A pesar de vivir en una ciudad sin mar y no poder conocerlo hasta los 12 años de edad (o tal vez precisamente por eso) los faros, los pequeños puertos marineros y el mismo mar han sido siempre un imán para él de tal manera que, a raíz de su participación en un foro de Internet, creó el personaje del viejo farero.
No descarta escribir una segunda parte de "En la soledad del faro"
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