Entrevista a Pilar Muñoz Álamo. 31 de Mayo de 2014


RESEÑA DE "LOS COLORES DE UNA VIDA GRIS"
RESEÑA DE "ELLAS TAMBIÉN VIVEN. RELATOS DE MUJER"
BIOGRAFÍA DE PILAR MUÑOZ ÁLAMO


Hola Pilar. Hace ya algún tiempo que hicimos la reseña de tu último libro, y más aún de la entrevista que se realizó en el blog. Por eso va siendo hora de hacer otra, de centrarnos en tu último hijo, porque con una reseña nunca es suficiente. No deja de ser una opinión y los lectores del blog se pueden haber quedado con preguntas o dudas. Vamos por tanto a intentar despejar algunas de ellas y de terminar de convencer a aquellos que todavía estén indecisos.


Primero me gustaría preguntarte el porqué de un cambio de registro, me refiero a que en tu anterior libro era un compendio de relatos y ahora te has lanzado con una novela larga.

Esta pregunta debería de estar formulada al revés, porque aunque “Ellas también viven” salió publicado antes, fue la novela lo primero que comencé a escribir hace casi siete años. Por aquel entonces llevaba tiempo sin escribir y decidí retomar mi afición por la escritura en un momento en que necesitaba embarcarme en algo de envergadura, en un proyecto que me brindara un espacio personal durante un tiempo prolongado y en una historia larga que me permitiera plasmar parte de las muchas reflexiones morales, éticas y de índole social que me había planteado en multitud de ocasiones, y todo ello desembocó en la trama que se desarrolla en la novela. Cuando llevaba escrita aproximadamente una cuarta parte, la proposición casual de una gran amiga mía de escribir algo en torno a un tema de actualidad dio como fruto el primer relato de ficción, al que siguió un segundo relato ficticio surgido a raíz de la lectura en un periódico local de una noticia que me impactó. Descubrí que estamos rodeados por cientos de situaciones cotidianas que merece la pena contar junto a las emociones y los sentimientos que suscitan en quienes las viven, y ese fue el detonante que me hizo seguir construyendo relatos hasta plantearme su recopilación y su publicación, tras lo cual retomé la novela por donde la había dejado.

Los colores de una vida gris es una novela que a priori parece un poco superficial, lejana para la mayoría de la realidad de la gente. Incluso frívola y estereotipada. ¿Era tu intención hacer ver a los demás que aún teniéndolo todo la gente está carente de cariño?

Dices bien, “a priori”, en su primera parte, en su planteamiento inicial, porque todo lo que ocurre después está plagado de mensajes subliminales y también directos de índole moral, filosófica, ética o social sobre los que reflexionar y de situaciones muchísimo más profundas en las que merece la pena reparar con detalle, y que carecerían de sentido alguno dentro de la trama si no existiera ese planteamiento inicial.

Mi intención era hacer ver a los demás que no existe en la vida una única escala de valores y que, lamentablemente, solemos dar importancia a los que menos la tienen. Aunque no siempre sea así, el nivel social y económico parece estar relacionado de forma directamente proporcional al aprecio sentido por los valores materiales, en detrimento de los valores humanos que son los que realmente se deberían apreciar. La gente que lo tiene “todo” –como tú dices- es la más proclive a carecer de afectos en todos los sentidos, la que más riesgo corre de que el despotismo, la autosuficiencia, el desconocimiento del esfuerzo, del trabajo, de la perseverancia o de la frustración les aleje de esa humanidad necesaria para ser una persona íntegra. Aún así, afortunadamente, no toda la gente adinerada corre esta suerte, muchos se salvan.

No dudo que haya mucha gente que lo tenga todo en la vida a nivel social y económico y también disfrute de valores fundamentales como el cariño, el respeto, el amor hacia los demás, la honradez, la humildad, la honestidad…
Pones ante un espejo dos clases muy contrapuestas ¿Por qué?

