Marta Conejo



De la página de la autora: 
Nací un 26 de Septiembre del 1993, en Toledo. Aún me siguen recordando, con tintes humorísticos, que "di mucho la tabarra" o que "Se cambió de hora mientras yo nacía". Hacía lo que todo niño hace: llorar, comer, llorar...

Seguí creciendo en una familia compuesto por una madre, un padre y un hermano mayor. Mientras mi padre y mi hermano veían la televisión yo contemplaba a mi madre leer tranquilamente, sentada en uno de los sillones. No sé qué día decidí dejar de observarla y pasar a imitarla, pero agradezco ese día con todas mis fuerzas.

Rápidamente me hice amiga de la estantería de mi casa: mi mirada deambulaba entre todos los libros que había. Seguramente no había llegado a la década de edad, y allí estaba, descartando esos libros de ingeniería de mi madre, las enciclopedias que era incapaz de sostener por su peso y los libros que me parecían "para mayores" (¿Cuántas páginas tendrían? ¿100?)

Leía mucho, y pasé a devorar los libros. Leía en la cama, leía en mis ratos libres y después, cuando ya no quedaba tiempo, buscaba más sitios libres para continuar leyendo. Algunos libros los repetí por lo menos diez u once veces.

Creo que mi momento más álgido de lectura fue cuando, repasando de nuevo los títulos de mi biblioteca, presté atención a esos tres librillos que me había comprado mi tía. ¿Adivináis cuales son? ¡Sí! Harry Potter, esa saga que nos tuvo en vilo a una generación.

Los dejé, mayormente porque una pequeña parte de mí aún los consideraba "libros para mayores". Cabe decir que un día volví a dar el paso y ahí estuve, esperando el quinto como si no tuviera otro anhelo en la vida.

Venga, me meto ya en el tema: comencé a escribir cuando las fantasías que tenía en mi cabeza querían hacerse físicas, quedarse plasmadas en papeles; Yo no mostré resistencia. Me había cansado de leer libros repetidos, así que, ¿Por qué no? Crearía el mío.

Comencé con la prosa cuando dejé mi lado emocional de la poesía, ya que ésta fue mi primera amante en el mundo literario: Mi primer libro constaba de la friolera de... 2 páginas. El segundo superó cualquier expectativa... ¡11 páginas! (Hice hasta un descanso de meses entre las cinco primeras y las seis segundas...)

Desde ahí todo fue casi una especie de carrerilla. Recuerdo que a los 12 años comencé a escribir mi primera novela... la cual terminé con 17. Mi primera novela larga, y de la que estuve perdidamente enamorada desde que la comencé a escribir hasta que la terminé, una noche de verano, con la banda sonora de Spirit de fondo. Por cierto, aún siento algo por ella ;)

Comencé a participar en concursos de literatura en cuanto terminé mi primera novela: creaba relatos cortos y los enviaba con la esperanza de ganar alguno. Cuando tenía más material comencé a enviar las cartas de presentación a las editoriales, recibiendo tantos "no" como años tenía.

Fue a mis 20 años cuando recibí la llamada de Grupo Planeta:"oye, que queremos publicarte",me dijeron. Yo tan sólo atiné a responder "¿Qué editorial ha dicho, perdona?. A día de hoy me siento orgullosa de no haber tirado la toalla, de continuar esta hermosa afición y de que, poco a poco, la gente conozca mi obra, lo cual es el propósito oculto de todo escritor amateur.

"Mis alas por un beso" es la primera, y espero y lucharé para que no sea la última.

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