiento, con eso me apaño. No me importa el ruido de la calle, a lo lejos. Me abstraigo con bastante facilidad.

Cuando te pones a escribir, ¿Tienes en mente lo que vas a escribir o vas improvisando? 
En cierto modo improviso, sí. Aunque no se puede uno sentar ante el ordenador, o ante el papel, y, de la nada, como si se tratase de la chistera de un mago, sacar una paloma o un conejo sin previamente haberlo planificado. Para escribir una novela hay que hacer un trabajo previo de documentación y recopilación de datos, y hay que conocer, al menos esquemáticamente, el argumento, el carácter de los personajes, ciertos detalles de su biografía, y hacia dónde quieres que vaya la historia, lo que quieres contar realmente. Otra cosa es que, conforme vas escribiéndola, los personajes te pidan cambios o te sorprendan en su devenir. Me gusta, desde luego, que escribir se convierta en una aventura de conocimiento, e ir casi a ciegas por algunos pasajes, como si yo misma estuviera inmersa en esa oscuridad, buscando algo de luz, una salida. Y, al igual que me pasa con cualquier historia ajena, no me gusta que me cuenten el final, ni siquiera cuando soy yo la narradora.

Para aquellos que no conozcan Zero, preséntasela.
Siempre soñé con escribir un libro bonito, especial, en la línea de El Principito o Alicia en el País de las Maravillas, para todas las edades, una historia preciosa, mágica, de esas en las que desde la primera página el lector se sienta a gusto, comprendido, y que se le invite a una aventura de conocimiento que al final le haga sentirse aliviado, satisfecho, lleno de fuerza y energía, y que tambien mantenga su interés, y le divierta. Un lugar donde por fin poder mirarnos al espejo y vernos guapos y llenos de virtudes. Una historia en la que contar cómo podemos sacar partido a nuestras aparentes imperfecciones y despertar y recuperar el potencial que todos llevamos dentro, pues son esas imperfecciones las que en realidad nos hacen únicos y maravillosos. Mi aspiración era diseñar un reino donde poder dar rienda suelta a nuestra ingenuidad, rabiosamente, y no sentirnos avergonzados, construir una pista de vuelo donde nos crezcan las alas.

¿De dónde surge la idea de escribir esta novela?
Este libro es un acto de amor. Es la promesa que le hice a alguien, y al mismo tiempo es una ofrenda a la gente que quiero. Es una ofrenda para mis lectores, para los de siempre y para los que quieran unirse al grupo. Es una invitación a entrar y acomodarse en estas páginas. Para vivir, de la mano de Zero, el protagonista, una aventura llena de humor, apasionante y única.

¿Quiénes son los protagonistas?
El protagonista es Zero, un chico que vive en un mundo aparentemente perfecto, de riqueza y estatus, pero él siente que no encaja allí ―hace lo que no quiere hacer, está donde no quiere estar y pretende ser lo que no es―, y finalmente se va de casa porque necesita encontrar su verdadero hogar, el lugar donde poder ser quien de verdad es. Y acaba cayendo en un territorio mágico, llamado "Satarip", que es "piratas" al revés porque allí viven unos piratas a los que les gusta llevar la contraria, divertidamente rebeldes e incorrectos, tan ingenuos como para creer que pueden cambiar el mundo y tan cabezotas y decididos como para conseguir hacerlo de verdad. Y allí Zero se dará cuenta de que no hay por qué conformarse con lo que nos han vendido, sino que se puede construir un mundo diferente, del que sí poder sentirse parte, en el que sí poder encajar por fin.