Necesitaba recrear dos clases sociales, dos mundos con perspectivas claramente diferenciadas en su forma de entender la vida y de vivirla. Las prioridades se establecen en función de lo que se posee, de aquello de lo que se carece y de las posibilidades ciertas que te puede brindar el futuro. Los problemas lo son en mayor o menor medida en función de los recursos personales y de las herramientas de que dispone cada cual para hacerles frente. La solvencia económica permite a unos dar solución fácil a cuestiones que ahogarían a otros. El tipo de experiencias vividas contribuye en parte a forjar nuestro carácter, nuestra forma de ser, de comportarnos y de entender a los demás y a valorar cuestiones que para otros podrían ser completamente intrascendentes. Con lo cual, para poder mostrar diferencias claras en todos estos aspectos tenía que sacar a la palestra personajes de clases contrapuestas, un término medio no me habría servido.

Hay un momento en el la historia que haces referencia al 11M. De una forma muy bonita, porque no te regodeas excesivamente en la desgracia, lo haces desde el respeto y no desde el morbo, del cual es fácil pecar. ¿Te tocó vivirlo de cerca?

Afortunadamente no, porque debió de ser horrible. Lo viví como el resto de los españoles, angustiada, acongojada, triste, rabiosa, impotente, pegada a los medios de comunicación con los oídos abiertos y los ojos como platos, sin querer creer lo que estaba pasando y sin poder entender cómo se puede hacer algo así.

Tocas muchos palos y ahondas en problemáticas que mucha gente cree de barrios marginados o clases sociales bajas. Pero la inmensa mayoría no se da cuenta que esos problemas no son exclusivos de una determinada clase social, que los podemos tener todos muy cerca: drogas, maltrato, entre otros. ¿Por tu trabajo o tu experiencia en la vida has tenido que lidiar alguna vez con alguno de ellos o ayudar a alguien en alguna situación complicada para querer reflejar esa realidad?

Por desgracia, sí, ha habido algunos de ellos que los he vivido muy de cerca y que me han permitido conocer su dramático día a día y lo que supone para quien lo sufre y para quienes viven a su alrededor. De cualquier forma, el hecho de haberlos conocido de cerca no es lo que me ha llevado a querer reflejarlos en la novela, lo habría hecho igual de haberse tratado de problemáticas ajenas a mi experiencia. Creo que desde que tengo uso de razón observo y analizo con detalle todo lo que sucede a mi alrededor en esta sociedad que nos ha tocado vivir y soy muy sensible a situaciones de este tipo, empatizo a nivel emocional muy fácilmente con quienes las sufren y me atrae recrear sus sentimientos y las consecuencias nefastas que todo ello provoca, para que también los lectores sean capaces de ponerse en su lugar y vivirlo más de cerca de lo que acostumbran. Por mucho que escuchemos hablar de ellos, contarlos con detalle y personalizar los problemas con el nombre y físico de un personaje hace que nos calen mucho más.

Nos comentabas que cuando escribes si bien tienes un hilo argumental básico, en ocasiones es la propia historia la que te va indicando el camino. En este caso ¿ ha existido algún personaje que se apodere de “tu vida” y tu pluma?

Más bien de mi pluma. Cuando me siento a escribir tengo bastante perfilada toda la trama y construidos los personajes con bastante profundidad, pero casi siempre hay alguno que se escapa del guión. En el caso de la novela, hay tres personajes secundarios –o casi terciarios, diría yo- por los que debía de haber pasado de puntillas y que sin embargo se plantaron ante mí cobrando vida y sorprendiéndome por su realismo. Hablo de Puri, Manoli y María. Terminé cogiéndoles mucho cariño y apuesto a que a pesar de su escaso papel en la novela, más de un lector las recordará al terminar.

