12/10/2000

Entrevista a Javier Yanes, 10 de Octubre de 2011


Javier Yanes es autor de "Si nunca llego a despertar" (Plaza&Janes 2011) una novela que nos da la oportunidad de volver a la infancia y disfrutar de la aventura de ser niños.

Biografía de la autor: Javier Yanes
Información y reseña del libro: "Si nunca llego a despertar"

En primer lugar, cuentanos algo de ti
Tengo 43 años que han pasado muy deprisa. Cuando me miro al espejo, la cara que veo ya se parece más a la de mi padre que a las de mis hijos. Pero he disfrutado mucho comiéndome la mitad (o más, que nunca se sabe) del queso, y procuro mirar la vida viendo el queso medio entero y anticipando lo que voy a disfrutar comiendo lo que queda. Además de mi gente, escribir y viajar son casi las únicas cosas permanentes en mi vida, y tengo la suerte de que podré seguir ejerciendo ambas mientras dependa sólo de mí, hasta que se acabe el queso.

Con qué tres palabras te describirías
Un tipo normal.

¿Cuándo empezaste a escribir? ¿Recuerdas qué fue?
Cuando era niño, mis hermanos y yo solíamos pasar algunas tardes de verano sentados en la terraza de la casa de mis padres, pintando y escribiendo. Eran otros tiempos, hoy diríamos que más “analógicos”. Jugábamos a dibujar cómics protagonizados por superhéroes que inventábamos nosotros mismos emulando a los de Marvel, con nombres como El Fantasma, Cosmos o Rayo Eléctrico. En aquella época, a mis diez o doce años, escribí mi primera novela, una historia de aviadores ambientada en la Francia de la Primera Guerra Mundial. Aunque quedó inacabada, todavía la conservo. De hecho, tengo el proyecto y la ilusión de volver a escribir esa historia algún día, porque la idea era buena. Después de aquello, ya empezando mi adolescencia, tuve una época de intenso fervor por la poesía del romanticismo, la novela gótica y los relatos de terror. Leía a Espronceda, Bécquer, Poe, Lovecraft, Goethe, Byron, Hoffmann, Maupassant, Shelley, James, Le Fanu, Polidori… Por entonces escribí algunos poemas y cuentos de miedo que ahora guardo bajo siete llaves (y que así se quedarán). Todavía siento mucho cariño por ese género y creo que Si nunca llego a despertar, sin ser una novela de miedo, sí recoge algo de esa querencia por lo terrorífico.

¿Sigues algún tipo de rutina a la hora de escribir?
Huyo de las rutinas como de la peste. La escritura no es para mí un trabajo, sino lo contrario al trabajo, un espacio de libertad, como viajar o soñar. En cierto modo, creo que escribir es una manera socialmente aceptable de dar salida a la cuota de egoísmo que todos tenemos. Uno mismo frente a la pantalla en blanco, y ya. Fuera normas, fuera corsés. Al cuerno la credibilidad y la verosimilitud. Cualquier rutina a la hora de escribir sería como llevar un cinturón de castidad en una orgía. Pero aunque parezca paradójico, sí tengo un empeño personal en reivindicar la literatura como profesión. Me quejo de que a los escritores muchas veces se nos presente como otras cosas. En mi caso, suele ser algo del tipo “el periodista y biólogo Javier Yanes publica su novela…”, lo que me hace preguntarme: “¿Cuántas hay que publicar para ganarse el derecho a ser presentado simplemente como escritor? ¿Y por qué nunca se dice: el camarero Fulano de Tal protagoniza su primera película?”.