Un niño rico que se enamora de quien le atraca, una persona totalmente opuesta a él, que despierta su curiosidad. ¿En qué se basa esa atracción? 
Zero se enamora de Isla, la chica que lo atraca, es cierto, pero no solo se enamora de ella: de lo que acaba enamorándose Zero, a lo largo de la novela, es de la propia vida. A partir del momento en que conoce a Isla, empezarán a pasarle cosas extraordinarias, y comenzará, imparable, su radical proceso de metamorfosis. ¿Y cómo ocurre tal cosa? Te enamoras de la vida cuando eres capaz de salir de ti mismo y observar a tu alrededor. Entonces empiezas a ver la belleza de lo ajeno, de lo que está fuera de ti, la belleza de los demás. Zero conoce a Isla y se enamora de ella, pero también conoce a Tuya, una tortuga que lo empuja a irse de casa, y se enamora de ella; y conoce a Carlo, el perro que le hará de cómplice, su leal amigo que le ayudará en toda su aventura, y se enamora de él; y también conoce a Arke, que es el capitán de los piratas, su protector y mentor, y se enamora de él... Y así, poco a poco, Zero aprende a amar. Y cuando por fin sabe amar, se acaba enamorando de la vida misma, y la vida, a su vez, le corresponde y se enamora de él.

Un libro que nos habla del quid de la felicidad, ¿Crees que la sociedad actual ha olvidado donde se halla la verdadera felicidad? 
Precisamente quería recoger todas esas sensaciones que hay en el aire que actualmente respiramos, de rebeldía, de insatisfacción, de no encajar, de vivir en un mundo injusto e imperfecto. Por eso, escribir "Zero" ha sido un acto de insubordinación contra este mundo de obligaciones y consignas, que nos exige que seamos felices y perfectos, y nos hace sentir culpables por no conseguir serlo. Nos han desvitalizado, nos han desunido, dictan nuestros actos, nos dicen lo que tenemos que hacer de la mañana a la noche, nos han robado los sueños y nos han hecho olvidarnos de cuáles son nuestras auténticas necesidades. ¡Necesitamos recuperar la ambición y la capacidad de ilusionarnos! ¡Necesitamos unirnos, encontrar a nuestro grupo, apoyarnos en él! ¡Estamos llenos de pasión y energía, y todavía quedan montañas por escalar, mares por navegar y metas por conseguir!

Abordas el tema de “el dinero no da la felicidad”, sino que la felicidad está en otros sitios que muchas veces cuesta encontrar y a los que muchas veces no damos importancia. 
Dinero, belleza y estatus los tres pilares sobre los que residen las aspiraciones y sueños de la sociedad actual y creo que están agostados; se ha demostrado que no nos hacen felices y ya no podemos engañarnos más. Estamos presos en una tela de araña, inmovilizados con unos valores de los que si nos separamos nos sentimos perdidos, porque, en realidad, creo que lo que nos pasa no es tanto que queramos ser guapos, ricos y famosos como que llevamos tanto tiempo aferrados a esas aspiraciones que no sabriamos sustituir estos valores por otros; nos da vértigo y preferimos pensar que el dinero o la belleza o el estatus nos dan la felicidad, cuando hemos perdido de vista qué otras opciones puede haber. Yo he escrito Zero en busca de otras alternativas. No puedo evitar reírme, tomar con sentido del humor esas tres cosas, cuestionarlas y tratar de demostrar que están sobrevaloradas y que en realidad son valores e ideales falsos, vacíos, sin fundamento. Y proponer otras opciones, desmontar los tópicos sobre los que estos supuestos valores se sostienen. Eso no significa que lo que compra el dinero no sea, en un momento dado, algo que no se pueda o no se deba disfrutar, solo digo que nos dejamos el alma en unas aspiraciones de resultado dudoso. Yo no digo que esos valores no sean interesantes, solo digo que tal vez hay otros, ocultos bajo esos, que sean todavía más interesantes, y que no nos dejan verlos porque, al no basarse en el consumo, no le convienen al sistema económico que nos controla y gobierna, que coloniza y canibaliza nuestros verdaderos ideales.