Yo no he leído “Relatos de mujer”, pero es fácil observar que tus historias giran en torno a la posición de la mujer en la sociedad, en las dificultades que aún hoy en día nos encontramos ante determinados problemas que se nos plantean, simplemente por el hecho de ser mujeres. ¿Crees que aparte de la sociedad en sí misma, somos en ocasiones nosotras mismas las que nos comportamos de forma machista y las que generamos trabas a nuestras congéneres?

Sí, así es. El atributo de machista ha venido atribuyéndosele también a mujeres hasta hace relativamente poco tiempo y todavía las hay, si no en la práctica –porque empiezan a considerarse mal vistas-, sí en su forma de pensar y de sentir; aún siguen manteniendo ciertos roles, ciertos patrones que les han sido inculcados por educación familiar, por tradición y de los que les resulta difícil despojarse. Afortunadamente, la edad juega a favor de la igualdad, la educación que comienzan a recibir nuestras niñas y niños en ese aspecto irá puliendo esa forma de pensar.

Y con respecto a las “trabas” a nuestras congéneres, también existen. Pero yo personalmente creo que en este caso más que atender a actitudes machistas, atienden a cualidades negativas como la envidia o la competitividad. Las mujeres solemos ser más críticas entre nosotras que el género masculino entre sí.

Tus historias no dejan de enseñar y mostrarnos tolerancia, respeto, amistad. Supongo que esos valores se los intentas inculcar a tus hijos. ¿Piensas que en la sociedad que nos rodea es difícil mantener esa educación cuando eso en muchas ocasiones se está perdiendo?

Tolerancia, respeto, amistad, honestidad, humildad y fuerza de voluntad son pilares en mi vida que inculco a mis hijos a diario desde que nacieron. La sociedad que nos rodea no contribuye a fortalecer estos valores, no los promueve. Nuestra baza como padres está en que la primera etapa de sus vidas -hasta la adolescencia en que los amigos pasan a ocupar un primer plano en su círculo afectivo- transcurre bajo nuestra tutela, nuestro ejemplo, nuestra educación y nuestra autoridad y eso nos permite sembrar ese tipo de valores para que formen parte de su carácter e influyan en sus comportamientos en la mayor medida y de la forma más arraigada posible. Aun así, cuando salgan al mundo puede que se debiliten, pero siempre quedará un buen rescoldo si lo supimos hacer bien. Yo creo que esa pérdida de valores de la que hablamos muy a menudo tienen mucho que ver con las carencias educacionales que, en ese sentido, han tenido en casa a lo largo de su infancia, aunque en ciertos casos también pueda influir el carácter rebelde que algunos niños parecen traer de serie, jaja.

¿Te ha costado mucho escribir esta historia?

Muchísimo. La primera parte es una novela coral, con muchas subtramas paralelas que terminan entrelazándose. El elenco de personajes que aparecen también es muy numeroso y no actúan como meros figurantes, todos tienen su propio hilo vital que se va desarrollando en la novela, sin contar con la parte de intriga que te obliga a no escribirlo todo de forma lineal, sino a planificar la manera de ir soltando información para mantener ese punto de suspense todo el tiempo. Y la historia o historias en sí que se cuentan me han obligado a recabar muchísima documentación de base para la ambientación tanto espacial como temporal, así como para desarrollar con coherencia el núcleo de la trama, que no quiero detallar. Con independencia de todo eso, encontré una dificultad añadida. Y es que el paréntesis que hice durante la escritura de la novela en el que se cruzaron los relatos supuso un cambio de perspectiva radical al retomarla, no solo en la historia, sino en la forma de contarla, en la manera de estructurarla, en la elección del tipo de narrador y en los aspectos sobre los que quería hacer recaer la importancia de la novela. Todo ese replanteamiento general hizo que me quebrara la cabeza mucho más que si la hubiera empezado desde el principio otra vez, en lugar de transformarla.

¿Has querido transmitir algo en concreto con Los colores de una vida gris?