Cuando te sientas a escribir, ¿Tienes en mente lo que vas a escribir o vas improvisando?
Cuando comienzo una historia tengo una idea somera sobre qué es lo que quiero contar, cómo van a ser los personajes principales y cómo terminará. Hay unas líneas maestras, como en el boceto de un pintor. Y el final es muy importante, es casi el motor que tiene que arrancar para que la historia comience a rodar. Pero todo lo demás va surgiendo durante la escritura, y así es como debe ser. Ya he dicho que sobre todo uno escribe para sí mismo, y sería muy aburrido contarse una historia que uno ya ha escuchado antes. Sólo me divierto si soy capaz de sorprenderme a mí mismo con giros que toma la narración cuando ha cogido vida propia, giros que son inesperados incluso para mí. No sé de dónde nace esa posibilidad de sorprenderse a uno mismo. Para mí el proceso de creación es un misterio incomprensible, pero no intento saber cómo ni por qué se produce, sino que me conformo con disfrutarlo.

"Si nunca llego a despertar" es tu última novela, para aquellos que no la conozcan, ¿Cómo lo describirías?
La novela parte de una sinopsis que se puede resumir en una frase muy sencilla. Pero que no puedo contar porque estaría revelando el final. Y como he dicho, los finales para mí son importantes, y muy especialmente lo es el de esta novela. Puedo decir que es una historia de niños que trata de rascar en los recuerdos de todos los que evocamos nuestra infancia con cariño. Por lo demás, esta es una novela de la que me gustaría que se leyera sin saber absolutamente nada más sobre ella, porque sorprenderá como me sorprendió a mí.

¿Cómo se estructura el libro y a quién va dirigido?
La estructura tiene algo de experimento. La novela cuenta las aventuras de tres niños hermanos durante un verano. Esas andanzas les van a conducir hacia un momento clave en sus vidas, y es por eso que decidí presentar los hechos que llevan hacia ese momento clave, alternados con las consecuencias de esos hechos, para que el lector juegue a adivinar qué ocurrió aquel verano que tanto marcó las vidas de sus protagonistas.

¿Quiénes son los protagonistas de la novela? ¿Con cuál te sientes más identificado?
Los protagonistas son tres niños hermanos. Cada uno tiene su lugar, su situación vital y su carácter. Miguel, el mayor, es el líder, imaginativo pero conflictivo, indómito, pero de una nobleza inquebrantable. Se encuentra en esa edad de transición hacia la adolescencia y es el que empuja a los demás a vivir la aventura. Nico, el pequeño, es la inocencia y la candidez, con una fe absoluta e incondicional en sus hermanos mayores, capaz de seguirlos adonde sea preciso. Y Toño, el mediano, es el narrador. Yo soy el narrador. Tuve, y tengo, dos hermanos. Soy el mediano.

La historia nos sitúa en África y en Torrelodones, ¿Por qué estos dos lugares y no otros? ¿Significan algo especial para ti?
No podemos elegir dónde nacemos, pero sí dónde queremos vivir. Torrelodones es mi pueblo por elección. Vivo allí desde hace más de diez años y me gusta la vida que me permite llevar, lejos del ruido y la furia de Madrid, mi ciudad natal con la que, como todos los madrileños, mantengo una intensa relación de amor y odio. En cuanto a Kenya, es mi amante, el lugar del que estoy enamorado desde 1992 y al que regreso siempre que puedo.

¿Con qué sensación crees que acabará una persona que finalice la lectura del libro?
Supongo que con la misma que yo sentí al terminar de escribirla, una sensación agridulce. Pero para ser más precisos, lo que me gustaría que sintiera el lector después de terminarla es la sensación de la piel tierna, como después de afeitarse. O después de depilarse, en el caso de las lectoras. Eso me gustaría.

¿Quiénes fueron los primeros en leer "Si nunca llego a despertar"?
Ana, mi mujer. Es mi mayor fan y ni siquiera puedo usar ese tópico de que es muy crítica conmigo. No lo es. Es demasiado complaciente. No es un público objetivo.