Desde tu punto de vista, ¿Es complicado diferenciar entre lo que uno quiere y lo que uno hace por satisfacer a los demás? ¿Seguir tus sueños o los de los demás? 
Se nos acusa a los ciudadanos, a los adultos y a los jóvenes, de no estar motivados. Pero ¿cómo vamos a estarlo si han acabado por aplastar nuestros sueños sustituyéndolos por unos valores artificiales, que no son nuestros sino los de la sociedad? Y esos valores se nos han encasquetado sí o sí, sin darnos cuenta nos hemos subido al barco que iba en esa dirección, justamente tal vez en dirección contraria a nuestros genuinos sueños. Y queriendo ser como los demás, hemos ido dejando atrás lo que amamos. Por eso necesitaba construir un territorio mágico en el que el lector se pudiera liberar de lo establecido. Un territorio en el que las leyes y normas no fueran las habituales, un laboratorio de ensayo donde poder soñar y experimentar algo distinto, para demostrar que un mundo diferente es posible. Porque nadie es un héroe cuando comienza algo. Estamos llenos de dudas, temores, y al final si somos héroes lo somos un poco a regañadientes, aunque luego nos alegremos de haberlo sido. Y porque todos necesitamos ser, en el momento crucial, los héroes de nuestra propia vida.

Zero nos invita a escuchar a nuestro corazón, ¿Tanto nos cuesta hacerlo? 
A veces no es tan sencillo escuchar a nuestro corazón, claro que no, pues toneladas de escombros de la sociedad tapian nuestras emociones, pero hay que confiar en que el corazón tiene vías extraordinarias para hacerse entender, para comunicarse con nosotros mismos. Lo que hace Zero es invitarnos a entrar en Satarip, ese reino mágico, para acompañarnos en una aventura en la que, al final, una vez limpios de prejuicios y habiendo puesto en tela de juicio esos valores impuestos de la sociedad, tal vez podamos conectar con nuestros verdaderos sueños, con lo que de verdad hace brillar nuestra mirada y acelerar el ritmo de nuestro corazón. Los sueños que nos emocionan, los que hacen que nuestra sangre se esponje y nuestro pecho se expanda. Por eso, una de las recomendaciones de Arke, el capitán de los piratas, es que no persigas nunca lo que te deja indiferente. Es el sueño de otros, no el tuyo. No dejes que te programen los sueños. Nunca emprendas una aventura que no haya dictado tu corazón. No te niegues a ti mismo la oportunidad de intentarlo. ¡Lucha por lo que deseas!

A lo largo de la historia veremos una gran transformación en Zero llegando a conocer y a integrarse en un grupo de piratas. ¿A qué clan de piratas te hubiera gustado pertenecer y por qué? 
Pues me gustan todos los clanes de piratas, pero el que más me gusta es el clan de los Filósofos, que es el que elige Zero. Me identifico mucho con él, claro. Ya he dicho antes, a la hora de elegir los adjetivos que me definen, que me considero una persona filosófica. Me encanta la reflexión, el análisis, soy curiosa, una investigadora de la personalidad humana. Y además, me encanta el sentido lúdico, alejado de cualquier pragmatismo, que tiene la filosofía. Los pensadores ―al menos los que a mí me interesan― son rebeldes para poder ser libres, pero a cambio, pagan el precio de no adaptarse a la sociedad, que muchas veces es la marginación o la incomunicación o la soledad. Son capaces de construir un mundo alternativo, un territorio independiente en el que poder permanecer al margen de ideologías, de fundamentalismos. Viven en las nubes. Y sueñan todo lo que pueden. Y para ellos es importante la generosidad: entregan a los demás su esfuerzo, el fruto de sus reflexiones, que consideran lo más valioso que pueden ofrecer.

¿Cómo definirías tu estilo a la hora de escribir?
Alguien definió una vez lo que yo escribía como literatura emocional. Y lo cierto es que, aun cuando detesto los encasillamientos, me gustó esa etiqueta, tal vez porque no es una etiqueta al uso, ni responde a un género establecido. En realidad, lo que más me interesa como materia narrativa es el conflicto psicológico del ser humano, sus taras y limitaciones emocionales, estudiar a fondo el proceso por el cual tanto la educación y el entorno, como la sociedad con sus engañosos modelos de perfección, van sibilinamente estableciendo cortapisas emocionales al ser humano y cómo este se aleja así de su necesidad más imperiosa y más esencial: amar y ser amado. Me gusta, pues, la novela psicológica, que analice los sentimientos, que combine emoción, acción y reflexión. Que cuestione la sociedad, sus sacrosantos pilares, los prejuicios, los dogmas, las consignas y proponga vías alternativas.