Muchas cosas. Pero tal vez pueda resumirlas fundamentalmente en dos: la primera es que no suele valorarse lo que se tiene hasta que se pierde; y la segunda es que damos excesiva importancia a cosas que no la tienen, a lo superficial y a lo material, nos pasamos la vida luchando por conseguirlas y acapararlas y lamentándonos por todo aquello que aún nos falta por lograr con la sensación de infelicidad a cuestas, cuando hay pequeñas cosas de mayor trascendencia al alcance de nuestras manos de las que podríamos disfrutar de lleno y que, a buen seguro, alimentan más el alma.

En relación al elenco de personajes, ¿hay alguno que lleve algo de ti, (tanto femenino como masculino), o has puesto un poquito de tu esencia en cada uno de ellos?

Hay más de un personaje que lleva algo de mí, sería casi imposible que no fuera así, porque muchos de ellos (sobre todo los de la segunda parte) son tan reales, con problemas, formas de ser, de actuar y comportamientos tan comunes, tan cotidianos, que resultaría muy extraño no empatizar con ellos hasta el punto de llegar a identificarse en algunos de esos aspectos. Si los lectores se ven reflejados en ellos, yo también. No me decanto por ninguno en concreto, porque esa esencia de la que hablas está un poquito repartida, pero reconozco que la forma de analizar la vida y las conclusiones a las que llega Ana son tal vez la que más se asemejan a la mías propias, aunque no comparto por entero sus prácticas; su estilo de vida difiere del mío.

Por último es obligatorio preguntarte por tus proyectos futuros.

Tengo actualmente dos novelas en proyecto. Una de ellas también podría encuadrarse dentro del género de Ficción Contemporánea y está muy en la línea de Los colores de una vida gris, en cuanto a estructura argumental (varias líneas argumentales que terminan entrecruzándose para formar parte de una sola), historias basadas en temas de actualidad, algo de suspense y jugando, como ya es habitual en todo lo que escribo, con las emociones, los sentimientos y la reflexión en relación a todo lo que se plantea a lo largo de la misma.

En la segunda abordo una novela más sencilla en cuanto a estructura y argumento y me adentro en un género literario distinto -erótico-, aunque huyendo del tipo de historia más habitual que se ha venido contando desde la aparición de la famosas sombras de Grey y del estilo de narrativa empleado; tengo la firme pretensión de contar y describir este tipo de escenas -con independencia de su mayor o menor carga erótica- con la suficiente elegancia y tacto como para evitar, en la mayor medida posible, que l@s lector@s no asiduos al género puedan sentir repulsa viéndose obligados a dejar de leer. Por lo demás, planteo como historia de base y protagonista absoluto un tema con el que muchos de los lectores se sentirán identificados de una forma u otra y sigo manteniendo por encima de todo ese tono intimista -con componentes sentimentales, emocionales y reflexivos- que puedan aportarle un cariz más profundo de lo que podría ser una simple historia romántico-erótica al uso. Ya veremos el resultado final.


Gracias por darme de nuevo la oportunidad de acercarme a vuestros lectores y seguidores y por ahondar en la novela para que pueda conocerse un poquito más.

Gracias a ti por ser siempre tan cercana y por esta maravillosa entrevista. Esperamos seguir compartiendo tus éxitos.
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2 comentarios, ¡deja el tuyo!

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1 de junio de 2014, 8:45 ×

Yo acabo de terminar su novela y me he encontrado con esas sensaciones que bien mencionáis. Es un placer que sea la propia autora la que de su por qué y su versión de su propia historia.
Besos y gracias por la entrevista.

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admin
1 de junio de 2014, 12:07 ×

Gracias a vosotras de nuevo!! Yo estaré encantada de seguir compartiendo cosas con vosotros, sean éxitos o no. Este blog, y sobre todo quienes estáis detrás de él, sois especiales para mí.
Un beso grande!!

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admin
Gracias por tu comentario :)