¿Cómo definirías el estilo en el que está escrita?
No soy capaz de responder a esto. Nunca he querido que mi escritura se parezca a la de los autores a los que admiro, me parecería un ejercicio inútil tratar de imitar la voz de otro. Una querida amiga librera me dijo que habría adivinado que la novela es mía aunque la hubiese leído sin conocer el nombre del autor. Esto me enorgullece. Para bien o para mal, nuestro estilo es como nuestra caligrafía, y creo que yo no sería un buen falsificador.

¿Tenías claro el título del libro?
No. La novela fue escrita en su mayor parte con un título de trabajo que era “De tenebris”. Procede de una frase bíblica que viene a decir que de entre las tinieblas resplandece la luz. Sin nada que ver con el contexto religioso, la frase me parecía una buena metáfora de la mente de los niños, y esa frase es la que figura como cita al comienzo del libro. Obviamente nunca pretendí que este fuese el título definitivo, pero sí quería mantener esa misma idea en el título final. Cuando la historia fue progresando, surgió esa oración infantil que viene de la tradición anglosajona: Now I lay me down to sleep, pray the Lord my soul to keep, and if I die before I wake, pray the Lord my soul to take. En la novela estos versos se introducen a través de una canción del grupo Metallica que habla de esos terrores infantiles. Entonces vi claro que el título debía ser Si nunca llego a despertar. Costó un poco que la editorial lo aceptara porque tiene una estructura poco convencional, pero tampoco lo es la estructura de la propia novela.

La portada del libro es preciosa, ¿Quiénes participaron en su elección/diseño?
Cuando vi la propuesta de portada me quedé sin habla. Era no sólo preciosa, sino perfecta para el tono y el contenido de la historia. Es obra del diseñador de Random House Mondadori y demuestra un gran talento. Ignoro si ha leído la novela, pero no habría podido ser más adecuada.

En el 2009 publicaste "El señor de las llanuras", ¿puedes resumirnos su argumento?
Es la historia de un joven periodista que viaja a África en busca de su abuelo, un personaje excéntrico y enigmático al que sólo conoció durante unos días de su infancia y que después desapareció misteriosamente. Curro, el periodista, quiere atar los cabos de la historia de su familia, porque esa historia que él desconoce ha determinado ciertos aspectos de su vida. Además, todo periodista no puede resistirse a la posibilidad de una buena historia.

¿Qué tienen en común estas dos novelas?
Lugares, como Kenya y Torrelodones. Y en El señor de las llanuras había referencias a la infancia que me abrieron el apetito de dedicar una novela específicamente a ello. De ahí nació Si nunca llego a despertar.

¿Cómo ha sido tu experiencia con las editoriales?
Sólo con una, Plaza & Janés (Random House Mondadori). Resumiendo: inmejorable. Cuando terminé de escribir El señor de las llanuras, me saqué de internet una de esas listas de agentes literarios que circulan por ahí. Como todo escritor, siempre había oído eso de que el agente es tu amigo y el editor es tu peor enemigo. Así que no envié el manuscrito a ninguna editorial, pero sí a todos los agentes de aquella lista. Todos me rechazaron, excepto los que ni siquiera llegaron a responderme. Decidí autopublicarme y encargué unos pocos ejemplares. Uno de ellos cayó en manos de una compañera en el periódico donde trabajo. Le encantó, así que lo envió a una amiga suya que trabaja en el departamento de comunicación de P&J. La novela entró en el largo proceso de lectura y finalmente la leyó el editor David Trías, a quien le fascinó. Todavía hay editores dispuestos a arriesgar por una buena historia.

¿Qué aconsejarías a aquellos que están empezando a escribir en estos momentos sus primeros textos?
Que se cuelen en los círculos de la intelectualidad dominante y firmen todos los manifiestos políticos que se les pongan por delante. O bien que ganen notoriedad en algún ámbito que no tenga nada que ver con la literatura (política, televisión, tertulias radiofónicas, ligarse a alguien famoso...) y luego ya tranquilamente publiquen lo que les dé la gana. Si no les apetece nada de esto, que hagan como yo: perseverancia, autopublicación, paciencia y fe en uno mismo.