¿Qué destacarías de Zero?
Desde niña, siempre me han gustado los cuentos de hadas y he odiado las fábulas, sobre todo, la de la lechera, que lo pierde todo como castigo por atreverse a soñar despierta. Las fábulas te dicen lo que tienes que hacer y te cortan las alas, en aras del conformismo y la resignación. En cambio, en los cuentos de hadas, la ambición y la audacia son herramientas preciosas que, junto con el ingenio y el talento personal, te animan a ir a por todas y cumplir tus sueños. Me gusta pensar que Zero es, por tanto, un cuento de hadas con una clara vocación de antifábula. La creatividad, en momentos de crisis, es uno de los elementos claves para salir adelante. Y por eso mismo, el cuento de hadas puede ser un buen faro para estos tiempos, pues suele partir de una situación de crisis o desastre generalizado que afecta a un reino entero, y precisamente gracias a la inteligencia creativa de sus protagonistas, dicha crisis siempre se supera con éxito.

¿Con qué sensación crees que acabará el lector cuando finalice el libro?
Zero desarrolla toda una teoría económica, que he bautizado como romántica posmoderna. Se trata de una interpretación emocional de la economía: necesitamos cierto idealismo en todos los órdenes de la vida, incluso en el de las transacciones comerciales, un idealismo que derrote al pragmatismo despiadado, y gracias al cual, los grandes tiburones de las finanzas empiecen a sentirse moralmente incompletos y deseen comprometerse con el destino de la humanidad. Creo que cada vez más la felicidad individual va asociada a un compromiso social y a una dimensión ética que implica al grupo entero. En ese sentido, Zero es un canto a la amistad, a la unión de la gente, una defensa del grupo como herramienta de felicidad y solidaridad.

¿Cómo está siendo la acogida?
Por lo que me están comentando los lectores, es un libro que se lee muy fácilmente y que te invita al optimismo. Precisamente, en la crítica que salió de la novela en El País, Susana Pérez de Pablos decía textualmente: " En este momento de crisis social, Zero, el protagonista de 17 años de la nueva novela de Lola Beccaria, transmite un mensaje de esperanza muy apropiado para estos duros tiempos". Zero tiene forma de cuento pero, bajo su aparente sencillez, encierra mensajes más complejos, de esperanza vital. En la estela de libros como Alicia, Momo, Peter Pan o El Principito, Lola Beccaria hace su propia aportación personal al género y desarrolla toda una original filosofía, que transmite al lector a través de los diálogos y de un argumento divertido y con toques de humor. Beccaria crea un territorio fantástico, diferente y esperanzador, llamado Satarip (la palabra piratas al revés, por eso de que les gusta llevar la contraria), para deleite y reaprendizaje de mayores, e idóneo para ilusionar a los jóvenes". Me parece un resumen precioso de lo que aspira a transmitir la novela.

¿Qué fue lo más difícil de todo el proceso de escritura de esta novela? ¿Qué tiempo te llevó escribir Zero? 
No tengo la sensación de haberme enfrentado a ninguna dificultad. Zero surgió de mi interior de manera natural, como si me hubiera estado preparando toda la vida para ello, y lo escribí en pocos meses, pues llevaba en gestación, dentro de mí, desde siempre. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, lo más complejo es la construcción de los diálogos. Y en esta novela son la base de la historia. Me gusta mucho este recurso narrativo. El diálogo es la forma de conocimiento más clásica y fructífera. Del diálogo con los otros surgen los grandes momentos de epifanía, el hallazgo de uno mismo siempre se mira en el espejo de los demás. Ya lo decía el psicoanalista francés Lacan: "Todo conocimiento esencial del ser humano pasa necesariamente por el desfiladero de la palabra".

¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Estás escribiendo algo en estos momentos? 
Pues llevo un año entero dándole vueltas a un tema del que he estado recopilando documentación y tomando un montón de notas para escribir una nueva novela. Pero es algo muy íntimo y no puedo desvelarlo aquí. Solo adelantaré que tiene que ver con una de mis obsesiones habituales: la aventura del deseo, las herramientas de la seducción, la búsqueda del amor y cómo conseguirlo. Los entresijos y secretos del arte de amar... y la frustrante imposibilidad de alcanzar lo que el corazón anhela.

¿Qué aconsejarías a aquellos que estén empezando a escribir sus primeros textos en estos momentos? 
Pues lo que le dijo el veterano Henry Miller al primerizo Lawrence Durrell cuando este le preguntó qué debía escribir. Miller le respondió: "Escribe siempre lo que te dé la gana. Total, se van a cagar igual en ti". No se puede contentar a todo el mundo, siempre habrá alguien a quien no le guste lo que hagas, por eso mismo merece la pena ser sincero y hacer lo que uno quiere, elegir lo que deseas escribir, que es casi como elegir al tipo de lector que quieres que te lea. Si algo tiene de maravilloso escribir es que es un territorio de libertad, donde solo tú mandas, y solo tú te equivocas. Pero si algo no es auténtico, si es impostado, no va a funcionar. Necesariamente tienes que creer en lo que escribes, y tienes, de algún modo, que haberlo vivido, que sentirlo vivo, en tu carne y en tu sangre. Solo aquello que está escrito con el corazón llega al corazón.

¿Alguna anécdota en tu carrera como escritora?
La verdad es que no tengo ninguna anécdota que pueda destacar, o que resulte, por su singularidad, digna de mención. Si he de ser sincera, lo que para mí resulta singular, y emocionante, de ser escritora y de publicar novelas, es la reacción de los lectores. Creo que no hay nada más bello y maravilloso que recibir la respuesta cálida y encantadora de aquellos que te leen. Siempre me fascina y me sorprende cuando alguien me dice que después de leer una novela mía le ha cambiado la vida. ¿Cómo es posible, me pregunto yo? ¡Si no soy nadie, si mi trabajo es un grano de arena en la playa, una gota de agua en el mar! Y, sin embargo, para algunas personas, mis novelas han supuesto la iluminación en lo oscuro, la respuesta en la incertidumbre, la abertura en el callejón sin salida, o el punto de partida de una nueva mentalidad, de un mundo diferente, el descubrimiento de una vida por estrenar. Y eso es lo que da genuino sentido a mi vocación. Es bellísimo y apasionante.

¿Qué opinas de la entrada de Amazon en el panorama editorial español? 
La verdad es que no tengo opinión forjada sobre este tema. Me parece que obviamente, es un sistema cómodo para comprar libros. Y, sin embargo, yo seguiré también comprando en la librería de mi barrio. Creo que es fundamental buscar un equilibrio entre lo moderno y lo clásico para que todo el mundo pueda sostener su negocio y el resto podamos elegir. Además, charlar con un librero entendido es una experiencia idónea para un lector en formación. Y el comodón de turno, de vez en cuando, solidariamente, se puede permitir darse un saludable paseíto hasta la librería más cercana. Le va a sentar de miedo. Los libreros, al menos los que están enamorados de su trabajo, hacen una labor maravillosa en favor de la literatura y hay que hacerles siempre los honores, apoyándolos para que puedan seguir regentando y cuidando el precioso territorio de la imaginación.

¿Cómo es el lector ideal?
El lector ideal es aquel que conecta intelectual y emocionalmente con lo que uno escribe, supongo. En el mismo nivel de frecuencia. Pero también el lector ideal es aquel que se lanza a la aventura de leerte sin brújula y al final acaba arribando a su propia playa de conocimiento. Es el que te utiliza para entender el mundo y entenderse mejor. Al menos, eso es lo que yo hago como lectora. Me ha pasado con mis novelas: me he ganado muchos lectores de ese modo. Es gente independiente, curiosa, ansiosa de experiencias, de conocimiento. Y sé que leyéndome les he abierto alguna que otra puerta que tenían tapiada, o bien cuya existencia desconocían. En ese sentido, el lector ideal es aquel que siempre te plantea un reto, antes y después de escribir un libro.