¿Alguna anécdota en tu carrera como escritor?
Cuando se publicó El señor de las llanuras, mi padre estaba ingresado en un hospital por un problema de salud. Él tenía un ejemplar de la novela y un compañero de habitación quiso leerla. Le gustó tanto que al terminarla me escribió una dedicatoria. Él a mí, no yo a él. Este señor estaba postrado en una cama de hospital y me escribió que mi novela le había hecho volar, viajar a lugares lejanos, disfrutar y soñar. Olvidarse de su enfermedad. Para mí fue como la sensación de la misión cumplida.

¿Alguna nueva novela en proyecto?
Dos. Una de ellas será la siguiente, pero aún no sé cuál. De momento las llevo en paralelo porque son gamas de tonos muy diferentes y me apetece más trabajar en una u otra según el estado de ánimo del momento. Una de ellas está ambientada en Hawai y se inspira en la comedia clásica americana de los cincuenta y sesenta. La otra es más complicada y de ella no puedo desvelar nada.

¿Qué estás leyendo ahora mismo?
El jardín del Edén, de Hemingway. Es una de sus novelas póstumas, esas que fueron apareciendo después de su muerte y que al final se configuraron más según el capricho de los editores y herederos que según la intención original del autor. Parece que el propio Hemingway estuvo enredado en esta novela como en una tela de araña infinita e impenetrable de la que nunca llegó a salir. Pero es una buena novela, extraña y sugerente. Según el prólogo de Rodrigo Fresán, Hemingway la definió como una de sus novelas proustianas que era mejor que las de Proust, porque estaba escrita como por un Proust “al que le gustaba follar”. Ahí lo dejo.

Recomiéndanos un libro
La perla, de Steinbeck. Es difícil decir tanto con tan pocas palabras.

Desde Libros que voy Leyendo deseamos a Benito la mejor de las suertes en la promoción de su libro!

Javier Yanes colabora con Libros que voy leyendo en su "Primer concurso internacional" dedicando su obra al ganador.

5 comentarios:

  1. Qué suerte teneis al poder tratar con los autores y que sean tan accesibles.
    Si ya me apetecía el libro ahora más porque es majo de narices y me ha gustado.
    Lo dicho me lo leo.
    Bss

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  2. Buah bonita entrevista, no he leido nada suyo pero lo haré;Y el libro de La perla lo he leido hace unos meses y ciertamente "es dificil decir tanto con tan pocas palabras" es un libro muy recomdable ;)
    Saludos^^

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  3. Muy buena entrevista. No conocía al autor, pero lo voy a tener en cuenta a partir de ahora. Y me apunto su recomendación, La perla, que me ha llamado la atención.
    Besotes!!!
    Pd: Y sí, no me recordéis el grosor de mi lista de pendientes, jajaja Miedo me da ya visitaros, que antes de entrar ya voy cogiendo la libreta y el boli, jajaja
    Besotes!!!

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  4. Una entrevista fabulosa, muy personal. El libro lo pillo seguro. Un saludo

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  5. Es cierto bur que poder tratar con los autores es todo un lujo. Nos ofrecen una ocasión estupenda de conocerles un poco más, y eso es de agradecer. Espero que el libro te guste.

    Julix111 yo he apuntado el libro de "La perla" y después de leer el argumento ya le tengo entre mis pendientes. De Javier Yanes tengo pendiente su primer libro "El señor de las llanuras", a ver si puedo hacerme con él

    No nos temas Margari , que esto no es malo, es bueno poder compartir entre todos nosotros los libros que vamos leyendo. Éste es una pequeña joya, y su autor, qué te voy a decir, sólo leyendo la entrevista ya puedes ver cómo es.

    Espero que disfrutes de la lectura de "Si nunca llego a despertar" Olga Olmedo yo lo he disfrutado muchísimo, y me ha transmitido muchas emociones

    Un beso!
    Lourdes

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