¿Para qué sirve leer?
Yo leo por afán de curiosidad. Porque me interesa conocer al ser humano en todas sus vertientes y ángulos, porque me interesa saber más de mí y de los otros. Porque me interesa saber cómo se forja la personalidad humana, dónde nos aprieta el zapato y cómo podemos aprender a volar, venciendo el miedo a rompernos la crisma, o asumiendo que algunos coscorrones son necesarios o inevitables para vivir. Porque la ficción es ese lugar donde podemos revisar nuestra moral o los pilares de la sociedad en busca de otras fórmulas. Porque el espacio de la literatura es un lugar de ensayo y conocimiento, de intercambio y de aventura, intelectual, psicológica, emocional. Leo porque leer es hacer turismo, por la mente y el corazón del ser humano. Porque es salir de caza, porque es atravesar el Amazonas, porque es conquistar el Polo Norte. Leo porque leer es sentirse acompañado en mitad de la soledad del universo.

¿Para qué sirve escribir?
Para lo mismo que leer, supongo. Para establecer un diálogo con los demás. Para seducir, en ocasiones. Cuando no crees poseer otros méritos, buscas fórmulas alternativas de seducción. La palabra es un medio espectacular en ese sentido. Y también, saber contar historias, a veces, puede salvarnos la vida. Si no, que se lo pregunten a la princesa Sherezade, la mujer que cada noche seducía a su verdugo para que no la matara al amanecer, y al final su verdugo se enamoró de ella, porque descubrió que ya no podía vivir sin sus historias. Pero la literatura no es mágica ni es un seguro de nada: pues también algunos califas, sordos, sí son capaces de condenar a muerte a sus Sherezades, que mueren en mitad de la incomprensión y del silencio.

¿Qué estás leyendo ahora mismo? Recomiéndanos un libro (o varios)
Estoy leyendo un libro de memorias, de la escritora británica Jeanette Winterson: ¿Por quéser feliz cuando puedes ser normal? La historia de una infancia muy dura: Jeanette, con tan solo seis meses de vida, es adoptada por una mujer fría y cruel, que la hace pasar por un calvario insufrible; pero será precisamente la rabia vital de la pequeña y sus ganas de contravenir semejante destino, ese entorno de oscuridad y falta de amor, el auténtico espoletazo que necesita para crecer, conseguir romper la crisálida de su encierro y finalmente huir volando de esa cárcel, convertida en una bellísima mariposa. Es uno de esos libros donde puedes encontrar respuesta a todo lo esencial. Una guía de supervivencia, y al mismo tiempo, hedonista, que te muestra cómo incluso en los contextos más duros y difíciles se puede amar la vida. Y además, tan emocionante que te hace llorar a cada paso, cada vez que en una frase te miras y te reconoces. Pues, al reconocerte, sientes la poderosa presencia de otro ser humano hermano, y dejas de sentir que estás solo.



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3 comentarios, ¡deja el tuyo!

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24 de marzo de 2012, 10:42 ×

Muy completa e interesante, no conocía a esta escritora, gracias por acercárnosla
besos y feliz finde!

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admin
24 de marzo de 2012, 11:36 ×

¡Me ha gustado mucho la entrevista! No he leído nada de Lola, pero me voy a animar porque me ha gustado lo que transmite, ¡muy buena entrevista!

Un beso!

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admin
MJ
24 de marzo de 2012, 15:41 ×

Me ha encsntado la respuesta de si se acuerda que fue lo primero que escribio y me ha encantado como ha descrito que ese chico fue su primer ediror, no la conocia y me ha gustado mucho...

Un abrazo

MJ

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admin
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